viernes, 30 de marzo de 2018

ULTIMA PALABRA DEL SEÑOR DESDE LA CRUZ...


ULTIMA PALABRA DEL SEÑOR DESDE LA CRUZ.



“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.” Lucas capítulo 23 versículo 46.



La tradición de la revelación Escrituristica ve en las expresiones Jereminianas un brillo particular que lo asocian con esta última Palabra del Señor desde la Cruz.  El Salmo 31 en el versículo 6 consigna esta misma expresión.  Vemos como la tradición reconoce la absoluta confianza que el personaje deposita en Dios y como en cuanto al Señor, la consumación de su Sacrificio no ha dejado nada al azar y mucho menos fuera de la dimensión salvífica. Ya en el tiempo de  los inicios de su ministerio público. Los signos y sus manifestaciones poderosas, milagros, curaciones, liberaciones, comensalías,  en una palabra ya no había nada más que expresar a la humanidad más allá de su gran Amor por todos nosotros.

Las palabras seden ante los hechos reconocidos por todos, las palabras ya no expresan más que imágenes gastadas por la incomprensión y el abandono, aquel Salvador pende de un madero y todos se quedan lejos de su vista. La familiaridad sede su lugar al temor y al miedo, los  abrazos de los amigos y conocidos, no encuentran eco en su corazón y sus brazos ya abrazan el duro clavo de hierro y el madero levantado en lo alto. No hay mañana el presente solo se hace interminable. Padre exclama con potente voz: En tus manos encomiendo mi Espíritu,  no puedes oh Señor encomendarlo al mundo que te subió al madero de la Cruz o a nosotros que con saña pusimos los clavos sobre tus manos y pies. Pero aun ahora hay Esperanza y sabes  muy bien que el Amor del Padre está por sobre toda consideración de miseria y humillación, que no es el final sino el comienzo de tus promesas, que la Cruz levantada en lo alto atraerá a la misma humanidad que hoy te damos la espalda. Sabes que la Cruz se convertirá en signo salvífico y fuente de espiritualidad para todos los bautizados que clavados en ella clamamos a Ti…

No hay dolor más grande que la soledad cuando reuniste a todos bajo tus brazos, no hay mayor dolor que la angustia de ver como  los que amas se esconden de ti. No puede haber más luto que el vivido por tu corazón pronto traspasado y roto. La realidad que experimentaste en la Cruz no es  otra que las consecuencias de tu vida coherente y diáfana, no son otras que la radicalidad en el Amor y en la entrega. No hay Cruz que no sujete por Amor  y mucho menos causa que no conquiste la entrega y el abandono confiado en brazos del Padre Dios… Última Palabra, ultimo decir, última exclamación y toda una eternidad para conocer y amar a aquel que en la muerte nos dio  su Ser y en la Resurrección nos dará la vida. Última Palabra no significa que no sigas hablando al corazón del bautizado. No significa que estemos solos porque nunca estaremos más cuando sabemos  que Tú Señor estas y así será hasta la consumación de los tiempos.

En manos del Padre Dios haz puesto tu Espíritu, en manos de quien como nadie te ama haz puesto tu vida y toda su integridad. No hay otro momento más sublime que ver con el corazón como Dios te recibe y abraza y como Tú  unido a Él y al Paráclito se funden en una entrega solo de Dios y para Dios. Ángeles y Arcángeles, Querubines y Serafines, la multitud de los rescatados viendo eternamente al Cordero de Dios que retorna al seno del Padre y del Espíritu.  NO hay dolor, ni soledad y mucho menos miedo, hay alegría y fiesta en las alturas por el Hijo de Dios triunfante y ascendido. Am

jueves, 29 de marzo de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN...


SOLEMNE  CELEBRACIÓN  DE  DOMINGO  DE  RESURRECCIÓN. Año B. hechos de los Apóstoles capítulo 10 versículos 34-43. Salmo 118: 1-2,14-2. 1 Corintios capítulo 15 versículos 1-11. Juan capítulo 20 versículos 1-18.




El discurso paradigmático de Pedro, nos hace pensar en la alusión Isainiana sobre el valor de los sacrificios de los gentiles que serían aceptados por Dios (Isaías capítulo 56 versículo 7)  La concepción de Pedro al resumir la historia recibida para salvación es clara y coherente con la forma del evangelio Lucano. Emplea formulas básicas usadas en la Iglesia primitiva para dar a conocer y/o predicar el  mensaje de Cristo.  La Buena Nueva llega primero a los israelitas y luego a todos los que aceptan y aceptaran el Evangelio de Jesucristo. La aceptación de estos acontecimientos marcara el inicio de la vida ministerial de la Iglesia. Pedro esta ante la elaboración de un principio o germen de nuestro futuro Credo que parte precisamente de la revelación de Dios en medio de la humanidad y se complementará con la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

El paradigma petrino es fundamental en la cosmovisión de los primeros cristianos ya que de sus enseñanzas se elaboró una síntesis predicada y dada a conocer en el pueblo judío. Pedro es sobre toda consideración un creyente que confía en la manifestación victoriosa de Cristo de la cual ya fue testigo en las apariciones y coloquios fraternos del Resucitado. La seguridad del perdón de los pecados como obstáculo salvífico descansará solo en la potestad y autoridad del Resucitado. El testimonio de Pedro es contundente y busca con ello afirmar la Fe de los que escuchan sus palabras. No olvidemos hermanos que la alusión a la Resurrección al tercer día corresponde a las fórmulas de predicación que aterrizan en los imaginarios de los escuchas,  en referencia al  evento salvífico. (La primera referencia la toman los santos PP. De la Iglesia del profeta Oseas capítulo 6 versículo 2).

