jueves, 30 de marzo de 2023

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CRISTO VIVE GLORIOSO.

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CRISTO VIVE GLORIOSO. Hechos de los Apóstoles capítulo 10 versiculos 34-43. Salmo 118: 1-2, 14-24. Colosenses capítulos 3 versiculos 1-4. Juan capítulo 20 versiculos 1-18.

 

Aquel anunciado por los profetas, esperado por los patriarcas se hace presente en el mundo portando la luz imperecedera de su amor por la humanidad. Aquel que estaba presente desde antes de la fundación del universo. Aquel en cuya presencia el Padre Dios creó los cielos y la tierra. Aquel anunciado por el ángel a una Virgen Niña desposada con un buen hombre de nombre José. Aquel que lloró por su amigo Lázaro y dio Agua Viva. Aquel que perdonó, sanó y liberó, pero por sobre todo se convirtió en la medida de lo que en su corazón no tiene medida el Amor…   El fenómeno de la Resurrección hoy lo vivimos a partir de la Fe que su Gracia y amor deposita en nuestros corazones. Dios Padre nos ama con un amor tan grande que parece una madre, exclamación de uno de los personajes más sobresalientes del siglo XX estamos hablando de Juan XXIII esta realidad es la que nos concede el poder existir y trascender. Somos la marca y huella como Vestigia del amor de Dios ya que solo Dios cuando ama Crea. Santísimo Día en el que la creación expectante y la Iglesia se alegran y celebran que Cristo entregó para luego tomar su vida como ofrenda de amor necesaria que opera nuestra Salvación. Día preclaro en el que la humanidad huele a eternidad (1). Día mayor entre todos los demás días en el que desde los patriarcas y profetas hasta el último de los nacidos de mujer celebran el triunfo de Cristo Redentor. Día sin igual en el que la vida desprendida de la tumba anuncia que la muerte ya no estará en el panorama trascendido del ser humano y la Esperanza deja a un lado la mortaja para reinar entre nosotros (2). Hoy en esta mañana no hay otra mayor cosa o proeza que celebrar la victoria de Cristo el Salvador. Nada queda entre nosotros y Dios que no sea superado por su amor y su misericordia. Digamos todos unidos viva el Señor triunfante y glorioso listo para ir al Padre y dejar entre nosotros su corazón. Apenas iniciamos el camino de vivenciar el triunfo de Cristo y su resurrección. Estamos empeñados en difundir que Cristo está vivo y reinando en nosotros los bautizados.

La espiritualidad que adorna la vida de Fe del bautizado refleja en su configuración una dosis grande de sacrificio, aunque no sea siempre interpretado de esta manera. Nuestros sufrimientos se unen a los de la víctima sacrificada, en este caso a Cristo, convirtiéndose en una auténtica ofrenda salida de nosotros y no de alguien más. Es afirmar simplemente que el dolor y todo lo que este implica no está ni estará lejos de nuestra propia vocación a la santidad y por ende a la salvación (3). Todo bautizado que sufre sabe que no está solo y que de esta manera suple en su ser las imperfecciones de su existencia, es asumir el valor del sufrimiento y no verlo como un castigo, en esto nos distanciamos del judaísmo. El sufrimiento abre también las puertas del Reino de Dios porque nos emparenta con el Cristo sufriente y resucitado (4). El amor ocupa un puesto vital en esta concepción ya que sin amor nada de lo anterior tendría objeto (visión Paulina). En la tradición del pueblo hebreo encontramos afinidad con un “lugar” o destino final para algunos, asunto reiterativo en el pensamiento griego el Sheol es la figura de un “Lugar de sombras y sufrimientos” que como estado no es fácilmente percibido pero relaciona una especie de Retribución en quienes lo padecen, si miramos el “Mito de la Caverna” de Platón vemos que la imposibilidad de aquel  sitio impide al intelecto humano ser iluminado y le hace presa de su ignorancia la cual asume identidad como si fuera un ente, este pensamiento es anterior a la concepción cristiana de “cielo” o reino de los cielos así como la nueva Jerusalén que más que un lugar busca generar la idea de un estado de perfección adaptado en figura a la memoria religiosa del pueblo judío, Orígenes es el primer PP. de la Iglesia en hablar sobre estos llamados estados de las almas de los seres humanos una vez fallecen y en su reflexión no contempla la posibilidad de un infierno eterno, emplea una figura menos drástica y pasajera que solo es relacionada hoy con el llamado Purgatorio, Orígenes habla de Penas Medicinales es decir, que el alma permanece imposibilitada de “ver”(5) a Dios por un periodo espiritual mientras se purifica, para Orígenes no era viable la existencia de la condenación eterna, desde luego la Iglesia se apresuró a condenar su tesis sobre imposibilidad de condena eterna pero le dio vida a la inclinación por el llamado Purgatorio, es interesante que tengamos presente que los PP. de la Iglesia no se desgastaron en este asunto y que en realidad lo tocaron muy pocas veces por lo que no tenemos muchos insumos al respecto, durante los primeros IX siglos de la Iglesia no se interesaron por el asunto, pero durante el medio evo renació un latente intereses por estas definiciones dado el poder estratégico que implicaba la existencia de las Indulgencias para la economía y la política del Vaticano, digamos que nosotros conservamos la postura de la Iglesia en la época de los PP. Y no estamos interesados en justificar la privación temporal de ningún ser humano o su imposibilidad de “ver” a Dios, la visión Beatifica es clara y sabemos que ver a Dios implica ser Divinizados o deificados por su amor manifestado en la Gracia del resucitado (6)…

Retomando la línea de Pensamiento solo en el Siglo V un Símbolo de Fe hace mención breve al respecto estamos hablando del Quicumque en la perspectiva de los PP. Latinos encontramos las palabras del Hiponense que se ajustan en su contenido e intencionalidad a la propuesta de estas épocas: Es el dolor absoluto por la ausencia de Dios, es la total soledad, digamos que ya el Hiponense ve la necesidad de una escatología que supere la colectiva de los PP. de la Iglesia se afianza la escatología individual que siglos después durante la Contrarreforma se apropia de este pensamiento (Iglesia de Roma)  pero no obstante mantiene su postura de la existencia del Purgatorio, el gran aporte de la escatología individual es asumir la muerte como pasajera y conocer sus distintos tipos o formas desde la muerte física a la espiritual.

 Ignacio de Antioquía condenado a muerte (siglo II) asume su muerte como un tránsito gozoso, sin duda lo vivió bajo el modelo de la Iglesia primitiva que consideraba muerte salvadora, el derramar la sangre por la Fe en Cristo, la purificación es una realidad de carácter espiritual y toca por naturaleza a todo ser humano sin que ello limite el perdón de Dios que sin duda repara cuanto deba ser reparado en nosotros pero no deja fuera nuestra opción de vida y voluntad así como nuestro Libre Albedrío,(7) el pensar en la individualidad de nuestra salvación nunca podrá excluir la participación efectiva de otras y otros en ella, nunca podrá significar que no cuenta más que nuestra vida, creo es todo lo contrario la salvación llega en nuestras propias circunstancias de vida y no es factible desconocer la vida que otros gastaron junto a la nuestra y la cantidad de relaciones que construimos con el paso del tiempo, nuestra connotación Social es innegable y francamente esencial a toda persona humana, recordemos que nuestra naturaleza es especifica por ser heredada lo que implica temperamento, carácter, personalidad, ego, alter ego, superego,  y demás elementos de nuestro ser espiritual, cada circunstancia de vida es asumida por Cristo y como diría el Hiponense “Nada de lo Humano le es desconocido”. En cuanto a la edad media la concepción como apuntamos cambió dramáticamente y se pensó maliciosamente en un juicio universal terrible y cruel así como destructivo, que más que misericordia mostraban a un Dios más humano que divino lleno de rencor por los extravíos de la humanidad y que estaba dispuesto a separar a sus hijos según el grado de  moralidad e intencionalidad de sus acciones, la mediación personal fue demolida y se estableció hasta nuestros días la colectiva en clara contravía con los principios de los PP. de la Iglesia y rebuscaron tanto textos inspirados como escritos de los PP. Para justificar el miedo e infringir terror, el llamado Infierno fue reabierto hace pocos años como si se tratara de un mercado o feria de pueblo, se ignoró la teología del siglo XX y grandes teólogos como Rahner que afirmaron la teología de la FRUSTRACIÓN DEL SER tal como lo expresaba el Hiponense Siglos pasados.

La Resurrección es también una realidad que idealiza y plenifica nuestra propia antropología y la hace trascendente cuando se ve así misma libre del desorden que introduce el pecado, no es un mito que toda acción como obra de Gracia es importante, no es un mito el espiritualizar nuestra conducta como persona humana y vivir los máximos del Evangelio y su lucha contra toda forma de injusticia que sin importar su tamaño o incidencia es y será ausencia de Gracia como tal. Quiero tomar las palabras de Agustín de Hipona, cuando asume sobre el Estado y su Gobierno la necesidad de la coherencia como signo de Justicia: “De las leyes injustas se muestra ausente el Pueblo”, lo mismo equipara las inclinaciones de una persona que a la postre terminan separándolo de los suyos o de los demás en clara oposición a  la resurrección, no olvidemos que el hacernos “viles” para el Hiponense es el pasar bajo el dominio de la irracionalidad de la esclavitud personal y estructural que golpea nuestras naciones, basta suponer que en el plano personal tanto los vicios como las pocas o nulas oportunidades de promoción son alimento de los comportamientos viles y por lo tanto esclavizantes, estos comportamientos esclavizan a los bautizados y retrasan por decirlo de alguna manera la manifestación del Reino y su Justicia.

Nuestra definición ontológica deja de ser la habitual para responder a los influjos de la Gracia por lo que se hace imperioso permitir que la Gracia trabaje de nuestras manos en la construcción de la sociedad y en el afianzamiento de nuestros valores que sean fruto de una Axiología justa y ordenada, la Gracia es la única capaz de asegurar que nuestra resurrección sea total y totalizante, es decir, que sea salvada cada una de nuestras circunstancias de vida, la vida entra en una constante “Conversación” con los acontecimientos que la rodean, es como decir, que nuestra respuesta al mundo es nuestra postura abierta y en dialogo permanente, en términos de Rahner somos: El ser de trascendencia hacia el mundo y hacia Dios como esencialmente abiertos a nuestra referencia que básicamente es Dios y lo que Él quiso revelarnos gratuitamente… Dios se Auto-comunica y nuestra percepción será siempre movida por la subjetividad. De esta forma concluimos que nuestra postura es trascendental y nuestra antropología abierta al conocimiento de Dios, Dios se auto comunica en una dimensión que involucra lo estructural de la sociedad-comunidad, el futuro absoluto de toda realidad pasa por esta percepción o su Re-Centramiento antropológico, establecemos una muy especial Teoría del Conocimiento que relaciona para nosotros sus principios elementales como lo son el sujeto cognoscible y el objeto conocido, es pues el fundamento de los trascendentales del objeto mismo, es para nuestra interpretación de la relación salvífica en este caso con nuestro Dios en la Persona de su Hijo. El fenómeno llamado resurrección supera el mito llamado resurrección, puesto que partiendo de algo que podría sonar “fabuloso” a cualquier persona lo potencia desde la misma experiencia de Fe que a diferencia de la experiencia material y sensorial se atiene a la Fe y la posibilidad de vivir en una perspectiva tan distinta como lo es la noción de presente y pasado en nosotros, pero a diferencia de la realidad perceptiva del tiempo el creer que Cristo resucitó es fundamento de todas las anteriores… La Fe no potencia aquello cuya praxis no adquiera el carácter de creíble, es decir, la Fe no tiene bases sobre la implicación que cuestiona tales eventos, estamos hablando desde nuestra personal experiencia de Fe (8).

