jueves, 28 de octubre de 2021

DOMINGO XXIII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

 

DOMINGO XXIII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Año B. Rut 1: 1-18. Salmo 146. Hebreos capítulo 9 versículos 11-14. Marcos capítulo 12 versículos 28-34.

Este libro (Rut) puede ser incluido en un orden distinto por su contenido de sabiduría y por su estilo motivador. Los personajes que describe el primer capítulo que hemos proclamado, sin duda son fruto de la religiosidad popular, pero todo su contenido es fundamental en una instrucción piadosa y de Fe. Rut no es judía por lo tanto sus inclinaciones religiosas y culticas no se identificaban con las de su suegra Noemí, pero, aun así, el deseo de esta muchacha es firme, acompañar y vincularse a la praxis de Fe de su pariente político. Encontramos en este relato ejemplos de la Ley del Levirato presente en Deuteronomio (capitulo 25 versículos 5-10) por medio de la cual cuando una mujer enviudaba el pariente de su esposo más cercano se casaba con ella con la finalidad de asegurarle descendencia. Esta práctica común permitía que la viuda no fuera rechazada o abandonada convirtiendo su perdida en un castigo. Noemí es una judía piadosa conocedora de la Ley y sus compromisos legales. Solo Rut permanece fiel a su vínculo familiar y en acto de solidaridad y lealtad permanecerá con ella.

Miremos su declaración:

Pero Rut respondió: No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17. Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahveh me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar. (Versículos 16-17). Cuando el creyente establece una relación sobre el fundamento de su Fe esta se convierte en algo indestructible, y nada puede minar el vínculo construido. Nosotros vemos en el ejemplo de esta muchacha valores propios del cristianismo y los cuales debemos cultivarlos como cristianos. La Lealtad es un fruto exquisito del que solo disfrutan los auténticos creyentes en su cotidianidad y relaciones. Aquí se convierte este ejemplo en modelo de Fe y compromiso de vida en la perspectiva de nuestra entrega al Dios vivo. Este juramento imprecatorio, quedará derogado por el cumplimiento de la promesa personal entre estas dos mujeres.

El Salmo 146 es tradicionalmente un Salmo que el pueblo judío recitaba en las mañanas, cuyo contenido está constantemente recordándonos que Dios es fiel con los creyentes, y que nuestra respuesta es también consecuencia de la relación que hayamos construido con Él. Las cualidades y valores que argumenta son propios de la visión de un Dios generoso y amoroso que cuida de su pueblo.  El justo es aquel que acude a Dios y cumple sus compromisos. Toda relación necesita de la debida reciprocidad. Tales actitudes nos deben distinguir del común denominador que andan buscando prebendas para afirmar su Fe. El abandono confiado y humilde en brazos de Dios es el éxito de una vida de Fe.

La Carta a los Hebreos continua en la línea de los domingos anteriores, es decir, exaltando los valores de Cristo como nuestro único y suficiente salvador, como aquel que establece una alianza definitiva y la misma es suficiente en su amor y misericordia, la comparación con el sumo sacerdote es necesaria en una conciencia cristiana primitiva que sabe quién es su Señor y como Él nos ha redimido, aquí se está construyendo la estructura de nuestra doctrina sobre Cristo en su Iglesia. La Iglesia es percibida de forma cultica estrictamente por el autor de esta carta, tal postura es testiga fiel de su antigüedad. Estamos en un medio religioso en formación que necesita de estos valores para su afirmación y desde luego identidad. Quiere llevar a los cristianos al convencimiento sobre el valor del sacrificio de Cristo y en el cual reside nuestra salvación, a diferencia de estas liturgias que solo concedían un perdón parcial de los pecados de los creyentes. La tienda del encuentro citada corresponde a la época Mosaica que posteriormente será superada en perfección por el Templo construido por Salomón, ni aun así todo este poder era suficiente para alcanzar el perdón de los pecados. Ahora queda para nosotros la necesidad de valorar el papel de la Iglesia en la conservación de la misión y difusión de la Palabra revelada. La Eucaristía es la vivencia incruenta de la Cruz de Cristo, es decir, que se repite, pero sin derramar su Santísima Sangre. El sacrificio de Cristo estará siempre delante de Dios y cada celebración es un memorial de su amor por la humanidad redimida en su Adorado Hijo.

Marcos nos dejar ver una maravillosa intransigencia en su discurso con relación al monoteísmo del pueblo de Israel, aquí el mandamiento principal es expuesto desde la perspectiva del otro y la adoración fundamental del creyente. No es negociable su orden y mucho menos su contenido. Aquí su contenido es reforzado por el componente gramatical agregado a la escena literaria, es decir, que la respuesta de aquel hombre que es solo la afirmación de lo manifestado por el Señor es un texto acomodaticio. Marcos reconoce la importancia de la afirmación monoteísta en la escena que nos describe y fija su objetivo educativo en esta declaración que bien podría sonar como la ratificación de la conciencia de Jesús sobre su origen. Esta citando particularmente a Levítico y Deuteronomio quienes contienen las afirmaciones sobre esta cuestión. Tales contenidos son Identitativos del pueblo y fueron construidos durante su peregrinar por el desierto. Una muestra de una relación de noviazgo entre Dios y el pueblo y este último reconociendo su presencia. Para Marcos es necesario fundamentar una relación sobre la primicia del gobierno absoluto de Dios, recordemos que los Mandamientos fueron compuestos y tomados como signo vivo de la Alianza entre Dios y el pueblo judío. El Amor es el que prioriza el tipo de relaciones que estamos dispuestos a vivir. No se trata solo de un mandato imperativo para el cristiano sino de la Voluntad explícita de Dios bajo el modelo relacional redimido también en la Cruz. Estamos llamados a construir relaciones sanas y en vocación de santidad reconociendo perfectamente al otro. Estamos cerca del reino de Dios, solo en la medida en la que el reino se manifieste en nosotros. El Reino es una alusión dinámica de la misericordia del amor de Dios, y en nosotros la praxis de la vida consagrada del bautizado (Pacto Bautismal).

viernes, 22 de octubre de 2021

DOMINGO XXII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

 

DOMINGO XXII DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Año B. Libro de Job capítulo 42 versículos 1-6, 10-17. Salmo 34: 1-8 (19-22). Hebreos capítulo 7 versículos 23-28. Marcos capítulo 10 versículos 46-52.

El Libro de Job, comparte con los bautizados su tesoro maravilloso el cual es la percepción de la realidad de Dios en la vida del creyente. Por Fe Job cree y espera en Dios, por Fe Job profundiza su relación al punto de hacerla manifestar su testimonio vivo y contundente. Solo quien ama puede conocer a Dios y solo conoceremos aquello que Dios desea revelarnos y darnos a conocer. Es insondable su misterio y su enseñanza no se hace esperar convirtiendo nuestras vidas en un gran laboratorio de Fe… La propuesta de Dios es siempre la misma y para conocerla debemos literalmente doblar nuestras rodillas delante de su Majestad. Dios está atento a nuestro proceder, pero aún más a nuestra forma de amar y vivir en vocación salvífica nuestra Fe. La experiencia de amor ha llevado a Job por el camino de la superación personal, dejando a un lado sus temores y miedos más profundos simbolizados por todas las calamidades que este personaje vivió. Nada de lo sufrido lo separó del amor de Dios, todo lo vivió con heroísmo al punto de hacer de sus tragedias personales una autentica declaración de Fe. No interesa que tan dura sea la prueba que el creyente experimente la Sabiduría de Dios es insospechada y obedece a su Voluntad salvífica. Job es testigo excepcional de esta realidad vivencial. Job conoce el amor de Dios aun en la dificultad de su existencia.

Su círculo inmediato y entre sus amigos y cercanos su esposa parece no comprender la obra de Dios en Job. La misma que lo hará retornar por los caminos de la prosperidad, pero solo una vez su amor conozca límite en la praxis terrena. Job no fue puesto a prueba por argumentos terrenales sino por la auténtica dimensión de su amor por Dios. Los últimos versículos de este Libro Sapiencial, nos regalan una historia totalmente distinta al dolor y la amargura, en sus versículos vemos el sentido perfecto de la retribución en el espíritu del (A.T) Job dio parte de sus bienes a sus hijas lo que no era praxis en su época ya que solo podían heredar sino tenían hermanos, pero Job vivió la justicia en todas sus expresiones como consecuencia de su profunda Teonomia. Socialmente fue restaurado e incluido en el medio familiar de donde salió precisamente por sus calamidades personales. La bendición de Dios es la perfección de su estado de vida y familia.

El Salmo 34, es una bella composición Sapiencial cuya finalidad es la instrucción de los creyentes. Dar gracias a Dios es una de las mayores actividades de nuestra vida y del empleo de nuestro tiempo en la oración de acción de gracias reconociendo el favor de Dios. Es una primicia comprobada en la vida de los bautizados “Dios se deja encontrar” por  quienes le buscan con amor y sinceridad, es también tema del (A.T) y en el presente de nuestra espiritualidad cristiana. Dios está cerca de nuestras vidas lo que implica todo un ejercicio de interioridad para reconocer su presencia. Los tiempos de la historia son trazados por Dios y nuestras vidas están dibujadas precisamente en sus tiempos. Vivamos conforme a su Palabra y lo encontraremos. Dios está con nosotros y será siempre de esta manera.

