martes, 30 de marzo de 2021

SANTO TRIDUO PASCUAL… JUEVES SANTO.

 

SANTO TRIDUO PASCUAL… JUEVES SANTO. Éxodo capítulo 12 versículos 1-4 (5-10) 11-14. Salmo 116: 1, 10-17. 1 corintios capítulo 11 versículos 23-26. Juan capítulo 13 versículos 1-17, 31b-35.

 

Comparto en contexto los elementos usados en la celebración de la Pascua judía o Pesaj.

 

El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.

Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.

Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían Naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.

Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.

Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.

Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.

Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.

Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simboliza la venida del Mesías, luz del mundo.

 

También en el mismo contexto la celebración de la Pascua se desarrolla siguiendo estrictamente los siguientes pasos:

 

Encendido de las luces de la fiesta

La bendición de la fiesta (Kiddush)

La historia de la salida de Egipto (Haggadah) Se servía la segunda copa de vino, la copa de Haggadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. 

Oración de acción de gracias por la salida de Egipto y se recitaba el Salmo 113. 

La solemne bendición de la comida.

Se llevaba a cabo la cena.

Bebida de la tercera copa de vino, la copa de la bendición

Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números capítulo 6 versículos 24-26.


La cita de nuestra primera lección esta descrita por el segundo recuadro que hemos consignado como ayuda en nuestra reflexión puntual. No perdamos de vista que en la cosmovisión judía y conforme las necesidades de liberación se hacían más poderosas el creyente veía como las profecías evolucionaban hasta asociar este sacrificio de una fiesta antigua en Oriente con las promesas de Yahveh sobre su liberación definitiva, eso sí, reuniendo los símbolos asociados como son el establecimiento de un reinado de justicia y el Mesías encarnado en el corazón de cada creyente de su época. La Pascua siempre la hemos considerado signo de liberación y así mismo aparece inserta en la tradición de la Torá judía o Pentateuco.

El Salmo 116, en los versículos citados, nos ubica en la mente de un judío piadoso que sabe cómo rendir bajo el esquema de la Ley Mosaica sacrificios a Dios. Reconocer ser siervo de Dios, es decir, un devoto consumado que aguarda la respuesta del Dios revelado a Moisés y antes al Patriarca de Ur de los caldeos. El amor aquí está correspondido por Dios y en salmista profundizará esta relación llevándola al plano litúrgico como máxima expresión de Adoración y Alabanza. Bendigamos juntos el Nombre Adorable de Dios y cuya grandeza no puede ser contenida en palabras y mucho menos en nuestros labios.

Pablo comparte sus enseñanzas y particularmente lo que recibió de otros creyentes, la institución de la Eucaristía en la potencia de sus palabras y rito implícito. Aquí la Fracción del Pan, no se adelanta movida por el egoísmo de quienes quieren más sino por la Caridad que permite que unos compartan por amor y solidaridad con otros. Recordemos que en las palabras paulinas vemos con claridad que el Apóstol misionero está afirmando el valor de la Tradición eclesial y como estas enseñanzas de las acciones del Señor son determinantes ya que todo no se constituye en revelación sino en praxis de la Madre Iglesia. Es un signo vivo de entrega absoluta y modelo fraterno para los bautizados que al participar de este sacramento se unen a Cristo presente bajo el velo del misterio, pero intuido por su gran amor por la humanidad. La Eucaristía se convertirá en esta concepción como fundamento o pilar de la nueva relación con el Resucitado. La Iglesia primitiva en sus comienzos centró toda expresión de Fe en la celebración de la Eucaristía como encuentro entre bautizados y por ende de los hijos de un mismo Padre Dios. Una presencia amorosa que por amar se transforma en signo vivo de su constante actualización. Una extensión del Kerigma enseñado por Pablo es la Eucaristía como signo de los nuevos tiempos salvíficos y por ende escatológicos del pueblo de Dios que es la Iglesia.  

La visión Joanica relaciona sabiamente los acontecimientos de la vida del Señor especialmente los últimos de una forma totalmente significante. La Pasión del Señor en la cosmovisión Joanica empeña esfuerzos tanto de lo conocido como del mundo y su realidad invisible, es decir, de los poderes antagónicos que se manifiestan contra el Señor, es en este escenario en el que actúa el diablo y su esfuerzo por perder a los seguidores del Maestro. El Señor en el LAVATORIO DE LOS PIES actuó como lo haría un esclavo con su amo. Se anonadó sirviendo a los suyos como el más pequeño y significando así que el ser el más grande solo es posible amando más que cualquier otra persona. Si alguien quiere ser el primero debe servir, no solo se trata de poder por delegación o relación vinculante sino aquí en el contexto de la Caridad fraterna que se extenderá como propuesta a todos los bautizados. El signo del MANDAMIENTO NUEVO se manifiesta unido a la Cena del Señor y al Lavatorio de los pies, en una dinámica de reconocimiento del otro y su dignidad como hijo adoptivo de Dios. Juan quiere enfatizar las condiciones latentes del servicio cristiano y nos ofrece este modelo vinculante. Recordemos que es parte de la tradición en época del mismo Salvador tal signo que se convierte en relación fraterna y amigable con en otro llevándole a casa y atendiéndole como a uno mayor respetuosamente. La Iglesia en el hoy de su historia lo hace de muchas otras formas, solo para resaltar, los distintos ministerios de acogida y asistencia como es el caso de nuestra Diócesis y solo para mencionar,  visita y trabajo cristiano en los centros de reclusión (Kairós), la oración permanente y solidaria de las Hijas del Rey, las Damas Episcopales y su trabajo social en favor de los más necesitados, el Ministerio “Canasta de Lázaro”, atención y captación de todo tipo de recursos que la Diócesis destina cuando se presentan emergencias o  catástrofes naturales en el país, y las distintas acciones de nuestros clérigos por mitigar las necesidades que se dan en las congregaciones y con otras personas que se acercan buscando algún tipo de ayuda, el carisma de la educación que se vive en nuestras estancias y colegios son extensión de la Eucaristía y el signo del Mandamiento Nuevo.     

Jesús manifiesta lo que es Dios poniéndose al servicio de los demás.

Deshaciéndose, alcanza la plenitud.

Hoy lo descubrimos en el signo del lavatorio y la eucaristía.

Mañana, con la realidad de su muerte.

 

Yo soy pan partido y repartido.

Yo soy sangre (Vida) que se derrama en todas direcciones.

Eso tengo que llegar a ser yo

Si quiero alcanzar la plenitud humana.

 

 

Si soy capaz de morir a mi egoísmo,

Alcanzaré la plenitud de Vida.

Si soy capaz de darme hasta la muerte,

Permaneceré para siempre en la verdadera Vida (Fray Marcos, Cristianos Siglo XXI).

 

 

lunes, 29 de marzo de 2021

EUCARISTÍA CRISMAL Y RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS SACERDOTALES. MIÉRCOLES SANTO EN LA CATEDRAL DE LA EPIFANÍA...

 

EUCARISTÍA CRISMAL Y RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS SACERDOTALES. MIÉRCOLES SANTO EN LA CATEDRAL DE LA EPIFANÍA.

 

La Santa Madre Iglesia se constituye como su Señor en Testiga Fiel de su triunfo y el Obispo, Diacono y Presbítero son por extensión testigos de la Pasión, Muerte, Resurrección e imperio del Hijo de Dios. El ministro ordenado es guardián de la Fe recibida en el Bautismo, dispensador de los dones eucarísticos y propagadores de la Buena Nueva del Evangelio de su Señor y Salvador.  Los clérigos son fieles a la Doctrina y enseñanza de la Iglesia, a su Magisterio y Tradición y no de doctrinas personales y coyunturales.  “La celebración de la Misa Crismal reúne al Diocesano con su clero (Diáconos y Presbíteros) en ella el Obispo manifiesta la plenitud de su sacerdocio y ministerio, mostrándose como el gran sacerdote de su grey que es la Diócesis representada en las distintas congregaciones que asisten a la celebración”. Se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos. También la consideramos una ocasión especial para que el Obispo Diocesano se reúna con el clero siendo en este contexto una celebración del sacerdocio de Cristo en medio de su Iglesia.

Existe una razón práctica para celebrar esta Eucaristía en el contexto de la antesala al Triduo Pascual entre nosotros, y es la de poder disponer de los santos Oleos para la celebración del Bautismo si lo hubiere en la vigilia pascual. La razón práctica deja espacio también a la elaboración teológica que nos habla de la Iglesia como depositaria tanto de la Tradición como del Magisterio y la Eucaristía Crismal marca el comienzo de una ministerialidad que pasará con Cristo y por Cristo de la muerte a la vida. Ella se convierte en signo vivo del triunfo de Cristo y en marca indeleble del Nuevo Sacerdocio en el Resucitado.