En la perspectiva de nuestra experiencia bautismal vivimos inmersos en un continuo movimiento del alma a la resurrección que inicia en la cotidianidad de nuestras acciones y formalmente se hace concreta en la muerte.  El bautizado reconoce que el Espíritu Santo es el agente activo en todos los procesos que revelan a Dios en la historia del todo y en la historia del individuo, es el poder de Dios revelado en la Tercera Persona de la SS. Trinidad,   no es imperativo discutir si nuestra postura es “Subordinacioncita” puesto que sabemos que no es tal, digamos que nuestra Fe es iluminada por Cristo CAUSA MERITORIA (Juan capítulo  12 versiculo 32)  de la misma, solo Jesús logró para la humanidad esta relación sin precedentes entre Dios y los hombres buscando así nuestra justificación.  Las Cristofanías  (9) sobresalen por su particular forma de concreción y desde esta perspectiva salvífica las asociamos a Dios que se revela en su adorado Hijo, quizá una de las más ilustrativas y de mayor significación es precisamente la desarrollada camino a Emaús que Lucas recrea en un medio dinámico pero reflexivo donde la interioridad privilegia el goce de los sentidos haciendo de este pasaje evangélico el de mayor trascendencia en el contexto pascual y pos-pascual la interioridad que aflora es fruto de la experiencia previa a la Pasión y Muerte del Salvador haciendo toda la fuerza del texto en la resurrección ya no como acontecimiento formal sino desde la perspectiva de los amigos que son capaces de sentir la presencia de su Señor, aquí la discusión no está centrada en el COMO  de la resurrección sino en la manera de percibirla por parte del bautizado que sin estar presente ACTUALIZA  esta acción salvadora de Dios, es por demás una Cristofanía bien poderosa al punto de revelar  en Cristo, UNA CUALIDAD NUEVA COMO HIJO Y COMO DIOS, (10) estas cualidades que solo la Fe y la intimidad espiritual pueden conocer son el preámbulo de la glorificación del Salvador en su Naturaleza Humana, En Emaús queda claro que las apariencias seden su lugar cognoscible a la forma del Espíritu y que desde la Fe es verificable cualquier manifestación de Dios pero que en ausencia de esta hasta una obviedad puede ser insalvable para nosotros, la experiencia de “Caminar con el Salvador”(11) atañe a todos y cada uno de los bautizados y este caminar  asegura la madurez del creyente que sabe aguantar el ritmo y verificar las motivaciones para cada recorrido.

 La Resurrección toca los corazones y busca en la intimidad la razón de su manifestación entre nosotros, ellos no le reconocieron sino bajo los signos de su intimidad y fraternidad, es decir, el resucitado se mostró como amigo y hermano despertó la familiaridad en sus corazones como hace con nosotros (Lucas capítulo  24 versiculos 13 y ss) esta inspiración que el autor pone en boca del resucitado es fruto de la presencia del Espíritu Santo Espiritualizando la Historia de Salvación Personal así como Eclesial, sin el Espíritu de Dios era imposible que ellos reconocieran en sus corazones quien les estaba hablando, de lo anterior concluimos que el Espíritu Santo es Causa Formal de nuestra Fe y salvación y que sin Dios Espíritu Santo es imposible resucitar ya que Dios Espíritu Santo es el revelador por antonomasia de la Voluntad salvífica de Dios en la Persona de su Adorado Hijo (12).  Las manifestaciones de Cristo resucitado abandonan los exultantes recursos de lo sobrenatural y se dan bajo el signo del amor que ve y no precisamente con los ojos del cuerpo, y como preludio de nuestra futura y escatológica condición o en términos teológicos actuales Nuestra Resurrección será la Espiritualización a Semejanza de Cristo (1 Corintios capítulo 15 versiculo 44).

 

CIBERGRAFÍA Y APUNTES.

 

1- Nota del autor.

2- Nota del autor.

3- Nota del autor.

4- Nota del autor.

5- Nota del autor.

6- Nota del autor.

7- Nota del autor.

8- Nota del autor.

9- Nota del autor.

10- Nota del autor.

11- Nota del autor.

12- Nota del autor.

13- ENSAYO... APUNTES SOBRE LA RESURRECCIÓN DEL ...cristoeseltema.blogspot.com › ensayo-apuntes-sobre-la-resurrección.

14- NUESTRA COMPRENSIÓN DEL CRISTO ... - Evangelio Prácticocristoeseltema.blogspot.com › nuestra-comprensión-del-cristo.

*** Las citas bíblicas empleadas aquí corresponden a la versión digital de la Biblia de Jerusalén. www.bibliatodo.com › la-biblia › versión › Biblia-de-Jerusalen

 

SÁBADO SANTO. LA GRAN VIGILIA PASCUAL.

 

SÁBADO SANTO. LA GRAN VIGILIA PASCUAL.

 

Desde tiempos inmemoriales la Iglesia celebra en esta santa noche el triunfo de Cristo sobre la muerte y rompe así el cerco que la hacía natural, aunque ella no lo es. Precisamente nuestra liturgia a partir de la página 205 del L.O.C desarrolla todo el rito. Llamando a esta noche “noche santísima” porque ella es testiga material de los acontecimientos que siguieron a la muerte del Salvador. Los cielos y la tierra y todo el Cosmos se funden en un abrazo piadoso mientras el Hijo de Dios rompe el sepulcro y margina definitivamente a la soledad y a la oscuridad. Toda esta santa liturgia gira en torno a la luz despejando el poder del mal para infiltrase en la vida del bautizado y relativizar sus valores. Estamos delante de Dios gracias a su Hijo que así lo dispuso y en esta santa noche le rendimos tributo y reconocemos su imperio y majestad.

“Esta noche cuando Cristo rompió las cadenas de la muerte y del infierno, y desde el sepulcro resucitó victorioso” … Página 207.

El Pregón Pascual recita convenientemente la historia de salvación comenzando por la liberación del pueblo que estaba en Egipto. Esta noche en la que la reconciliación de Dios con los seres humanos se manifiesta latente y poderosa. Esta noche en la que la humanidad asume el deber sagrado de reverenciar a su Dios y hacerlo por vocación al amor y a la salvación. El antiquísimo “Pregón Pascual”, consignaba esta intención de la Iglesia como Madre que igual que el resucitado caminaba a su lado aquellas horas de su glorioso triunfo. Las palabras del Hiponense encuentran en este Pregón un nicho bien intencionado: "Oh feliz culpa que nos mereciste tal Redentor". La historia de salvación intuye la perfecta manifestación de la “Trinidad Inmanente y Económica” como signo de la revelación en el propio Salvador. La creación se enfatiza en las distintas perfecciones citando a los ángeles y a la obra de Dios (naturaleza) como testigos de la Resurrección totalizante y cósmica del Hijo de Dios.  Tal acción percibida en nuestra liturgia tiene por objeto enseñar la forma como Dios obró con Israel y con todos los bautizados, estamos escalonando la manifestación de Dios en orden y de forma aleatoria en los textos citados antes de la Eucaristía propiamente dicha, miremos un concepto relacionado:

Al acercarse Faraón, los israelitas alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios marchaban tras ellos, temieron mucho los israelitas y clamaron a Yahveh- continuamos- Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahveh. Dijeron: Canto a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro (Éxodo capítulo 14,10 y 15,1). Esta lectura es imprescindible en la construcción ritualista que celebraremos en este día santo. Los demás hechos de salvación citaran una vez más al Pentateuco y a los profetas (Torá, Tanaj y en ella los escritos Nevi’im que son los textos proféticos).

El pueblo entona este cantico que sigue exaltando las obras de Dios en favor de Israel, es para ellos y para nosotros signo del poder de Dios en su fundamento liberador, la construcción de este bello relato, se apoya en la concepción de Dios quien al frente de su pueblo vence todos los obstáculos incluyendo al mismo Faraón y sus tropas. La historia salvífica empodera de figuras antropizadas al mismo Dios para la comprensión de su pueblo y la construcción de una futura identidad nacional. La relación de este fenómeno se remonta al mismo Abraham llamado por Dios de la lejana tierra de los caldeos (Ur), Su teocentrismo es ahora vital y con su expresión se constituirán en un pueblo escogido y con un alto sentido de la liturgia y la faceta cultica. Las acciones salvíficas son consecuencia de una interpretación ritualista que da la Fe colectiva y la necesidad de descubrir cotidianamente a Dios. La simbología de nuestro presente es rica gracias a sus aportes, estamos asumiendo que la simbología de índole natural sede el terreno a lo sobrenatural que ataca muchas veces la vida del creyente, su entorno y su relacionarse con la sociedad.

La Pascua vista de esta forma se ha convertido en Sacramento por su contenido salvífico puesto al servicio del creyente. En esta dinámica aparece una vez más la figura en potencia de la Iglesia que congrega a los peregrinos en potencia y más tarde madurará hasta ver en esta acción al menos en nuestro presente un paso místico de la muerte a la vida y del pecado a la Gracia de la verdadera liberación.  Las demás lecturas son alusiones a las distintas manifestaciones en esta dirección por parte de las escuelas proféticas de Israel. El Bautismo tiene en este día santo, un espacio preferente que lo convierte en nexo por extensión de lo celebrado, ya que el sumergir en las aguas bautismales es signo del nuevo paso de la muerte a la vida en Cristo y el bautizado se convierte en solidario con Cristo significando de este modo su paso de la antigua condición de pecado a la nueva realidad redimida por Cristo. Esto último fue verdaderamente importante en la Iglesia primitiva, ya que su simbología los unía al misterio de la muerte y resurrección de Cristo. El “Pacto Bautismal”, es renovado en esta bella liturgia y asume el centro de la Fe y Esperanza del creyente en Cristo, el testigo fiel que pasó de la muerte a la vida.  La Iglesia espera que sus hijos renacidos en las aguas bautismales renueven su ser espiritual y cultico (L.O. C. Santo Bautismo inicia en la página 221).

La liturgia invoca el término misterio para enmarcar la celebración en el ámbito de lo revelado por Dios que, no obstante, su misterio salvífico no es del todo visible para el bautizado, esta dinámica apreciativa se denomina Mistagogia, porque encauza tanto lo que no vemos como lo que aun en su limitación textual podemos comprender e interpretar. La Cuaresma se constituye en preparación para la celebración de los misterios antropizados y comprendidos desde el todo de nuestra Fe.  Justo al inicio de la santa Eucaristía se encienden los cirios del Altar, ya hemos bendecido el fuego nuevo figura de la manifestación de Dios a su pueblo, luz y guía con antecedentes liberadores y salvíficos en Israel: Yahveh iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche. No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche (Éxodo capítulo 13 versículos 21-22).

La luz guía al creyente en la evolución de su espiritualidad y hace de la Iglesia depositaria de la Luz de Cristo Resucitado. El emblema de esta concepción y figura es el Cirio Pascual, que marca el año presente como bendecido e iluminado por la Resurrección de Cristo. Todos los signos que son empleados en la confección de esta santa liturgia son en sí significantes y hacen parte del colectivo y sus reflexiones así descritas por la Iglesia. La Gracia ocupa ya el lugar de la Luz natural recreada por la intervención de Dios, ella hace de CRISTO EL FUEGO VIVO Y SALVIFICO DE LA CREACIÓN…

El apóstol Pablo, en su Carta a los Romanos (capítulo 6 versículos 3-11) nos ilustra sobre el poder del Bautismo y lo ubica sustancialmente junto a la Fe ya que no se hacen oposición sino complemento. Para Pablo el Bautismo sepulta al creyente y lo Resucita como Cristo a nueva vida. La etimología de “sumergir” liga con bautizar y es este el pensamiento del apóstol y el sentir de la Iglesia. Las realidades salvíficas nos cobijan por igual sin importar la época. El ser humano nuevo solo será confirmado en su totalidad en el final de los tiempos que se asocia con la muerte física, recordemos que el santo Bautismo se constituye en el eje primordial de la vida nueva del creyente.   Un baño regenerativo superior a la intención de los rituales judíos de purificación, pero en si comparten su misma intención solo que el Bautismo sublima la Gracia salvífica. Es pues el Bautismo signo vivo de la Muerte y Resurrección del Señor y nosotros imitamos a Cristo cuando recibimos el Bautismo. La muerte física es el signo de esta total liberación ya que cuando muere el culpable se muere la causa judicial.  Pablo de origen romano lo sabe e ilustra el Bautismo de esta forma. La realidad del pecado que vivimos es consecuencia en el presente de nuestra condición humana, pero a pesar de su influjo la Gracia nos permite vivir de la esperanza del triunfo hecho realidad sobre la condición de pecado. Es por medio de nuestras acciones e inclinaciones como damos todavía oportunidad al pecado de seguir manifestándose muy a pesar nuestro.

