viernes, 28 de enero de 2022

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA...

 

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA. Jeremías capítulo 1 versículos 4-10. Salmo 71: 1-6. 1 Corintios capítulo 13 versículos 1-13. Lucas capítulo 4 versículos 21-30.

 

El profeta Jeremías, está ubicado cerca de Jerusalén al norte de esta ciudad cuando en visión recibe el encargo o mandato de anunciar el mensaje de Dios. Es el Señor quien le llama y otorga los dones necesarios para el desarrollo de su misión, es una especie de predestinación para una obra particular en este caso anunciar la Voluntad de Dios a los suyos. El temor de aquel hombre es comprensible y Dios con su Gracia los desmonta uno a uno.  No hay barreras suficientemente altas cuando Dios dispone algo en nuestras vidas y hace que nuestras limitaciones se conviertan en fortaleza como sucedió con Jeremías. La fórmula de escogencia es común a otros personajes de las Sagradas Escrituras. La autoridad es otorgada en virtud no de la persona sino de su misión, lo mismo sucede en la Iglesia no es la persona sino la obra que debe realizar porque los dones están unidos a la misión. El profeta Jeremías afrontará una serie de situaciones difíciles que fueron producto de la condición política de su pueblo y de la realidad de las potencias vecinas. Su propósito fue anunciar la Voluntad de Dios, aunque esta acción implicara en su vida ministerial total rechazo de las autoridades políticas y religiosas de su pueblo.  Su confianza puesta solo en Dios nos amonesta a cada uno de nosotros y nuestras variadas actitudes ante los problemas. Confiar en Dios es fundamental para toda empresa cristina, para toda misión que tengamos en la vida llámese familia, relaciones personales, trabajo, o pastoral de alguna índole.

El Salmo 71, camina en la misma dirección de acogida de la Voluntad de Dios y por ende de depositar en ella toda nuestra esperanza y confianza. Así lo encabeza su primer versículo. Clamar es propio de un espíritu confiado que sabe a dónde y a quien dirigir sus ruegos y suplicas. Dios es literalmente el refugio y defensa de los suyos, estas afirmaciones corresponden a una profunda experiencia de Dios en la vida del Salmista. Tal profundidad es solo posible asumiendo la integralidad de nuestro Pacto Bautismal. Un encuentro muy especial con el Dios revelado.

Pablo a los Corintios, nos deja un tratado maravilloso sobre la Caridad y el Amor, tomando distancia del amor pasional que es exclusivamente egoísta, se refiere al amor que brota de una profunda expresión de nuestra Fe. Pablo reconoce en la Caridad el supremo vínculo de la perfección y un constitutivo esencial de nuestras relaciones tanto con Dios como con el prójimo. Es la Caridad la identidad perfecta de todo bautizado, es la Caridad el motor que nos hace trascender en la Voluntad salvífica de Dios. Solo hermanos, el amor de Cristo supera el conocimiento en cualquier realidad que le presentemos, solo el amor nos puede abrir las puertas de la eternidad. El amor del Señor puede hacer que la Trinidad de Dios habite en cada uno de los bautizados, esta Inhabitación es producto de la Gracia del amor de Cristo en nosotros. La Caridad como adelanto de la vida en Cristo es una promesa amorosa de Dios para los suyos, Pablo explicita de esta manera la necesaria realidad vinculante con el ser eclesial. Pablo emplea cerca de 15 verbos en esta exposición y el sujeto es el mismo, la Caridad. Es apremiante su discurso cuando se trata de la configuración de una realidad redimida y direccionada por la Caridad como el fundamento de todo Ethos cristiano.

En cuanto a las virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, (versículo 13) ellas son consecuencia de la relación salvífica establecida entre Dios y los seres humanos por medio de su Adorado Hijo, y desde esta perspectiva el contenido de cada uno de ellas estará supeditado al amor. Cuando hablamos de amor inmediatamente nos referimos a la vida tanto personal como congregacional, todos los dones son importantes y necesarios en la condición escatológica de los bautizados y la Madre Iglesia, pero los dones son importantes en la edificación de la Iglesia y la vida del bautizado, pero ellos no son imprescindibles como si lo es la Caridad, ellos son fruto de la necesidad histórica de la Iglesia.  La edificación del otro en la Fe es uno de los temas más citados por Pablo en sus cartas a las diferentes comunidades eclesiales, estos dones y carismas son un recurso de la vida sobrenatural de los bautizados. Estamos ante la posibilidad de explicitar las gracias de Cristo a su Iglesia y por ende a cada bautizado. Los dones no son para impresionar en la congregación son para servir eficientemente a los fines salvíficos de la Iglesia. Los dones son necesarios como lo es también la madurez en la Fe para vivirlos e integrarlos a nuestra Historia de Salvación Personal. No son un lujo exclusivo son recursos salvíficos que se conservan en amor y para vivir el amor. La Caridad introduce un dinamismo tal en la congregación que genera bienestar espiritual a sus miembros. Donde hay discordia o rivalidades no puede germinar la Caridad.