 La escogencia de Dios es necesaria desde la perspectiva tanto salvífica como ministerial, Pedro se desliga de la primera para enfocar sus esfuerzos en la segunda, es decir, la ministerial y por ende misionera. Ellos son testigos cotidianos de los fenómenos que presenciaron y los llevan precisamente al plano ordinario (trivial)  para relacionarlos con la revelación del Dios Humanado. Los discípulos se convierten en referencia directa de la Resurrección del Señor y como tal asumirán roles distintos en el afianzamiento de este mensaje salvífico.

El Salmo 118, nos presenta un cantico de alabanza ante el Dios salvación cuya presencia entre los escogidos es por ende signo de liberación que se centrará inicialmente en la casa de Israel, en un reinado que no tiene solo la jurisdicción judía sino que trasciende a los gentiles y pueblos vecinos de Israel. No es la Ley la norma fundamental, pasa a ser el Amor de Dios por la humanidad. Esta bella composición explicita la acción de gracias en la perspectiva del templo como el epicentro de la liturgia del pueblo judío. Nosotros al entrar en el templo lo emplearemos para dar  gracias a Dios y reconocer su Señorío. La Fe se explicita ante el devenir de los acontecimientos que este Salmo describe en la dinámica del fiel creyente que espera totalmente en Dios, es un principio totalitario de la Fe monoteísta.

Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor
(Salmo 118,1).



La naturaleza de este reconocimiento solo será posible desde una vivencia totalizante del amor de Dios que se siente en los acontecimientos salvíficos del pueblo durante su peregrinar por el desierto. El Amor de Dios es aquí un atributo manifestado al ser humano y a su vez la presencia de Dios nos  permite ser depositarios de esta analogía maravillosa, Dios es Amor y nosotros fuimos dotados de la capacidad de amar y ser por otros amables (condición única de la persona humana)Aquí el Amor no es un sentimiento es la misma Esencia de Dios así revelada.

El Apóstol Pablo en su Carta a los Corintios,  hace una defensa tenaz de la Resurrección del Señor, pensemos que esta ciudad estaba ubicada en un enclave cultural, académico y económico bastante importante, recibían visitantes de todo el  mundo conocido, lo que sin duda permitió el establecimiento de una nueva doctrina, la cristiana, pero también se convirtió en una gran dificultad puesto que los postulados griegos no consideraban siquiera la posibilidad de la Resurrección, y algunos bautizados judaizantes no aceptaban de buena gana la Resurrección del Señor y de los bautizados. Pablo  ante este panorama confecciona su Kerigma, dando origen a esta síntesis al mejor estilo misionero y tocando los fundamentos antes descritos por Pedro en Hechos de los Apóstoles. Es pues la exaltación del misterio pascual vivido por el Señor. Entra en la perspectiva de las apariciones como prueba fundamental de la Resurrección del Señor.

En toda esta construcción se cuida de no dejar fuera expresiones conocidas por los judíos y las autoridades religiosas como una manera de emparentar la doctrina y formularla desde la perspectiva conocida por ellos (judíos). Aquí es deber de todos proclamar a Cristo Resucitado y glorioso, es pues, un elemento usado por la Iglesia en sus primeros años. La memoria religiosa del pueblo no se puede perder y menos cuando se han vinculado tradiciones distintas al solo cristianismo (judaísmo). Pablo como Pedro  están dejando la clave de la futura consignación de nuestra doctrina que será conocida como la Formula Conciliar o Credo, explicitando la definición de los apóstoles. El testimonio es totalmente seguro ya que ha sido ratificado con la sangre de los apóstoles y de los mártires que sacrificaron todo por ser testigos del triunfo de Cristo. El Apóstol de los gentiles piensa en la Iglesia futura y en las consecuencias de la inclusión de pensamientos y cosmovisiones distintas a las iniciales y como conciliarlas para evitar el detrimento de nuestras enseñanzas.

Pablo asume la existencia de más testigos que los tradicionales, nos permite pensar en el establecimiento de los testigos vivenciales de la vida ministerial del Señor.

Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4.que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; 5.Que se apareció a Cefas y luego a los Doce; 6.Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. 7. Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles 8. Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo. 9. Pues yo soy el último de los apóstoles: indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios (1 Corintios capítulo 15 versículos 3-9).




El Kerigma unido a las apariciones del Señor es sin duda la razón fundamental de la confección de este relato Paulino pensando en el desarrollo doctrinal y misionero de la Iglesia.

La dinámica Joanica, se adelantará a las enseñanzas eclesiales y señalará el Día del Señor esperado por los profetas y así mismo anunciado, en el de la Resurrección. Un acontecimiento dimensionado en la paciente espera de los judíos piadosos que desde el propio Abraham esperan su manifestación. La descripción de la escena y sus detalles es el argumento primitivo para testificar la Resurrección ya que en la tradición judía una vez depositado el cuerpo inerte no era pensable siquiera el moverlo y mucho menos entrar en contacto con él. EL arribo de Pedro coincide con su temperamento y carácter, el mismo que lo llevará a ser figura importante dentro de los apóstoles.

Y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. 8. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9.pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos. 10. Los discípulos, entonces, volvieron a casa. 11. Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, 12.y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» 14. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 15. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré (Capitulo 20 versículos 7-15).
 