 La muerte definitiva fue reducida a la muestre consecuencia de nuestra condición imperfecta y pasajera, Cristo no tenía pecado, pero aun así la asumió por nosotros. La vida redimida es eterna y ya no está sujeta al pecado, pero si a las acciones de nuestra imperfección. La permanencia de nuestra condición humana es parte de la Creación y su componente material. Morir al pecado implica para el bautizado vivir para la eternidad, quien no muera al pecado permanecerá sujeto a este.  El triunfo de Cristo se manifiesta a partir de nuestro autentico deseo de vivir como redimidos o criaturas nuevas porque Dios siempre nos deja en libertad de optar. El Salmo 114, recomendado para esta celebración cuenta justamente la interpretación de un creyente sobre los acontecimientos de la liberación y el paso por el mar de las cañas. Es un sentir de un fiel a Dios en todos los aspectos de su existencia contando mediante estas figuras el accionar liberador de Dios en su propia vida. La tradición Sapiencial es rica en figuras que ilustran convenientemente el acontecimiento salvífico como tal. Queda en la sique del creyente, del judío, el medio de este accionar salvífico que se expresa mediante aquellos acontecimientos.

El Evangelio de Mateo (capítulo 28 versículos 1-10)

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo he dicho. Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús le salió al encuentro y les dijo: Dios os guarde Y ellas, acercándose, se asieron de sus pies y le adoraron. Entonces les dice Jesús: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

Mateo al igual que Marcos ubica las apariciones en Galilea se refieren a otras fuentes de donde tomaron estos relatos para confeccionar su Evangelio. La realidad de las apariciones del Señor son empleadas para fundamentar la Fe de los creyentes que toman los textos inspirados y los convierten en la clave de la predicación primitiva e incluso arcaica de la Resurrección del Señor. El dialogo sostenido con las mujeres no deja percibir nada sobrenatural en la forma como se desarrolló corresponde a la mentalidad Mateana de situar el acontecimiento en la psique de los cercanos al Señor y sus futuros coloquios fraternos post-pascuales. La glorificación del cuerpo del Señor es percibida inmediatamente por la Fe y las enseñanzas que ellas (mujeres) reconocieron cuando Cristo se manifestó. Los demás símbolos nos conducen a la elaboración de un esquema sobrenatural para explicar el acontecimiento salvífico. La tradición del N.T nos hablará por boca de Pablo de al menos 5 apariciones del resucitado. Las manifestaciones privadas también comportan una misión, recordemos por otro lado, que el propio Juan nos hablará de apariciones de índole comunitarias, cuando estando en casa los discípulos y Maria el Señor se aparece en medio de ellos, podemos intuir que tal acción es de carácter apostólico porque involucra a los discípulos del Señor.

No es fácil suponer cual fue la actitud de los discípulos ante tal portento, lo cierto es que ellos y las mujeres contadas aquí como discípulas, expresan el fenómeno desde sus propias vivencias, lo mismo sucede ahora con los bautizados que viven como testigos inmediatos de la resurrección del Señor. Las palabras del Señor a la mujer de Samaria toman todo su poder expresivo, y la profundización de tales apreciaciones nos permiten ver en el hoy de nuestra historia un nexo inequívoco con el estilo y contenido de nuestra Fe delante de Dios y su Adorado Hijo Resucitado. Mateo deja una interpretación bien interesante de esta manifestación de Dios en medio de su obra, deja la puerta abierta para una futura reflexión que ya hacemos sobre los acontecimientos y el ser que redimido vive ya por la Fe en su Señor. LOS TESTIGOS OCULARES CONFIRMARON LO QUE HOY VIVIMOS POR FE. No es de otra manera como el creyente hoy, se aproxima al fenómeno de Cristo resucitado y fuente de salvación para todos los que le creen y viven como criaturas nuevas. El carácter histórico de estos relatos es sin duda afirmados en la multiplicidad de sus manifestaciones ya que no estamos ante los evangelios en el mismo contenido parafraseado, sino que cada uno se manifiesta según la Fe que su autor expresó. Expresar la resurrección del Señor no es un estilo gramatical sino una profunda experiencia que nos lleva a comprender este misterio salvífico. 

(L.O.C La Gran Vigilia Pascual, desde la página 205 en adelante).

VIERNES SANTO. CONTENIDO ALEGÓRICO DE SUS RELATOS Y VIVENCIA DESDE LA PERSPECTIVA ESCRITURISTICA.

 

VIERNES SANTO.  CONTENIDO ALEGÓRICO DE SUS RELATOS Y VIVENCIA DESDE LA PERSPECTIVA ESCRITURISTICA.

 

Toda la liturgia de la Iglesia aterriza en el drama vivido por el Señor y el desenlace que todos conocemos, tal desenlace pone de relieve el sentido sacrificial de su presencia entre nosotros. La Iglesia tomando su mensaje y sobre todo su vida terrena plantea a sus hijos, los bautizados, la realidad de comprender las figuras que en potencia describen estos acontecimientos vaticinados particularmente en las profecías de Isaías (profeta del mesianismo).  Miremos el Texto Sagrado de Tradición: “He aquí que prosperará mi siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera- y más adelante prosigue el profeta- Por eso le daré su parte entre los grandes y con los poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes” … (Isaías 52:13-53:12).

En el contexto de los canticos del “Siervo de Yahveh” nuestra liturgia nos recuerda convenientemente que las Escrituras hablan de la misión liberadora del Mesías y la forma como nuestra redención se ha de llevar a cabo. Sin duda la profecía de Isaías tiene como argumento preferente la Pasión del Señor que antes fue asociada con el sacrificio del Cordero Pascual. El triunfo de Cristo sobre la muerte y la hostilidad de este mundo será resumido en la expresión aquella sobre la restitución de sus privilegios de los cuales esboza brevemente el profeta. Se entregó a la muerte como sacrificio reparador por Amor asumiendo una dimensión que une perfectamente la misericordia de Dios con la necesidad salvífica de la condición humana imperante.  La Iglesia durante esta celebración permanece expectante y solidaria con su esposo y cabeza, siendo prefigurada atraves de quienes fieles acompañaron al Siervo y ahora al Señor en el drama de la Cruz. Queda claro que el pecado de la humanidad es en sí paradójicamente signo de la visita de Dios hecho carne, en palabras del Hiponense que constituyen fundamento del “Pregón Pascual” expresa: “Oh feliz culpa que nos mereció tal Redentor”. Pues el profeta camina en la dirección de esta bella paradoja intuida por el Hiponense. Hoy vemos como lejano el nexo de la Tradición que enseñó sobre el sacrificio del Señor y lo asumió como fundamento salvífico invocado por los bautizados que este día santo estaremos delante de la Cruz acompañando al Dios Amor.

El autor de los hebreos (capítulo 10 versículos 16-25) invoca al profeta Jeremías acudiendo precisamente a su sensibilidad espiritual para percibir la generosa oferta del Dios revelado de ignorar nuestros pecados y fijarse solo en su gran Amor. Una nueva alianza que se pactará gracias al triunfo del redentor. Ya los bautizados tienen acceso a la promesa de Dios y no solo el sumo sacerdote de la tradición cultica judía, es por Cristo y en Cristo el salvoconducto del bautizado. Teniendo, pues, hermanos, plena seguridad para entrar en el santuario, en virtud de la Sangre de Jesús (versículo 19). La Encarnación puso de manifiesto la Voluntad salvífica de Dios y su Adorado Hijo despejó los misterios para nosotros los bautizados, el Santo de los Santos ya no será un lugar construido por la invención y el genio humano sino el propio Señor que se presenta como nuestra realidad definitiva en la condición escatológica que los bautizados esperamos.

La premura del autor es sin duda alguna la motivación de la interpretación de los tiempos y como el creyente debe hacerlo teniendo la mente y esperanza fijas en Dios. No se trata de leer los astros o asociar los acontecimientos mundiales a este Día, se trata de comprender que el encuentro definitivo es solo absoluta libertad de Dios y que nada de ello estará sujeto al capricho o saber humano, lo nuestro es vivir y amar su Voluntad y madurar espiritualmente como es conveniente. Dios llamará a cada uno de nosotros, pero ya tenemos delante de su Trono Santísimo a su Adorado Hijo intercediendo por nosotros. Los acontecimientos a los que puede referirse en el (versículo 25) entran en la consideración de un entorno hostil al Evangelio, pero aun así el triunfo es para la Iglesia y sus hijos los bautizados.

Salmo 22, para contextualizar su recitación en medio de esta santa liturgia del Triduo Pascual:

2. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡Lejos de mi salvación la voz de mis rugidos! 3. Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí. 4. ¡Más tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel! 5. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; 6.a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. 7. Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8. todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9. «Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!» 10. Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11.a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. 12. ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro! 13. Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; 14. ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen. 15. Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. 16. Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. 17. Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. 18. Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, 19. repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica. 20. ¡Más tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía, 21! libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; 22. sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos! 23. ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: 24. «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel». 25. Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, más cuando le invocaba le escuchó. 26. De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen. 27. Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!» 28. Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes. 29. Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones. 30. Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva, 31. le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad 32. venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él (Tomado de la Biblia de Jerusalén). 

Este Salmo es cristológico por antonomasia y describe todo lo sucedido en el drama de la Pasión y Muerte del Señor y en sus contenidos reflejan la esperanza que es congruente con la resurrección.  La visión del salmista ubica al Mesías en un escenario francamente hostil, su descripción toca las fibras más profundas de la psicología humana y todo aquello que se asocia con el sufrimiento que nos permite ver la dimensión de la Cruz y su marca en la vida del bautizado. Una marca que supera su connotación inicial para convertirse en sello inequívoco de pertenencia al Dios revelado. Todo dolor que experimenta el bautizado puede ser ofrecido como tributo solidario por los dolores que Cristo cargó y que eran solo nuestros. El salmista ve la dureza de los eventos y la tortura a la que es sometido el Salvador. Hoy nosotros experimentamos todo tipo de dolores y angustias básicamente por las condiciones de vida que se reflejan entre los seres humanos y como el pecado se viste de justicia para permitirle a algunos poderosos cumplir con los estándares de su llamada justicia social, pero en el fondo es la libertad legal de ser más poderosos y ricos y otros más pobres y desprotegidos. El drama de la Cruz se vive todavía entre nosotros.