La Eucaristía Crismal es signo de comunión entre el Obispo y el Clero.

El sacerdote en dicha celebración se constituye en concelebrante cooperante de la bendición y consagración de los aceites. También asume el rol de testigo a nombre de la Iglesia que lo distribuirá en todas las congregaciones de la Diócesis. Nuestra Eucología   que es el sentir de nuestras plegarias nos invita a orar por la Iglesia y los bautizados. A vivir este signo fraterno de presencia viva del sacerdocio supremo de Cristo. Una vez más revivimos los acontecimientos salvíficos que se han convertido en acciones invisibles con el correr lógico del tiempo, pero aquí materializados en la comunión del clero con su Obispo y delante de los bautizados que acompañan esta santa celebración.

La Eucaristía Crismal es fuente de alegría santa para los sacerdotes que participan en ella y renuevan sus promesas sacerdotales. Es también el vínculo de fraternidad que debe reinar entre el clero que se escoge a sí mismo como un colegio de Presbíteros y comunidad de los Diáconos testigos los unos de los otros y todos de Cristo en su Iglesia.  Se renuevan los compromisos de redoblar esfuerzos en el amor ministerial, el mismo que se pone de relieve en cada acción pastoral que el sacerdote renovado adelantará en su congregación y todo su énfasis puesto en la celebración del santo Triduo Pascual. La marcha de la congregación se renueva con su Presbítero a la cabeza y en participación del sacerdocio ejercido por el Diocesano. La plenitud de Cristo se manifiesta en la comunión de sus hijos predilectos los sacerdotes (Obispo, Presbítero, Diacono) es una manera de afirmar el encargo recibido en la Ordenación de continuar a la obra del Resucitado en cada Iglesia particular y sus congregaciones. Nosotros como bautizados al ser llamados por Cristo nos constituimos en “otro Cristo” desde la perspectiva de la ministerialidad el sacerdocio recibido por la imposición de manos y la oración consagratoria. La escogencia es en sí un llamado y una responsabilidad por mantener las “lámparas encendidas” y listas para disipar cualquier tiniebla en el pueblo de Dios.

 

SIGNIFICACIÓN DE NUESTRA CELEBRACIÓN.

 

Luego de entrar en silencio, la invocación y la oración de la pureza (L.O:C página 278) encontramos la Letanía para Ordenaciones que se adapta a nuestras necesidades y está encabezada por una serie de peticiones que en su cuerpo textual ora por la Madre Iglesia y sus ministros ordenados, y todo el cuerpo ministerial de esta Iglesia. Invocamos la presencia del Espíritu Santo en el santo ejercicio del ministerio en la Iglesia de Cristo. Nuestras familias y todo el pueblo de Dios marcado por el santo Bautismo y su sello indeleble como participación de su sacerdocio común. Oramos por las víctimas de la incomprensión y la violencia social de todo tipo e implicación, así como por la misión de la Iglesia entre ellos y con ellos.

Colecta del Día: Dios todopoderoso que por el poder del Espíritu Santo ungiste a tu Hijo para ser Mesías y sacerdote para siempre, concede a todos los que has llamado a tu servicio, confiesen la Fe de Cristo crucificado, proclamen su resurrección, y participen de su sacerdocio eterno… La significación teológica ratifica el Kerigma del sacerdote, cuyo signo del triunfo de Cristo se convierte en enseñanza y testimonio por parte del clérigo, su familia y la congregación donde este ministro los sacramentos, la Palabra de Dios y da ejemplo de valores cristianos que brotan del mismo Evangelio. El sacerdote cuyo ministerio es sepultado con Cristo para emerger victorioso de la tumba y anunciar en la Liturgia que el Kairós de Dios en Cristo, es una realidad tangible que en la Santa Eucaristía se llama: SANTO, SANTO, SANTO. Somos testigos al pie de la Cruz y mensajeros del sepulcro vacío.

La Liturgia de la Palabra (Isaías capítulo 6 versículos 1-8) nos invita a vivir la escogencia de Dios y su llamado ministerial sin importar nuestras limitaciones, las mismas que con disciplina y fidelidad a la Iglesia de Cristo son superadas fácilmente. El Señor le permitió a Isaías ser fuerte en su misma debilidad. Para manifestar como en Pablo el poder de su Gracia, y la intimación de su Misión es signo del Amor de Dios que da a su pueblo hombres y mujeres probos para anunciar el Evangelio y transmitir Esperanza. La Pavorosa y Majestuosa idea Isainiana de lo trascendente inunda nuestra imaginación y siembra ideas espirituales necesarias para dimensionar la grandeza del ser sacerdote o ministro de la Iglesia de Cristo (clérigos). Aquellos Serafines son alegoría de la perfección que hay delante de Dios y como el ministro ordenado vive también de cara a rendir tributo y sacrificio incruento de la Santa Eucaristía.

 

Salmo 23, El Buen Pastor por antonomasia que nos mueve en la vivencia de la Providencia absoluta, somos signo de Dios entre los seres humanos, somos también testigos del Dios que cuida a los suyos. El Dominus regit me, este Buen Pastor Isainiano se transforma en Cristo mismo y por extensión ministerial en el sacerdote bien intencionado y comprometido por amor en su ministerio ordenado. Sin temor alguno anunciando el Amor de Dios por sobre las convenciones del mundo actual y su antagonismo frente al Evangelio del Buen Pastor. El Testigo Fiel del Vidente de Patmos (Apocalipsis capítulo 1 versículos 4-8), El Rey Mesías es el tema por excelencia de este Libro del (N. T) Juan revive momentos de gran gloria para Israel en su espera definitiva y evoca a David como su rey. El sacerdote y sus fieles lavados de todo pecado, es un enfoque desde nuestra ministerialidad básicamente bajo el ejercicio del sacerdocio ordenado en la Madre Iglesia. Es el Cordero de Dios signo inequívoco de salvación en virtud de su Sangre Santísima derramada por el pueblo de Dios. Juan va más allá y rechaza el culto exigido por los romanos a sus deidades. Solo Adoramos al Testigo Fiel a aquel que se entregó por nosotros. El Alfa y la Omega, es el culmen del señalamiento de Cristo como Dios y principio de todo lo existente, es la solemnización de su misión, así como de su Nombre, es Jesucristo el Hijo de Dios y Sacerdote supremo de la Santa Iglesia.

Lucas capítulo 4 versículos 16-21), El Señor en la visión Lucana entra en el templo (Sinagoga) toma el rollo o Tanaj y los escritos de los profetas o Nevi’im y se adjudica la profecía de Isaías, describiendo de esta manera las cualidades del escogido por Dios. Solo Jesús se abroga tal derecho como signo vivo de su mesianismo y hace del sacerdote signo también de esta realidad anunciante y viva de su mandato evangelizador. Los atributos son en sí manifestación de su amor por la humanidad necesitada. Este señalamiento se reviste de toda justicia, tal y como es intimada la Voluntad salvífica del Padre en su Adorado Hijo y el poder reconciliador del que procede de entrambos.

Se invoca al Espíritu de Dios sobre la Iglesia y sus ministros ordenados. Esta invocación se manifiesta en los dones que libremente concede para la edificación del Cuerpo o Pleroma de Cristo y no para fines personales o piadosos que terminan siendo factor de distracción entre bautizados. Recordemos que nadie posee el Espíritu Santo ya que es Dios y se expresa en su personalidad como tal.

En cuanto a la Reafirmación nos permite ubicarnos en el escenario de la vida eclesial y por tanto delante de Cristo su Cabeza. Esta Reafirmación se hace sobre la base fundamental de los signos de la Nueva y definitiva alianza que son La Palabra y los Sacramentos. Que se constituyen en el fundamento tanto ministerial como testimonial del ministro ordenado, teniendo presente que la actualidad de su vida es signo seguro de la presencia de la Gracia. Este Nuevo Pacto es por antonomasia propio de la Iglesia y su función ministerial, se hace delante de la Asamblea aquí representada en los laicos y feligreses. Todos por el santo Bautismo sacerdotes, pero unos cuantos, ordenados para servir ministerialmente, Agustín de Hipona (Doctus Gratiae) en su visión eclesiológica manifestaría: Con ustedes soy bautizado, entre ustedes Diacono, Presbítero y ahora Obispo. Es nuestra teología del servicio la que nos permite servir con alegría. Estas promesas son renovadas conforme el paso del tiempo y las distintas situaciones en las que un ministro ordenado enfrenta su vida y asume con dignidad la Soledad propia de su ministerio, hijos, esposa o esposo, familia y amigos, pero solo desde la perspectiva igualitaria de un ministro ordenado se podrán tratar asuntos propios de nuestra condición como miembros vivos del Colegio de Presbíteros de esta Diócesis. Al finalizar esta celebración y justo antes de salir procesionando como ingresamos al Presbiterio en silencio, el Diocesano, bendice y consagra los aceites usados para ministrar al pueblo de Dios, para bautizar y ungir a los enfermos, para invocar la Misericordia de Dios sobre su Iglesia y nuestra Madre…  El Óleo sella y se convierte en signo vivo del Espíritu de Dios que derrama sus dones sobre el bautizado aquí representado en potencia por los asistentes al rito. Los enfermos de cuerpo y espíritu serán también confortados por el clérigo que a nombre de Cristo y por extensión de la Madre Iglesia traerá consuelo y fortaleza al recluido en casa o en un centro médico y orando por él y en su compañía, establecerán un fundamento de comunión que sobrepasa al dolor e incluso a la postración para cubrir literalmente de esperanza al necesitado, clamarán juntos a Dios buscando su Misericordia y mirada compasiva. De esta forma y por medio nuestro la Madre de los bautizados atiende y acoge a sus hijos en las distintas etapas de sus vidas…

 

martes, 23 de marzo de 2021

SOLEMNE DOMINGO DE PALMAS.