Juan asume el carácter sacrificial y lo une a la Resurrección dándole sentido a la Redención como triunfo sobre la muerte y establecimiento de una cultura nueva que es la de la vida unida a la Gracia que potenciará todas las manifestaciones vividas por los creyentes. El culto lo relaciona con la convicción de Fe de cada uno de los bautizados. Existe en su visión un planteamiento nuevo y es determinante para nuestra experiencia íntima con el Señor, reconocerlo presente en cada una de las acciones tanto eclesiales como del bautizado. Según lo anterior el testimonio de la Resurrección ya está por cuenta del bautizado que inaugura así nuevos tiempos escatológicos. Aquí inician los coloquios familiares con el Resucitado cuidadosamente elaborados en su gramática para generar convicción en los futuros lectores de este Evangelio. La figura eclesial favorita de Juan es sin duda el fraternal encuentro del Señor con sus discípulos. De esta manera el Kairos de Dios se relaciona en la Resurrección cuando esta entra en los escenarios humanos privilegiados.

El Ascenso corporal del Señor es una realidad puesta en cronologías comprendidas por nuestra racionalidad. El Resucitado equipara su relación con el Padre a la misma relación fraterna con sus discípulos, dándoles a entender que el vínculo resucitado es más poderoso que la sola pertenencia al pueblo o bien en la Ley Mosaica o cualquiera de los signos anteriores a Él. Este evangelio es rico en figuras que buscan establecer una connotación Psicológica entre los creyentes que deberán entender aquel fenómeno de Fe potenciado sobre el misterio y ahora convertido en dogma, me refiero a la Resurrección del Señor. Miremos esta bella secuencia sobre la Resurrección del Señor:


Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza,
a gloria de la víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva;
a Dios y a los culpables
unió con Nueva Alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta
.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua".

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en Tí no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


El triunfo de Cristo es la victoria de la humanidad y ella inserta en la Iglesia, el triunfo del Señor no es otro que la vida como cultura y quehacer de  cada bautizado.  La Resurrección se ha antropizado y de esta manera logra hacer parte de la realidad cotidiana del bautizado, no solo vivimos de la Gracia sino también de la Resurrección como plena manifestación de toda la Gracia. Cristo rompió las cadenas del pecado y afirmó el Señorío de la vida. Hoy como hace tantos años en el pasado. El presente salvífico  se respira en toda la vida ministerial de la Iglesia. Ella pasó de ser testiga a ser vehículo amoroso del Resucitado.


Unidos en Cristo Señor, Cabeza, Maestro, Esposo, de su Iglesia…

 

lunes, 26 de marzo de 2018

SÁBADO SANTO...


SÁBADO  SANTO… LA  GRAN  VIGILIA  PASCUAL.


Desde tiempos inmemoriales la Iglesia celebra en esta santa noche el triunfo de Cristo sobre la muerte y rompe así el cerco que la hacía natural aunque ella no lo es. Precisamente nuestra liturgia a partir de la página 205 del L.O.C desarrolla todo el rito. Llamando a esta noche “noche santísima  porque ella es testiga material de los acontecimientos que siguieron a la Muerte del Salvador. Los cielos y la tierra y todo el Cosmos se funden en un abrazo piadoso mientras el Hijo de Dios rompe el sepulcro y margina definitivamente a la soledad y a la oscuridad. Toda esta santa liturgia gira en torno a la Luz despejando el poder del mal para infiltrase en la vida del bautizado y relativizar sus valores. Estamos delante de Dios gracias a su Hijo que así lo dispuso y en  esta santa noche le rendimos tributo y reconocemos su Imperio y Majestad.


Esta noche cuando Cristo rompió las cadenas de la muerte y del infierno, y desde el sepulcro resucitó victorioso… Página 207.

El Pregón Pascual recita convenientemente la Historia de salvación comenzando por la liberación del pueblo que estaba en Egipto. Esta noche en la que la reconciliación de Dios con los seres humanos se manifiesta latente y poderosa. Esta noche en la que la humanidad asume el deber sagrado de reverenciar a su Dios y hacerlo por vocación al Amor y a la salvación. El antiquísimo Pregón Pascual, consignaba esta intención de la Iglesia como Madre que igual que el Resucitado caminaba a su lado aquellas horas de su glorioso triunfo. Las palabras del Hiponense encuentran en este Pregón  un nicho bien intencionado: Ho feliz culpa que nos mereciste tal Redentor. La Historia de Salvación intuye la perfecta manifestación de la Trinidad Inmanente y Económica como signo de la revelación en el propio Salvador. La Creación se enfatiza en las distintas perfecciones citando a los ángeles y a la obra de Dios (naturaleza) como testigos de la Resurrección totalizante y cósmica del Hijo de Dios.  Tal acción percibida en nuestra liturgia tiene por objeto enseñar la forma como Dios obró con Israel y con todos los bautizados, estamos escalonando la manifestación de Dios en orden y de forma aleatoria en los Textos citados antes de la Eucaristía propiamente dicha, miremos un concepto relacionado:

Al acercarse Faraón, los israelitas alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios marchaban tras ellos, temieron mucho los israelitas y clamaron a Yahveh- continuamos- Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron: Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro (Éxodo capítulo 14,10 y 15,1). Esta lectura es imprescindible en la construcción ritualista que celebraremos en este día santo. Los demás hechos de salvación citaran una vez más al Pentateuco y a los profetas (Torá, Tanaj y en ella los escritos Nevi’im que son los textos proféticos).
 



El pueblo entona este cantico que sigue exaltando las obras de Dios en favor de Israel, es para ellos y para nosotros signo del poder de Dios  en su fundamento liberador, la construcción de este bello relato, se apoya en la concepción  de Dios quien al frente de su pueblo vence todos los obstáculos incluyendo al mismo Faraón y sus tropas. La Historia Salvífica empodera de figuras antropizadas al mismo Dios para la comprensión de su pueblo y la construcción de una futura identidad nacional. La relación de este fenómeno se remonta al mismo Abraham llamado por Dios de la lejana tierra de los caldeos (Ur), Su teocentrismo es ahora vital y con su expresión se constituirán en un pueblo escogido y con un alto sentido de la liturgia y la faceta cultica. Las acciones salvíficas son consecuencia de una interpretación ritualista que da la Fe colectiva y la necesidad de descubrir cotidianamente a Dios. La simbología de nuestro presente es rica gracias a sus aportes, estamos asumiendo que la simbología de índole natural sede el terreno a lo sobrenatural que ataca muchas veces la vida del creyente, su entorno y su relacionarse con la sociedad. 