La naturaleza como comunidad de seres vivos sufre también las consecuencias del pecado cuando el ser humano que debe ser su voz y guardián la depreda por satisfacer placeres verdaderamente patéticos como matar un Tiburón solo para quitarle una aleta y preparar con ella una “sopa” costosa.  Que decir de triturar miles de toneladas de tierra verter mercurio y cianuro y miles de litros de agua para solo algunos gramos de Oro. Sin duda debemos replantear nuestras relaciones redimidas con nuestro entorno somático. Cristo padece todavía el desprecio de una cultura que solo piensa en sensualidad y materialismo y que no tiene tiempo para meditar o vivir sus mandatos. Hijos de la Iglesia solo de nombre y “documento”. El número grande de cristianos que dicen tener una relación personal con Dios pero que nunca pueden acompañar a sus hermanos en la Fe, porque tal acción no es fundamental en su explicitación religiosa. Todo y más sufrió el Señor y pareciera que después de 2000 años debe aún continuar padeciendo tanta pérdida de conciencia y espiritualidad.

El mensaje Joanico contenido en (capítulo 18:1-19:42) la proclamación de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, se desarrolla alimentada por las tradiciones anteriores de las que este autor tomó elementos esenciales y los maduró bajo su concepción teológica que era la misma visión de la Iglesia primitiva. La Pasión refleja todo el drama de entregarse por amor y ser literalmente despreciado por nosotros al no conocer la esencia del Amor verdadero y autentico. El drama de la Cruz está latente y contundente y nadie que desee ver a Dios y ser parte de su Reino lo será sin haber antes vivido dolores asociados a la pasión de su adorado Hijo el testigo fiel Joanico. La Cruz no es solo un hito en la construcción de una doctrina, es mucho más que eso, se convierte en un puente que une lo humano y lo Divino, que relaciona totalmente las acciones del bautizado con su Redentor. Hoy como hace tantos años en el tiempo de nuestra salvación, tenemos una nueva oportunidad de vivir la Pasión y recrearla solidariamente en nuestra liturgia y vivencia de este Santo Triduo Pascual. El relato Joanico insiste en la escasa o poca preparación que tenían los discípulos del Señor para vivir esta Pascua de salvación, ya el componente liberador del Éxodo se transforma en Salvación gratuita por parte de Dios. Juan ve con preocupación cómo las convicciones manifestadas anteriormente se diluyen ante el peso cruel de la Cruz. De lo anterior los bautizados comprendemos que la Cruz es real y que no es el madero, el peso soportado por el Redentor sino nuestros pecados pasados, presentes y futuros. La actualidad de la Cruz es una maravillosa posibilidad salvífica de Dios a la humanidad. La lectura y proclamación de la Pasión del Señor nos da la oportunidad de pesar verdaderamente nuestra vida espiritual y descubrir que tan sensibles somos ante su drama y que tan amantes de la salvación nos mostramos ante Cristo.

Hoy recuerdo las enseñanzas de los santos Padres de la Iglesia cuando asociaron el Agua y la Sangre que vertieron del corazón de Cristo con el santo Bautismo y la Eucaristía, los signos salvíficos y escatológicos por excelencia del cristianismo y en esta simbología la santa Iglesia tiene su lugar, ella es la nueva Eva que a diferencia de la anterior se constituye en la primera discípula del Señor, que nace de Cristo el nuevo Adán. Esta enseñanza alegórica está cargada de realidad si consideramos que la Madre Iglesia es signo vivo de los nuevos tiempos salvíficos y que el Espíritu Santo la engendra en Pentecostés para convertirla en instrumento salvífico elevada a la categoría mística de esposa del Señor. Los signos de la nueva alianza son los sacramentos y particularmente el Bautismo y la Eucaristía, ellos resumen amorosamente la vida y obra del Redentor y su constante entrega por nosotros. En este santo día (Viernes Santo) el Señor entrega su vida y serenamente al consumar su obra duerme en los brazos del Padre Dios, un sueño que es muerte y no reposo, que es entrega y nada guardado antes, que es misión y Voluntad del Padre. Adoramos a Cristo Hijo de Dios que verdaderamente murió y verdaderamente resucito tomando la vida que es suya y plenamente delante el Padre reina junto al que procede de Entrambos, el Espíritu Santo. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él.  Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.  El que lo vio lo atestigua y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad, para que también vosotros creáis (capitulo 19 versículos 32-35).

Los signos que narran la Pasión del Señor son refuerzo alegórico de la tradición judía que esperaba un desenlace distinto bajo solo concepciones humanas y dejando a un lado el componente sacrificial como ocurrió a la salida de Egipto.  La Pasión narrada por Juan posee en sí misma un gran contenido teológico que buscaba sembrar en los primeros cristianos identidad salvífica. Juan quiere exaltar la condición Divina tanto del Señor como de su sacrificio. De lo anterior podemos afirmar que Juan busca afanosamente mantener a salvo la identidad del Señor y su vínculo con la trascendencia. El estar en control de la verdad como es interpretado por Pilato, es solo una nuestra de una construcción temprana casi arcaica de una tendencia apologética frente a la identidad el Señor. Juan a diferencia de Marcos está ve en el relato histórico de la Pasión una gran posibilidad de relacionarlo con la concepción interpretativa de su teología. Leyendo el Texto Inspirado es fácil ver como el lenguaje Joanico tiene por objetivo objetivar el contenido histórico con el sobrenatural. Siguiendo su lectura encontramos que el planteamiento fenomenológico de la resurrección del Señor, dialécticamente es imposible expresarlo por la limitación de nuestras cualidades intelectivas por eso asegura en todo el proceso de sepultura descrito aquí es somero y muestra los componentes generales del mismo:

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. 39. Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. 40. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. 41. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. 42. Allí, pues, porque era el día de la reparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús (Juan capítulo 19 versículos 38-42). Bajo el esquema dialectico del tiempo en su concepción cronológica queda claro que la figura de establecer un momento ritual de paso de un estado a otro, es propio del intelecto interpretativo más no de la realidad teológica del momento, La apreciación tiempo espacial del relato será reivindicada posteriormente en el Texto de su resurrección, el Salvador resucitó una vez entregó su vida por la humanidad. Los tiempos evangélicos son necesarios para la comprensión de nuestras categorías mentales.

La comprensión del tiempo y su realidad es distinta en la persona humana que en la Divina. El Kairós de Dios es distinto a las mediciones temporales de la humanidad. Los evangelios están interesados (evangelistas) en expresar la condición resucitada del Señor y su glorificación para acercarla al terreno de nuestra muy limitada racionalidad. De esta primicia desprendemos que la Fe se constituye en el nexo primo del resucitado con la humanidad. Su condición es otra en sí, plena y gloriosa. Este día santo oramos por la humanidad en sus distintas expresiones, y rogamos que todos lleguemos a la viv3ncia de los eventos de nuestra salvación.

 

JUEVES SANTO...

 

SANTO TRIDUO PASCUAL… JUEVES SANTO. Éxodo capítulo 12 versículos 1-4 (5-10) 11-14. Salmo 116: 1, 10-17. 1 corintios capítulo 11 versículos 23-26. Juan capítulo 13 versículos 1-17, 31b-35.

 

Comparto en contexto los elementos usados en la celebración de la Pascua judía o Pesaj.

El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.

Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.

Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían Naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.

Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.

Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.

Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.

Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.

Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simboliza la venida del Mesías, luz del mundo.

También en el mismo contexto la celebración de la Pascua se desarrolla siguiendo estrictamente los siguientes pasos:

Encendido de las luces de la fiesta

La bendición de la fiesta (Kiddush)

La historia de la salida de Egipto (Haggadah) Se servía la segunda copa de vino, la copa de Haggadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso.

Oración de acción de gracias por la salida de Egipto y se recitaba el Salmo 113.

La solemne bendición de la comida.

Se llevaba a cabo la cena.

Bebida de la tercera copa de vino, la copa de la bendición

Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números capítulo 6 versículos 24-26.

La cita de nuestra primera lección esta descrita por el segundo recuadro que hemos consignado como ayuda en nuestra reflexión puntual. No perdamos de vista que en la cosmovisión judía y conforme las necesidades de liberación se hacían más poderosas el creyente veía como las profecías evolucionaban hasta asociar este sacrificio de una fiesta antigua en Oriente con las promesas de Yahveh sobre su liberación definitiva, eso sí, reuniendo los símbolos asociados como son el establecimiento de un reinado de justicia y el Mesías encarnado en el corazón de cada creyente de su época. La Pascua siempre la hemos considerado signo de liberación y así mismo aparece inserta en la tradición de la Torá judía o Pentateuco.

El Salmo 116, en los versículos citados, nos ubica en la mente de un judío piadoso que sabe cómo rendir bajo el esquema de la Ley Mosaica sacrificios a Dios. Reconocer ser siervo de Dios, es decir, un devoto consumado que aguarda la respuesta del Dios revelado a Moisés y antes al Patriarca de Ur de los caldeos. El amor aquí está correspondido por Dios y en salmista profundizará esta relación llevándola al plano litúrgico como máxima expresión de Adoración y Alabanza. Bendigamos juntos el Nombre Adorable de Dios y cuya grandeza no puede ser contenida en palabras y mucho menos en nuestros labios.

Pablo comparte sus enseñanzas y particularmente lo que recibió de otros creyentes, la institución de la Eucaristía en la potencia de sus palabras y rito implícito. Aquí la Fracción del Pan, no se adelanta movida por el egoísmo de quienes quieren más sino por la Caridad que permite que unos compartan por amor y solidaridad con otros. Recordemos que en las palabras paulinas vemos con claridad que el Apóstol misionero está afirmando el valor de la Tradición eclesial y como estas enseñanzas de las acciones del Señor son determinantes ya que todo no se constituye en revelación sino en praxis de la Madre Iglesia. Es un signo vivo de entrega absoluta y modelo fraterno para los bautizados que al participar de este sacramento se unen a Cristo presente bajo el velo del misterio, pero intuido por su gran amor por la humanidad. La Eucaristía se convertirá en esta concepción como fundamento o pilar de la nueva relación con el Resucitado. La Iglesia primitiva en sus comienzos centró toda expresión de Fe en la celebración de la Eucaristía como encuentro entre bautizados y por ende de los hijos de un mismo Padre Dios. Una presencia amorosa que por amar se transforma en signo vivo de su constante actualización. Una extensión del Kerigma enseñado por Pablo es la Eucaristía como signo de los nuevos tiempos salvíficos y por ende escatológicos del pueblo de Dios que es la Iglesia. 

La visión Joanica relaciona sabiamente los acontecimientos de la vida del Señor especialmente los últimos de una forma totalmente significante. La Pasión del Señor en la cosmovisión Joanica empeña esfuerzos tanto de lo conocido como del mundo y su realidad invisible, es decir, de los poderes antagónicos que se manifiestan contra el Señor, es en este escenario en el que actúa el diablo y su esfuerzo por perder a los seguidores del Maestro. El Señor en el LAVATORIO DE LOS PIES actuó como lo haría un esclavo con su amo. Se anonadó sirviendo a los suyos como el más pequeño y significando así que el ser el más grande solo es posible amando más que cualquier otra persona. Si alguien quiere ser el primero debe servir, no solo se trata de poder por delegación o relación vinculante sino aquí en el contexto de la Caridad fraterna que se extenderá como propuesta a todos los bautizados. El signo del MANDAMIENTO NUEVO se manifiesta unido a la Cena del Señor y al Lavatorio de los pies, en una dinámica de reconocimiento del otro y su dignidad como hijo adoptivo de Dios. Juan quiere enfatizar las condiciones latentes del servicio cristiano y nos ofrece este modelo vinculante. Recordemos que es parte de la tradición en época del mismo Salvador tal signo que se convierte en relación fraterna y amigable con en otro llevándole a casa y atendiéndole como a uno mayor respetuosamente. La Iglesia en el hoy de su historia lo hace de muchas otras formas, solo para resaltar, los distintos ministerios de acogida y asistencia como es el caso de nuestra Diócesis y solo para mencionar,  visita y trabajo cristiano en los centros de reclusión (Kairós), la oración permanente y solidaria de las Hijas del Rey, las Damas Episcopales y su trabajo social en favor de los más necesitados, el Ministerio “Canasta de Lázaro”, atención y captación de todo tipo de recursos que la Diócesis destina cuando se presentan emergencias o  catástrofes naturales en el país, y las distintas acciones de nuestros clérigos por mitigar las necesidades que se dan en las congregaciones y con otras personas que se acercan buscando algún tipo de ayuda, el carisma de la educación que se vive en nuestras estancias y colegios son extensión de la Eucaristía y el signo del Mandamiento Nuevo.    