 

SOLEMNE DOMINGO DE PALMAS.   Isaías capítulo 50 versículos 4-9. Salmo 31: 9-16. Filipenses capítulo 2 versículos 5-11.  Marcos capítulo 14 versiculo1-15:1-47.

 

El profeta mesiánico (Is) nos ofrece en consideración su “Tercer canto del Siervo” donde el Siervo se presenta como un discípulo fiel de Yahveh, este hombre prefigurado aquí es maestro de sus discípulos y su finalidad es comunicar las enseñanzas de Dios. Su escenario es Israel y todos los judíos piadosos que verdaderamente aguardan la manifestación mesiánica más allá de cualquier concepción cultural o social. Precisamente nuestra tradición cita los versículos en los que habla el Siervo. Los sufrimientos son asociados a los padecidos por el Señor una vez se inicia su proceso injusto por demás. Es el Siervo quien pone toda su confianza y esperanza en Dios afrontando las consecuencias de su ministerio de cara al pueblo. Las incomprensiones que le rodean son claramente visibles en la perspectiva de una enseñanza más humana sobre el desenlace salvífico.

 Isaías quiere enseñarnos el supremo valor de la fidelidad al Dios revelado y como tal actitud choca con los fundamentos y valores que el mundo ofrece al creyente. Hoy cada uno de los bautizados debe tener presente que para enfrentarse en los mejores términos a la realidad mundana necesitará de humildad y absoluta confianza en Dios que no le dejará solo pero que a su vez permitirá que asumamos las consecuencias de nuestra respuesta madura como signo de auténtica y realizada Fe. El Siervo vive de cara a esta realidad y sabe que el mundo no aceptará nada que cuestione sus valores y fundamentos. Podemos recordar las palabras del evangelio de Juan cuando insiste en boca del Señor: “Ustedes viven en el mundo, pero no son del mundo”, es pues, el argumento de una existencia sobrenatural en el mundo llamada Gracia. Acojamos las enseñanzas del Señor y vivamos con absoluta confianza nuestro compromiso cotidiano.

Salmo 31… No me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo abierto. Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy. De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas. Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen. De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen lejos de mí; dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho. Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida. Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: Tú eres mi Dios Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;

El Salmo 31 versículos 9-16, en sintonía con la lectura Isainiana nos propone la explicitación en su connotación psicológica atravesada por el Siervo de Yahveh, que ante la angustia que toca su ser acude decididamente a Dios quien le puede salvar. Más allá de cualquier consideración rescatamos la Fe inquebrantable para afrontar tales situaciones que marcaran su existencia. No está solo, aunque el dolor de la humanidad le recluya en sufrimiento sabe que Dios no le dejará a la deriva, que será rescatado porque el amor de Dios no se niega a sí mismo. Confianza, piedad, misericordia, son algunos de los signos del amor de Dios por cada uno de nosotros y muy especialmente ante el sufrimiento que podamos afrontar en nuestras vidas.

 

Pablo magistralmente describe las etapas que atravesó el Señor en su vida terrenal y antes en su preexistencia como Hijo de Dios. Es una bella fórmula para describir eficientemente el proceso de la misma revelación en cabeza de Cristo. Nos muestra la personalidad del Salvador, la misma que confluye en su condición como Dios y como Hombre verdadero. Esta condición propia del Señor es en sí causa de salvación percibida por el creyente y particularmente en el bautizado. Pablo aborda la concepción griega en términos como Forma el que emplea aquí para hablar de los atributos que pone el Redentor de manifiesto. Es para el bautizado la voz que le guiará en su encuentro definitivo con Dios en su Reino, por medio de sus atributos conocemos al Señor sabemos que es amor, misericordia, gracia, perdón, justicia, bondad, entre otros. Sin duda que Pablo en su reflexión tiene presente a Adán que hizo lo contrario a Jesús, quiso conocer la Sabiduría de Dios por las vías equivocadas, mientras el Señor se abajó de su condición de Dios por nuestra salvación. No se trata de su condición de Dios (naturaleza) sino del tributo recibido en los cielos como Dios (gloria) todo ello por la creación y nosotros en ella.

Según Pablo Cristo al resucitar muestra a perfección el Poder de Dios. Es la manera de compartir su triunfo con cada uno de los bautizados y la Madre Iglesia. Cristo Señor tomó de nuevo lo que le pertenecía por Naturaleza y lo comparte por Amor y Misericordia con nosotros. “Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos” (versículo 10). Pablo desnuda aquí la naturaleza de su reconocimiento mediante el empleo de este himno, estamos ante tres divisiones de índole cósmica, que por sí y en si abarca todo lo existente y sobre lo que tiene poder el Hijo de Dios. Para rematar en el último versículo citado por la Liturgia de la Palabra de este domingo de palmas, en una gran profesión de Fe que resume lo esencial del cristianismo.

La visión Marquiana de la Pasión del Señor es sin duda la más antigua y primitiva en la búsqueda de información para su construcción como tal. Ella nos invita a mover solidariamente nuestros corazones y acompañar al Señor en esta hora de transe y agonía. Más que los latigazos desgarran su piel nuestras indiferencias y sentido mundano de la existencia. “Playas y hoteles llenos y templos vacíos es el común denominador de un cristianismo que se agotó en el amor por su Redentor”. Estamos viviendo momentos de mucha dificultad y conflictos a escala mundial en el ESPACIO VITAL que conocemos y aun así nos refugiamos en nuestro pequeño mundo y desconocemos todo lo demás. El mismo que es azotado y condenado a muerte como un vil delincuente, antes era reconocido y aclamado por intereses que se parecen a los que mueven nuestro mundo.  El Salvador se enfrenta a la dramática sentencia sin ser defendido por aquellos miles que alimentó, curó y liberó regresándoles su dignidad como personas Imagen del Dios vivo. Es una gran paradoja que el Autor y Creador de todo esté delante de la injusticia totalmente solo de amigos y familiares, de conocidos y antes necesitados. Cristo encarna en su Pasión todo lo que se puede soportar por amor y acepta todo lo que se puede aceptar por misericordia a la humanidad. Pequeños mundos conectados solo por intereses materiales, pequeños mundos donde cada uno quiere ser rey y nada menos aceptan para ser vividos y tenidos por exitosos.

 

Estamos delante de Cristo como somos y no como podemos aparentar en los “pequeños mundos” donde somos sus reyes y dignatarios. Que esta celebración del Santo Triduo Pascual nos mueva a vivir auténticamente nuestra Fe y con sincero corazón aclamemos a Cristo como Señor de nuestras vidas y de la creación. La necesidad de una profunda relación con Cristo queda evidenciada precisamente en su Pasión al verse solo de tantas personas que como curiosos o “beneficiarios” acudían a su paso por las aldeas de Israel. Solo la curiosidad y el interés material movían a tantos judíos que le rodeaban pero que en la angustia de la Pasión le dejaron solo y esta soledad le permitió ser arropado por la Gracia de su Padre Dios. 

Él es el rey de gloria, me persigue con su amor

me asombran sus palabras susurrando en mi interior

mi conciencia me recuerda, necesito su perdón

Él es el rey de gloria, me lo ofrece hoy

oh rey del universo y príncipe de paz

revelándome los cielos, los misterios que en él hay

mi espíritu anhela de su gracia y su verdad

si él es el rey de gloria, hijo de hombre hijo de Dios

su nombre es Cristo Jesucristo

Dios poderoso, rey de mi ser

Rey de gloria

Él es el rey de gloria con poder y majestad

es sabio sin medida, es el rey de amor y paz

el Señor del cielo y tierra y el único creador

Él es el rey de gloria, Él es todo para mi…… (Himno Rey de Gloria, por Marcos Barrientos).