Hebreos, como el domingo anterior, continúa centrando su relato en el sacerdocio de Cristo el cual a diferencia de los judíos no es perecedero sino eterno, establecido de una vez para siempre. Cristo como Sacerdote es pleno y lo comparte en alguna proporción con su Iglesia, es decir, que nuestro ministerio ordenado tiene sentido solo en su ejercicio en la vida de la Iglesia. Solo Cristo posee el “Sacerdocio Pleno” el nuestro es comunicado por su Iglesia, lo que implica que la vivencia afecta positiva o negativamente a la Iglesia. El testimonio sacerdotal es el testimonio del testigo de Cristo en el mundo y sus realidades percibidas desde el ejercicio ministerial.   Los tiempos no son fáciles y el testimonio parece muchas veces diluirse en la praxis de un ministerio inserto en el mundo que muchas veces no atestigua el triunfo de Cristo sino el éxito personal de Obispos, Diáconos y Presbíteros. Si el reconocimiento es exclusivamente humano entonces nuestro ministerio solo estará arraigado en el mundo y no en el corazón de la Iglesia. Recordemos como lo hace también el texto citado en la presente reflexión, que el sacerdocio de Cristo es pleno y que solo su Sangre verdaderamente nos ha comprado un Reino que comúnmente llamamos “Reino de los Cielos” Nuestra visión de la Fe debe llevarnos a vivir de cara a esta realidad trascendente y no escudarnos tanto en el mundo como en sus   exigencias. El autor del Libro a los Hebreos, tiene claro que solo el sacrificio de Cristo hizo posible nuestra Salvación y que no depende de nosotros su eficacia, lo que hacemos como Iglesia es materializar nuestra Fe común y adorarle en la liturgia y la proclamación de su Palabra, pero los méritos son exclusivos del Hijo de Dios, Sumo y Eterno Sacerdote. Cristo inaugura su sacerdocio siendo intercesor nuestro ante el Padre Dios, pues de su plenitud nuestra escatología cobra su sentido y razón de ser. Solo un sacrificio efectivo y definitivo, el de Cristo nuestro Señor y Salvador.

El texto Marcano, nos presenta una escena dinámica sobre la curación de un ciego en Jericó, el dialogo con Jesús le permite a este hombre acercarse a Jesús desde su percepción de Fe y ver con el alma lo que esperaba confirmar con sus ojos. La ceguera limita poderosamente y hace que el invidente dependa totalmente de otros en su vida cotidiana, pero en cuanto a la Fe no pasa de igual manera, esta se ve así misma libre de toda atadura y el reconocer a Cristo es parte de esa libertad. Una expresión de vida que confía plenamente en Cristo, aunque con los ojos del cuerpo no lo perciba, pero el alma empoderada de su Fe ve por sobre su propia limitación y privación. Aquí la ceguera tiene dos connotaciones como hemos dicho, la física y la espiritual, cada una de ellas es difícil de superar, pero no imposible como reto de vida y espiritualidad. El alma puede estar a oscuras mientras el cuerpo es iluminado por el mundo y sus valores. O todo lo opuesto, ser invidentes ante las luces y realidades del mundo material y con los ojos del alma abiertos para ver aproximarse al Señor, tal y como aconteció con aquella persona. No estamos ciegos, no somos ajenos al mundo y sus realidades, estamos inmersos en el mundo, pero con los ojos puestos en el Dios liberador.

Descubrir el amor de Dios solo podemos equipararlo al que pudo recobrar su visión… Al que pudo ver su propia realidad y superarla grandemente reconociendo a Dios en ella. Bien diría el Hiponense: “Dios es lo más íntimo que hay en mí”. No se trata de una percepción amañada del mundo y su intríngulis. No se trata de ver lo que anhelamos sino vivir lo anhelado en su presencia. El cambio de actitud es indispensable para dejar atrás las privaciones de la vista emocional, afectiva, y material. Solo nuestra Fe nos libera y retira las “costras” de nuestros ojos. El camino del creyente no es fácil pero no estamos solos, nunca lo hemos estado.  Dice el Señor ánimo, y lo repite en su Iglesia que está allí a nuestro lado para guiarnos en el diario caminar.

 

viernes, 15 de octubre de 2021

DOMINGO XXI DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

 

DOMINGO XXI DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Año B. Job capítulo 38 versículos 1-7 y 34-41. Salmo 91: 9-16. Hebreos capítulo 5 versículos 1-10.  Marcos capítulo 10 versículos 35-45.

 

El libro de Job inicia en el capítulo 38 describiendo el modelo de las teofanías primitivas, en tales afirmaciones se develaba el misterio de la creación y se le adjudicaba al mismo Dios. Esta realidad descriptiva era la manera de abordar el orden conocido y sus relaciones con el entorno donde vivía el creyente y del cual sacaba su sustento, es un argumento propio de una cultura ligada a la tierra, a los climas y   temporadas de abundancia de recursos. Job se interroga sobre el conocimiento y la autoridad que esta entrega al ser humano particularmente en la vivencia de su Fe personal. El proceso descriptivo es meticuloso y refleja el adelanto de las técnicas de construcción de Israel, todo por grande que sea, aun el mismo mar es nada ante su Creador. La única defensa posible de Job es desde la Fe en el Dios revelado y esto sin importar las condiciones en las que pasó parte de su existencia. Job es un creyente y como tal reacciona ante la complejidad de la creación. En el versículo 36 “Quién puso en el ibis la sabiduría y quien dio al gallo inteligencia”. El versículo anterior nos transporta a Egipto donde “ibis” era una deidad que predecía cuando llegaban las crecientes del rio Nilo y el gallo todos conocemos su habilidad para despertar a los habitantes del campo justo al inicio de cada mañana. Estos elementos mencionados son oscuros en cuanto a su procedencia, pero para los fines de la reflexión de Job calan bastante bien. La sabiduría no depende del ser humano sino de Dios que es su fuente y termino. No hay excusas para que el creyente diga no conocer a Dios si su inteligencia es precisamente el recurso vital para tales imágenes. La verdadera sabiduría es tema central de los Sapienciales de los que hace parte el libro de Job y tiene por objeto el conocer y amar a Dios. Los ciclos de la vida son creados por Dios y todo depende de su sabiduría. Este es un principio que servirá a nuestros teólogos para redefinir el concepto teológico de la Justificación, de un Dios amoroso que nos justifica segundo a segundo siendo la vida obra de su amor y no de nuestro ingenio o habilidad para conservarla.

El Salmo 91 está ambientado en la época exílica, es decir, durante la estadía y peregrinar del pueblo en el desierto. Durante esta etapa de su historia, Israel deberá confiar en Dios y enfrentar de esta manera todos los retos y dificultades de su tránsito por lo inhóspito, la simbología emplea figuras como las serpientes, los dragones, leones, y todo tipo de mal que puede asaltarlos durante su caminar, una serie de dificultades que atestiguaran de la pedagogía Divina para conducirlos y fortalecer su Fe. Estas experiencias son parte de lo cotidiano y se transportan al plano de lo espiritual donde los bautizados libran auténticas batallas con el “hombre viejo” aquel que quiere vivir conforme al mundo y no para Dios. La lógica del creyente le permite discernir sobre lo que es agradable a Dios y bienestar de su ser en constante crecimiento y realización. El mal se alimenta de los miedos y temores, y el bautizado de la Gracia de Dios.

La Carta a los Hebreos, nos presenta una comparación de la institución de los sumos sacerdotes de Israel, de aquellos que, aunque tengan tamaña dignidad no pueden ofrecer nada por sí mismos, sino que están en cuanto a los sacrificios en el mismo nivel que el pueblo, es decir, no hay nada que puedan hacer más que pedir perdón por sus propios pecados. El sacrificio anual era por los pecados del pueblo y quien los ofrecía era parte de esa Massa pecata. La realidad cultual era vital en la cosmovisión judía y más tratándose de la Santidad de Dios ofendida por los pecados del pueblo hebreo.  La figura del Señor asume su connotación salvífica y el argumento es claro, solo Cristo ofreció un sacrificio por la humanidad y la creación sin que Él lo necesitara o se encontrara en la misma posición que el sumo sacerdote. Aquí también vemos patente que la necesidad del pueblo caído requería que su Redentor conociera su condición y en acto de amor solidario asumiera su existencia más no el pecado. La religión posee una virtud necesaria para ser vivida y es la “sumisión” al Evangelio como centralidad de nuestra Iglesia. Sin esta característica es difícil que el creyente se vea envuelto en todo un proceso de conversión y opción por Cristo. No es tarea sencilla reconocer a Cristo como Salvador sin antes haberlo interiorizado desde nuestra propia perspectiva.  Cristo transforma la historia y permite que la Gracia redefina la ruta de sus escogidos, a la sazón y en la cosmovisión eclesial de todos los seres humanos sin distingo alguno. Todo modelo eclesial fue vivido por Cristo en cuanto a su relación de sumisión y aceptación de la Voluntad salvífica del Padre Dios. La intimación de la Voluntad del Padre es formalmente nuestra Salvación. Cristo es el perfecto altar y víctima, así como el sacerdote que oficia su sacrificio redentor.