La Pascua vista de esta forma se ha convertido en Sacramento por su contenido salvífico puesto al servicio del creyente. En esta dinámica aparece una vez más la figura en potencia de la Iglesia que congrega a los peregrinos en potencia y más tarde madurará hasta ver en esta acción al menos en nuestro presente un paso místico de la muerte a la vida y del pecado a la Gracia de la verdadera liberación.  Las demás lecturas son alusiones a las distintas manifestaciones en  esta dirección por parte de las escuelas  proféticas de Israel. El Santo Bautismo  tiene en este día santo, un espacio preferente que lo convierte en nexo por extensión de lo celebrado, ya que el sumergir en las aguas bautismales es signo del nuevo paso de la muerte a la vida en Cristo y el bautizado se convierte en solidario con Cristo significando de este modo su paso de la antigua condición de pecado a la nueva realidad redimida por Cristo. Esto último fue verdaderamente importante en la Iglesia primitiva, ya que su simbología los unía al misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo. El Pacto Bautismal, es renovado en esta bella liturgia y asume el centro de la Fe y Esperanza  del creyente en Cristo, el Testigo Fiel que pasó de la muerte a la vida… La Iglesia espera que sus hijos renacidos en las aguas bautismales renueven su ser espiritual y cultico (L.O:C. Santo Bautismo inicia en la página 221).

La liturgia invoca el término Misterio  para enmarcar la celebración en el ámbito de lo revelado por Dios que no obstante su misterio salvífico no es del todo visible para el bautizado, esta dinámica apreciativa se denomina Mistagogia, porque encausa tanto lo que no vemos como lo que aun en su limitación textual podemos comprender e interpretar. La Cuaresma se constituye en preparación para la celebración de los misterios antropizados y comprendidos desde el todo de nuestra Fe…

Justo al inicio de la santa Eucaristía se encienden los cirios del Altar, ya hemos bendecido el fuego nuevo figura de la manifestación de Dios a su pueblo, luz y guía con antecedentes liberadores y salvíficos en Israel:

Yahveh iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche. No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche (Éxodo capítulo 13 versículos 21-22).
 


La luz guía al creyente en la evolución de su espiritualidad y hace de la Iglesia depositaria de la Luz de Cristo Resucitado. El emblema de esta concepción y figura es el Cirio Pascual, que marca el año presente como bendecido e iluminado por la Resurrección de Cristo. Todos los signos  que son empleados en la confección de esta santa liturgia son en sí significantes y hacen parte del colectivo y sus reflexiones así descritas por la Iglesia. La Gracia ocupa ya el lugar de la Luz natural recreada por la intervención de Dios, ella hace de CRISTO EL FUEGO VIVO Y SALVIFICO DE LA CREACIÓN…

El Apóstol Pablo,  en su Carta a los Romanos (capitulo 6 versículos 3-11) nos ilustra sobre el poder del Bautismo y lo ubica sustancialmente junto a la Fe ya que no se hacen oposición sino complemento. Para Pablo el Bautismo sepulta al creyente y lo Resucita como Cristo a nueva vida. La etimología de “sumergir” liga con bautizar y es este el pensamiento del Apóstol y el sentir de la Iglesia. Las realidades salvíficas nos cobija por igual sin importar la época. El ser humano nuevo  solo será confirmado en su totalidad en el final de los tiempos que se asocia con la muerte física, recordemos que el santo Bautismo se constituye en el eje primordial de la vida nueva del creyente.   Un baño regenerativo superior a la intención de los rituales judíos de purificación pero en si comparten su misma intención solo que el Bautismo sublima la Gracia salvífica. Es pues el Bautismo signo vivo de la Muerte y Resurrección del Señor y nosotros imitamos a Cristo cuando recibimos el santo Bautismo. La muerte física es el signo de esta total liberación ya que cuando muere el culpable se muere la causa judicial. Y Pablo  de origen romano lo sabe e ilustra el Bautismo de esta forma. La realidad del pecado que vivimos es consecuencia en el presente de nuestra condición humana, pero a pesar de su influjo la Gracia nos permite vivir de la esperanza del triunfo hecho realidad sobre la condición de pecado. Es por medio de nuestras acciones e inclinaciones como damos todavía oportunidad al pecado de seguir manifestándose muy a pesar nuestro.

 La muerte definitiva fue reducida a la muestre consecuencia de nuestra condición imperfecta y pasajera, Cristo no tenía pecado pero aun así la asumió por nosotros. La vida redimida es eterna y ya no está sujeta al pecado, pero si a las acciones de nuestra imperfección. La permanencia de nuestra condición humana es parte de la Creación y su componente material. Morir al pecado implica para el bautizado vivir para la eternidad, quien no muera al pecado permanecerá sujeto a este.  El triunfo de Cristo se manifiesta a partir de nuestro autentico deseo de vivir como redimidos o criaturas nuevas porque Dios siempre nos deja en libertad de optar.