Feliz y Bendecido domingo de Palmas.Isaías capítulo 50 versículos 4-9. Salmo 31: 9-16. Filipenses capítulo 2 versículos 5-11.  Marcos capítulo 14 versiculo1-15:1-47.

 

El profeta mesiánico (Is) nos ofrece en consideración su “Tercer canto del Siervo” donde el Siervo se presenta como un discípulo fiel de Yahveh, este hombre prefigurado aquí es maestro de sus discípulos y su finalidad es comunicar las enseñanzas de Dios. Su escenario es Israel y todos los judíos piadosos que verdaderamente aguardan la manifestación mesiánica más allá de cualquier concepción cultural o social. Precisamente nuestra tradición cita los versículos en los que habla el Siervo. Los sufrimientos son asociados a los padecidos por el Señor una vez se inicia su proceso injusto por demás. Es el Siervo quien pone toda su confianza y esperanza en Dios afrontando las consecuencias de su ministerio de cara al pueblo. Las incomprensiones que le rodean son claramente visibles en la perspectiva de una enseñanza más humana sobre el desenlace salvífico.

 Isaías quiere enseñarnos el supremo valor de la fidelidad al Dios revelado y como tal actitud choca con los fundamentos y valores que el mundo ofrece al creyente. Hoy cada uno de los bautizados debe tener presente que para enfrentarse en los mejores términos a la realidad mundana necesitará de humildad y absoluta confianza en Dios que no le dejará solo pero que a su vez permitirá que asumamos las consecuencias de nuestra respuesta madura como signo de auténtica y realizada Fe. El Siervo vive de cara a esta realidad y sabe que el mundo no aceptará nada que cuestione sus valores y fundamentos. Podemos recordar las palabras del evangelio de Juan cuando insiste en boca del Señor: “Ustedes viven en el mundo, pero no son del mundo”, es pues, el argumento de una existencia sobrenatural en el mundo llamada Gracia. Acojamos las enseñanzas del Señor y vivamos con absoluta confianza nuestro compromiso cotidiano.

Salmo 31… No me has entregado en manos del enemigo, y has puesto mis pies en campo abierto. Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy. De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas. Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos se corroen. De todos mis opresores me he hecho el oprobio; asco soy de mis vecinos, espanto de mis familiares. Los que me ven en la calle huyen lejos de mí; dejado estoy de la memoria como un muerto, como un objeto de desecho. Escucho las calumnias de la turba, terror por todos lados, mientras se aúnan contra mí en conjura, tratando de quitarme la vida. Mas yo confío en ti, Yahveh, me digo: Tú eres mi Dios Está en tus manos mi destino, líbrame de las manos de mis enemigos y perseguidores;

El Salmo 31 versículos 9-16, en sintonía con la lectura Isainiana nos propone la explicitación en su connotación psicológica atravesada por el Siervo de Yahveh, que ante la angustia que toca su ser acude decididamente a Dios quien le puede salvar. Más allá de cualquier consideración rescatamos la Fe inquebrantable para afrontar tales situaciones que marcaran su existencia. No está solo, aunque el dolor de la humanidad le recluya en sufrimiento sabe que Dios no le dejará a la deriva, que será rescatado porque el amor de Dios no se niega a sí mismo. Confianza, piedad, misericordia, son algunos de los signos del amor de Dios por cada uno de nosotros y muy especialmente ante el sufrimiento que podamos afrontar en nuestras vidas.

Pablo magistralmente describe las etapas que atravesó el Señor en su vida terrenal y antes en su preexistencia como Hijo de Dios. Es una bella fórmula para describir eficientemente el proceso de la misma revelación en cabeza de Cristo. Nos muestra la personalidad del Salvador, la misma que confluye en su condición como Dios y como Hombre verdadero. Esta condición propia del Señor es en sí causa de salvación percibida por el creyente y particularmente en el bautizado. Pablo aborda la concepción griega en términos como Forma el que emplea aquí para hablar de los atributos que pone el Redentor de manifiesto. Es para el bautizado la voz que le guiará en su encuentro definitivo con Dios en su Reino, por medio de sus atributos conocemos al Señor sabemos que es amor, misericordia, gracia, perdón, justicia, bondad, entre otros. Sin duda que Pablo en su reflexión tiene presente a Adán que hizo lo contrario a Jesús, quiso conocer la Sabiduría de Dios por las vías equivocadas, mientras el Señor se abajó de su condición de Dios por nuestra salvación. No se trata de su condición de Dios (naturaleza) sino del tributo recibido en los cielos como Dios (gloria) todo ello por la creación y nosotros en ella.

Según Pablo Cristo al resucitar muestra a perfección el Poder de Dios. Es la manera de compartir su triunfo con cada uno de los bautizados y la Madre Iglesia. Cristo Señor tomó de nuevo lo que le pertenecía por Naturaleza y lo comparte por amor y misericordia con nosotros. “Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos” (versículo 10). Pablo desnuda aquí la naturaleza de su reconocimiento mediante el empleo de este himno, estamos ante tres divisiones de índole cósmica, que por sí y en si abarca todo lo existente y sobre lo que tiene poder el Hijo de Dios. Para rematar en el último versículo citado por la Liturgia de la Palabra de este domingo de palmas, en una gran profesión de Fe que resume lo esencial del cristianismo.

La visión Marquiana de la Pasión del Señor es sin duda la más antigua y primitiva en la búsqueda de información para su construcción como tal. Ella nos invita a mover solidariamente nuestros corazones y acompañar al Señor en esta hora de transe y agonía. Más que los latigazos desgarran su piel nuestras indiferencias y sentido mundano de la existencia. “Playas y hoteles llenos y templos vacíos es el común denominador de un cristianismo que se agotó en el amor por su Redentor”. Estamos viviendo momentos de mucha dificultad y conflictos a escala mundial en el ESPACIO VITAL que conocemos y aun así nos refugiamos en nuestro pequeño mundo y desconocemos todo lo demás. El mismo que es azotado y condenado a muerte como un vil delincuente, antes era reconocido y aclamado por intereses que se parecen a los que mueven nuestro mundo.  El Salvador se enfrenta a la dramática sentencia sin ser defendido por aquellos miles que alimentó, curó y liberó regresándoles su dignidad como personas Imagen del Dios vivo. Es una gran paradoja que el Autor y Creador de todo esté delante de la injusticia totalmente solo de amigos y familiares, de conocidos y antes necesitados. Cristo encarna en su Pasión todo lo que se puede soportar por amor y acepta todo lo que se puede aceptar por misericordia a la humanidad. Pequeños mundos conectados solo por intereses materiales, pequeños mundos donde cada uno quiere ser rey y nada menos aceptan para ser vividos y tenidos por exitosos.

 

Estamos delante de Cristo como somos y no como podemos aparentar en los “pequeños mundos” donde somos sus reyes y dignatarios. Que esta celebración del Santo Triduo Pascual nos mueva a vivir auténticamente nuestra Fe y con sincero corazón aclamemos a Cristo como Señor de nuestras vidas y de la creación. La necesidad de una profunda relación con Cristo queda evidenciada precisamente en su Pasión al verse solo de tantas personas que como curiosos o “beneficiarios” acudían a su paso por las aldeas de Israel. Solo la curiosidad y el interés material movían a tantos judíos que le rodeaban pero que en la angustia de la Pasión le dejaron solo y esta soledad le permitió ser arropado por la Gracia de su Padre Dios. 

Él es el rey de gloria, me persigue con su amor

me asombran sus palabras susurrando en mi interior

mi conciencia me recuerda, necesito su perdón

Él es el rey de gloria, me lo ofrece hoy

oh rey del universo y príncipe de paz

revelándome los cielos, los misterios que en él hay

mi espíritu anhela de su gracia y su verdad

si él es el rey de gloria, hijo de hombre hijo de Dios

su nombre es Cristo Jesucristo

Dios poderoso, rey de mi ser

Rey de gloria

Él es el rey de gloria con poder y majestad

es sabio sin medida, es el rey de amor y paz

el Señor del cielo y tierra y el único creador

Él es el rey de gloria, Él es todo para mi…… (Himno Rey de Gloria, por Marcos Barrientos).

Feliz y Bendecido domingo de Palmas.

jueves, 18 de marzo de 2021

QUINTO DOMINGO EN CUARESMA...

 

QUINTO DOMINGO EN CUARESMA. Año B. Jeremías capítulo 31 versículos 31-34. Salmo 51: 1-13. Hebreos capítulo 5 versículos 5-10. Juan capítulo 12 versículos 20-33.