Jesús manifiesta lo que es Dios poniéndose al servicio de los demás.

Deshaciéndose, alcanza la plenitud.

Hoy lo descubrimos en el signo del lavatorio y la eucaristía.

Mañana, con la realidad de su muerte.

Yo soy pan partido y repartido.

Yo soy sangre (Vida) que se derrama en todas direcciones.

Eso tengo que llegar a ser yo

Si quiero alcanzar la plenitud humana.

Si soy capaz de morir a mi egoísmo,

Alcanzaré la plenitud de Vida.

Si soy capaz de darme hasta la muerte,

Permaneceré para siempre en la verdadera Vida (Fray Marcos, Cristianos Siglo XXI).

 

 

 

 

REFLEXIÓN SOBRE DOMINGO DE RAMOS.

 

REFLEXIÓN SOBRE DOMINGO DE RAMOS.

 

“Al hacerse hombre no perdió nada de su Ser de Hijo de Dios y Dios mismo, y al mostrase como Dios no perdió nada de la humanidad ganada en el vientre de la Virgen Madre”. Agustín de Hipona (Santos PP. de la Iglesia latina y post-niceno).

 

LIBRA MIS OJOS DE LA MUERTE… dales la luz que es su destino, yo como el ciego del camino pido un milagro para verte. Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos. Haz que mi pie vaya ligero, da de tu pan y de tu vaso al que te sigue paso a paso por lo más duro del sendero.  Que yo comprenda Señor mío al que se queja y retrocede, que el corazón no se me quede desentendidamente frío.  Guarda mi Fe del enemigo, tantos me dicen que estás muerto y entre la sombra y el desierto dame tu mano y ven conmigo.  Himno de la tarde (Vespertina). 

"1. Cuando se aproximaron a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces envió Jesús a dos discípulos, 2. diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos. 3.Y si alguien os dice algo, diréis: El Señor los necesita, pero enseguida los devolverá.» 4. Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta: 5. Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo. 6. Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: 7. trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. 8. La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. 9. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» 10. Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?» decían. 11. Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.»"www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/mateo/21/

La teología lleva muchos lustros hablando sobre estas celebraciones que se constituyen en el centro de nuestra gravedad espiritual. Domingo de Ramos o Palmas es un oasis de frescura y verdor en el mar de sufrimientos que aguardan al Salvador en Jerusalén. Su entrada de ribetes y señalamientos mesiánicos llena de manifestaciones pacíficas nos inclina a pensar en la naturaleza de su Reino donde la propuesta está cargada de humildad en grado superlativo y donde la conciencia de Jesús lo sitúa emocionalmente ante el sacrificio y ante el desprestigio que sufrirá junto con su familia. Recordemos una vez más que los condenados a muerte en la Cruz eran considerados “peligrosos” para la Sociedad y sus familias eran señaladas de por vida como signo de castigo y maldición. Pues a todo eso se enfrenta el Redentor. Es aclamado bajo el símbolo de una forma primitiva contenida en el Salmo 118 versículo 26: “Bendito el que viene en nombre de Dios, desde la casa de Dios os bendecimos”. El termino Hosanna significa Salvación son palabras de un contenido muy profundo pero que en el colmo de la paradoja son olvidadas y condenado a la muerte de Cruz.  Nosotros hoy después de analizar nuestro proceder de Fe debemos ser conscientes y reconocer que muchas veces lo hemos aclamado y hemos dicho delante de los hombres y en nuestras iglesias y congregaciones que deseamos proclamar con toda fuerza su reinado, pero luego lo olvidamos y como los judíos testigos de sus muchas acciones milagrosas nos gastamos el tiempo en cosas muchas veces banales… Este domingo diremos Hosanna bendito el que viene en nombre de Dios… Y muy probablemente el domingo que sigue le abandonaremos por una actividad eminentemente social.

Es necesario ser Coherentes y manifestar el grado de responsabilidad en el drama de la Cruz. Jesús murió por nosotros y no por pecados de su ser. Jesús fue llamado pecador y condenado a muerte por una muerte que nos agobia a nosotros y por nuestros pecados personales y comunitarios. Él, aclamado para luego ser vilipendiado. Él, llamado mensajero de Dios para luego ser desconocido por la humanidad. Él, llamado en el colmo de la hilaridad “hijo de David” para luego ser dejado solo por los mismos descendientes de David rey de Israel.  Mateo recrea la forma como el rey David manda que procedan con su hijo Salomón: “Tomad con vosotros a los veteranos de vuestro señor, haced montar a mi hijo Salomón sobre mi propia mula y bajadle a Guijón. Libro primero de Reyes capítulo 1 versículo 33 y también: Se apresuraron a tomar cada uno su manto que colocaron bajo él”. (Segundo libro de Reyes capítulo 9 versículo 13). Los honores rendidos a Jesús son similares a los que se rendían a reyes y generales o militares destacados después de un triunfo en el campo de batalla. Esta última aseveración nos hace pensar que ellos más que reconocerlo como su Señor exaltaban la fama que precedía al Señor. Nosotros hoy y después del signo santo del Bautismo debemos caminar no solo en la vivencia de este tipo de signos de Fe sino en la coherencia de llamarle y aceptarle como nuestro único y suficiente Salvador.  Más que mantos y palmas debemos poner en su regazo nuestros corazones y la humildad suficiente para reconocerle en el hermano que sufre o que tiene conflicto con nosotros. Aclamarlo será un acto de profunda Fe y este acto debe consumarse en nuestra cotidianidad. No hay descanso para quien vive de cara a Dios. El domingo de palmas desde nuestros hogares y llenos de alegría le aclamaremos y reconoceremos como a nuestro único y suficiente Señor y Salvador que reclama reinar íntegramente en nuestras vidas y relaciones con el entorno. No podemos permitirnos solo manifestaciones de profunda alegría sin su contenido espiritual. Estamos para vivir como signo de aclamación. Estamos para unir tanto lo que celebramos como lo que vivimos fuera del templo. Nos congregaremos este domingo y aclamaremos al Dios de la vida y lo más importante lo llevaremos con nosotros al trabajo, a la calle, a la familia, al restaurante, en fin, lo llevaremos con nosotros siempre.  Mayor tributo que vivir el amor no existe y mayor aclamación que hacer su santa Voluntad no puede haber. Bendito el Salvador que viene para ser nuestra autentica alegría. Bendito sea el Señor nuestro Rey.

 

Consultar nuestra liturgia indicada para esta celebración en el L.O.C pagina 189 en adelante.

miércoles, 29 de marzo de 2023

EL EXEGÉTA BIEN INTENCIONADO.

 

INICIO DE UNA REFLEXIÓN.

 

EL EXEGÉTA BIEN INTENCIONADO.

 

BREVE REFERENCIA HISTÓRICO-CRÍTICA. 

 

La realidad creyente no es la misma en términos de destinación racional y somática que la pensada en conceptos de Fe y trascendencia. El aparato critico de la praxis de nuestra Fe no necesariamente se puede percibir como un acontecimiento natural cuando esta a sido puesta en la perspectiva de la Gracia perdiendo así lo que hay en ella de casual para convertirse en una profunda expresión de la Fe de la Iglesia en la vida de cada uno de los bautizados cristianos-episcopales. El navegar en las fuentes de la espiritualidad que somatiza sus contenidos convirtiéndolos en identidad eclesial llega a nosotros por medio de su fuente primordial como decíamos antes, - de la Gracia-. La Palabra de Dios se convierte más allá de una simple unidad lingüística en expresión amorosa de su voluntad salvífica que encarna identitativamente su adorado Hijo. Ya no es una simple palabra expresada desde una certeza de Fe sino una praxis de eventos todos ellos salvíficos porque no hay nada desde nuestra Fe que permita suponer lo contrario, todo camina hacia la salvación incluyéndonos a nosotros mismos.  

 

“La Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación” (apartes de Efesios 1,13).

La cultura humana desarrolla todo tipo de actividades y disciplinas tendientes a la comprensión de su entorno y las realidades que se perciben desde sus connotaciones de las que inferimos tanto lo espiritual como lo material. El Exegeta no se aparta de su compromiso institucional de donde le vienen las nociones y los lineamientos indispensables para su producción académica matizada por la fuerte presencia de lo espiritual (Pneumatología). La Iglesia no añade validez a la Palabra Inspirada, la Iglesia es su portadora y defensora.  La naturaleza de las definiciones de Inerrancia del Texto Sagrado de Tradición supone por antonomasia una perenne actualidad que no se desgasta por el supuesto interpretativo… Nosotros desde la doctrina de la Iglesia aseguramos bajo la gravedad de nuestra Fe que las Escrituras Reveladas son en sí y por si libres de falla o error. Es el primer fundamento de toda Exegesis bien intencionada. La Verdad no se lleva a un plano relativo puesto que no solo dicta a la conciencia de quien la investiga permitiendo que las mismas ideas contenidas en la Palabra se transformen en fenomenológicas de sus enseñanzas, es decir, que la verdad revelada aflore por Voluntad de Dios su revelador. El exegeta que no esté en la disciplina de la Iglesia muy probablemente sus interpretaciones así contenga la transversalidad de las disciplinas afines e instrumentalizadas no contará con la fuerza para develar su misterio, este último aplica en la inmanencia de la humanidad creyente. El Episcopal debe ser un apasionado de las Escrituras Sagradas, pero no puede confundir las interpretaciones personales con la analogía de la Palabra en el vientre de la Iglesia. Nuestras investigaciones deben tener siempre la mirada puesta en Cristo…

La naturaleza exacta de la Palabra no implica que los distintos géneros y tradiciones no influyan en su matiz y presentación conceptual. Dios empleó nuestro lenguaje para hablarnos porque no existe posibilidad de comprender fuera de nuestras categorías racionales. Dios se comunica en todo momento actualizando sus palabras bajo la concepción de un mensaje que dice al alma y conciencia del creyente. La Palabra se materializa en las expresiones Eidéticas que la mente asume y da forma expresando su contenido en figuras conocidas, nadie puede empelar figuras que no conozca para hacerse entender y la Palabra revelada también parte de esta concepción comunicativa de sus escritores o Hagiógrafos relatan desde la perspectiva de sus categorías cognoscibles y desde luego idiomáticas siendo esto último un componente definitivo puesto que el idioma introduce una dialéctica propia y cuya visualización no es la misma. En la mentalidad hebrea niña, mujer joven y muchacha se equipara en el latín y griego a virgen (Isaías capítulo 7 versículo 14). Aquí median los convencionalismos socioculturales que definen el rol de las personas en sus relaciones con el entorno somático. El exegeta es uno más de esta realidad y sus motivaciones cuando no son las motivaciones de la Iglesia pueden amañar el mensaje.