El Salmo 114, recomendado para esta celebración cuenta justamente la interpretación de un creyente sobre los acontecimientos de la liberación y el paso por el Mar de las cañas. Es un sentir de un fiel a Dios en todos los aspectos de su existencia contando mediante estas figuras el accionar liberador de Dios en su propia vida. La tradición Sapiencial es rica en figuras que ilustran convenientemente el acontecimiento salvífico como tal. Queda en la sique del creyente, del judío, el medio de este accionar salvífico que se expresa mediante aquellos acontecimientos.
El Evangelio de Mateo (capitulo 28 versículos 1-10)

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo he dicho. Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: Dios os guarde Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. Entonces les dice Jesús: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán




Mateo al igual que Marcos ubica las apariciones en Galilea  se refieren a otras fuentes de donde tomaron estos relatos para confeccionar su Evangelio. La realidad de las apariciones del Señor son empleadas para fundamentar la Fe de los creyentes que toman los Textos inspirados y los convierten en la clave de la predicación primitiva e incluso arcaica de la Resurrección del Señor. El dialogo sostenido con las mujeres no deja percibir nada sobrenatural en la forma como se desarrolló corresponde a la mentalidad Mateana de situar el acontecimiento en la sique  de los cercanos al Señor y sus futuros coloquios fraternos post-pascuales. La glorificación del cuerpo del Señor es percibido inmediatamente por la Fe y las enseñanzas que ellas (mujeres) reconocieron cuando Cristo se manifestó. Los demás símbolos nos conducen a la elaboración de un esquema sobrenatural para explicar el acontecimiento salvífico. La tradición del N.T nos hablará por boca de Pablo de al menos 5 apariciones del resucitado. Las manifestaciones privadas también comportan una misión, recordemos por otro lado, que el propio Juan nos hablará de apariciones de índole comunitarias, cuando estando en casa los discípulos y Maria el Señor se aparece en medio de ellos, podemos intuir que tal acción es de carácter apostólico porque involucra a los discípulos del Señor.

No es fácil suponer cual fue la actitud de los discípulos ante tal portento, lo cierto  es que ellos y las mujeres contadas aquí como discípulas, expresan el fenómeno desde sus propias vivencias, lo mismo sucede ahora con los bautizados que viven como testigos inmediatos de la Resurrección del Señor. Las palabras del Señor a la mujer de Samaria toman todo su poder expresivo, y la profundización de tales apreciaciones nos permiten ver en el hoy de nuestra historia un nexo inequívoco con el estilo y contenido de nuestra Fe delante de Dios y su Adorado Hijo Resucitado. Mateo deja una interpretación bien interesante de esta manifestación de Dios en medio de su obra, deja la puerta abierta  para una futura reflexión que ya hacemos sobre los acontecimientos y el ser que redimido vive ya por la Fe en su Señor. LOS TESTIGOS OCULARES CONFIRMARON LO QUE HOY VIVIMOS POR FE. No es de otra manera como el creyente hoy, se aproxima al fenómeno de Cristo resucitado y fuente de salvación para todos los que le creen y viven como criaturas nuevas. El carácter histórico de estos relatos son sin duda afirmados en la multiplicidad de sus manifestaciones ya que no estamos ante  los evangelios en el mismo contenido parafraseado sino que cada uno se manifiesta según la Fe que su autor expresó. Expresar la Resurrección del Señor no es un estilo gramatical sino una profunda experiencia que nos lleva a comprender este misterio salvífico.   

(L.O.C La Gran Vigilia Pascual, desde la página 205 en adelante).

VIERNES SANTO...


SANTO  TRIDUO  PASCUAL. VIERNES  SANTO,  CONTENIDO  ALEGÓRICO DE SUS  RELATOS  Y  VIVENCIA DESDE  LA PERSPECTIVA  ESCRITURISTICA.



Toda la Liturgia de la Iglesia aterriza en el drama vivido por el Señor y el desenlace que todos conocemos, tal desenlace pone de relieve el sentido sacrificial de su presencia entre nosotros. La Iglesia tomando su mensaje y sobre todo su vida terrena plantea a sus hijos, los bautizados, la realidad de comprender las figuras que en potencia describen estos acontecimientos vaticinados particularmente en las profecías de Isaías (profeta  del mesianismo).  Miremos el Texto Sagrado de Tradición:


He aquí que prosperará mi siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera- y más adelante prosigue el profeta- Por eso le daré su parte entre los grandes y con los poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes… (Isaías 52:13-53:12).


En el contexto de los canticos del “Siervo de Yahveh” nuestra liturgia nos recuerda convenientemente que las Escrituras hablan de la misión liberadora del Mesías y la forma como nuestra redención se ha de llevar a cabo. Sin duda la profecía de Isaías tiene como argumento preferente la Pasión del Señor que antes fue asociada con el sacrificio del Cordero Pascual. El triunfo de Cristo sobre la muerte y la hostilidad de este mundo será resumida en la expresión aquella sobre la restitución de sus privilegios de los cuales esboza brevemente el profeta. Se entregó a la muerte como sacrificio reparador por Amor asumiendo una dimensión que une perfectamente la Misericordia de Dios con la necesidad salvífica de la condición humana imperante.  La Iglesia durante esta celebración permanece expectante y solidaria con su esposo y cabeza, siendo prefigurada atravez de quienes fieles acompañaron al Siervo y ahora al Señor en el drama de la Cruz. Queda claro que el pecado de la humanidad es en sí paradójicamente signo de la visita de Dios hecho carne, en palabras del Hiponense  que constituyen fundamento del “Pregón Pascual” expresa: Oh feliz culpa que nos mereció tal Redentor. Pues el profeta camina en la dirección de esta bella paradoja intuida por el Hiponense. Hoy vemos como lejano el nexo de la Tradición que enseñó sobre el sacrificio del Señor y lo asumió como fundamento salvífico invocado por los bautizados que este día santo estaremos delante de la Cruz acompañando al Dios Amor.