 

El profeta Jeremías nos habla de una nueva alianza que Dios pactará con los reinos de Israel y Judá, sin duda estamos ante el máximo desarrollo de la profecía Jereminiana, una relación ideal donde la ignorancia y el pecado no tocarán al creyente porque Dios mismo será su posesión. Nos recuerda que no es una alianza como la pactada cuando Yahveh tomó literalmente de la mano a su pueblo y lo sacó de Egipto, pero antes incluso, cuando creó el universo y luego llegó el diluvio, por sobre estas situaciones propiciadas por nuestra desobediencia Dios siempre estuvo presente ofreciéndonos una posibilidad para “sanar”. Pues este creyente ve con claridad que ha llegado el momento de dicha alianza que tendrá una característica muy particular de conocimiento y experiencia del Dios revelado.  Dios es quien toma la iniciativa del perdón y lo hace porque en su Ser solo hay amor y el pecado es rechazado más no sucede igual con el pecador a quien ama y redime. Queda para el profeta el reto de comunicar el grado de responsabilidad personal del creyente ante este ofrecimiento que como una gran fuerza se gesta del corazón y la mente al exterior de nuestras relaciones y estilos de vida. Esta nueva alianza se forjará en el corazón del bautizado (trayéndole a nuestro hoy) como signo de Fe y compromiso.

En este punto histórico el profeta ve que la Ley como rito exterior no significa nada sino es acompañada de la interiorización de una autentica religión, de lo contrario no podría tocar y transformar el corazón del ser humano y especialmente en nuestro tiempo con los bautizados que han aceptado el edificar esta bella y salvífica relación con Dios revelado en lo más íntimo de lo más íntimo nuestro. “Deus est enim, qui in intima familiaritate”, palabras del Hiponense sobre esta relación de absoluta intimidad con Cristo.  Es necesario pedir a Dios un corazón nuevo que reconozca su Gracia e inspiración, todo ser humano se hace nuevo empezando por su corazón y terminando en sus hábitos y actitudes de vida. Las palabras particularmente anunciadas en el (versículo 34) son tomadas por la Iglesia Madre para hablar de su ministerio y como en Cristo su Señor y Cabeza se han cumplido perfectamente.

El Salmo 51 o Miserere, en su sentir penitencial se emparenta con las escuelas profetas de Israel, es un acto de conciencia que reconoce el pecado personal y lo más importante la cura para el mismo. Es una exposición de la imperfección que busca en Dios y su misericordia el perdón y la salvación. Dios perdona como signo de su poder sobre el mal y sus consecuencias, por esa razón el creyente que pide ser perdonado también pide intrínsecamente la manifestación de su Reino en carne propia. Si hoy rechazas el pecado debes acoger a Dios en tu corazón. Es también un principio de la doctrina sobre el pecado original en el versículo (4)” Lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame”. Dios da origen a algo totalmente nuevo y es el corazón del creyente, recordándonos así la nueva condición del bautizado. Dios no rechaza a nadie es por definición un concepto yuxtapuesto al pecado y relevante como signo salvífico, así lo muestra el versículo (13).

La Carta a los hebreos, nos recuerda que Cristo asumió un sacerdocio pleno y la relación con el personaje del Génesis, Melquisedec se debe a la connotación del sacrificio de Cristo que se convirtió en Altar, Sacerdote y Victima que se ofrece así mismo por todos. Pablo nos está diciendo con insistencia que la obediencia es un valor indispensable en la vivencia de nuestra religión y sus principios. Cristo mismo se convierte en nuestro modelo al llevar hasta las últimas consecuencias su obediencia al Padre Dios. Obediente al Padre no se bajó de la Cruz y su obediencia la acompañó por su gran amor. A diferencia de Melquisedec y de nuestro sacerdocio Cristo transformó su muerte en ofrenda reparadora y al ser aceptada vivió el signo de la resurrección, aquel que es Dios y da su vida para tomarla una vez más. Es claro para nosotros que el sacerdocio que vivimos es signo de la relación de Cristo con la Iglesia y como ella es la depositaria de esta gracia por virtud del Supremo Sacerdocio de Cristo su Señor y Cabeza, luego por extensión nosotros así lo vivimos.

La cosmovisión Joanica, toma de otras fuentes particularmente en este trozo de su evangelio. Las palabras del Señor pueden sonar a confusión dado que ellos se referían a un asunto que de buenas a primeras parece distinto, pero en realidad conecta con la intención de Jesús. Los griegos no creen en la resurrección y mucho menos en la eternidad, su sistema de creencias se mueve entre las manifestaciones de los dioses del Olimpo, pero el Señor habla de la significación profunda de configurar una existencia solo terrenal, aquí el mundo es la totalidad de las hostilidades ante el mensaje del Señor. Miremos el Texto inspirado en el versículo (25) “El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo la guardará para una vida eterna”. La Voz (versículo 28) que escucharon los testigos aquel momento, recala en Jesús quien es consecuente con su obediencia al Padre y el tributo que así le ofrece. Los bautizados no actuamos solo por nosotros o nuestras familias, lo hacemos también como signo de la presencia de Dios en nosotros y se convierte en tributo a Dios Trinidad. No es posible creer que las acciones son aisladas de nuestra Fe ya que ellas muestran nuestro amor y compromiso. El trance es muy difícil pero aun así el Nombre de Dios pronunciado es bendición en boca de Jesús para la creación entera. Al ser levantado en la Cruz, el Señor se convierte en ofrenda para todos y en tributo al amor redentor Trinitario. Si queremos conocer a Cristo debemos conocer su Cruz y vivir cargando la nuestra, parece en última instancia, la respuesta del Señor a los curiosos griegos… 

jueves, 11 de marzo de 2021

CUARTO DOMINGO EN CUARESMA...

 

CUARTO DOMINGO EN CUARESMA. Año B. Números capítulo 21 versículos 4-9. Salmo 107: 1-3, 17-22. Efesios capítulo 2 versículos 1-10. Juan Capitulo 3 versículos 14-21.

 

Números nos presenta para este domingo en Cuaresma (4) la imagen de la serpiente de bronce que no parece encajar con las secuencias de los relatos anteriores, se ubica aquí bajo una significación particular como veremos. Tengamos presente que el Texto Sagrado de Tradición considera sagradas las conquistas que adelantó el pueblo en su peregrinación por el desierto. Sobre la serpiente de bronce se han encontrado imágenes similares en las culturas vecinas e incluso en los territorios suramericanos colonizados a principios del siglo anterior y avanzado este, se creyó que para evitar a las serpientes en terrenos, hogares y cultivos bastaba matar una de ellas y exponerla para que las demás al verla escaparan, esta práctica de generalizó con otras especies, por ejemplo en la región asiática de donde es oriundo el tigre la cultura popular dice que para evitar sus ataques es necesario usar mascaras en la nuca ya que este animal ataca en emboscada a sus presas y si él cree que lo están observando entonces no ataca, este mito no es verdadero y mucho menos concluyente. La imagen de la serpiente de bronce corresponde a la “medicina mágica” del antiguo Oriente    que genera la construcción mítica de relatos variados.

La tradición Sumeria (este pueblo no era semita) habla de la diosa serpiente o Ninkhursag de donde desciende la mujer, este relato es muy anterior a los escritos del Génesis.   Muy probablemente la serpiente de bronce proceda de estas prácticas sincretistas adoptadas por el pueblo judío conforme se relacionaban con los pueblos que les rodeaban. Era de bronce por la proximidad de la Arabá cuya economía era la minería, así lo indica el versículo (4). Superado su posible connotación antropológica y cultural, encontramos en la Tradición eclesial que para los PP. De la Iglesia tal escena de la serpiente sostenida en lo alto por el patriarca (estandarte) una figura del Señor levantado en la Cruz para salvación de la humanidad. El poder curativo del símbolo de la serpiente nos habla de la relación con la divinidad y su trascendencia, en este caso como imagen de la misericordia de Dios en el ámbito cultural del pueblo semita. Incluso la definición de la serpiente es mística porque corresponde a un ser alado que nos hace pensar en un “ataque” de índole espiritual más que físico. Gracias a la biología actual sabemos que en los desiertos no existen muchas y variadas serpientes porque los alimentos que ellas predan no son muy abundantes lo que sin duda limita su desarrollo y población, uno de los factores que permitieron a la humanidad crecer en números fue precisamente la capacidad de asegurar sus fuentes de alimentos y/o recursos.

El Salmo 107 en los versículos indicados nos proyecta la visión del rescate como de la frustración que el amañarse en la expresión y vivencia de la fe produce en el bautizado. Las afirmaciones de la Providencia de Dios dejan en claro la disponibilidad salvífica de su gran Amor y también desafortunadamente nuestra negativa a tales acontecimientos. Un manjar sin la Gracia es detestable como una vida sin las primicias de la Fe pareciera afirmar el Salmista frente a las infidelidades del pueblo en el desierto. Grande es la misericordia de Dios para afirmarnos aun en medio de tantas equivocaciones de nuestra parte. Cuenta una historia en una perspectiva mayor que si solo estuviera limitada a un pueblo, es una connotación universal de la intervención de Dios.