El evangelio Lucano, continua en la dirección del relato del domingo anterior, es su complemento literario, asume la reacción de los judíos ante la profecía que se cumple en el Señor, esta profecía no es anunciada por el Señor, su objeto de veracidad es el Señor mismo. La poca o escasa Fe es uno de los obstáculos que deberá enfrentar el Mesías en toda su vida pública y ministerial, es decir, será catalogado bajo las concepciones de su relación con el pueblo y su propia familia. El rechazo es el común denominador que brota de la falta de Fe en nuestras vidas de manera concreta el pecado se convierte en rechazo directo del Señor. Las obras son tan importantes como la Fe porque estas expresan en acciones palpables la autenticidad de nuestras convicciones espirituales. El bautizado de todas las épocas debe luchar contra el indiferentismo que relaja los valores espirituales y nos hace pensar en una existencia proclive solo a los sentidos, sin vocación salvífica y trascendente.

Reconocer a Cristo no es un tema de manifestaciones sobrenaturales, de curaciones o algún tipo de prodigio, creer en Cristo es la razón de nuestra existencia y su fundamento. “Créele por amor y no por temor, y aún peor por interés” Las obras amorosas de Jesús son consecuencia de un corazón repleto de amor por la humanidad y consciente de lo que somos y podemos dar. El modelo de Jesús es el triunfo del amor y la auténtica humanidad que se preocupa de su prójimo. Lucas nos narra el intento de “defenestrarlo” o arrojarlo de una gran altura, eso es fruto del fanatismo de querer tener la razón absoluta de todo y negarle al otro el derecho a ser y existir, el absolutismo es contrario al mensaje del amor. Muchos dictadores se convirtieron en delincuentes precisamente por creer que solo y únicamente su verdad tenía sentido.

 

sábado, 22 de enero de 2022

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA.

 

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA. Nehemías capítulo 8 versículos 1-3, 5-6, 8-10. Salmo 19. 1 Corintios capítulo 12 versículos 12-31ª. Lucas capítulo 4 versículo 14-21. 

 

 Nehemías, hace alusión al Pentateuco tal y como existía para su época, recordemos que se trata de la Ley Mosaica y tal forma de la Norma judía era proclamada para avivar el espíritu de la comunidad de Fe. La respuesta de la gente fue positiva en cuanto al asumir las enseñanzas y recapacitar sobre la necesidad de su cumplimiento. Aquí la instrucción o formación es vital para tales fines. La asamblea es sinónimo del pueblo, pero en una connotación ceremonial que exalta la Fe judía. La presencia del Libro o rollo de la Ley judía indicaba la solemnidad y la manera como la conciencia colectiva era exaltada por las autoridades donde sin duda había participación tanto de sus sacerdotes como de sus laicos comprometidos. La identidad nacional es clara y la Ley es uno de los signos distintivos de su cultura y espiritualidad. Nosotros tenemos en el Evangelio el centro de la identidad Escrituristica por excelencia. Lo anterior nos obliga en términos positivos a anunciar su contenido de manera vivencial, es decir, testimonial. Los procesos de conversión visualizan en el bautizado todo aquello que ha sido su vida y por medio de esta dialéctica, si se quiere expresar en estos términos, el creyente asume un compromiso consciente de su Fe en el Dios revelado. Nuestra Ley es el amor porque Jesús lo enseñó y definición como el “mandamiento Nuevo”. En cuanto a la fecha inmediata del relato lo podemos ubicar en los meses de octubre o incluso septiembre, por la época de Ciro y su edicto de repatriación de los judíos en el territorio de Babilonia sobre el año 538 a. C y para rescatar que este libro en la Biblia hebrea y en la versión de los (LXX) era un solo texto junto con Esdras y los dos como parte o continuación de Crónicas. Esto último nos define su intención a la hora de ser redactado.