 Recordemos que la Palabra y su interpretación adquiere el plus de autenticad cuando la tradición se manifiesta en sus lineamientos, somos una Iglesia histórica, somos catolicidad y como tal la disciplina define sus parámetros interpretativos y no enseñamos con la interpretación personal de las Sagradas Escrituras. Es pues importante tener presente que la disciplina de la Iglesia nos permite dirigir la fuerza interpretativa en la dirección de su historia. El exegeta puede interpretar el texto bíblico que el Magisterio lo hace exacto en su reflexión. Lo que el Escritor Sagrado (Hagiógrafo) dijo en su tiempo es posible que en el nuestro alcance una más amplia comprensión e incidencia. La concepción Tropológica del Evangelio se orienta a corregir costumbres de índole moral, ejemplo de ello, la actitud del “buen samaritano”. El sentido típico del A.T es universal porque es la preparación de la Ley antigua para la revelada en Cristo (Hebreos 10,1). La Escuela Antioquena afirmaba su teoría sobre la base de comprender bienes superiores en figuras inferiores como la anterior, Luciano y Pablo de Samasota Siglo IV en Siria. Se admite su postura en hechos históricos descritos en los evangelios como por ejemplo la crucifixión del Señor (aparece su registro en archivos romanos). Interpretación histórico-gramatical. La regla fundamental es que las palabras o expresiones deben entenderse en su sentido obvio y natural. Interpretación cristiana. Todo libro debe leerse con el mismo espíritu con que se ha escrito. La Biblia es, en frase de San Pablo, la palabra de la verdad (Efesios 1,13). Y, si es la palabra de la verdad, verdad es cuanto en la Biblia se contiene (en cuanto a su contenido). Nuestra función en la exegesis es sin duda alguna la ratificación de su fenómeno y este como incidencia en la vida de la Iglesia, es decir, de los bautizados.

El llamado Sentido Típico, nos invita a aterrizar el concepto y su dialéctica hacia una experiencia creíble y experimentable ya que la Palabra de Dios no se queda como enunciado recordemos que ella sale de Dios y regresa a Dios después de producir cambios y transformaciones en la vida del creyente. La trasformación ontológica del bautizado y de quienes la interpretan es signo de su poder y actualidad. No existe posibilidad de asumir la Palabra de Dios como un fenómeno aislado del ser humano, es todo lo contrario, muestra y garantía de vida interior o espiritualidad. La Palabra explora el universo y con cada letra de su mensaje se hace presente la Voluntad salvífica de Dios.

Nuestra exegesis es delimitada no desde la concepción de nuestra Fe simplemente sino también desde la perspectiva eclesial donde esta tiene su escenario ideal. Nuestra concepción de Fe se alimenta de la Palabra, es una bella expresión de Agustín de Hipona luego de aterrizar su exegesis en la relación esencial con la Iglesia y su Institucionalidad. “Creo en Cristo y en su Evangelio porque me lo enseña la santa Iglesia” este principio no corta la luz del Espíritu Santo, no le entrega el derecho a la Institución, sino que la convierte en su depositaria sin que con ello medie autoridad distinta a la dada o entregada por el Señor. El exegeta Episcopal, busca en la tradición las claves interpretativas sin dejar de usar los recursos propios de nuestros Usos y Costumbres… La historia delimita la concepción conceptual que brota de las disciplinas que el exegeta emplea en sus investigaciones y meditaciones. Nuestro Círculo hermenéutico está bien definido y tales definiciones son la clave y no al revés, es decir, no es la ciencia la que define el derrotero de nuestra experiencia de Fe en las Escrituras sino estas las que dan cabida a la necesaria interacción de las disciplinas afines de las que citaremos algunas: Historia, Antropología, Sociología, Psicología, Derecho, Arte, Biología, incluso la medicina forense, etc. Es pues importante que la multidisciplinariedad de las ciencias afines se conserve dentro de los conceptos de la necesaria objetividad de la investigación académica para aportar conceptos y cosmovisiones al respecto. Los círculos de la investigación exegética son amplios y los delimitamos con facilidad cuando los incluimos en la extensión conceptual y textual del Texto Sagrado a investigar. Recordemos hermanos que no es lo mismo la extensión del Texto en cuanto a su contenido gramatical que en orden a la enseñanza doctrinal. La extensión se delimita por la complejidad eidética de nuestro ejercicio. Es en síntesis la afirmación de su contenido en el escenario de la narrativa que lo convierte en sonidos e imágenes y su extensión teológica quien lo resume o condensa en enunciados de índole investigativa. El Texto Inspirado posee una complejidad no enunciada en sus líneas gramaticales, es decir, necesitamos conocer sus antecedentes y las fuentes que delimitan su historia para acercarnos a la intencionalidad literaria de su autor, en este caso Pablo. Hagamos un ejercicio sencillo para demostrar nuestro punto:

EFESIOS 1: 3-14.

ANALISIS EXEGETICO.

3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; 4. Por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; 5. Eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, 6. Para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. 7.  En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos 8. Que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9. Dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, 10. Para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. 11. A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, 12. Para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo. 13. En él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa, 14. Que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria.

*** Estos versículos citados se desenvuelven el plano de lo sobrenatural. El apóstol Pablo muestra así la intencionalidad de este escrito que define la tendencia de toda la Carta a los Efesios. La elección es el fundamento tanto de la salvación como de la predestinación bien entendida en los bautizados escogidos por Dios. Pablo lo expresa al llamarnos “hijos adoptivos de Dios.  La santidad es parte de la elección y el llamado coherente que Dios nos hace en su adorado Hijo. El modelo y a la vez el origen de este llamado es Jesucristo. Pablo no alude a la ley (uno de sus temas favoritos) sino directamente a la relación escatológica de Jesús el Cristo con la salvación de la humanidad (opción de Cristo por nosotros).

*La soberanía de Cristo es anunciada por Pablo después de la reflexión de los primeros creyentes y su inclusión en la cosmovisión religiosa de los venidos de Israel y el judaísmo al cristianismo.

*** La Gracia se ofrece como gratuidad en la existencia humana convirtiéndose en historia de salvación que brota de su génesis, es decir, de la Trinidad Económica, cuyo accionar es intrínseco al ser humano su alcance es superior porque no se queda en la aceptación, sino que fortalece la vivencia salvífica del Bautismo. La liberalidad de Dios llega a nuestras vidas para permanecer en ella. Cuya gloria se exalta en nosotros y en los que aceptan el mandato de Dios en su Adorado Hijo. La cruz aparece como la obra en la concepción histórica de la salvación. La totalidad salvífica reúne a toda la Creación, hombres, ángeles, judíos y no judíos, todos son agrupados en una misma obra salvífica.

*** El don del Espíritu de Dios es la cima o culmen de la elección Divina que no solo atañe a Israel sino a todas y todos. Es pues una alusión a la Parusía o venida definitiva de Cristo. Recordemos que el mundo y su contenido deben ser renovados por la Gracia total y totalizante. En la sangre de Cristo todos son elegidos como pueblo de Dios, es una definición de índole cósmica. Las palabras clave de la evolución típica del Texto sometido a nuestra exegesis son:

·         Bendición

·         Santos

·         Elección

·         Adopción

·         Redención Herencia

·         Promesa…

***Estos términos son en sí perceptibles desde el discurso tanto paulino como de las Escrituras del N.T que como sabemos se abre a un espectro mayor con la inclusión por parte de la Iglesia en el escenario escatológico de las promesas de salvación obradas en Cristo.  Si antes la elección tocaba a una Nación en Palestina ahora toca al universo entero y relaciona aun la realidad spiritual que no percibimos.

INTERPRETACIÓN TIPICA.

Es la actualidad del relato, pero sin apártanos de su momento histórico en el que se obró el Texto Inspirado. Es pues desde esta perspectiva el pensar como pensó su autor y de nuestra parte con los ojos y el entendimiento puestos en Cristo el Maestro que nos potencia. La interpretación típica busca emplear la información aportada y contextualizarla sin sacarla de la realidad que la origino (en el Texto). El Texto siempre nos remite a Cristo que es el fundamento de nuestra hermenéutica y exegesis. La potencia de las palabras reveladas no se pierde en el camino, sino que produce un fenómeno contrario al matizar la vida con la revelación y darle sentido experiencial a la misma. Así las palabras de Dios expresadas en lenguaje humano, se han hecho en todos semejantes al modo de hablar humano, menos en el error. No es posible hablar de Reescribir la Biblia como una tesis posible, ya que el mensaje confeccionado como lo tenemos no sufre alteración alguna y su hermenéutica debe responder al bien de la Iglesia y los creyentes en su conjunto como comunidad de Fe y no de grupos aislados como tal. Esta Iglesia como parte de la Comunión Anglicana comparte tradicionalmente los mismos componentes de la exegesis cristiana heredada de los PP. De la Iglesia y su Magisterio. El sentir correcto es el sentir de la Iglesia en todas partes: El Canon de las Sagradas Escrituras está más en el corazón de la Iglesia que en los libros inspirados.

 Estas palabras hacer parte de un axioma Escrituristico heredado de los santos PP. De la Iglesia. Nuestras posibilidades de estudio e interpretación son verdaderamente amplias y elaboradas responden a todas las necesidades de la Iglesia en su conjunto. Somos históricos y prima el bien universal que el particular sin de meritar o desconocer las reivindicaciones sociales y culturales. El exegeta no piensa solo en su entorno inmediato, sino que una norma de su labor dicta la necesidad de compaginar la interpretación aislada con el conjunto de la universalidad de la Palabra y de la misma Iglesia. Las interpretaciones privadas deben igualmente estar unidas al sentir de la Iglesia sin que medie el fanatismo y el creer ser fruto de una particular revelación, por principio universal todos los bautizados reciben en el Bautismo las gracias necesarias para su vida de Fe lo que incluye el fruto de la lectura y meditación de la Palabra de Dios. No perdamos de vista el contexto de la exegesis y las posibilidades como los objetivos de la misma.

DELIMITACIÓN DEL FENÓMENO ESCRITURISTICO.

Existen una infinidad de métodos para el estudio y reflexión del contenido de los textos Escrituristicos,  estas reflexiones y sus métodos dan clara muestra de la gran preocupación que la Iglesia desde siempre ha tenido por la Palabra Inspirada (Biblia) esta preocupación es precisamente la que asume la ingente tarea de salvaguardar la integridad del Texto Sagrado de Tradición (canon cristiano fijado en el siglo IV) pues esta tarea llega a nuestros días sin que implique variación  la naturaleza tanto escrita como a la revelada en la exegesis del cristiano. La Escritura Sagrada posee una cualidad que no es incidental sino esencial y básicamente nos dice que la Palabra de Dios dice siempre algo a todos y a uno, a uno y a todos. Pues esta consideración misma define los límites de su interpretación, así como de su actualidad. El clérigo Episcopal debe estar en absoluta soberanía de sus contenidos y defensa de los mismos. La soberanía de la Biblia es un asunto que toca las fibras más profundas de la Iglesia y su Tradición como Magisterio. La naturaleza de lo revelado implica que su contenido sea meditado y reflexionado bajo la guía de la Iglesia siendo como decíamos en la primera parte la depositaria de la riqueza Escrituristica. En lo personal recomendamos tener un Texto Sagrado confiable de traducción universal y frecuentada por estudiosos lo que nos asegura que su confiabilidad sea altamente acertada. Uno de los textos bíblicos más confiables y para nuestro crecimiento personal es sin duda la versión de la Biblia de Jerusalén. Retomando la cuestión inicial no olvidamos que la naturaleza de la comunicación humana emplea tanto símbolos como signos cargados de lenguaje y aterrizado en frases y oraciones. La Biblia recoge las impresiones de las experiencias humanas tanto de Fe como de oposición a esta. La Palabra de Dios se actualiza en el corazón de la Iglesia y en el alma de los bautizados, es una actualización dinámica que imprime el carácter de su vivencia y coherencia. El fenómeno se transforma en certeza cuando estamos inclinados a la luz de su presencia habitual en nosotros y en nuestras congregaciones, sin leer la Biblia y meditar sus enseñanzas el creyente difícilmente conocerá el amor de la relación con el Dios revelado en sus palabras.