El Apóstol Pablo en la Carta a los Efesios, centra sus afirmaciones en orden a la Gracia y su presencia en la vida de los bautizados sin desconocer también la cercanía del mal como una opción de vida para quienes rechazan a Cristo o no lo participan de sus vidas. La naturaleza humana necesita de la Gracia para sublimar su propia existencia de lo contrario es muy probable ser víctimas del pecado y lo que origina en nosotros y en nuestra experiencia de vida resucitada (principio escatológico de nuestra salvación) Pablo indiscutiblemente ve en la Gracia un vínculo tanto sobrenatural como histórico con el Dios revelado. La postura Paulina contrasta con la judía de su época donde la concepción de la Gracia era inexistente dada una relación de subyugación entre el creyente judío y Yahveh, una relación que desconocía la filiación en la perfección de Cristo. También nos relaciona una vez más el tema de la Fe y la Gracia como relación salvífica apuntando como es su estilo y pensamiento a la consolidación de una relación madura sin otro interés que el amor salvífico.  Pablo ve con absoluta claridad que tal relación es nueva superando así el modelo del Pentateuco y su énfasis en la Ley por la Ley sin implicar con ello la relación amorosa con el Dios revelado. Cristo nos vendrá a hablar del Dios amoroso y no del juez en la conciencia religiosa judía que castigará hasta en la tercera generación. Dios dispone en su infinita Providencia todo aquello necesario para asegurar nuestra libertad de escogencia y la salvación.

Juan en su evangelio nos deja claro que Dios es el dueño de la vida y todas las situaciones tienen esperanza en el Resucitado, que la salvación es obra del amor de Dios intimado en la Voluntad salvífica de su Adorado Hijo, que la salvación no dependerá de nosotros sino de Dios. Juan establece una diferencia que es recurrente en su obra, estamos hablando de la diferencia de estado y condición entre la Luz y la oscuridad, la primera se fundamenta en Dios y la segunda en los poderes e ídolos del mundo cuya propuesta está alejada totalmente de Dios.  La Verdad en esta perspectiva se afirmará también en la revelación. La naturaleza Joanica no abandona su característica semítica recordemos que por ejemplo el versículo (18) se refiere al Nombre del Hijo de Dios (unigénito) en una clara alusión a la identidad de Jesús en su connotación de Persona Divina, la misma que será argumentada en su lucha contra la hostilidad del mundo en el que se predica su Palabra. La alusión a la serpiente fabricada por Moisés aquí como decíamos antes es un argumento de su identidad mesiánica.  Queda claro que es Cristo y no la invocación de lo sobrenatural lo que verdaderamente sana nuestra condición herida por el pecado. Solo la Fe proyectada en Cristo es signo de salvación.

 

INTERPRETACIÓN DE LAS APARICIONES DEL RESUCITADO, PASCUA Y LITURGIA.

 

INTERPRETACIÓN DE LAS APARICIONES DEL RESUCITADO, PASCUA Y LITURGIA.

 

INTRODUCCIÓN.

 

La revelación de Cristo resucitado es en sí supremamente compleja ya que toma tanto de los imaginarios como de las vivencias de cada uno de los personajes que intervienen, la meta de Cristo resucitado como manifestación asume características de elevada complejidad acudiendo a la memoria de cada una de las experiencias de Fe de sus testigos, no es posible suponer la existencia de un único modelo de apariciones lo que si es cierto es la intensidad y el color de las mismas, el sentido eclesial de sus manifestaciones lo encontramos particularmente en los relatos del evangelio de Juan (Jn) donde su poder irradia determinadamente la imagen y el estereotipo de una congregación de Fe que se apresta para celebrar lo que ellos están entendiendo como la vuelta a la vida de su Señor, esta manifestación es alentada a ser interpretada desde la concepción de Fe que la simbología de la escena quiere enseñarnos, en los demás evangelios la idea se presume siempre la misma, protocolizar al resucitado este protocolo es necesario si tenemos presente que su significación es eminentemente comunitaria, luego no es posible sustraerla de este espacio vital para la propia revelación del Dios vivo y resucitado de cuyo testimonio todas y todos están llamados a dar razón como “criaturas nuevas” así como nuevo es el orden que a continuación se revelará en los testigos del fenómeno llamado Resurrección cuya constatación evolucionó hasta llegar a la perspectiva de la transformación y testimonio personal que durante los Santos PP. de la Iglesia se convirtió en testimonio de la totalidad de la catolicidad, aunque la liturgia de Oriente le dio un tanto mayor realce que la occidental.

 

VISIÓN JOANICA DE LA RESURRECCIÓN DEL REDENTOR.

 

Juan es muy particular en toda su elaboración y en los objetivos que busca clarificar en su evangelio, la última escena de este drama: “Fueron pues los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él pero al llegar a Jesús como lo vieron ya muerto no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua” (Juan capítulo  19 versiculo  32 y ss) la intención Joanica es clara mostrar al Cristo como el Cordero Pascual, como la ofrenda de amor capaz de resarcir nuestra primera condición de hijos de Dios,  en una cosmovisión cuyo sacrificio es necesario para entrar en la dinámica relación salvífica como tal, Juan tiene claro que el Testimonio de quienes intervinieron en esta escena es el testimonio de la gentilidad representada aquí por los soldados del imperio y de paso cita casi que textual al menos en intencionalidad a ( Levítico capítulo  1 versiculo 5 y Éxodo  capítulo 24 versiculo 8)  sobre el sacrificio. Este testimonio es importante desde la perspectiva de un hombre de Fe que comprende la dimensión salvífica de este sacrificio y su relación tanto con el pueblo escogido como con la humanidad representada en el imperio romano.

El segundo acto de este drama salvífico está justo antes de la sepultura del Salvador, en las palabras del profeta Zacarías que el evangelista ubica después de la Muerte de Jesús  y la lanzada, “Mirarán al que traspasaron” (Zacarias capítulo  12 versiculo 10) estas palabras son de capital relevancia para nosotros a la hora de comprender este mensaje, puesto que en Juan son la equivalencia de ver y comprender de asumir el poder salvador de Cristo cuya muerte era indispensable en el propósito del Padre Dios pero de cuya respuesta dependerá su valor en nuestras vidas puesto que Dios no obliga a nadie a ser salvo y mucho menos a comprender y asumir el valor reparador de este maravilloso sacrificio,  ver y comprender es vivir de cara a Dios y nuestra propia salvación de la cual la Cruz es consumación como orden de Gracia y vida redimida, el mundo que lee estas palabras bajo el esquema de la “innecesaria” dependencia de Dios asume que es tan solo una propuesta orquestada para quienes componían el entorno somático del relato pero la realidad salvífica expresada en términos es cósmica como total y totalizante.

 De la anterior formulación y posterior reflexión el apóstol Juan ve con preocupación la falta de preparación en la vivencia de los frutos del misterio pascual, el Texto Sagrado leído y proclamado comúnmente en estas fechas de la Resurrección  es en su conjunto una crítica y cuestionamiento a quienes cerca del Salvador no asumieron sus enseñanzas al respecto, pero miremos algunas ideas del mismo:  “El primer día de la Semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro (Signo de dificultad para comprender)  y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice, Se han llevado del Sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto”, los demás elementos de la escena son los habituales en un funeral y posterior inhumación  de los despojos mortales, es curioso como agrega Juan “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, vio y creyó” (Juan capítulo  20 y ss) es de suponer que en este momento  más que representar una escena bajo el Cronometro de los acontecimientos está reflejando una opción de Fe y reflexión que pone literalmente esta acción y su contenido en la fuerza de la pascua del resucitado, aportando en la Visión Joanica es aquí donde él intencionalmente ubica la resurrección como retorno a la Gloria del Padre a la que  accedió personalmente el Salvador (cuerpo y espíritu)y sus discípulos recibirán pronto de estos maravillosos Dones y frutos de la vida resucitada de su Señor y Maestro, la escena continua con toda su fuerza expresiva y es María Magdalena quien interactúa inicialmente con la realidad glorificada del Salvador que paso seguido comparte literalmente  su Espíritu de Vida y Gracia, el termino soplo empleado por Jerónimo en la Vulgata nos recuerda el principio mismo de la creación en perfección  y por ende en Gracia, al soplar y darles el don de la paz y sobre todo su Espíritu es este el Espíritu de la nueva condición del bautizado, el pecado y la muerte quedaron atrás y ya será imposible que puedan dominar la realidad creada. Solo para nuestro contexto podemos mirar brevemente a (Genesis capítulo 1 versiculo 2; Ezequiel capítulo 37 versiculo 9; Juan capítulo 1 versiculo 33) es en este contexto donde el Señor se aparece a los suyos y los demás símbolos son consecuencia de la visión Joanica al respecto: Como el Padre me envía Yo también os envío (21) la intimación de la misión salvífica es ahora para Juan responsabilidad latente de la Iglesia y sus hijos los bautizados.  “Recibid el Espíritu Santo a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados, a quienes se los retengan les quedaran retenidos” (22-23) es la Nueva creación la portadora de este nuevo y escatológico Espíritu de Dios que espiritualiza la Gracia y la historia de la humanidad, en este contexto de la Pneumatología queda claro que la manifestación de Cristo Resucitado se siente con toda su fuerza y dramatismo en cada experiencia de Fe por parte de sus amigos y discípulos de esta forma comprobamos la reacción tan distinta entre ellos a pesar de ser un grupo muy compacto y a estas alturas reducido (Juan capítulo   19 versiculo  31 y ss) …