El Autor de los Hebreos (capitulo 10 versículos 16-25) invoca al profeta Jeremías acudiendo precisamente a su sensibilidad espiritual para percibir la generosa oferta del Dios revelado de ignorar nuestros pecados y fijarse solo en su gran Amor. Una nueva Alianza que se pactará gracias al triunfo del Redentor. Ya los bautizados tienen acceso a la promesa de Dios y no solo el sumo sacerdote de la tradición cultica judía, es por Cristo y en Cristo el salvoconducto del bautizado.


Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario, en virtud de la Sangre de Jesús (versículo 19). La Encarnación puso de manifiesto la Voluntad salvífica de Dios y su Adorado Hijo despejó los misterios para nosotros los bautizados, el Santo de los Santos ya no será un lugar construido por la invención y el genio humano sino el propio Señor que se presenta como nuestra realidad definitiva en la condición escatológica que los bautizados esperamos.


La premura del Autor es sin duda alguna la motivación de la interpretación de los tiempos y como el creyente debe hacerlo teniendo la mente y esperanza fijas en Dios. No se trata de leer los astros o asociar los acontecimientos mundiales a este Día, se trata de comprender que el encuentro definitivo es solo absoluta libertad de Dios y que nada de ello estará sujeto al capricho o saber humano, lo nuestro es vivir y amar su Voluntad y madurar espiritualmente como es conveniente. Dios llamará a cada uno de nosotros pero ya tenemos delante de su Trono Santísimo a su Adorado Hijo intercediendo por nosotros. Los acontecimientos a los que puede referirse en el (Versículo 25) entran en la consideración de un entorno hostil al Evangelio pero aun así el triunfo es para la Iglesia y sus hijos los bautizados.


Salmo 22, para contextualizar su recitación en medio de esta santa liturgia del Triduo Pascual:


2. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡Lejos de mi salvación la voz de mis rugidos! 3. Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí. 4. ¡Más tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel! 5. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; 6.a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. 7. Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8.todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9. «Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!» 10. Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11.a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. 12. ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro! 13. Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; 14.ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen. 15. Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. 16. Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. 17. Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. 18. Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, 19.repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. 20. ¡Más tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, 21.libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; 22.sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos! 23. ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: 24. «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel». 25. Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, más cuando le invocaba le escuchó. 26. De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. 27. Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: « ¡Viva por siempre vuestro corazón!» 28. Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29. Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30. Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva, 31.le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad 32.venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él (Tomado de la Biblia de Jerusalén).
 



Este Salmo es cristológico por antonomasia y describe todo lo sucedido en el drama de la Pasión y Muerte del Señor y en sus contenidos reflejan la esperanza que es congruente con la Resurrección… La visión del Salmista ubica al Mesías en un escenario francamente hostil, su descripción toca las fibras más profundas de la Psicología humana  y todo aquello que se asocia con el sufrimiento que nos permite ver la dimensión de la Cruz y su marca en la vida del bautizado. Una marca que supera su connotación inicial para convertirse en sello inequívoco de pertenencia al Dios revelado. Todo dolor que experimenta el bautizado puede ser ofrecido como tributo solidario por los dolores que Cristo cargó y que eran solo nuestros. El Salmista ve la dureza de los eventos y la tortura a la que es sometido el Salvador. Hoy nosotros experimentamos todo tipo de dolores y angustias básicamente por las condiciones de vida que se reflejan entre los seres humanos y como el pecado se viste de justicia para permitirle a algunos poderosos cumplir con los estándares de su llamada Justicia social pero en el fondo es la libertad legal de ser más poderosos y ricos y otros más pobres y desprotegidos. El drama de la Cruz se vive todavía entre nosotros.

La naturaleza como comunidad de seres vivos sufre también las consecuencias del pecado cuando el ser humano que debe ser su voz y guardián la depreda por satisfacer placeres verdaderamente patéticos como matar un Tiburón solo para quitarle una aleta y preparar con ella una “sopa” costosa.  Que decir de triturar miles de toneladas de tierra verter mercurio y cianuro y miles de litros de agua para solo algunos gramos de Oro. Sin duda debemos replantear nuestras relaciones redimidas con nuestro entorno somático. 

Cristo padece todavía el desprecio de una cultura que solo piensa en sensualidad y materialismo y que no tiene tiempo para meditar o vivir sus mandatos. Hijos de la Iglesia solo de nombre y “documento”. El número grande  de cristianos que dicen tener una relación personal con Dios pero que nunca pueden acompañar a sus hermanos en la Fe, porque tal acción no es fundamental en su explicitación religiosa. Todo y más sufrió el Señor y pareciera que después de 2000 años debe aún continuar padeciendo tanta pérdida de conciencia y espiritualidad.

El mensaje Joanico contenido en (capitulo 18:1-19:42) la proclamación de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, se desarrolla alimentada por las tradiciones anteriores de las que este autor tomó elementos esenciales y los maduró bajo su concepción teológica que era la misma visión de la Iglesia primitiva. La Pasión refleja todo el drama de entregarse por Amor y ser literalmente despreciado por nosotros al no conocer la esencia del Amor verdadero y autentico… El drama de la Cruz está latente y contundente y nadie que desee ver a Dios y ser parte de su Reino lo será sin haber antes vivido dolores asociados a la Pasión de su Adorado Hijo el Testigo Fiel Joanico. La Cruz no es solo un hito en la construcción de una doctrina, es mucho más que eso, se convierte en un puente que une lo humano y lo Divino, que relaciona totalmente las acciones del bautizado con su Redentor. Hoy como hace tantos años en el tiempo de nuestra salvación, tenemos una nueva oportunidad de vivir la Pasión y recrearla solidariamente en nuestra liturgia y vivencia de este Santo Triduo Pascual. El relato Joanico insiste en la escasa o poca preparación que tenían los discípulos del Señor para vivir esta Pascua de salvación, ya el componente liberador del Éxodo se transforma en Salvación gratuita por parte de Dios. Juan ve con preocupación cómo las convicciones manifestadas anteriormente se diluyen ante el peso cruel de la Cruz. De lo anterior los bautizados comprendemos que la Cruz es real y que no es el madero, el peso soportado por el Redentor sino nuestros pecados pasados, presentes y futuros. La actualidad de la Cruz es una maravillosa posibilidad salvífica de Dios a la humanidad. La lectura y proclamación de la Pasión del Señor nos da la oportunidad de pesar verdaderamente nuestra vida espiritual y descubrir que tan sensibles somos ante su drama y que tan amantes de la salvación nos mostramos ante Cristo.