La Biblia no se limita a ser un libro delimitado por un contenido variado, sino que ella es un contenido absoluto de la realidad y relación del Dios subsistente con la humanidad. Es pues la Palabra de Dios un fenómeno perceptible por el corazón del creyente.

Hemos repetido una oración de carácter axiomático por los santos PP. De la Iglesia sobre el Texto Inspirado y esa definición apunta al alma de la Iglesia y su permanente aprendizaje de la revelación contenida en sus páginas. No es posible suponer que la Biblia descarta la comunicación Onto-metafisica de su contenido porque simplemente no puede hacerlo ya que sus páginas contienen la fuerza para transformar la realidad personal y colectiva de los individuos y de la misma sociedad. No es el libro que tomas en las manos con un nombre escrito en su lomo y tapa “Biblia” es el contenido universal aceptado y dimensionado por la humanidad de todas las épocas. Es pues una alusión universal tanto a su praxis como a su contenido. La Biblia es un fenómeno actual y pasado, pero en el tiempo, no implica en su contenido, que es atemporal. La Palabra de Dios se hizo carne, sublime oración del Evangelista Juan, pero en realidad se hizo sonido, silaba, consonante, fonema y gramática en general, se hizo arameo, hebreo, griego, latín, castellano e infinidad de idiomas universales como dialectos y lenguas, pero sus palabras se unen y constituyen una prueba irrefutable del Dios que se comunica desde lo inaccesible de su naturaleza transformada en palabras y signos como símbolos.

ALGUNOS MÉTODOS INTERPRETATIVOS DE LA BIBLIA (termino puesto de moda por la Iglesia en el siglo IV).

Es vital que comprendamos que la Biblia no se puede interpretar literalmente. Hemos de entender la Biblia en su sentido normal o claro, a menos que el pasaje obviamente esté destinado a ser simbólico o si se usan figuras literarias. La Biblia dice lo que es significa siempre eso que ella misma nos dice que es.  Es también necesario que comprendamos que no es factible leer entre líneas el Texto Sagrado de Tradición sino acudir a la delimitación de un contenido en particular relacionándole con los momentos de su exposición tanto anteriores como presentes e inmediatos, son los llamados círculos de interpretación y que básicamente quieren delimitar su exposición mas no así la naturaleza contenida en sus palabras y oraciones como simbología. La hermenéutica bíblica nos mantiene fieles al significado que pretendía darse de las Escrituras y nos aleja de simbolizar versículos bíblicos que debemos entender literalmente. Para continuar con esta cuestión quiero ilustrar lo contenido aquí con un ejemplo Escrituristico (Marcos capítulo 8 versículos 1-10) En esos días, se reunió otra gran multitud, y de nuevo la gente quedó sin alimentos. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer.  Si los envío a sus casas con hambre, se desmayarán en el camino porque algunos han venido desde muy lejos.

 Sus discípulos respondieron:

¿Cómo vamos a conseguir comida suficiente para darles de comer aquí en el desierto?

¿Cuánto pan tienen? —preguntó Jesús.

—Siete panes —contestaron ellos.

 Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes, dio gracias a Dios por ellos, los partió en trozos y se los dio a sus discípulos, quienes repartieron el pan entre la multitud. También encontraron unos pescaditos, así que Jesús los bendijo y pidió a sus discípulos que los repartieran.

 Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró.  Ese día había unas cuatro mil personas en la multitud, y Jesús las envió a sus casas luego de que comieron.  Inmediatamente después, subió a una barca con sus discípulos y cruzó a la región de Dalmanuta.

*** El pasaje evangélico citado nos dice con claridad que hay un ejemplo de interpretación literal que no implica la des espiritualización del Texto en su integridad solo que la cantidad expuesta es signo de la obra realizada por el Señor la cual encaja perfectamente como signo de su accionar liberador. No es solo la comensalía sino también lo que implica el compartir desde la perspectiva tanto de la necesidad como de la Solidaridad que el Salvador genera en medio de estas personas. El Texto Marcano no solo habla del Señor y su poder reflejado en este milagro, sino que también nos muestra la presencia permanente de sus discípulos lo que en su lenguaje simboliza a la Iglesia primitiva. Cuatro mil (4000) está expresando una situación de absoluta desigualdad e imperfección cuya génesis la podemos encontrar en la situación social de Israel y el hambre que muchos judíos pasaban a diario, como quiera que los impuestos eran muy altos y los recursos escaseaban. Es pues la interpretación típica en este segmento unida a la interpretación literal, pero en la generación de un contexto creíble es indispensable mirar sus antecedentes:

· (7: 31-37) se ha producido la curación de un “tartamudo sordo” lo que en contexto de la preparación del relato de la multiplicación de los alimentos implica abandono y rechazo social como religioso. El hombre con esta discapacidad sin duda alguna no podía participar de las actividades de su comunidad y debía vivir solo o aislado por considerarse su condición un castigo de Dios.

· Anterior al milagro descrito (7:24-30) encontramos otra escena gobernada por la comensalía, que manifiesta como la Misericordia por el otro es capaz de mover barreras y reconocer las necesidades que posee, en este caso de índole espiritual puesto que la aceptación del Señor libera en todas las facetas al creyente. El choque de culturas aquí no es impedimento por el contrario simboliza la universalidad el Mensaje del Redentor. La Gracia se presenta como una oportunidad para todos. Aquí se introduce la necesidad de la Fe y la presencia de la Gracia como un Binomio esencial en la vida de los bautizados.

· El después de la escena en mención lo encontramos en (8: 11-13) En el contexto de la interpretación citada, la señal que los fariseos piden al Señor es fruto de su incredulidad la que es signo de rechazo tanto del anuncio como del Reino de Dios. Es muy posible que la señal sea asociada con la historia profética de Israel y como Jesús al no concederla los está invitando a encontrarle en los textos proféticos estudiados por ellos, o considera que la señal determinante es su presencia entre los israelitas. La Justicia no es un asunto de conformidad política o religiosa la Justicia es un estilo de vida que hace honor al Evangelio.

De lo observado anteriormente podemos concluir que la presencia del Señor no solo provee recursos para la subsistencia, sino que es una fuerza capaz de mover los corazones y en entendimiento de las personas.  La pobreza y sus privaciones son el estado ideal para el pecado y la ignorancia que lo afirma con total poder sobre la humanidad alienada por sus propias limitaciones.  La alienación es condición proclive para todo tipo de limitaciones del individuo y su accionar social y cultural.  La observación de los acontecimientos es la plataforma que impulsa la inclusión de los mismos en la dinámica de la Fe y la generación de conciencia sobre la intervención de Dios en la vida de quienes expectantes presenciaron tal manifestación. Los círculos de análisis del Texto Inspirado son una necesidad para no hacer derivar el Texto hacia la inmediatez y ausencia de antecedentes críticos como tal. El evangelio equipara en la revelación la concepción de Dios como el gran liberador incluso del Ethos social como cultural, es decir, que la interpretación exegética no puede actuar sin la necesaria inclusión de lo social en sus criterios y apreciaciones. El Ethos como construcción antropológica se alimenta también de la revelación e interpretación Escrituristica como quiera que se ejercicio se vincula al todo social que compone a la madre de los bautizados. Los análisis del entorno somático dan como resultado la delimitación fenomenológica antes citada.

La concepción de justica que nace de la Palabra de Dios es la misma que por analogía acompaña la intuición humana de justicia.  Recordar en este punto que Dios emplea las categorías fenomenológicas que conocemos para relacionarse con nosotros. Que la relación de dios es dramática y como tal toca las fibras más profundas del alma del creyente, es sobre toda consideración un proceso de conversión que se alinea con la percepción de nuestra Fe. Una vez más el Ethos cultural se relaciona con el accionar antropológico de nuestro medio ya definido y delimitado por la revelación de Dios.

*** Martin Heidegger sitúa la comprensión antes de la interpretación. El alemán Hans-Georg Gadamer es considerado un renovador del concepto de hermenéutica y aparece definido como una teoría de la verdad y un método interpretativo… Las interpretaciones mencionadas arriba nos permiten inferir que el método hermenéutico que empleamos nosotros los episcopales es una expresión que vincula la razón y la Fe en el ejercicio de la aprehensión conceptual de la Palabra de Dios. No somos una Iglesia que desconozca la razón en sus procesos académicos y en su espiritualidad, por el contrario, uno de nuestros postulados es la inclusión de la razón como rectora de los acontecimientos sometidos al análisis de la Fe en el marco conceptual de la academia. Conociendo este antecedente es posible suponer con bases y fundamentos sólidos, que la interpretación es solo posible cuando media la comprensión conceptual y esta manera de hablar advierte propiamente la necesidad de someter al conocimiento lo que por Fe fue aceptado y sometido por el corazón, logrando así una comunión vital entre Fe y razón.   Esta postura nos dice también que la razón se alimenta de la Fe como concreción de lo que los sentidos gobernados por esta son incapaces de aportar al ser humano de Fe. No es posible querer interpretar sino media con poder la Fe en lo que los sentidos reconocen y asumen (empirismo tácito) es simplemente la afirmación de una doctrina de Fe animada por la razón que delimita su fenómeno y lo transforma en realidad de salvación.                              

Es tomar el evangelio y someterlo a los bienes del corazón donde encontrará sosiego y razón de ser. Nuestra hermenéutica ejerce la labor de mediar concretamente entre el Texto original y la postura del ser humano contemporáneo, es decir, que nuestras interpretaciones no son movidas por el sentir personal sino por el institucional. La exégesis no debe estar en contra del consenso unánime de los Padres de la Iglesia; y debe tener en cuenta la analogía de la Fe. También admite criterios histórico-críticos: recomienda el estudio de las lenguas orientales y la ciencia crítica textual o literaria; admite, aunque todavía tímidamente, la crítica histórica. Es una postura que nos expresa con claridad que la Biblia posee una actualidad generacional y no obstante asume su papel en la historia de la humanidad para no convertirse en un “texto de consulta” desprovisto de trascendencia. La Biblia es sobre toda disposición en la Iglesia la luz y guía de los bautizados. La Iglesia encuentra en la interpretación de su hermenéutica una aliada en su propia vivencia y seguimiento de su Señor y Salvador.

La Heurística, es un componente muy importante de nuestra hermenéutica porque nos permite la posibilidad de abordar los distintos sentidos de la Biblia y sus interlocutores los escritores sagrados.  Es una de sus funciones relacionar nuestros estudios en Biblia con el Magisterio de la Iglesia y sus enseñanzas. Cuando entramos en la dinámica de su estudio racional estamos empleando la Crítica como recurso tanto de su contenido como de su gramática siendo la presencia de idiomas e imagines distintas a las que habitualmente empleamos las que determinan nuestra interpretación en el contexto y medio tanto bíblico como relacional y vivencial.  La Crítica es vital si es nuestro interés el descubrir los distintos trasfondos del Texto Inspirado.  

SENTIDOS DE LA CRITICA E INTERPRETACIÓN BIBLICA.

CRITICA BIBLICA.

SENTIDO BIBLICO.

Crítica literaria: analiza el género literario en que está escrito ese libro de la Biblia.

Sentido espiritual: supera el conocimiento del autor humano, aunque se apoya en sus escritos. Se desprende no de las palabras sino de las realidades que se ocultan bajo esas palabras. Este sentido espiritual se divide a su vez en: sentido pleno y sentido típico.

Crítica histórica: descubre la historia literaria del libro o pasaje bíblico en cuestión, ubicando la época y cultura en que se escribió y así conocer la intención teológica del autor.

Lectura en el Espíritu. Hay que leer la Biblia con el mismo Espíritu con que ha sido escrita. Debe ser una lectura espiritual, centrada en Cristo. Debe ser una lectura interiorizada que va transformando interiormente a quien lee la Biblia.

b) La intención del autor. El autor divino es el Espíritu Santo. El autor humano es el instrumento del que Dios se sirvió y a quien inspiró para que dijera solo y todo lo que Dios quería. El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice o intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época. Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener muy en cuenta el modo de pensar, de expresarse, de narrar que se usaba en tiempo del escritor, y también las expresiones que entonces se usaban en la conversación ordinaria”.