El Salmo 19, es propiamente un himno que exalta grandemente el valor de la obra de la creación y como Dios pone de relieve su necesidad. Dios es el Creador de todo y aquí se exalta el “Sol” como el cuerpo celeste que sostiene la vida y lo equipara el autor a la Justicia de Dios, como era tradición en las historias y relatos de los pueblos del antiguo Oriente.  Dios es el autor de la Ley por esta causa se le considera perfecta y como decíamos antes, signo vivo de su presencia e identidad del pueblo. Muestra otra cualidad su Palabra la misma que será mencionada por los profetas y en el Apocalipsis, la Palabra de Dios es como una espada de dos filos (afilada) pero también Dulce y más aún que la miel.

Pablo en su primera Carta a los Corintios, ve la necesidad   de educar sobre los cultos paganos que muchos bautizados seguían frecuentando no obstante de ser parte de la comunidad eclesial. De esto último se desprende su interés en aclarar sobre el valor intrínseco de los dones, frutos y carismas, que el Dios Espíritu Santo concede libremente al bautizado comprometido y auténticamente cristiano. Su comparación con un cuerpo es parte de una descripción clásica sobre funciones y deberes en el cuerpo eclesial, aquí la mentalidad convierte al bautizado en parte viva y materializadora de la Iglesia y su identidad. La concepción de una identidad común entre los bautizados solo es posible por la presencia de Dios en ellos. Más adelante Agustín de Hipona se referirá al cuerpo de Cristo y su función como educadora en la Fe para quienes llegan a los pies de Cristo, confiriéndole a la Iglesia la primacía en la educación de la Fe y su formación en los bautizados. (Pablo emplea una figura literaria que conocemos como apólogo, su función es dar una enseñanza en prosa sobre un contenido moral y en este caso doctrinal). La caridad como uno de los temas vitales del presente relato lo desarrolla Pablo partiendo de su concepción sobre la misma, ella es eterna, perenne, y brota del corazón amoroso de Dios. Siendo modelo para nuestra propia versión de la caridad como cristianos y bautizados. Pablo nos invita a ver y reconocer a Cristo como cabeza de la Iglesia, este reconocimiento es propio de los que viviendo su Fe se comprometen con su Iglesia estableciendo una simbiosis de espiritualidad y responsabilidad con ella y sus distintos ministerios. El realismo que emplea Pablo es maravilloso y será clave de su doctrina sobre el “cuerpo místico de Cristo o Pleroma” No puede existir nada en nuestras vidas que desplace a Cristo de su primacía. Nuestro mundo y sus amores deben ser sometidos al criterio de su Gracia de lo contrario no serán autentica expresión de vida cristiana. Pablo, nos invita a aspirar a lo más alto de la espiritualidad teniendo presente que los dones son expresión de la manera como el creyente asume su vida espiritual y sabe caminar en dicha dirección aceptando a Cristo como su Señor y Salvador. Es toda una vida que crece y se hace prospera en estos términos alcanzando el ideal de los bautizados, el perfecto seguimiento de Cristo. En términos Agustinianos: “Señor nos hiciste para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta descansar en Ti”.

Los dones y carismas están al servicio de la Iglesia y de la edificación de los bautizados, no son exclusividad de nadie en particular sino manifestación escatológica profunda de la realidad de los creyentes.  De una vida coherente con el mensaje de Cristo y la humildad necesaria para crecer y servir a otros con amor en su nombre.  Son concedidos a Voluntad de Dios Espíritu Santo, no son patrimonio de nadie o de alguna comunidad de Fe por piadosa que sea su oración y canto. Sin madurez espiritual no hay como pedir de forma madura su presencia en los bautizados.  Cuando los cristianos pierden la noción de la Divinidad entonces ven en Dios Espíritu Santo su mensajero a voluntad, y dicen compartir su presencia como si se tratará del clima o algo similar, el Espíritu Santo es la Santidad misma de Dios Padre y Dios Hijo y ellos están en Él y ÉL en ellos. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, por su Esencia Divina Inhabitan mutuamente (Perichoresis) es decir, que donde esta Uno están los Otros. Adoramos al Padre, como al Hijo y al Espíritu Santo. Aquí está reflejada la comunión personal de Dios Trinidad. adoramos y respetamos a las Personas Divinas. No las instrumentalizamos, eso es consecuencia de la poca o escasa formación en los bautizados.