Hoy recuerdo las enseñanzas de los santos Padres de la Iglesia cuando asociaron el Agua y la Sangre que vertieron del corazón de Cristo con el santo Bautismo y la Eucaristía, los signos salvíficos y escatológicos por excelencia del cristianismo y en  esta simbología la santa Iglesia tiene su lugar, ella es la nueva Eva que a diferencia de la anterior se constituye en la primera discípula del Señor, que nace de Cristo el nuevo Adán. Esta enseñanza alegórica está cargada de realidad si consideramos que la Madre Iglesia es signo vivo de los nuevos tiempos salvíficos y que el Espíritu Santo la engendra en Pentecostés para convertirla en instrumento salvífico elevada a la categoría mística de esposa del Señor. Los signos de la nueva Alianza son los sacramentos y particularmente el santo Bautismo y la Eucaristía, ellos resumen amorosamente la vida y obra del Redentor y su constante entrega por nosotros. En este santo día (Viernes santo) el Señor entrega su vida y serenamente al consumar su obra duerme en los brazos del Padre Dios, un sueño que es muerte y no reposo, que es entrega y nada guardado antes, que es misión y Voluntad del Padre. Adoramos a Cristo Hijo de Dios que verdaderamente murió y verdaderamente Resucito tomando la vida que es suya y plenamente delante el Padre Reina junto al que procede de Entrambos, el Espíritu Santo.

Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.  Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.  El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis (capitulo 19 versículos 32-35).
 


Los signos que narran la Pasión del Señor son refuerzo alegórico de la tradición judía que esperaba un desenlace distinto bajo solo concepciones humanas y dejando a un lado el componente sacrificial como ocurrió a la salida de Egipto… La Pasión narrada por Juan posee en sí misma un gran contenido teológico que buscaba sembrar en los primeros cristianos identidad salvífica. Juan quiere exaltar la condición Divina tanto del Señor como de su sacrificio. De lo anterior podemos afirmar que Juan busca afanosamente mantener a salvo la identidad del Señor y su vínculo con la trascendencia. El estar en control de la verdad como es interpretado por Pilato, es solo una nuestra de una construcción temprana casi arcaica de una tendencia apologética frente a la identidad el Señor. Juan  a diferencia de Marcos está  ve en el relato histórico de la Pasión una gran posibilidad de relacionarlo con la concepción interpretativa de su teología. Leyendo el Texto Inspirado es fácil ver como el lenguaje Joanico tiene por objetivo objetivar el contenido histórico con el sobrenatural. Siguiendo su lectura encontramos que el planteamiento fenomenológico de la Resurrección del Señor, dialécticamente es imposible expresarlo por la limitación de nuestras cualidades intelectivas por eso asegura en todo el proceso de sepultura  descrito aquí es somero y muestra los componentes generales del mismo:

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. 39. Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. 40. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. 41. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. 42. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús (Juan capítulo 19 versículos 38-42).
 


Bajo el esquema dialectico del tiempo en su concepción cronológica queda claro que la figura de establecer un momento ritual de paso de un estado a otro, es propio del intelecto interpretativo más no de la realidad teológica del momento, La apreciación tiempo espacial del relato será reivindicada posteriormente en el Texto de su Resurrección, el Salvador resucitó una vez entregó su vida por la humanidad. Los tiempos evangélicos son necesarios para la comprensión de nuestras categorías mentales… La comprensión del tiempo y su realidad es distinta en la persona humana que en la Divina. El Kairos de Dios es distinto a las mediciones temporales de la humanidad. Los evangelios están interesados (evangelistas) en expresar la condición resucitada del Señor y su glorificación para acercarla al terreno de nuestra muy limitada racionalidad. De esta primicia desprendemos que la Fe se constituye en el nexo primo del Resucitado con la humanidad. Su condición es otra en sí,  plena y gloriosa. Este día  santo oramos por la humanidad en sus distintas expresiones, y rogamos que todos lleguemos a la viv3ncia de los eventos de nuestra salvación.

SANTO TRIDUO PASCUAL... JUEVES SANTO.


SANTO  TRIDUO  PASCUAL… JUEVES  SANTO. Éxodo capítulo 12 versículos 1-4 (5-10) 11-14. Salmo 116: 1, 10-17. 1 Corintios capítulo 11 versículos 23-26. Juan capítulo 13 versículos 1-17, 31b-35.


Comparto en contexto los elementos usados en la celebración de la Pascua judía o Pesaj.


El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.
Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.
Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían Naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.
Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.
Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.
Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.
Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.
Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simboliza la venida del Mesías, luz del mundo.


También en el mismo contexto la celebración de la Pascua se desarrolla siguiendo estrictamente los siguientes pasos:


Encendido de las luces de la fiesta
La bendición de la fiesta (Kiddush)
La historia de la salida de Egipto (Haggadah) Se servía la segunda copa de vino, la copa de Haggadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. 
Oración de acción de gracias por la salida de Egipto y se recitaba el Salmo 113. 
La solemne bendición de la comida.
Se llevaba a cabo la cena.
Bebida de la tercera copa de vino, la copa de la bendición
Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números capítulo 6 versículos 24-26.