El texto Marcano, Inicia su relato con la solicitud apenas natural de estos discípulos de estar a su lado según el esquema de la realeza, es decir, uno a su derecha y otro a la izquierda que eran lugares únicos para los altos consejeros y por ende personas de mucho poder en un reino. La respuesta sobre tal petición es concluyente en el contexto de su futura Pasión, Muerte y Resurrección. El reto para el bautizado es configurar su vida en Cristo a tal profundidad que buscar de Él solo su amor sea la razón de nuestra Fe y todo el ejercicio de la espiritualidad. El mundo presiona con sus categorías y estándares de vida a todos los bautizados, pero tal situación no implica que nuestra Fe viva solo en esos parámetros de éxito para el mundo. Nadie se hace multimillonario sin sacar ventaja moral de la situación ya que si uno se convierte en rico es porque otros sufrieron su influjo y no lo lograron también. Los funcionarios de la banca y del estado con elevados ingresos los supeditan a su trabajo productivo, pero vemos que eso es una falacia ya que muchas veces sus instituciones son corruptas o no crecen como se espera… Aquí el poder se apodera del recurso económico y dicta sus propias leyes salariales que no cobijan a toda la población. Hace 15 años un funcionario tenía un sueldo 15 veces superior a sus empleados de bajo o mediano rango, ahora se incrementó a la escandalosa cifra de 150 veces más.

La petición de estos discípulos no se compadece de sus hermanos y discípulos también, el querer sacar provecho de una relación o cercanía con la persona que ostenta el poder no es un comportamiento cristiano y mucho menos moralmente aceptable. El modelo cristiano es diametralmente opuesto, es un modelo de equidad y justicia donde el otro y su condición personal cuenta. El servicio eclesial es un llamado urgente para los bautizados que entendiendo su compromiso no solo hacen o aportan, sino que quieren y necesitan ser. Solo el servicio cristiano es un capacitador de situaciones de vida y todas ellas tan positivas como el amor, la justicia y la igualdad esencial entre los seres humanos. El bautismo al que alude el Señor será de sufrimiento solo equiparado a un abismo de dolor y soledad.

sábado, 9 de octubre de 2021

DOMINGO XX DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

DOMINGO XX DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Año B. Job capítulo 23 versículos 1-9, 16-17. Salmo 22:1-15. Hebreos capítulo 4 versículos 12-16. Marcos capítulo 10 versículos 17-31.

La percepción del mal por parte de los creyentes dependerá de la interacción con la Gracia que sensibiliza frente a sus estructuras y manifestaciones. No es el triunfo del mal algo contundente ya que solo se percibe de esta manera cuando estamos alejados del sumo bien que es Dios. Job percibe la injusticia y sus consecuencias, pero se mantiene firme en la vivencia de su Fe. Cuando el creyente cree que las cosas no mejoran en ese preciso momento debe tomar las armas de la Fe y el amor para generar los cambios necesarios en su vida y condición. Nada está acabado y menos cuando se trata de la esperanza de cambiar cualquier injusticia en nuestras vidas y realidades.

Job enfrenta en sus crisis personales las consecuencias del mundo que le rodea, pero no obstante su frialdad toma con fuerza la esperanza y la convierte en combustible para alimentar su Fe y expresión de amor que vive de cara a Dios. Su subjetividad es como la de cualquiera de nosotros, pero su respuesta meditada y profunda argumenta el estado de una Fe y espiritualidad dinámicas. Cuando el creyente se sienta desanimado o en extrema preocupación no puede olvidar ni por un instante que Dios no tardará en actuar. Job es consecuente con su Fe y no permite que las dificultades lo determinen y coarten la vivencia de su esperanza, es ante todo un creyente que alimenta su tragedia positivamente hablando con el remedio o antídoto, es decir, con la más profunda esperanza, Job es con mucho un hombre de esperanza. Nosotros en el medio eclesial podemos también contribuir con el desarrollo de nuestra esperanza y convertirla en valores sobrenaturales del rol del creyente en el entorno de la sociedad.

El Salmo 22 que citamos en nuestra liturgia de la Palabra de este domingo, inicia relatando el sufrimiento percibido por el doliente que puede ser cualquiera, pero con todo y lo que ello implica, acude determinado a los brazos de su esperanza, es decir, a Dios mismo, no deja ni por un momento de clamar a Dios, su confianza es inquebrantable. Ante tanta dificultad resuena la acción de gracias porque Dios no abandona a nadie y busca siempre sin excepción nuestro bienestar. El templo es y se muestra siempre en este tipo de invocaciones como el epicentro de la oración junto con la intimidad del creyente. También nos recuerda al Señor en su Pasión, miremos tal imagen textual: 7. Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, 8. todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: 9. Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama! 10. Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; 11.a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.

El creyente no puede perder de vista que su esperanza ante el sufrimiento es el amor de Dios y su amor no se mengua, sino que crece hasta la misma eternidad. El salmista afirma que Dios le conoce totalmente sin reparo o límite alguno, tal introspección solo es posible cuando el Amor mueve nuestra experiencia de vida. El autor de la carta a los hebreos, centra su atención en las expresiones del sacerdocio de Cristo en las alturas junto al Padre Dios, es para él un signo de su triunfo y condición plena de su divinidad. El mensaje que se comunica de parte de Dios es pleno y eficaz no son solo frases y oraciones que el ser humano confecciona sino un contenido salvífico porque se centra en el propio Cristo.  La Palabra de Dios posee unas cualidades que la hacen única y cuya vocación es eminentemente salvífica y revelativa de una realidad que solo atañe al propio Dios revelado. Es la manifestación de su Voluntad a la humanidad creyente y a quienes aún no le conocen. Solo la Palabra de Dios puede transformar vidas con todo lo que ello puede implicar. Nosotros los bautizados tenemos aquí la posibilidad de profundizar en los misterios de la revelación de Dios a la humanidad.

Solo Dios conoce la plena y perfecta realidad de las cosas y sus criaturas. Solo Dios puede llegar hasta donde nosotros no podemos aun en nuestro propio interior. Su Amor está tan dentro de nosotros que se convierte en lo más íntimo que hay en cada uno de los bautizados. Haciendo eco de esta expresión dirá Agustín de Hipona: “Tu amor Señor es lo más íntimo que hay en mí”. Pues esta intimidad expresada por el Hiponense es la misma que nos alienta cada día a trasegar en lo cotidiano sin perder de vista que Dios está a nuestro lado, debemos desarrollar esta conciencia de su cercanía. Cristo es el gran amor solidario de Dios a la humanidad y su amor no entra en discusión, solo quienes profundizan en su relación podrán percibirlo y conservarlo como ese tesoro enterrado que nos hace vender todo para poseerlo. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna (versículo 16).

El Trono del mismo Dios es su manifestación amorosa por medio de la Tercera Persona de la SS. Trinidad, nos referimos al Espíritu Santo, solo Él puede ayudarnos y derramar bendiciones tras bendiciones y cubrir con su Gracia todo lo que estamos haciendo y donde necesitamos su presencia amorosa. No desmayes que, aunque la injusticia se vista de linos finos el amor de Dios la supera y desaparece en tu vida. La Gracia de su Trono es la manifestación de su amor por ti y por mí sin distingo alguno, somos hijos de la esperanza.  Sin importar lo que suceda hoy o mañana Dios tiene un plan para ti y los tuyos solo búscale humildemente y déjalo ser Dios en tu vida.

El Texto Marcano,  inicia con una amonestación del Señor sobre el valor de los Mandamientos y escoge para su exhortación aquellos que entran de lleno en el Ethos social y cultural de la humanidad, no matar, no robar, no cometer adulterio, honrar a padre y madre, y otros  más que sin duda hacen parte de los compromisos de vida de los bautizados, sin ellos es imposible pensar en un orden justo y socialmente aceptado por todos, la paz interior necesita también de la paz que se genera en las acciones comprometidas de los creyentes. El encuentro con el otro puede sufrir graves daños sino respetamos la convivencia y los valores cristianos que nos invitan a edificar sobre las bases sólidas del amor y la caridad.  La riqueza es una bendición, pero también puede ser un obstáculo cuando el bautizado no ha priorizado la opción por Cristo en su vida. La tenencia solo animada por el valor intrínseco de lo material no representa provecho más allá de las comodidades y definiciones de esta vida. El poseer es visto como un obstáculo o barrera ante lo espiritual y primordial de la existencia humana, pero el Señor se plantea y comparte un interrogante sobre su valor como opción de vida y motivación. Aquel hombre joven (insistencia Marcana) posee riquezas o las riquezas lo poseen como su trofeo. El tener es una necesidad real y vital para la sobrevivencia, pero el corazón no puede terminar siendo esclavizado por el tener sin vivir a plenitud el ser.

Dar el corazón implica ser subyugados o envilecidos por el tener antes que, por el ser, es buscar una razón para tener y no para ser a conciencia, bien se expresaría Agustín cuando afirmó: No es más feliz el que tiene mucho sino el que necesita poco… -En otra ocasión también- Señor pídeme lo que quieras, pero dame lo que me pides. Estas palabras son fiel gráfica del Evangelio y la confianza en el Dios providente que se manifiesta en nuestras vidas. Un “camello” pasar por el “ojo de una aguja” sin duda el Señor se refería a las ventanas de las construcciones judías y de origen persa, por cuyo espacio solo podía pasar una persona delgada e impensable para un animalito de más de 500 kilos. La realidad cristiana nos indica que todo es posible para Dios y para el hombre todo depende de su Creador. Quienes dejaron todo por seguir a Cristo y mostraron esa radicalidad en sus vidas recibirán de su Señor la recompensa de la eternidad y una relación que no será agotada nunca como sucede con todo lo que creamos en nuestro mundo y edificamos en relaciones y diálogos permanentes entre iguales. 

  

miércoles, 6 de octubre de 2021

ESTUDIO BÍBLICO AVANZADO. MATERIAL DE AYUDA EN LOS ESTUDIOS BÍBLICOS COMPLEJOS...