El contenido y la unidad de toda la Biblia. El intérprete o exegeta científico ha de estar capacitado para descomponer y analizar separadamente cada una de las piezas de un libro o de un autor; pero como científico creyente ha de saber también, teniendo a mano los resultados de sus estudios científicos, recomponer las piezas del escrito bíblico y redescubrir en toda su belleza la verdad unitaria del mensaje. La Biblia no se puede interpretar de forma aislada rompiendo su contenido aleatorio.

Sentido pleno: significa ver ese texto a la luz de la totalidad de la Escritura, a la luz de la Tradición y echando mano de la analogía de la fe. Es un sentido más profundo que el sentido literal.

1. A la luz de la totalidad de la Escritura significa que ese texto analizado hay que entenderlo en conexión con otros textos de la Sagrada Escritura que lo explicitan o lo profundizan.

2. A la luz de la tradición significa que no se puede analizar un texto sin tener en cuenta la interpretación de la Tradición viva de la Iglesia, que viene analizando esos textos desde los orígenes. Esta Tradición viva está reflejada, sobre todo, en la doctrina de los Santos Padres de Oriente y Occidente, y en la liturgia.

3. La analogía de la Fe significa la conexión que tienen las verdades de la fe entre sí. Pongamos un ejemplo:

Isaías 7, 14: “Pues bien, el Señor mismo va a darnos una señal: He aquí que una doncella está en cinta. Y va a dar a luz un hijo. Y le pondrá por nombre Emmanuel”.

Mateo 1, 22-23: “Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel”.

La Tradición viva de toda la Iglesia. Tradición quiere significar primeramente la Tradición apostólica, en la qué y de la que nació el Nuevo Testamento y la Escritura cristiana. Tradición viva, es decir, que progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo. Toda la Iglesia constituye la Tradición viva y por ello toda la Iglesia contribuye a la correcta interpretación de la Escritura: los Padres, los fieles cristianos, los exegetas, el Magisterio. Éste último goza del carisma de la interpretación auténtica, bajo la guía del mismo Espíritu Santo que inspiró el texto sagrado. La Tradición tiene una función hermenéutica de guía y de norma, porque nos ofrece un horizonte de comprensión. Es como el lecho por el que corre el río de la Palabra de Dios y de su comprensión ininterrumpida.

Sentido típico: es leer toda la Biblia en referencia a Cristo, en quien la Escritura tuvo su plenitud. Cristo es el nuevo Adán, el nuevo Abel, el nuevo José, el nuevo Moisés, el Siervo doliente de Isaías, el nuevo Jonás, etc. Cristo viene a ser el modelo y la figura de cuanto está contenido en la Escritura.

La analogía de la Fe.  Es la conexión coherente de la Fe objetiva de la Iglesia, el nexo interno de los misterios entre sí, Por consiguiente, cualquier verdad o expresión de la revelación y de la Fe ha de verse a la luz de las otras y en conexión con ellas, para poder entenderla rectamente y que quede abierta a una ulterior y más profunda comprensión.

En cuanto a los círculos de conocimiento interpretativo podemos emplearlos sin que con ello se altere la exegesis, incluso es posible descartarlos en nuestro ejercicio exegético. Por otra parte, es útil su aplicación en la referencia anterior y posterior del estudio de las Sagradas Escrituras.

Primer círculo. abarca los versículos anteriores y posteriores al texto.

Segundo círculo. ver el contenido global y el objetivo del libro en el que se encuentra ese texto.

Tercer círculo. tener en cuenta otros escritos del mismo autor.

Cuarto círculo. ver el contenido global y el objetivo de toda la Biblia.

El empleo de estos círculos como recurso de nuestra hermenéutica básicamente nos proporciona en la investigación un marco de referencia doctrinal sobre el autor y la incidencia de sus escritos analizados en su contexto y revelada en el plano de la vivencia y su cotidianidad. Primer círculo: abarca los versículos anteriores y posteriores al texto.

CIRCULOS DE INVESTIGACÓN.

MARCOS 8: 1-10.

Primer Círculo: Curación de un tartamudo-sordo 7: 31-37. Y los fariseos piden una señal en el cielo 8: 11-13. La relación con el relato es secuencial en el mismo contexto descrito por el evangelista, Jesús de camino antes del anuncio de su Pasión.

 Segundo círculo: El objetivo del Evangelio Marquiano es claro identificar a Jesús con el Hijo de dios construyendo una relación de Fe que no sea comprada por las acciones sobrenaturales del Señor sino fruto de una autentica reflexión de Fe por parte el creyente. El contenido es percibido desde la relación salvífica del Dios que provee y no solo alimentos mudables sino la Gracia eterna.

 

Tercer círculo: Marcos no posee otros escritos.

Cuarto círculo: La Biblia y particularmente los evangelios poseen una connotación salvífica relevante en la vida del bautizado, es decir, que fueron escritos pensando en nuestro aprovechamiento. La relación con Cristo que provee en el plano de esta realidad es figura de su condición escatológica.

*** Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice:

Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer.

Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.

Sus discípulos le respondieron: ¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

Él les preguntaba: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos le respondieron: Siete.

Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente.

Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran.

Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas.

Fueron unos 4.000; y Jesús los despidió.

Subió a continuación a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanutá.

El anterior texto analizado de una manera somera simplemente se constituye en ejemplo de las implicaciones de este tipo de exegesis fundamentado en la hermenéutica acuñada por la Iglesia. Es una manera de garantizar la interpretación desprovista de intereses o concepciones personales que pueden terminar dañando la realidad espiritual de quienes entran en contacto con los mismos.

***Los santos Padres utilizaron los métodos filológico y alegórico. Hoy se utilizan los métodos diacrónicos (aquellos que estudian el texto sagrado en su proceso de formación) y sincrónicos (aquellos que estudian el texto sagrado en cuanto tal). El método Filológico busca apegarse a la realidad en la fueron “paridos” los Textos por sus autores teniendo presente el medio o entorno cultural de su elaboración. Me parecen supremamente interesantes los métodos modernos del estudio de las Sagradas Escrituras, miremos brevemente su forma: La crítica textual: es la ciencia que trata de reconstruir a partir de los manuscritos disponibles el texto original de la Sagrada Escritura.

a) La crítica textual: Nos permite corregir posibles cambios por parte de los copistas.

b) La crítica literaria: A su vez, echa mano de las fuentes literarias que analizan los textos bíblicos para detectar y reconstruir eventuales fuentes utilizadas en la formación de la sagrada Escritura, evidenciando las acentuaciones teológicas y el ambiente vital. También echa mano de los géneros literarios, ya explicados anteriormente.

c) La crítica de las tradiciones: Trata de detectar la prehistoria oral de tales textos, buscando descubrir las modificaciones que los textos, originalmente en circulación bajo forma de perícopas aisladas, han sufrido en el curso de la transmisión oral. Igualmente, pretende descubrir el grupo transmisor responsable de eventuales reelaboraciones ya en el estadio de la tradición oral.

d) La crítica de la redacción: Se propone reconstruir el proceso de redacción y el papel del redactor. Se ha de estudiar en qué modo ha adquirido el texto su forma definitiva, cuál era el material a disposición del redactor, qué punto de vista le ha guiado en la selección, reelaboración y sistematización del material, qué elementos añade, a qué lectores se dirige.

e) La crítica histórica: Tiene por objeto unir las afirmaciones de un texto con la realidad histórica. Trata de aclarar la relación entre texto y evento, el paso del hecho histórico al texto escrito. No siendo la Biblia un texto primariamente de carácter histórico, sino testimonio de Fe, no proporciona todas las informaciones que un historiador desearía. Sin embargo, permiten trazar una imagen históricamente cierta de los hechos.

*** Método sincrónico: Es aquel que analiza el texto, no en su fase de formación, sino en su existencia definitiva

a) El análisis retórico: se limita a analizar los discursos que se encuentran en la Biblia. Esos discursos son analizados según las partes del discurso en la retórica clásica: exordio, narración, demostración, refutación y epílogo.

b) El análisis narrativo: estudia únicamente los textos narrativos de la Biblia, que son la mayoría. La narración consta de estos elementos: protagonista, antagonista y los comparsas; acción, nudo y desenlace; circunstancias del relato: lugar, tiempo y orden de la acción. Tratándose de un relato bíblico, que es historia de salvación hay que dar el salto al mensaje que se esconde detrás de esa narración.

c) El análisis semiótico: parte de dos presupuestos: Leer e interpretar un texto es descubrir y establecer las varias relaciones existentes entre los elementos del mismo texto; las relaciones fundamentales de cualquier texto son la oposición o la equivalencia. La oposición se aprecia sobre todo en los términos antitéticos: muerte-vida, frío-calor, luz-oscuridad. Enfermarse-curarse, viejo-nuevo, unir-separar, etc. La equivalencia se descubre principalmente en los sinónimos: querer-amar; soplar-alentar, templo-santuario, etc.

Todos los métodos son buenos y aprovechables si respetan la letra y el espíritu del Texto Sagrado de Tradición. Cada método aporta su contribución específica a la comprensión de la Biblia y todos ellos llevan a una creciente maduración de la Fe de los creyentes.

REFLEXIÓN PERSONAL.

Las Sagradas Escrituras son el alimento de todas las facetas o dimensiones de la vida del bautizado Episcopal, no es solamente una cuestión de estudio sistemático de la Biblia sino de verdadera configuración personal con su Palabra. Es desde luego un deber real de todos nosotros tanto su lectura como meditación e investigación, buscando así actualizar y amarrar nuestras explicitaciones bajo la lupa amorosa de la Iglesia cuyo Magisterio dictamina la exegesis y su hermenéutica. Nosotros vivimos una Tradición viva, que se construye unida a la historia y sus enseñanzas, cada clérigo se convierte unido a los feligreses en guardianes celosos de la verdad revelada y contenida en cada capítulo y versículo del Texto Sagrado de Tradición.  Los santos PP. La consideraron siempre más allá de las líneas y libros, le dieron personalidad y existencia tanto en el creyente como en el colectivo de la Iglesia. Hoy no es posible definir a Cristo sin conocer y amar los contenidos del Evangelio. No es posible suponer una relación con el Dios revelado sino conocemos precisamente esa maravillosa fuente de revelación llamada Sagradas Escrituras. Hoy debemos hacer un compromiso que implique la Promoción de nuestras acciones y vida de Fe, así como nuestra espiritualidad unida a la Biblia. La educación y formación en Sagradas Escrituras debe ser un renglón determinante en la vida congregacional, así como la consecución del Texto Sagrado de Tradición para nuestros distintos estudios. La Biblia posee una gracia muy especial y es precisamente que ella revela lo que es y se entiende esta revelación en sí misma y en sus palabras contenidas. No necesitamos de otros textos para meditarla y crecer con sus enseñanzas. Pero la Iglesia tiene el deber de investigarla, comentarla y vivirla. Es la disposición de Dios al emplear instrumentos humanos y por ende hablarnos en figuras y contenidos netamente naturales para nosotros. La Espiritualización de la Biblia asegura que su contenido sea aplicable en toda condición de vida. Nunca olvidemos hermanos que no es posible investigar alguno de sus pasajes sin relacionarlo salvíficamente con los demás contenidos… Dios nos conceda la Gracia de amar, investigar y difundir su Palabra entre quienes nos rodean. 

 

LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO…

  LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO… Éxodo capítulo 34 versículos 29-35. 2 Pedro capítulo 1 versículos 13-21. Salmo 99. Lucas c...