El texto Lucano, dejando atrás el relato de las tentaciones del Señor (versículo 1 y ss), nos propone el inicio de su predicación, partiendo de Galilea, entraba en las sinagogas en un frenesí de enseñanza y vida fraterna, es bueno que sepamos que el encargado de la sinagoga o jefe era quien podía autorizar a todo judío adulto para que leyera públicamente en el templo la Ley. Jesús es parte de su pueblo y se acerca a cada realidad que le es presentada. El tiempo es distinto porque ahora la presencia del Señor inaugura una Era nueva conducida por el Espíritu, un despertar en la Fe de sus hermanos y en la tradición de Israel. Jesús es el propiciador de tales transformaciones y buenos augurios que tiene al pueblo en absoluta expectativa. Hay esperanza y esta se llama Mesías y se concretiza en el propio Jesús que toma para sí y en virtud de su autoridad tales señalamientos y señales sobre la verdadera naturaleza de su Reino. Partimos de este esquema simbólico para aterrizar en la realidad de su misión, no hay cadena o barrera que no sea dejada a un lado cuando de la presencia de Dios se trata. Jesús se presenta como esa esperanza de liberación que encontramos como lo hace Israel en la misma historia. Su nuevo orden rechaza toda injusticia y des-gracia, porque son fruto de la ausencia de Dios en los corazones de los seres humanos. El mensaje inicial de Isaías es claro, la obra mesiánica es liberadora y restauradora de la dignidad humana por antonomasia. 18. El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos 19. Y proclamar un año de gracia del Señor (Versículos 18-19).  La centralidad Lucana exalta preferentemente el tema de los desprotegidos y los relaciona convenientemente con el mensaje de Cristo, un pueblo que lo aclama y luego desconfía de su Palabra, son momentos muy humanos y necesariamente requieren de conversión tanto personal como colectiva. El ser humano es restaurado por Cristo sin importar condición alguna solo dejarle ser Dios en nuestras vidas.

sábado, 15 de enero de 2022

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA...

 

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA. Isaías capítulo 62 versículos 1-5. Salmo 36:5-10. 1 corintios capítulo 12 versículos 1-11. Juan capítulo 2 versículos 1-11. 

 

El profeta Isaías (Trito-Isaías) lo ubicamos en el periodo postexilico cuando el rey Ciro ordenó décadas atrás la reconstrucción de Jerusalén (Un edicto de Ciro ordenaba anunciar a Yahveh Dios de Israel y verdadero Dios, convirtiéndose así en instrumento de la Voluntad Divina) pero tales obras estaban aplazadas por lo que el hambre y la pobreza de una ciudad en ruinas alimentó su mensaje y visión de la realidad presente, estamos hablando del año 538. La lectura propuesta para este domingo inicia en el capítulo 62 de Isaías con un bello poema que nos habla desde un espíritu nacionalista sobre la reconstrucción de Jerusalén y el profeta lo hace como si se tratará de un relato de ribetes escatológicos mostrando la gloria próxima de esta ciudad. 

Se trata de darle ánimo al pueblo que viene precisamente de un acontecimiento traumático y a la vez alentador como fue la repatriación de miles de judíos que llegaron del Norte al caer el imperio de Babilonia gracias a una maniobra militar del rey de Persia (Ciro), la postura Isainiana inspirará a los demás profetas posteriores en la evocación de una ciudad de características únicas, de una ciudad que resumía y a la vez simbolizaba todo lo que era el espíritu religioso del pueblo judío, ellos aprenden de aquella amarga lección del pasado y centran su esperanza en Dios antes que en sus vecinos. La teonomia como dependencia de Dios se abre camino en el espíritu nacionalista de Israel.

Los términos que usa el profeta en su poema son propios de esta ciudad y nación, no se trata de un simple recurso literario sino de la manera como era vista la realidad nacional en su época, por lo tanto, cada término evoca un acontecimiento para ser ensalzado en esperanza y consuelo. De lo anterior podemos afirmar que esta tradición tuvo dos abanderados en las escuelas proféticas de Israel, nos referimos a los profetas Oseas e Isaías. Si la tristeza tiene nombre, pues la esperanza también y es Dios precisamente la fuente de toda su esperanza. Isaías describe acontecimientos que se quedaran en el futuro de su pueblo, una vez derrotados los asirios, los persas los gobernaran en toda Palestina hasta el año 333 antes del Señor y luego asumirá esta ignominiosa misión Alejandro Magno. El amor de Dios se convierte en la auténtica posibilidad de liberación y salvación para Israel. Un Dios fiel a sus promesas, aunque el pueblo no lo fuera y practicara cultos traídos de Babilonia.