 

ESTUDIO BÍBLICO AVANZADO. MATERIAL DE AYUDA EN LOS ESTUDIOS BÍBLICOS COMPLEJOS.

 

 Las Sagradas Escrituras son vida y su contenido experiencias aterrizadas con todo lo humano que somos y tenemos, ellas poseen carne y hueso y naturaleza manifestada tanto en las categorías humanas como en la insondable Voluntad de Dios cuya Santidad las inspiró (Dios Espíritu Santo) Y su Adorado Hijo (Jesucristo el Verbo, su Logos Eterno) es su Causa Eficiente (cristoeseltema.blogspot.com comentario de su autor).

 TÉRMINOS CLAVE. Hermenéutica, Escrituras Inspiradas, Univocidad, Equivocidad Analogía, Analogicidad, Estudios bíblicos complejos, Principalidad, Instrumentalidad Dialéctica, Historia de Salvación, Revelación, Epistemología, Axiología, Acto Humano Intencionalidad, Intersubjetividad, Objetividad, Oxford Movimiento, Magisterio, Tradición

 La dificultad de la significación de los términos precedentes es precisamente su contenido en cuanto a la exegesis bíblica y sus implicaciones para el corpus eclesial (1). Si admitimos la concepción de la Univocidad es muy probable que en la dialéctica presente estemos asumiendo que el lenguaje del autor bíblico lejos de considerarse inspirado absorbe la idea de Dios al revelarse en las Escrituras. Dejando solo una posibilidad que se convierte en dificultad idiomática y es precisamente que el lenguaje humano reemplazaría la visión comunicativa del Dios revelado. Según tal concepción el lenguaje Divino pierde su énfasis como la Causa Eficiente de toda comunicación con la humanidad (2). La concepción de la morfología cambiaria dramáticamente en la psique y los imaginarios del lector de la Palabra Inspirada. No podemos olvidar que los términos que encontramos en las Sagradas Escrituras reflejan con distancia conceptual las realidades creadas por Dios e interpretadas por el ser humano (3). La Equivocidad puede y de hecho convierte al escritor inspirado en un “ciego” que solo funge como instrumento de la revelación quitándole personalidad y por ende codificando su pensamiento restándole autonomía y carácter de razón y reflexión como de contexto y visión de conjunto. Es pues importante que no perdamos de vista que las Escrituras como inspiradas poseen su propia significación y ese aspecto revelativo no depende del ser humano para asegurar y en el peor de los casos rechazar su contenido. Según lo anterior es imposible proceder con un replanteamiento del contenido Escrituristico ya que su fuente de inspiración no dependió del escritor de turno. Hoy es importante en la dialéctica establecida en todo proceso de investigación bíblica que el autor e investigador sin importar su nivel no puede desconocer la autoría sobrenatural y la revelación intrínseca en cada una de las páginas bíblicas (4). Podríamos decir que Dios y el autor inspirado se donaron mutuamente para confeccionar su contenido al nivel asegurado de la revelación escrita (5). DIOS/ HOMBRE/ PRINCIPALIDAD/ INSTRUMENTALIDAD (6). 

La raíz de nuestros estudios bíblicos es precisamente su punto de partida quedando muy claro que el contenido a ser estudiado no depende de la capacidad reflexiva o instrumental que se emplee sino y sobre todo en la concepción de una obra revelada cuyo autor principal es Dios. Visto desde esta óptica es viable cualquier interacción con la realidad descrita y articulada por el mensaje inspirado (7). Si pierde esta connotación puede ser solo énfasis en el contenido desde su gramática o estudio de géneros empleados en su redacción. La necesidad de estudiar para la congregación especialmente en orden a las Escrituras es parte de la curiosidad amorosa del creyente que busca de esta manera luz en su proceder y en su conciencia claridad conceptual para una correcta y ordenada vivencia de su acto e intencionalidad. La Palabra de Dios puede ser un referente de lo sobrenatural en un medio cuya dialéctica es vitalmente perceptiva y sensorial. Las categorías de la comprensión humana y su ser intelectivo pueden ser movidos por la Gracia para profundizar y trazar una ruta proclive a la vivencia del bautizado en Cristo. Esto último es intrínseco al valor de la revelación inspirada. Recordemos que la Fe de la Iglesia es viva precisamente en sus comunidades o congregaciones y cuando las Escrituras inspiradas son su centro entonces la historia asume su componente salvífico (8). El riesgo de los estudios bíblicos de determinado nivel superior es precisamente hacer de la Univocidad y la Equivocidad un factor alienante de su interpretación llegando al punto de suponer que solo el contexto revelado pasa por la psique humana retándole poder a la revelación e inspiración de Dios. Estos estudios no pueden ser utilizados para generar pruebas de la existencia del Dios vivo y trascendente. No se pueden convertir en un laboratorio de “deidades” adjudicando tal calificativo a todo lo descrito, aunque creamos que contradice los principios fundamentales del Evangelio. No podemos establecer un medio comparativo para resarcir la moral del (A.T) que no se fundamenta en el “Mandamiento Nuevo” argumentado en el Jesús histórico cuya praxis perfecta nos saca de la esfera de lo natural para ser expresión de la superación hermenéutica de este Jesús en el llamado Cristo de la Fe (9). La realidad Escrituristica no está precisamente familiarizada con los argumentos superlativos de nuestra expresión teológica actual, es simplemente una alusión a su valor real y no condicionado por el contenido de la reflexión teológica de la Iglesia. La Iglesia manda estudiar las Escrituras más no elaborar definiciones tacitas sobre el mismo por fuera de su propia concepción (10). La Equivocidad no pude por sí misma ser un instrumento de validez en el estudio bíblico, pero si un recurso para conocer en su némesis lo que no es la Palabra de Dios revelada. Un meta-discurso Escrituristico puede estar condicionado por la realidad y el medio de la revelación. De lo anterior se desprende la necesidad de manifestar que requerimos de las ciencias auxiliares para adelantar estudios bíblicos profundos (11). La tangencialidad es un recurso utilísimo precisamente para la elaboración del contexto Escrituristico y explicitar el origen de las imágenes y comprensiones bíblicas del caso. El lenguaje y sus categorías transita siempre bajo el signo de su comprensión y las imágenes que se fabrican contienen solo un común denominador, son concepciones humanas en sus términos y modelos razonables. No podemos hablar de las figuras que no racionalizamos y construimos como instrumento de nuestro lenguaje (12). La actualidad bíblica no necesariamente es su composición, pero si una hermenéutica que responda al presente con argumentos fundados en la misma tradición que reclama su inmutabilidad, la Inerrancia de las Sagradas Escrituras es precisamente el punto de partida de cualquier hipótesis interpretativa y esta a su vez se puede y debe asociar con el recurso latente que es el texto mismo. La dinámica de nuestra hermenéutica y las ciencias auxiliares marcan la pauta de una socialización del Texto Sagrado de Tradición que se asemeje al momento histórico sin precedente alguno en la visión contemporánea de su contenido, no pretendemos ver estadios de su cronología, pero muy seguramente de su incorporación a la reflexión de la Iglesia en el tiempo en el que se encuentra (13).

 La Historia de la Salvación no es una mitología, sino una verdadera historia y, por tanto, hay que estudiarla con los métodos de la investigación histórica seria (14). Nuestra metodología (segundo paso interpretativo) no puede olvidar el complemento de la investigación para hacer claridad sobre el componente humano en la exegesis bíblica lo mismo que indicar que la intencionalidad objetiva está en manos del Dios revelado y la concepción subjetiva toca la conciencia y sique del ser humano en dicho proceso (15). La primera consecuencia de la ausencia de este segundo nivel metodológico es que la Biblia se convierte en un libro sólo del pasado (visión pretérita). Se pueden extraer del pasado consecuencias morales, se puede aprender de la historia, pero el libro como tal habla sólo del pasado y la exégesis ya no es realmente teológica, sino que se convierte en pura historiografía, en historia de la literatura. Esta es la primera consecuencia: la Biblia queda como algo del pasado, habla sólo del pasado (16). De manera particular es urgente en nuestro tiempo estudiar y conocer íntimamente la doctrina y la visión de la Iglesia por la necesidad de fundamentar de modo convincente y firme no sólo el status epistemológico de las ciencias exegéticas, sino también la misma posibilidad de una labor hermenéutica: en este trabajo de fundamentación han fracasado todas las corrientes filosóficas contemporáneas, incluida la metafísica heideggeriana de corte existencialista. Por este motivo Juan Pablo II advierte contra una forma actual de fideísmo: el biblicismo, “que tiende a hacer de la lectura de la Sagrada Escritura o de su exégesis, el único punto de referencia para la verdad” (16). Y este fideísmo bíblico surge de no aceptar “la importancia del conocimiento racional y de la reflexión filosófica para la inteligencia de la Fe”. Solamente se supera este peligro de nuestros días recurriendo a la fundamentación racional de una metafísica válida, y sólo la metafísica tomista lo es, ya que “su filosofía es verdaderamente la filosofía del ser y no del simple parecer” (17). Todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura, está sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar y de interpretar la Palabra de Dios (18). “Porque Él de tal manera los excitó y movió con su influjo sobrenatural..., que ellos” ... lo expresaron aptamente con verdad infalible (apte infallibili veritate exprimerentae… adecuadamente expresar la verdad infalible) en la redacción de los Libros Sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que Él quería. Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras que nuestra Salvación” (19). Así, no solamente la inspiración bíblica permite al hagiógrafo tener un juicio exacto, sino una expresión adecuada. Esta importante afirmación nos da el fundamento de la psicología sobrenatural de los géneros literarios. Expresar adecuadamente la verdad de la Palabra revelada es primeramente un trabajo de conciencia de la Iglesia en sus congregaciones y misiones donde hace presencia, la verdad necesita de un medio idiomático para manifestarse y este medio se compone intelectivamente hablando de: · Imágenes · Categorías verbales · Conceptos · Ilustraciones de la realidad por medio de los términos apropiados para generar comprensión · Mensajes · Hipótesis · Historicidad · Gramática, entre otros (20) La verdad requiere de escenarios para su asimilación y justa valoración de su contenido, no es una opción, es el cometido hermenéutico por antonomasia. La postura anterior nos remite de obligatoriedad al valor intrínseco de la tradición en la conservación del sustrato de la Fe Escrituristica de la Madre de los bautizados. Esta conservación se adelanta en la fidelidad a la investigación y magisterio que dictaminó el modo señalado anteriormente para la investigación de las Sagradas Escrituras. No nos apartemos ni por un minuto de esta realidad ya que todo el contenido salvífico es un tesoro para el creyente y un medio de formar en la Fe a los bautizados. La realidad percibida desde el ámbito de la creencia supone una supra-valoración de los contenidos de la revelación, asunto que solo se adelanta fielmente en el corazón de la Iglesia como lo sostenían en una de sus sentencias los santos PP. De la Iglesia. Esta cuestión es de vital importancia en la familiaridad que debe tener el bautizado con las Escrituras reveladas. Parte de las dificultades del crecimiento de las iglesias locales se debe al desconocimiento de la Palabra de Dios (21). 

