martes, 27 de junio de 2023

QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

 

QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Genesis capitulo 22 versiculos 1-14. Salmo 13. Romanos capitulo 6 versiculos 12-23. Mateo capitulo 10 versiculos 40-42.

 

“40. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.” (Texto Biblia de Jerusalen).

El texto Mateano nos presenta a consideración una formula perentoria de acogida y reciprocidad ante el Evangelio como mensaje de gran poder transformador. Mateo describe de esta manera la estructura de la Iglesia que hay en su mente y que debe ganar un espacio en el escenario de realidades que él vivió en su momento, una fórmula de índole legal contenida en la autoridad y mandato del (versiculo 40)y luego la fidelidad de quienes a pesar de las persecuciones y dificultades no abandonan la Iglesia y su praxis de fe, y luego encontramos la expresión “pequeños” como asociada a la debilidad humana pero que al estar unida a Dios por la gracia se convierte en una poderosa fuerza testimonial del amor de Dios en el ser humano y la creación construyendo así un mundo mejor de connotaciones casi idílicas.

 Una respuesta coherente que se instala en la conciencia del creyente que desde el acto de su bautismo ve como la gracia transforma su ser hasta alcanzar una expresión del amor de Dios en forma y modo testimonial para quienes viven en su entorno. Mateo esta claramente motivado por llevar el mensaje a sus compatriotas muy a pesar de ser este un signo de contradicción pero que está llamado a inaugurar nuevos tiempos y nuevas realidades salvíficas cambiando el modelo existente por la forma del Dios amoroso y personal. Recibir el mensaje del Señor debe llenarnos de alegría y compromiso y por ende de esperanza contenida en cada palabra salvífica que la obra misionera de la Iglesia trae a nuestras vidas. El tiempo presente es difícil de abordar, pero no imposible desde la perspectiva de la oración comprometida que debe animar y sostener toda obra evangelizadora. Sin oración no hay posibilidad de alcanzar dicha meta. La congregación es determinante en la oración para sostener todo esfuerzo por crecer y alcanzar a impactar positivamente más vidas y realidades bajo el influjo de la gracia presente en la Palabra de Dios y la vida eclesial.

La realidad espiritual del bautizado es compleja y más cuando se vive en un mundo movido por intereses no tan santos y cuyos estándares de éxito son absolutamente contradictorios con el valor de la Biblia y la congregación. Esto ultimo nos habla de la necesidad de transformar las estructuras sociales desde lo más íntimo de cada creyente, un cambio totalmente movido por la presencia amorosa de Dios mediante la predicación y liturgia de la Iglesia y todo ello alimentado por la Palabra de Dios. La Iglesia esta pues llamada a ser ese motor de cambio de realidades inundadas de pecado y frustración hasta llegar a un orden absolutamente redimido aun en sus estructuras sociales.  Sacudamos el polvo de nuestros pies, esto es, la corrupción que topamos en nuestro andar, el pecado que aparece en las actividades humanas sin importar su magnitud o complejidad, sacudirnos los pies ante la injusticia y no darle parte en nuestra vida,  brindemos lo mejor de nosotros a quienes entran en contacto nuestro y seamos como ese oasis en medio de un mundo materialista e idealista de valores relativos en si y para si… un mundo donde la recompensa es tan superficial como sus estructuras mismas. Digamos delante de Dios que nuestro accionar es movido por su gracia y que nuestra generosidad brille delante de Dios y los hombres.  

 

 

 

 

jueves, 22 de junio de 2023

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.

 

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.  Génesis capítulo 21 versículos 8-21. Romanos capítulo 6 versículos 1b-11. Mateo capítulo 10 versículos 24-39.

 