Complementando lo anterior quiero citar a Tomas que “convenientemente” en el relato Joanico no estaba presente cuando el Salvador se manifestó a los suyos, Tomás es la encarnación de la posterior profesión de Fe de la gentilidad y las intuiciones del propio evangelista que una vez más cita las heridas del Salvador como su “Prueba de fe” porque el sepulcro vacío está por demás condicionado a las apreciaciones de sus discípulos, es la gravedad misma de la sentencia asumir que el sepulcro es prueba contundente, analizando las connotaciones de la Cruz en el pueblo de Israel y el romano esta no era la prueba reina y Juan desea sacar la realidad a partir de la presencia personal del Salvador entre los suyos y futuros fundamentos de la Madre Eclesial.  Para Juan la Cruz es el altar donde se inmoló el Cordero de Dios, el Cordero Pascual, y el corazón del creyente, el altar del sacrificio de la futura Madre la Iglesia que en potencia ya estaba junto a la Cruz representada en el ser femenino (Juan capítulo  19 versiculo 25 y ss)  fiel a su Señor aun en los momentos más difíciles de su obra salvífica, pero en esta dirección quiero rescatar las palabras de María Magdalena: Rabbuni con ella las mujeres y la Madre Iglesia profesan su Fe constantemente al llamar Señor de la vida al Redentor y reconocerle como a su Salvador a su Rey a su Dios, estas palabras las conectamos con las de Tomás y  los apóstoles al recibir el don del resucitado, el soplo de la nueva y definitiva Condición de hijos por adopción,  aquella mujer lee a profundidad su experiencia de Fe y reconoce al que va de transito al Padre Dios, reconoce al VERBO EN SU ETERNO RETORNO AL PADRE DIOS (Juan capítulo  20 versiculo  17 y ss) es una Gracia única como ninguna y precisamente queda en manos del pilar de la Iglesia es decir, las mujeres que junto con el Espíritu Santo y los Santos PP. son nuestra vida eclesial, la emotividad de este encuentro brota del corazón que reconoce que Dios está vivo y sale a nuestro trasegar.  Ya está presente el Espíritu Santo en la concepción Joanica no es necesario esperar a Pentecostés puesto que el Espíritu que Jesús prometió nunca nos abandonó y fue formalmente la causa eficiente de toda profesión de Fe. Juan busca con suprema habilidad mostrar la realidad del revelado por los profetas y asumido como Señor de características cósmicas, Juan ve en el Soplo del Salvador su poder como el definitivo instaurador de vida y eternidad.

 

NUESTRA REFLEXIÓN.

 

Juan nunca dejó de mirar bajo el prisma de su Fe cada uno de los acontecimientos  que describe en su evangelio, tenía la certeza de que la revelación de Jesús como el Verbo Eterno era la raíz de su salvación y que como ser humano debía mirar con el corazón lo que los sentidos le podían describir, Juan escribió el fruto de su Fe pascual, su evangelio tiene una muy sólida vocación y se distingue de los demás precisamente en la consolidación de la misma, la propuesta de Juan es sencilla el Verbo Revelado es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, es el Cordero de la pascua eterna, es el Hijo de Dios que se inmola como Altar, Ofrenda y Victima.  Es para Juan la Nueva y definitiva condición de cuantos creemos en Él y le aceptamos como a nuestro Señor y Salvador, y como la Magdalena le profesamos de esta forma, con el corazón antes que los sentidos o las pruebas Escrituristicas de nuestra Tradición. Aquella mujer que acudió al sepulcro aun “oscuro”, ella fue capaz de vencer las dudas y la oscuridad de la incredulidad y lo que este fenómeno natural representa en Juan, Ella se convirtió en rayo de luz para sus hermanos en la Fe, ella profesó en el acto lo que su corazón le afirmaba como seguro, como cierto.  Juan está pensando en la Iglesia y su condición como anunciante del triunfo de su Señor, de la misma que los Santos PP. tenían por Madre de todas y todos.

 

EL RESUCITADO EN PERSPECTIVA SINOPTICA.

 

La visión Lucana  de los acontecimientos  de la Muerte y Sepultura del Cadáver del Salvador está rodeada de una fuerte connotación tanto política como religiosa como quiera que Jesús fuera acusado en estas direcciones, no solo el llamado “buen ladrón” sino los amigos de Jesús esperan inaugurar su Nuevo Reino, para Lucas la Sepultura Ritual se dio justo antes del Día de Reposo, también encontramos en su relato una fuente compartida posteriormente por Juan en su Evangelio (Lc 24,12) pero a diferencia de Juan para este Evangelio lo que es verdaderamente primordial no es la figura corporal del resucitado, recordemos que Lucas escribe en medio de una comunidad griega y para los griegos es inaceptable el volver a la vida en términos de la Resurrección por eso encontramos que más que su corporalidad es fundamental los signos-símbolos   que detonan el conocimiento de los cercanos a Jesús, esta discusión sobre la identidad del resucitado la podemos ampliar en los versículos subsecuentes: 24,30; 39-43; Juan capítulo  20 versiculos 14-16 Cristo es el mismo pero asume un estado nuevo que bien pudo modificar su apariencia física y desde luego la forma de percibirlo, estamos planteando un choque de estas realidades que involucra la finita de sus amigos y la propia Divinizada o Deificada, la discusión sobre su apariencia o (Res-extensa) no afecta el corazón que percibe estos cambios o antigua condición del Salvador, pero dejando de un lado esta postura Lucana encontramos  la auténtica centralidad de su evangelio ya en una muy apreciada reflexión  Pos pascual  y es en orden a la Eucaristía, basta con mirar el Texto de la escena “camino a Emaús” que por demás sabemos que el término camino en Lucas significa “revelación progresiva” tal como aconteció con los personajes de esta escena evangélica… La idea es retomada por el autor del tercer evangelio en (Hechos de los Apóstoles capítulo 2 versiculo 42) para Lucas la Eucaristía es signo-símbolo de la presencia del resucitado y constatación experiencial de su Gracia en la vida de la Iglesia Primitiva, Lucas también nos habla sobre la promesa del Padre que es el Espíritu Santo y como este interviene en la resurrección del Salvador pero a diferencia de su evangelio en los (Hch) tomará Cuarenta (40) Días, es sin duda un argumento de carácter literario que busca en su momento insertar estos acontecimientos en la psique del judío y sus tradiciones del (A.T) para concluir precisamente donde inicio todo en el templo (Sinagoga) miremos el final en Lucas capítulo  24 versiculo 53.

Continuando con los Sinópticos Marcos inicia su relato con la Muerte del Redentor y las palabras de un pagano “Centurión” que nos recuerda uno de los milagros del Salvador, “Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios” (Marcos capítulo  1 versiculo 39) palabras que bien pueden describir el carácter sobrenatural de la personalidad de Jesús (Marcos capítulo  16 versiculo 3) pero adentrándonos en el relato evangélico vemos que no era normal retirar la piedra de un sepulcro una vez instalado el cuerpo en el mismo,  ya que la preparación del cadáver se realizaba antes de su Inhumación, para muchos las palabras del militar romano son sinónimo de profesión de Fe ante el acontecimiento trascendental o simplemente una manera de incluir la presencia de personas distintas a la tradición y vida de Jesús con una connotación de Fe universal, Marcos ubica las apariciones de Jesús al final de su evangelio, y este mensaje debe ser insertado en un mundo hostil cargado de pecado y estructuras socio-culturales contaminadas por el pecado ya que como antecedente Marcos está observando la forma como el pueblo de Israel se mancha constantemente con las tradiciones de sus vecinos, pero superando todo este “cuadro de contaminación” espiritual el Señor envía a sus discípulos en lo que Marcos entiende por misión de la naciente Iglesia, para concluir su evangelio deja claro que lo único importante será el transmitir las enseñanzas y mandato de Jesús ya el secreto ha sido revelado a todos y su contenido tendrá que ser anunciado como la Buena Nueva a todas las gentes, que con su participación indirecta en el drama de la Cruz lo serán también en la Gracia de la Resurrección Universal porque la Cruz literalmente “demolió” las barreras entre uno y otro pueblo.