La libertad es un valor necesario en la confección de las Escrituras porque el autor inspirado como decíamos antes no era un instrumento mudo y mucho menos un relator, era por mucho parte viva de la Voluntad de Dios expresada en categorías idiomáticas. Aquí la dificultad en los estudios bíblicos profundos es sin duda la formulación de la hermenéutica desprovista de visiones mediáticas y coyunturales. La investigación bíblica es importante como parte de la madurez espiritual y el conocimiento vital del bautizado sobre la Voluntad de Dios y su derrotero en la historia de la humanidad. Este conocer es una manera dinámica de suponer el crecer en la Fe revelada y poder así optar auténticamente libres por Cristo su Causa Eficiente (22). La dificultad cultural es un concepto ahora nuevo pero que definió mucho de las figuras o imágenes empleadas por los escritores sagrados, los idiomas también fueron definitivos dado que cada uno de ellos (hebreo, arameo, griego, y después latín) poseen su propia manera de expresar las ideas y sobre todo la construcción conceptual de las ideas reveladas y argumentadas desde la tradición. Solo para continuar en esta dirección podemos recordar el lenguaje Lucano sobre los encuentros con el resucitado. Las escenas que describe las elabora desde las categorías espirituales e intuitivas dado que los lectores no creían en la Resurrección, esto último improbable en el ámbito griego (23). La investigación bíblica en las congregaciones debe portar una dosis alta de esperanza y sobre todo de existencia vital al servicio de la realización de las Escrituras en el corazón del bautizado. En el contexto actual, posmoderno, la hermenéutica ha tomado un lugar fundamental, de tal modo que se presenta como alternativa de acceso al conocimiento, reemplazando a la epistemología y la axiología (24). El ser humano no es un espectador imparcial de los fenómenos que observa, por el contrario, cualquier conocimiento de las cosas viene mediado por una serie de prejuicios, expectativas y presupuestos recibidos desde la cultura imperante, que orientan y limitan selectivamente nuestra comprensión y autocomprensión, además de presentar condicionamientos estructurales y funcionales, particularmente a nivel de nuestra constitución como organismos vivos, poseedores de un sistema nervioso complejo. Por lo mismo, el hecho de que no solo los objetos de conocimiento estén situados históricamente, sino también que el hombre mismo lo esté, nos dificulta considerar la posibilidad de una valoración neutral, objetiva o directa de la realidad, como un mundo externo. Tal como Heidegger lo decía (1951), “el hombre está arrojado a un mundo, y en él se encuentra ineludiblemente acoplado a una cultura y con un lenguaje determinados que definen el qué y el cómo de su conocimiento de la realidad y de sí mismo”. La implicancia de esto es que toda pregunta prevé su respuesta y presagia o anticipa aquello para lo que busca respuesta; siempre hay una hipótesis implícita o explícita con la que el que indaga se aproxima a su objeto de estudio, pues no se puede comprender lo que no tiene nada en común con uno mismo, y lo común siempre implica una pre-comprensión de lo que se trata de comprender o interpretar, de tal modo que no puede haber comprensión sin pre-comprensión previa, por lo cual se crea cierta circularidad en la comprensión, lo que se ha denominado círculo hermenéutico (Mayos Solsona, 1991) (25). La hermenéutica enfatiza la lingüisticidad inevitable y constitutiva de todo acto humano (también en especial de los intelectuales). El lenguaje no es tan solo el intermediario inevitable y esencial en todo proceso de conocimiento o de comunicación, sino que es el componente esencial de todo Acto Humano. No es una herramienta del pensamiento, sino su misma esencia o naturaleza, el sustrato mismo que lo hace posible. No hay, cuando hablamos de actos humanos, nada que no sea ya lenguaje (26). Reflexión sobre la cita textual (25). Reflexión sobre la cita textual (26). La discusión citando a Heidegger busca clarificar sobre la ineludible realidad que planteamos bajo los conceptos hipotéticos, la realidad misma se edifica con el concurso y los presupuestos de la razón ya que ella por sí sola no existe, es decir, la reconocemos en la constatación de su actualidad. El poder de comunicar es también consecuencia de la necesaria percepción de la realidad. El Ethos cultural define en una medida superlativa nuestra postura frente a la realidad edificada y por ende percibida. Nuestro Ethos a la hora de su propio acontecer se convierte en la certeza de nuestra existencia, es decir, lo que construimos lo hacemos precisamente porque somos conscientes de ello, no es factible asumir que la revelación se da sin la percepción del ser humano creado y dotado de los atributos para esos fines. La propuesta heideggeriana camina en la misma dirección de la certeza de nuestro proceder en el todo o medio de lo cultural. Para no complicar la cuestión diremos bajo el concepto axiomático de la ley y el ciudadano que este último tiene conciencia de serlo gracias a la ley que lo señala como tal. A diferencia de nuestro amigo Heidegger, los episcopales que estudiamos con amor y Fe las Sagradas Escrituras estamos seguros de nuestro ser libre en Cristo y no asumimos la existencia como una eyección, es decir, como arrojados al sin sentido de la propia libertad… Somos libres y lo somos en Cristo y no solo en la percepción Heideggeriana de la propia existencia. Mayos, nos está indicando, en su interpretación la compleja relación del “Circulo hermenéutico” con la obligatoriedad categórica del conocimiento y no es una postura existencialista sino coherente con el conocimiento y la forma como este actúa y articula la realidad en nosotros. Los momentos del conocimiento son inseparables de las hipótesis que este arroja. La hermenéutica se adelanta al valor intrínseco del lenguaje y lo convierte necesariamente en la expresión de la conducta y racionalidad por medio de la cual expresamos la naturaleza de las cosas y de nuestras ideas como tal. Aquí el acto humano reclama la gravedad de su manifestación en la conciencia del creyente, una hermenéutica afirmativa del valor de la conciencia es importante si queremos aproximarnos a la concreción del mensaje y su interpretación, el episcopal ve con claridad el horizonte de la exegesis y una propuesta hermenéutica libre de los convencionalismos que dictan sentencia sobre los conceptos y su favorabilidad. Esta favorabilidad no es más que la ratificación del ser dimensionado en el conocimiento de sí mismo y de su entorno. Es inevitable el acto humano en sus categorías porque el obedece al ser que se descubre a sí mismo en las complejas luchas de la existencia racional y amorosa del ser redimido. Luego el lenguaje no son solo términos inteligibles y expresados en categorías perceptibles como corresponde a nuestra naturaleza racional, sino que expresa lo que somos y la esencia de la conciencia humana está presente en sus figuras y categorías. No es otra cosa que la afirmación de la existencia en categorías del lenguaje entendido y recreado bajo el paradigma de las imágenes que lo concretan. Podemos expresar como es estar vivos, pero no sabemos absolutamente nada de lo que es estar “muerto”. Una vez más afirmamos con el autor de la fuente citada, no es factible hablar de algo que no es vitalmente un Acto Humano consciente y en dominio de sus facultades. Sin lenguaje de algún tipo y categoría es imposible hablar de Acto Humano y de comprensión de los procederes revelados en las Escrituras. Somos como expiaría Tomás de Aquino “toda inteligencia” pero esa sentencia axiomática quedaría vacía sin la constante racional que significa la conciencia del ser humano ante sus acciones y la configuración del mencionado Acto Humano, que en última instancia es inseparable de la intencionalidad, se establece con esta una relación vital y esencialmente de naturaleza humana. (27). Es interesante recordar que Gadamer fue discípulo de Martin Heidegger (28). La Mismidad que encontramos en las Escrituras la podemos traducir como esa vitalidad que no cambia, que se mueve en sí misma como su dirección continúa. Es la estabilidad del mensaje, de su impacto predecible en el ser humano y en el colectivo de los creyentes, ella permanece por su propia naturaleza y no es una opción frente a la investigación nuestra. La realidad que permanece de las Escrituras es la Voluntad de quien siendo Dios decide darse a conocer de esta forma. Lo anterior solo para que no olvidemos o perdamos de vista que la revelación no es tangencial, sino que es obra de Dios y su deseo o Voluntad salvífica que al caso que nos interesa es lo mismo, las mismas categorías de su Gracia en nosotros y en su Palabra (29). Si tocamos la dimensión metafísica del mensaje de Dios a la humanidad tendremos que decir que su objetividad está asegurada, esta afirmación nos mueve en la dinámica dialéctica de afirmar su objetividad en el contenido revelado y no en la interpretación humana (hermenéutica-exegesis) no es cuestión de darle credibilidad, ella por si sola lo es. No invocamos el “textualismo” (30) que saca de contexto la relación y su vitalidad por un lado el ser humano y su entorno y por el otro la Gracia y su manifestación histórica contundente. No es solo el lenguaje en letras y su fonética como gramática sino la inmutabilidad de quien se revela en ella. Por lo anterior es peligroso y contraproducente cuando el cristiano busca en la Biblia lo que desea ver para fundamentar o rechazar algo en su entorno cognitivo, no es positivo tamaña empresa de justificarse por medio de la Palabra, ya que esta es fruto de una revelación y no de una manera de pensar por objetiva que esta sea. De este párrafo reflexivo nos surge los siguientes interrogantes sobre las Escrituras reveladas y que sin duda afrontan metafísicamente el cometido de estudios bíblicos más profundos: Interrogantes desde la metafísica. Desde la perspectiva intelectiva del creyente. Desde la comunicación. ¿Es objetivo el contenido salvífico de las Sagradas Escrituras? ¿Qué hace de la Biblia Palabra de Dios revelada? ¿Los Textos de las Sagradas Escrituras pueden ser divulgados en el contexto actual o seguimos asumiéndolos desde la connotación de la historia de redacción? ¿La verdad de las Escrituras donde se encuentra? ¿Es posible conocer la Voluntad de Dios leyendo y meditando la Biblia? ¿Cuáles son los libros de la Biblia más frecuentados por los cristianos? ¿La realidad vista desde la revelación es posible sectorizarla en la vida concreta del creyente y cómo podríamos hacerlo de ser factible? ¿Toda ella como un corpus de la revelación posee el mismo valor o solo es uno de los Testamentos que la componen o unifican? (A.T/N. T). ¿Cómo comunicar el mensaje contenido en la Biblia? ¿Dónde está la intencionalidad salvífica del mensaje revelado? ¿Todo su contenido es inspirado o se agregaron libros facilitados por la interpretación fabulosa de algunos acontecimientos descritos en ella? ¿Cómo enseñarle al bautizado el valor de la difusión de la Palabra de Dios en su entorno y medio socio-cultural? (31). Según el cuadro anterior, nos quedan algunos interrogantes y trataremos de despejarlos en lo que sigue de este ensayo (32). Las acciones narradas por el corpus bíblico en su totalidad poseen un contenido tanto narrativo como poético, recordemos que la connotación de los géneros y las tradiciones pueden hacernos pensar como lo hacía Bultmann que definió el contenido de los evangelios como mítico (en gran medida) por la proliferación de textos relativos a la comprensión de los creyentes primitivos sobre la Persona del Señor y conciliar precisamente su Ser como Dios y como Hombre. La estética en la Biblia como disciplina conceptual nos dice hoy que los contenidos definidos como Narrativas y Poéticos son fruto de la comprensión del Corpus Escrituristico y la manifestación del lenguaje y la composición de las ideas sobre la obra y vida del Señor y antes de los Patriarcas que aparecían como modelos de referencia para los judíos anteriores al (N.T) (33). 