El Salmo 36, nos habla en la misma dinámica del profeta Isaías, nos dice en palabras fáciles de asimilar que la esperanza y el auxilio divino se han materializado en un Dios amoroso que cuida y salva la vida de todos, incluso de los animales. Dios está listo para intervenir en nuestro favor y la vida es sagrada a sus ojos como quiera que es fruto de su amor creador. La paz y la prosperidad son atributos del cuidado amoroso de Dios por la vida en todas sus formas… Encontramos la expresión: “En Ti está la fuente de la vida, y tu luz nos hace ver la luz” en el versículo (10) los Santos PP. de la Iglesia la emplean para designar al Señor, Cristo es la luz de la humanidad.

El apóstol Pablo, nos habla sobre el buen uso de los dones que el Espíritu Santo concede a los bautizados en la Iglesia, estos dones son signo de unidad en la vida eclesial ya que no se trata de estilos particulares o personales sino del servicio en la Iglesia de Cristo. La expresión Paulina sobre Carismas nos habla acerca de la posibilidad de servir con amor en el contexto de la Iglesia y sus comunidades de Fe. Estamos ante un principio sobrenatural de Comunión en el corazón de la institución eclesial. Pablo está muy interesado en mostrar las consecuencias de una vida espiritual egoísta y fundamentalista y su ejemplo es claro, los cultos violentos de los pueblos paganos donde la agresión física era parte de su liturgia, y entre nosotros los fenómenos espirituales cuando se salen del común interés entonces son también una forma de agredir a la comunidad que busca la unidad en su liturgia. Los dones son un instrumento para la edificación tanto de los bautizados como de la Iglesia. Las enseñanzas son clave en la construcción de la Iglesia como cuerpo o Pleroma de Cristo y en esta misión cada bautizado entra perfectamente desde la conversión personal y el reconocimiento de las verdades de nuestra Fe, es importante tener presente (diría muy presente) que el apóstol Pablo le confiere a la enseñanza un lugar relevante de suprema importancia en el cuerpo eclesial. La formación sobre las verdades de Cristo animó su obra misionera y catequética como síntesis de la naciente doctrina cristiana. Si hablamos de dones para el desarrollo ministerial de la Iglesia es importante bases sólidas y proclives al crecimiento lo que solo brinda una sólida formación en los bautizados para que su Fe no sea seducida por doctrinas fatuas o modelos importados de su entorno religioso.

Juan en su Evangelio describe el prodigio de las Bodas de Caná con el término “señales” empleado para designar la autenticidad de un profeta, lo que une al Señor con la tradición de su pueblo. María como madre y esposa sabe lo que implica el éxito de una Boda para la nueva familia que se conforma y como entra en el medio social, por esta razón su intervención en favor de los nuevos esposos y por ende familia. Solo una mujer puede entender el complejo contexto de una celebración plagada de detalles, eso generó la Niña María con sus amigas las que le comentaron lo que estaba pasando, este relato es un ejemplo desambiguado de la habilidad de la mujer para leer acontecimientos y relacionarlos entre sí, mientras nosotros los hombres no observamos detalles ellas si poseen esa sensibilidad para darse cuenta de los detalles, aun los más pequeños, María y sus amigas ven en conjunto lo que está sucediendo. Ella es la “nueva Eva” modelo en la Fe y seguimiento de Cristo, no solo como Madre sino como la primera creyente en su Hijo y su mensaje salvífico. El mérito de esta mujer no era solo su maternidad sino su Fe total en Jesús y como por medio de su Fe construyo una vida de creyente humilde y atenta. En Caná el Señor inicia su ministerio y entra en el acontecer cotidiano de su pueblo, allí se vive lo que hoy vivimos por Fe, una presencia amorosa y cotidiana sin sobresaltos y si mucha vida y amor. En cuanto a la hora de la que habla el Señor es una clara referencia al momento de su glorificación y retorno al Padre Dios, en esta perspectiva hablaran los Santos PP. de la Iglesia y fundamentaran nuestra escatología eclesial. La hora se traslada a nosotros y nuestro encuentro definitivo con el Señor, pero solo desde el amor y su praxis tiene sentido tal señalamiento. Creerle a Cristo supera esta fase inicial de milagros y manifestaciones extraordinarias, hoy creemos sin ver y amamos sintiendo que somos amados por Cristo. En Caná y su boda encontramos un adelanto de Dios presente en la familia y la vida de los esposos y sus hijos.

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