La cita de nuestra primera lección esta descrita por el segundo recuadro que hemos consignado como ayuda en nuestra reflexión puntual. No perdamos de vista que en la cosmovisión judía y conforme las necesidades de liberación se hacían más poderosas el creyente veía como las profecías evolucionaban hasta asociar  este sacrificio de una fiesta antigua en Oriente con  las promesas de Yahveh sobre su liberación definitiva, eso sí, reuniendo los símbolos asociados como son el establecimiento de un reinado de justicia y el Mesías encarnado en  el corazón de cada creyente de su época. La Pascua siempre la hemos considerado signo de liberación y así mismo aparece inserta en la tradición de la Torá judía o Pentateuco.

El Salmo 116, en los versículos citados, nos ubica en la mente de un judío piadoso que sabe cómo rendir bajo el esquema de la Ley Mosaica sacrificios a Dios. Reconocer ser siervo de Dios, es decir, un devoto consumado que aguarda la respuesta del Dios revelado a Moisés y antes al Patriarca de Ur de los caldeos. El amor aquí está correspondido por Dios y en salmista profundizará esta relación llevándola al plano litúrgico como máxima expresión de Adoración y Alabanza. Bendigamos juntos el Nombre Adorable de Dios y cuya grandeza no puede ser contenida en palabras y mucho menos en nuestros labios.

Pablo comparte sus enseñanzas y particularmente lo que recibió de otros creyentes, la institución de la Eucaristía en la potencia de sus palabras y rito implícito. Aquí la Fracción del Pan, no se adelanta movida por el egoísmo de quienes quieren más sino por la Caridad que permite que unos compartan por Amor y Solidaridad con otros. Recordemos que en las palabras Paulinas vemos con claridad que el Apóstol misionero está afirmando el valor de la Tradición eclesial y como estas enseñanzas de las acciones del Señor son determinantes ya que todo no se constituye en revelación sino en praxis de la Madre Iglesia. Es un signo vivo de entrega absoluta y modelo fraterno para los bautizados que al participar de este sacramento se unen a Cristo presente bajo el velo del misterio pero intuido por su gran Amor por la humanidad. La Eucaristía se convertirá en esta concepción como fundamento o pilar de la nueva relación con el Resucitado. La Iglesia primitiva en sus comienzos centró toda expresión de Fe en la celebración de la Eucaristía como encuentro entre bautizados y por ende de los hijos de un mismo Padre Dios. Una presencia amorosa que por amar se transforma en signo vivo de su constante actualización. Una extensión del Kerigma enseñado por Pablo es la Eucaristía como signo de los nuevos tiempos salvíficos y por ende escatológicos del pueblo de Dios que es la Iglesia.  

La visión Joanica relaciona sabiamente los  acontecimientos de la vida del Señor especialmente los últimos de una forma  totalmente significante. La Pasión del Señor en la cosmovisión Joanica empeña esfuerzos tanto de lo conocido como del mundo y su realidad invisible, es decir, de los poderes antagónicos que se manifiestan contra el Señor, es en este escenario en el que actúa el diablo y su esfuerzo por perder a los seguidores del Maestro. El Señor en el LAVATORIO DE LOS PIES  actuó como lo haría un esclavo con su amo. Se anonadó sirviendo a los suyos como el más pequeño y significando así que el ser el más grande solo es posible amando más que cualquier otra persona. Si alguien quiere ser el primero debe servir, no solo se trata de poder por delegación o relación vinculante sino aquí en el contexto de la Caridad fraterna que se extenderá como propuesta a todos los bautizados. El signo del MANDAMIENTO NUEVO  se manifiesta unido a la Cena del Señor y al Lavatorio de los pies, en una dinámica de reconocimiento del otro y su dignidad como hijo adoptivo de Dios. Juan quiere enfatizar las condiciones latentes del servicio cristiano y nos ofrece este modelo vinculante. Recordemos que es parte de la tradición en época del mismo Salvador tal signo que se convierte en relación fraterna y amigable con en otro llevándole a casa y atendiéndole como a uno mayor respetuosamente. La Iglesia en el hoy de su historia lo hace de muchas otras formas, solo para resaltar, los distintos ministerios de acogida y asistencia como es el caso de nuestra Diócesis y solo para mencionar,  visita y trabajo cristiano en los centros de reclusión (Kairos), la oración permanente y solidaria de las Hijas del Rey, las Damas Episcopales y su trabajo social en favor de los más necesitados, el Ministerio “canasta de Lázaro”, atención y captación de todo tipo de recursos que la Diócesis destina cuando se presentan emergencias o  catástrofes naturales en el País, y las distintas acciones de nuestros clérigos por mitigar las necesidades que se dan en las congregaciones y con otras personas que se acercan buscando algún tipo de ayuda, el Carisma de la educación que se vive en nuestras estancias y colegios son extensión de la Eucaristía y el signo del Mandamiento Nuevo.     


Jesús manifiesta lo que es Dios poniéndose al servicio de los demás.
Deshaciéndose, alcanza la plenitud.
Hoy lo descubrimos en el signo del lavatorio y la eucaristía.
Mañana, con la realidad de su muerte.

Yo soy pan partido y repartido.
Yo soy sangre (Vida) que se derrama en todas direcciones.
Eso tengo que llegar a ser yo
Si quiero alcanzar la plenitud humana.


Si soy capaz de morir a mi egoísmo,
Alcanzaré la plenitud de Vida.
Si soy capaz de darme hasta la muerte,
Permaneceré para siempre en la verdadera Vida (Fray Marcos,  Cristianos Siglo XXI).


  



LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO…

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