La estética del concepto gracias a su naturaleza simétrica y que expresa en su orden y armonía nos dice que efectivamente las composiciones de las Escrituras corresponden a una necesidad interpretativa no a la objetivad inicial del Mensaje revelado, es decir, no es la intención de Dios, pero si riqueza del autor inspirado libre en conciencia para obrar y plasmar su conocer interpretativo. Sino es de esta forma entonces no sería fácil explicar el contenido metafórico de las Escrituras (34). La metáfora en las Escrituras es un recurso de la comprensión intelectiva del escritor sagrado y del lector y creyente futuro. También pensamos en el poder narrativo y como sería posible narrar estas acciones reveladas sin la riqueza de los signos y símbolos poéticos y en general literarios. Aquí encontramos una gran dificultad que creemos insalvable de las interpretaciones literales de la Biblia en el presente de las iglesias coyunturales. (35). En el discurrir de este ensayo debemos entrar brevemente en el cometido de reflexionar sobre las analogías bíblicas que encontramos en todos los estudios bíblicos de alguna profundidad (Analogicidad bíblica). En la lectura de la Biblia se denomina analogí­a al paralelismo que hay y que se establece entre diversos textos. Por eso se convierte en regla de exégesis bí­blica, el que nunca se debe entender un texto en solitario, sino que hay que enmarcarle en la semejanza de otros textos paralelos. El sistema analógico evita el entender la Biblia en forma literal y material. La Tradición con sus comentarios y la reflexión con sus comparaciones, hacen posible buscar analogí­as, contextos y modos inteligentes de descubrir el mensaje latente en cada lugar de la Escritura (36). Es evidente que ninguna doctrina que se apoya en un solo pasaje de las Escrituras puede pertenecer a doctrinas fundamentales reconocidas en la analogía de la Fe. Mas no ha de inferirse de esto que ninguna declaración específica de las Escrituras sea autorizante a menos que esté apoyada por otros pasajes paralelos. A menos que esté claramente contradicha o excluida por la analogía de la Fe, o por alguna otra declaración igualmente explícita, una declaración positiva de la Palabra de Dios es suficiente para establecer un hecho o doctrina. De aquí se sigue que la analogía de la Fe, como principio de interpretación, es, necesariamente, limitada en su aplicación. Es útil para sacar a luz la importancia y prominencia relativas de diferentes doctrinas y para preservar contra exposiciones de los sagrados oráculos viciadas por parcialidades. Exhibe la unidad interna y la armonía de toda la revelación divina, encarece la importancia de consecuencia en la interpretación, pero no puede gobernar al intérprete en la exposición de aquellas partes de la Biblia que se hallan sin paralelo real y a las que ningunas otras partes se le oponen. Porque del progreso de las doctrinas en la Biblia es dable inferir con justicia que aquí puedan haberse dado revelaciones aisladas de verdad divina en pasajes en los que el contexto no dio ocasión para mayores desarrollos o elaboración (37). Los textos anteriores fueron extraídos precisamente buscando establecer claridad sobre la cuestión de las analogías bíblicas cuyo contenido es recurso vital en la reflexión de nuestros estudios bíblicos. La realidad revelada no es ajena al proceso de conocimiento y su epistemología en el ser humano que se interroga sobre el contenido bíblico. La realidad que percibimos desde su fenomenología nos lleva a elaborar formas de expresión en el lenguaje y sus categorías, esto último acontece con la interpretación bíblica. Las analogías están presentes en la secuencialidad salvífica, es decir, no es posible interpretar un solo texto inspirado sin estar en conexión con los demás, si esto sucede el sentido típico de las Escrituras se afecta totalmente… (38). Una vez no olvidemos que las escrituras poseen siempre una significación totalizante es la de revelar a Cristo el Hijo de Dios y este proceso se ejecuta desde el Génesis hasta el Apocalipsis. No evitamos tampoco el contexto social y cultural, así como la gramática en la que se produce la elaboración del Texto o mensaje inspirado. La cultura humana está a rebosar de analogías cuya significación son paralelismos imperfectos sobre el Texto Sagrado de Tradición y su contenido (39). En las distintas culturas la sangre posee un valor esencialmente distinto a otros componentes de sus ritos, solo en las Escrituras vemos la importancia de ella particularmente en los sacrificios de animales a Yahveh en el templo y antes en la tienda del encuentro, no olvidemos que Dios rechazó la sangre humana particularmente en la escena de Caín y Abel, y posteriormente en el intento del sacrificio de Isaac por parte de su padre Abraham. En el siguiente texto tomamos ejemplos del (N.T) sobre las distintas concepciones de la Sangre de Cristo y su analogía salvífica. Sinópticos: Jesús, en el momento de afrontar abiertamente la muerte, piensa en la responsabilidad de Jerusalén: los profetas de otro tiempo fueron asesinados, él mismo va a ser entregado, sus enviados serán muertos a su vez. El juicio de Dios no puede menos de ser severo contra la ciudad culpable: toda la sangre inocente derramada acá en la tierra desde la sangre de Abel recaerá sobre esta generación Mateo capítulo 23 versículo 29-36. La pasión se inserta en esta perspectiva dramática: Judas reconoce que ha entregado la sangre inocente (27,4), Pilato se lava las manos mientras que la multitud asume la responsabilidad de la misma (27,24s). Pero el drama tiene también otra faceta. En la última cena presentó Jesús la copa eucarística como la sangre de la alianza derramada por una multitud en remisión de los pecados (26,28 p). Su cuerpo ofrecido y su sangre derramada hacen, pues, de su muerte un sacrificio doblemente significativo: sacrificio de alianza, que sustituye por la nueva alianza la alianza del Sinaí; sacrificio de expiación, según la profecía del siervo de Yahveh. La sangre inocente injustamente derramada se convierte así en sangre de la redención. Pablo: propende a expresar el sentido de la cruz de Cristo evocando su sangre redentora. Jesús, cubierto con su propia sangre, desempeña ahora ya para todos los hombres el papel que esbozaba en otro tiempo el propiciatorio en la ceremonia de la expiación. Romanos capítulo 3 versículo 25: es el lugar de la presencia divina y asegura el perdón de los pecados. Su sangre tiene, en efecto, virtud saludable: por ella somos justificados. Romanos capítulo 5 versículo 9, rescatados Efesios capítulo 1 versículo 7, adquiridos para Dios. Hechos de los Apóstoles capítulo 20 versículo 28; por ella se realiza la unidad entre los judíos y los paganos. Efesios capítulo 2 versículo 13, entre los hombres y los poderes celestes. Colosenses capítulo 1 versículo 20. Ahora bien, los hombres pueden comulgar en esta sangre de la nueva alianza cuando beben del cáliz (copa) eucarístico. 1Corintios capítulo 10 versículos y 16s 11,25-28. Entonces se instaura entre ellos y el Señor una unión profunda de carácter escatológico: se recuerda la muerte del Señor y se anuncia su venida (11,26). Hebreos: La entrada del sumo sacerdote en el santo de los santos con la sangre expiatoria es considerada por la epístola a los hebreos como la figura profética de Cristo que entra en el cielo con su propia sangre para obtener nuestra redención hebreos capítulo 9 versículos hebreos capítulo 1 versículo 14. Esta imagen se mezcla con la del sacrificio de alianza ofrecido por Moisés en el Sinaí: la sangre de Jesús, sangre de la nueva alianza, se ofrece para la remisión de los pecados de los hombres hebreos capítulo 9 versículos (18-28). Por ella obtienen los pecadores acceso cerca de Dios (10,19); más elocuente que la de Abel (12,24), asegura su santificación (10, 29 y 13,12) y su entrada en el rebaño del buen pastor (13,20). El Apocalipsis: hace eco a la doctrina tradicional cuando habla de la sangre del cordero: esta sangre nos lavó de nuestros pecados. Apocalipsis capítulo 1 versículos 5, 7,14 y rescatándonos para Dios, hizo de nosotros una realeza de sacerdotes (5,9). Doctrina tanto más importante cuanto que en el momento en que escribe el vidente, Babilonia, la ciudad del mal, se ceba con la sangre de los mártires (18,24). Los mártires vencieron a Satán gracias a la sangre -del cordero (12,11), pero no por eso su sangre derramada cesa de clamar justicia. Dios la vengará dando a beber su sangre a los hombres que la han derramado (16,3-7) hasta el día en que la sangre de esos hombres sea derramada a su vez y se convierta en el ornato triunfal del Verbo justiciero (19,13) Isaías capítulo 63 versículo 3. Evangelio de Juan: Muy distinta es la meditación del evangelista Juan sobre la sangre de Jesús. Del costado de Cristo traspasado por la lanza vio brotar el agua y la sangre Juan capítulo 19 versículos 31-37, doble testimonio del amor de Dios, que corrobora el testimonio del Espíritu. 1Juan capítulo 5 versículos 6ss. Ahora bien, esta agua y esta sangre siguen ejerciendo en la Iglesia su poder de vivificación. El agua es el signo del Espíritu, que hace renacer y que apaga la sed. Juan capítulo 3 versículos 54,13s. La sangre se distribuye a los hombres en la celebración eucarística: Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna... él permanece en mí y yo en él Juan capítulo 6 versículos 53-56. (40). Las analogías sobre el valor del sacrificio y la sangre no son un accidente, es por el contrario un elemento vital en la dinámica del rito, sin sangre el sacrificio no se ha consumado. La unidad esencial (identidad salvífica) entre lo Divino y lo humano o natural, es la que produce el valor salvífico de la sangre, pero en el caso de Cristo su Sangre es la fuente misma de la Salvación ya que en su Ser la Sangre es la expresión de su Divinidad y por ende Ella es absolutamente Salvífica y Santísima. No podemos separar la Sangre del ser de Cristo, no es posible suponer que ella como en nosotros es un mero componente de la biología humana, es más que eso, es articulo pleno de la Naturaleza de Dios, luego es un atributo que expresa su Divinidad y en ella hay una unidad esencialmente hipostática de su Ser como Dios y Hombre Verdadero. De lo anterior podemos concluir que el sentido sacrificial de la Sangre del Señor es el sentido pleno de la Redención (41). 