El relato del Génesis con el que abrimos la “Liturgia de la Palabra” de este domingo está conformado particularmente por la fusión o mezcla de los géneros literarios (GL) que dominan la tradición del Pentateuco, sin duda alguna, su objetivo es mostrar la unidad en orden al relato de la expulsión de Agar y su hijo Ismael del clan de Abraham como quiera que existe para los fines dos intereses. El primero se relaciona con la heredad y el gobierno tribal o del clan y el segundo sobre la necesidad de expandir los límites de dominio territorial asunto que solo se hacía como parte de una herencia. “Isaac e Ismael jugaban juntos” porque eso implica un entendimiento entre estos personajes que no solo eran hermanos por parte de su padre, sino que simbolizaban las esperanzas de una nación en formación. El plan de Dios es también para Ismael como quiera que sea fruto de la promesa a Abraham, pero la escena en el desierto es dramática porque implica la preparación para que entre en escena Dios a favor de ellos y la consolidación de una nueva nación. Dios no abandona a nadie y tiene siempre un plan santo y vital para cada uno de nosotros. El texto sagrado de tradición nos dice que Dios asistió al chico versículo 20, porque la promesa se extiende en todo tipo de vida y circunstancia. Para nosotros debe quedar claro que Dios no abandona nunca a ninguno de sus hijos porque la promesa se hace concreta y plena en Cristo que no hace de nosotros un Pueblo sino hijos de Dios. Es una nueva y definitiva condición que argumenta el Señor superando con creces las definiciones de este clan que solo veía la filiación por el emparentamiento de la sangre. Isaac e Ismael son pueblos que cumplen la Voluntad de Dios y su proyecto de enviarles a los confines de esos territorios para que se conozca la existencia del Dios Vivo. El Amor de carácter universal corta de raíz el egoísmo de la imperfección humana.   En este pasaje queda claro que los fines de Dios son muy distintos a los nuestros y que lo que es valioso a sus ojos no siempre lo es a los nuestros.

El apóstol Pablo en su carta a los Romanos, nos enseña que el Bautismo es fundamental en la vivencia de nuestra fe y nunca lo consideramos un obstáculo, por el contrario, sin el Bautismo no hay posibilidad alguna de vivir la vida de la gracia y ser insertos en los “medios de gracia”. Esta cuestión la referimos claramente al vínculo entre los bautizados y el redentor, se establece una relación indisoluble que nos ata santamente al Señor. La vida como asegura el texto paulino es Nueva distanciándose del pecado y sus estructuras totalmente alejadas del Dios de la vida. La llamada Solidaridad de Cristo la expresamos cuando como bautizados nos unimos a su muerte y resucitamos con Él. Pablo insiste en el hombre viejo que se manifiesta en las cosas absurdas de la vida y que caducan en cada uno de nosotros. Los comportamientos del hombre viejo deben ser superados para dar paso a la vida de la nueva criatura u hombre nuevo. La moral imperfecta solo podrá ser superada por la norma del amor cuyo fundamento es el propio Cristo.  No olvidemos que la Resurrección es la centralidad de nuestra experiencia de fe.  Con todo ello el bautizado debe edificar su existencia y madurar en su opción por Cristo que es y será definitiva. Las expresiones Paulinas son muy ricas en su intención y buscan animar la esperanza de los cristianos. La fe en Cristo es el tesoro que todas y todos atesoramos en nuestras vidas. La muerte y lo pasado con toda su decadencia quedó atrás, ahora es Cristo quien gobierna y a esa vida plena somos llamados por el don amoroso de su Resurrección.

 

El Evangelio de Mateo contiene para nosotros una propuesta bien interesante que sin duda refleja los trabajos de edición que la Iglesia adelantó para adaptar los textos a la comprensión pedagógica de la asamblea. La unidad temática expuesta aquí tiene dos momentos de su interacción que citaremos brevemente: Hablar sin temor, Jesús señal de contradicción, los cuales se articulan perfectamente. La conciencia del cristiano sobre la presencia de Dios en su ser debe permitirle convertirse en animador constante de la fe y espiritualidad de otros bautizados. La transparencia debe gobernar cada una de nuestras acciones como fundamento testimonial del triunfo del resucitado. Jesús genera en muchas personas discordias simplemente porque las exigencias del Evangelio y su seguimiento requieren de parte nuestras actitudes nuevas en vocación de santidad. Cada bautizado es misionero desde el lugar y ocupación que desempeña puesto que el testimonio y su declaración competen a todas nuestras acciones.  Nuestra vida es en sí testimonio y declaración.  La opción por Cristo es vital en la vida del Creyente y la consecuencia de su respuesta definitiva en términos salvíficos. Las fórmulas de negación y aceptación son perentorias y no admiten explicación distinta en la cosmovisión de sus discípulos bajo el estilo gramatical del Decálogo y la Ley Mosaica.

LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO…

  LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO… Éxodo capítulo 34 versículos 29-35. 2 Pedro capítulo 1 versículos 13-21. Salmo 99. Lucas c...