En cuanto a Mateo desea resaltar que el cuerpo sin vida fue depositado en un sepulcro “nuevo” más allá de cualquier misticismo interpretativo de esta acción es bueno que no olvidemos que los  ajusticiados no podían ser sepultados en otros sepulcros ocupados porque su presencia contaminaría los “restos” de los justos allí enterrados, Mateo identifica las apariciones como signo de la Resurrección del Salvador y desea ubicarlas en un plano personal que solo al inicio de este fenómeno atañe a sus discípulos, esta línea de pensamiento será retomada por Pablo en su Kerigma cuando enumera las apariciones personales del Salvador, cinco en total, (1 Corintios capítulo  15 versiculos  3-7) Lucas termina su evangelio con la misión de la Iglesia apostólica y remarca así la autoridad de Cristo en el cielo y la tierra (28,18 y ss) el fruto de su escatología será la “conversión universal” y la relación íntima de cada bautizado los Personas Divinas (SS. Trinidad) la obra de nuestra redención brota del amor del Padre y culmina con la manifestación del Espíritu Santo, en esta misma dirección encontramos la promesa Lucana y Joanica del Paráclito, el Abogado, el Espíritu de la Verdad y la Gracia que 100 años después iluminará la doctrina de los Santos PP. de la Iglesia. 

 

SÍNTESIS SOBRE SOTERIOLOGÍA EN LOS EVANGELIOS.

 

 

·                 Para Juan Cristo es el Cordero Pascual y su sacrificio es reparador en orden a la nueva creación, solo la Gracia de Cristo y su amor sustituyen el pecado y por ende nos llevan a la Salvación.

 

·                 En Juan las apariciones personales del Redentor están orientadas a fortalecer la concepción de Fe y vida nueva entre sus inmediatos y discípulos.

 

·                 El soplo sobre ellos literalmente transmite la idea de la nueva creación y cita a (Gn).

 

·                 La Naturaleza Exterior de Cristo es vista como signo-símbolo de su Resurrección.

 

·                 La Resurrección es un fenómeno que se espiritualiza en la Iglesia para las nuevas generaciones y se hace historia para las culturas y sociedades que serán evangelizadas.

 

·                  Solo el amor de Cristo es suficiente para reparar y sanar nuestra condición de pecadores.

 

·                 La Cruz es la fuerza que rompe tanto las distancias como las barreras entre las personas y los pueblos de la tierra.

 

·                 La presencia de paganos o gentiles era habitual en la vida pública del Salvador, pero en la escena de la Cruz es la universalidad del mensaje y por ende del sacrificio.

 

·                 La presencia de las mujeres y particularmente en los relatos de la pasión por parte de Juan son también interpretados como figura potencia de la Iglesia (discurso Id entitativo) y el ser femenino en la vida de la misma.

 

·                 El Centurión y los soldados como María Magdalena, el discípulo amado y Tomás, son en forma declaraciones y testimoniales de Fe en y sobre el resucitado.

 

·                 La presencia angélica en la escena del sepulcro es constante como revelación de Dios.

 

·                 La apariencia del resucitado cambia exteriormente, así como la forma y modo de ser percibido por los suyos.

 

·                 La Resurrección se produce en la Muerte inmediata del Salvador.

 

·                 El Jesús Histórico (Naturaleza Humana) es literalmente llenado por la plenitud del Verbo y las Relaciones Trinitarias.

 

·                 La Causa Formal de la Resurrección del Salvador es el Espíritu Santo.

 

·                 El Espíritu Santo es la consumación de la promesa del Padre.

 

·                 ESTA IGLESIA, SOLO TIENE POR PROMESA Y PUENTE CON EL PADRE Y EL HIJO AL ESPÍRITU SANTO.

 

·                 En la obra redentora, Dios no pide compensación alguna al ser humano, esta vendrá por la justicia del amor explicitada en la vida y nuestra Fe, luego, es una obligación de lo que decimos creer y vivir como bautizados.

 

·                 El sepulcro vacío no es la “prueba reina” de la Resurrección, esta insertada en el Corazón de la Iglesia y en cada uno de los bautizados.

 

·                 El Bautizado es sumergido en la Muerte de Cristo y Resucitado junto con él por la Gracia del Espíritu Santo.

 

·                 ESPÍRITU SANTO CAUSA EJEMPLAR Y FORMAL DE NUESTRA RESURRECCIÓN.

 

·                 La revelación de la Cruz es sinónimo de la condición de Jesucristo como Hijo de Dios.

 

·                 La sepultura ritual del cadáver del Salvador apunta a su inserción y cosmovisión judía inicialmente.

 

·                 La reflexión posterior al acontecimiento es citada por Lucas en un estadio de tiempo espiritual que inicialmente es inmediato y luego simbólicamente se posterga por 40 días.

 

·                 El modelo del sacrificio en los evangelios apunta a la consolidación de la Imagen de Cristo como Hijo de Dios y procura confesarlo como tal bajo el signo de la Resurrección.

 

·                 Las escenas posteriores que conocemos como apariciones del resucitado son dirigidas a fortalecer la percepción de sus discípulos, así como a determinar la nueva liturgia que consumara el misterio del Dios resucitado y resucitador bajo la significación del Pacto Bautismal.

 

·                 EL PACTO BAUTISMAL SE CONSUMA EN LA CRUZ.

 

·                 “Camino a Emaús” habla el corazón y este como símbolo de los sentimientos concretos del creyente, Lucas inaugura la nueva forma de percibir al resucitado como experiencia concreta de Fe más que como fenómeno.

 

·                 LAS SENSACIONES DESCRITAS POR LOS TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN APUNTAN EN LA MISMA DIRECCIÓN, PRESERVAR EL MARAVILLOSO ACONTECIMIENTO Y EVITAR QUE SE CONVIERTA EN UN MITO COMO TAL Y POR CUANTO TIENE DE ASOMBROSO…

 

·                 El fenómeno tienes también un fundamento perceptible desde la Naturaleza de los acontecimientos, inaugura una personal forma de ver a Dios relacionado con la Humanidad, la Resurrección entró en la Historia para quedarse.

 

·                 LA POSTERIOR ASCENSIÓN DEFINE LA MATERIALIZACIÓN Y CONCLUSIÓN EN ESTA NATURALEZA RACIONAL DE LA RESURRECCIÓN, NO IMPLICA EXACTITUD EN LO DESCRITO, PERO SI EN LO EXPERIMENTADO POR LOS TESTIGOS.

 

·                 Nuestra soteriología está fundamentada en la acción y promesa de nuestra redención.

 

·                 La única justificación posible está presente en el corazón de Dios que sin tiempo o movimiento tiene siempre en su eterno presente la obra de su Hijo.

 

·                 EL ACTO REDENTOR DE CRISTO LITERALMENTE SUSTITUYE NUESTRA IMPOSIBILIDAD POR POSIBILIDAD SALVIFICA.

 

RECURSOS A NUESTRO ALCANCE.

 

1.      1. Los Textos citados corresponden a la Biblia de Jerusalen edición on line.

Biblia Online - Desclée de Brouwer

www.edesclee.com › biblia-online

2.      https://mercaba.org/Mundi/4/juan_teologia_de.htm

3.      http://teologiaydoctrinasistematicabiblica.blogspot.com/2015/09/juan.html

4.      https://ec.aciprensa.com/wiki/Evangelio_seg%C3%BAn_San_Juan

5.      https://www.mercaba.org/TESORO/CIRILO_J/Cirilo_20.htm

6.      https://www.mercaba.org/DicTF/TF_dogma.htm

7.      https://ec.aciprensa.com/wiki/Resurrecci%C3%B3n_General

8.      https://mercaba.org/mediafire/rahner,%20karl%20-%20dios%20amor%20que%20desciende.pdf

9.      https://mercaba.org/ARTICULOS/C/cristo_resucitado_articulos_de_s.htm

10.  Cristoeseltema.blogspot.com

11.  Las notas personales del autor son recurrentes en el presente ensayo.

12.  https://www.mercaba.org/FICHAS/almudi.org/renovacion_teologia_trinitaria.htm

13.  Las interpretaciones corresponden a la Tradición de la Iglesia y sus enseñanzas sobre el fenómeno de la Resurrección del Señor y como se incorpora a la psique universal del creyente y la fe Nicena constantinopolitana que nosotros abrazamos en los primeros concilios de la catolicidad…

 

 

 

 

 

 

 

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