La permanencia vital en Cristo es en sí y por si expresión de la perfecta comunión que solo se puede establecer en el ser redimido y en vocación salvífica. La dinámica antropológica dicta que su intríngulis se esclarece solo mediante la reflexión del creyente que tomando las Escrituras fundamenta su espiritualidad y por ende su vivencia de la Fe en el acto amoroso de Dios por nuestra salvación. Ninguna analogía posee el poder de convertirnos en cristianos auténticos, pero sí de motivar nuestra praxis espiritual. Establecer un reflejo vital de lo que somos por dentro debe manifestarse en la vivencia de lo cotidiano donde la Gracia toma tiempo y moldea nuestras propias estructuras. Las analogías son también manifestación de la Voluntad de Dios revelado ya que ellas conducen inexorablemente a Cristo sin importar los estadios de su madurez antropológica y sociológica y también la manera como se dejan o permiten ser percibidas. La constatación teórica es supremamente importante ya que por su medio surge la necesidad de estudiar y conocer sus contenidos y permitimos que la Gracia opere vivazmente en cada uno de nosotros (42). Las Sagradas Escrituras son vida y su contenido experiencias aterrizadas con todo lo humanos que somos y tenemos, ellas poseen carne y hueso y naturaleza manifestada tanto en las categorías humanas como en la insondable Voluntad de Dios cuya Santidad las inspiró (Dios Espíritu Santo) (43). Sobre nuestra Intersubjetividad: Para alcanzar los fines intrínsecos a su esencia necesita de los demás, así se logra la perfección humana, que consiste en la realización de fines y valores comunes. El tú y yo juntos, forma una nueva realidad: nosotros, surgiendo así la primera relación interpersonal. Cuando esta llega a un alto nivel de comprensión, se le llama: intimidad. Solo en la sociedad se desarrollan los valores más sublimes de la vida personal espiritual: el conocimiento y el amor. Cuanto más nos abrimos a los otros, más profundizamos en nuestra interioridad. (44). El Pbro. Ramón Lucas, en este breve comentario que tomamos de su trabajo nos está indicando el sentido concreto de la Intersubjetividad y como esta se construye en la conciencia del ser humano que le concede el reconocimiento al otro en su ser relacional. Las Escrituras inspiradas poseen este componente necesario para su articulación y relación en el plano subjetivo de la conciencia humana. No es posible que nos reconozcamos a nosotros mismos sin reconocer al otro en nosotros. El Tú, el Yo y el Nosotros, son los grados sociales en los que el otro toma forma en nuestra existencia. El medio relacional concreto es vital en la explicitación de las formas de la comunicación, Interiorizando en nosotros podremos interiorizar el mensaje salvífico de las Sagradas Escrituras, su infinito valor es descubierto solo en la medida en la que el otro como imagen de Dios es forma de nuestra propia existencia. Como decir que conocemos a Dios si desconocemos al otro, no es posible tal aseveración de nuestra parte, el Doctor de la Gracia lo define simplemente de esta forma: Sino amas al hermano que ves como dices amar a Dios que no ves. Las Escrituras son en sí un valor intrínseco de comunicación de una grande multilateralidad que involucra al ser humano en todas las manifestaciones de su ser social y colectivo de la extensión de su existencia como lo dirá mejor Descartes (45). En el camino concreto de nuestros estudios bíblicos, la Intersubjetividad nos permite ver al otro como sujeto de Salvación en la misma propuesta de Dios para los dos o los tres o los que estén con nosotros en este camino de reflexión y vivencia espiritual. La realidad que construimos debe percibir al otro como imagen propia de nuestra naturaleza singular, sin el otro estamos incompletos y la Gracia también, no en su naturaleza sino en su comunicación con nosotros. La verdad de la absoluta presencia de Dios en la Gracia como donación de su Ser puede ser ignorada por nosotros cuando ignoramos al otro (46). “Tarde te amé belleza siempre antigua y siempre nueva, y supe Señor que estabas en mi alma y yo fuera, así te buscaba mirando la belleza de lo creado, tarde te amé belleza infinita, Señor tú me llamaste, tu voz a mi llegó y curaste mi sordera, con tu luz brillaste, cambiando mi ceguera en un resplandor… Tú estabas conmigo más yo buscaba fuera y no te encontraba, era un prisionero de tus criaturas, lejos de Ti. Hasta mi ha llegado aroma de tu Gracia y por fin respiré, Señor yo te he buscado, siento hambre y sed, ansío tu paz (pan) y en la lengua que empleó su autor: Deinde non dilexit umquam antiquis et semper novis pulchritudinem et cognovi Deus esset anima vestra pro anima mea: et non sunt et vultus autem aspiciens ad pulchritudinem Dei creatus est, sero te amavi infinitum pulchritudinem, Domine vocati estis me vocem tuam mihi adveniens sanabat rupisti surditatem meam: ad te luceat lux, mutantur coruscare a meum cæcitas ex more ... mecum eras et ego foris, et vidi te invenire non potuit, qui fuit captivus creaturae tuae, a te. Eam tandem venit ad Gracia et odor oris tui, Domine quaerebant ego vos sentio cælos misericordia tua, et pax vestra desideres (Pan). (47). San Agustín PP. de la Iglesia latina. 

Las palabras anteriores resumen la dinámica de nuestra Intersubjetividad y aún más, cuando esta apunta a la vivencia de nuestra praxis de Fe. La realidad que se enmarca en la percepción del otro es la perfecta complementariedad de la persona humana que por la finitud de su espíritu debe realizarse con el otro en su espacio vital. La apuesta por la inclusión genera en nosotros la dinámica de la realidad donde el otro sujeto de Gracia es en vocación salvífica lo mismo que soy yo. La objetividad de la Palabra revelada nos indica con exactitud el propósito de la revelación que no es otro que el descubrir a Cristo en sus líneas fundamentales. Pero ese descubrir se ambienta precisamente en la condición plena de esta realidad llamada conciencia y que nos permite tomar posesión del yo que hay en cada conciencia humana. La finitud de nuestro espíritu es un valor fundamental para reconocer la plenitud y perfección del Dios revelado (Yahveh) (48). La dinámica de aproximación al contenido Escrituristico parte de la Fe que interactúa al mismo nivel que nuestra curiosidad académica (estudios bíblicos profundos) lo permite y aún más lo requiere. En el ambiente queda un aroma muy especial que brotó de la mentalidad de los PP. reformadores del Movimiento de Oxford, y es la vitalidad de la Palabra en su sentido pleno universal, no es solo la Iglesia Anglicana o nuestra Provincia la que hace su hermenéutica es el nosotros anglicanos-episcopales la Iglesia de Cristo la que hace todo para que conozcamos su lenguaje y contenido. Ellos tenían claro que la interpretación universal era un signo vivo e inequívoco de nuestra pertenencia al Cuerpo de Cristo que es su Iglesia. En ellos retomamos el sentido universal de la interpretación bíblica tan necesaria en nuestro acontecer histórico. La historia reclama su inclusión en todo proceso académico de lo contrario corremos el riesgo de ser solo una manifestación local de una consideración global (49). La revelación de un deber moral para con la verdad en la cual le va al hombre su destino eterno. Mientras la Iglesia Anglicana se auto comprendiera a sí misma como rama legítima de la Iglesia católica configurada en la Antigüedad a partir de la predicación apostólica, sería imposible renunciar a esa proclamación y reivindicación de la verdad revelada en la sociedad británica. La razón era patente: si la Iglesia Anglicana era verdaderamente la Iglesia católica, entonces estaba divinamente legitimada para ser en su tiempo y lugar testigo de esa divina verdad. Aceptar otra cosa era tanto corno renunciar a la esencia de la Iglesia, que no puede de ninguna forma y bajo ninguna circunstancia renunciar a su propia función profética, esto es de enseñanza y magisterio para la salvación de los hombres (50). Para Newman la legitimidad de esta pretensión de la Iglesia descansaba sobre la autoridad que Cristo le ha conferido… El Magisterio, evidentemente, no está sobre la Palabra de Dios, sino que la sirve, enseñando solamente lo que le ha sido confiado por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo. Es evidente, por tanto, que la sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma que no tienen consistencia el uno sin los otros, y que juntos, cada uno a su modo, bajo la acción del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la Salvación de las almas (51). La expresión de nuestra filiación eclesial no se entiende como una extensión adoptiva de la hermenéutica empleada por Roma, sino que somos parte igual en la reflexión hermenéutica de la Palabra de Dios. Las distinciones de gobierno y jurisdicción no atentan contra la realidad revelada y mucho menos contra el Magisterio que encabezan los santos PP. de la Iglesia y todo el contenido de nuestra Tradición. Aquí la verdad es expuesta con los argumentos que el Espíritu Santo concede a quienes en el orden y la disciplina eclesial interpretan el mensaje revelado. La temporalidad de la distancia entre la interpretación y la vivencia del mensaje da pie para su mutación en evento histórico salvífico. La expresión como tal es formal y su contenido no cambia, sino que transforma realidades (52).

REALIDADES SOCIALES EN EL ESTUDIO BÍBLICO PROFUNDO.

La realidad económica y cultural son determinantes en la elaboración de una pronta respuesta hermenéutica de la problemática de nuestras comunidades y naciones. Estamos ante un mundo y es el latinoamericano donde insertamos el Caribe, la identidad está siendo vendida por la presencia de millones de turistas que traen dólares y luego desaparecen de la cotidianidad de las naciones que viven de su influjo, nos hemos dado cuenta que en los sectores más visitados también se convierten en otras formas sociales de vivir y percibir otros valores. La identidad se puede “escurrir” como el agua después de la lluvia. Los más jóvenes viven el ideal de un mundo no del que hacen parte sino de uno “foráneo” donde se protege la vida, la naturaleza, donde hay menos violencia y abuso en la prestación de servicios básicos como los públicos, la salud, el trabajo, la vivienda, y otros más. La brecha generacional es muy profunda y la implementación de la tecnología y lo “Ciber” hace aún más honda esta diferencia, casi insalvable. Solo para introducir este texto tomado de los trabajos de René Kruger, que nos permitirá resumir aún más la síntesis actual sobre la influencia de lo cultural y económico en la exposición hermenéutica de nuestra Tradición. La teología y la exégesis críticas de la situación socio-económica y política, desarrolladas tanto en América Latina como en otras regiones del mundo, subrayan enfáticamente que el testimonio bíblico es totalmente diáfano: Dios está del lado de los débiles, pobres, perseguidos, dolidos, marginados, despreciados y necesitados. Quien peca contra ellos, produciendo esas situaciones miserables o dejándolos sumidos a los necesitados en las mismas, peca contra el Dios viviente. De allí que Dios sea el abogado de los maltratados, el defensor de las personas más débiles del cuerpo social: huérfanos, viudas, extranjeros, jornaleros, hambrientos, enfermos. En el orden antropológico y teológico, la Biblia enfatiza la dignidad de los pobres y la decidida acción de Dios a favor de ellos, mostrando su elección y el valor de la comunidad de contención. La dignidad del ser humano no se deriva de la cantidad de bienes acumulados ni consiste en llenarse de riquezas o codiciar lo imposible pasando por encima de las necesidades del prójimo. La dignidad consiste en ser hija, hijo de Dios, y en poner en práctica el mandato del amor. Esta convicción básica de que todo ser humano es criatura de Dios es el móvil más fuerte para la decidida acción social de las Iglesias cristianas. La propuesta económica de la Biblia consiste en una economía del compartir, que posibilita y fomenta la vida; y que se contrapone a la economía salvaje del beneficio propio, basada en la explotación de otras personas. La especulación, el acaparamiento, el derroche y la dolce vita tiene una racionalidad materialista y especulativa propia, que desde la óptica de Dios se evidencia como necedad, tal como lo expresa la parábola del rico necio (Lucas capítulo 12 versículos 13-21). La economía del compartir no implica la anulación de la propiedad, el dinero o los bienes; sino que subraya enfáticamente la función social de los bienes, el dinero y la riqueza. Esta función social consiste en garantizar, mantener y mejorar la vida de todo el cuerpo social, y no solo de una parte del mismo. La perspectiva ética socio-económica de la Biblia es la perspectiva de las víctimas; de aquellas personas que son subyugadas, empobrecidas y marginadas por otras personas. Es hermenéutica —interpretación de la realidad— "desde abajo"; precisamente con comillas, pues una adopción directa de la formulación "desde arriba" o "desde abajo" también podría implicar la aceptación de la valoración ideológica implícita de las personas y los grupos sociales designados (53). La condición de la sociedad es un factor determinante en la concepción del Dios revelado. La situación de la persona en el contexto de su realidad e interacción con el otro es determinante para definir las implicancias del contenido salvífico y la manera como este es percibido y transformado en praxis de Gracia, esta dialéctica es conocida por los bautizados que viven su condición en medio de la hostilidad del mundo y sus modelos de éxito. El sincretismo cultural relaja los valores y la aproximación del bautizado a ellos. La Palabra de Dios es portadora esencialmente de Esperanza para nuestros pueblos y comunidades, es un modelo o referente de las acciones necesariamente ordenadas del todo revelado. Como nos dice su autor- Dios está con los necesitados, Dios es testigo y será juez de todos los procesos de humanización y pérdida de esta en nuestras sociedades lo que involucra a todos los que intervienen en la política y el ordenamiento legal de las naciones. Dios es testigo y presencia amorosa para los bautizados que no pueden sustraerse de la realidad en la que viven, pero si luchar por modificarla gracias a los valores del Evangelio (54). Los creyentes ante la Palabra de Dios tenemos una tarea grande y perentoria, su vivencia y confidencialidad para que esta no se quede en los anaqueles, sino que determine el proceder de la Ética y Moral de nuestros tiempos. Estamos atentos a su influjo para vivir y compartir se esperanza, la misma que brota de Dios y que se convierte en aliciente para todos los bautizados y desde la perspectiva evangelizadora para quienes nos conozcan y quieran ser parte del ser eclesial Episcopal (55). Estamos ante la necesidad de revisar los fundamentos de nuestra antropología cristiana. Estamos ante el cambio generacional que dicta otras estructuras epistemológicas que, aunque no relegan totalmente las actuales si pueden aproximar otras realidades que se enfrentan al ser y corpus intelectivo que vivimos en el hoy de nuestra historia personal y colectiva, así como institucional. Como Episcopales debemos revisar el corpus epistemológico y sociológico para ver en donde nos encontramos ante un mundo globalizado y necesitado de experiencias de lo trascendente. No pedimos hacer de Dios un discurso para la sique de la humanidad, pero si una praxis de Derechos y Deberes en el medio social y cultural donde vivimos, o será que hay temor de asumir las estructuras de un mensaje evangelio que busca anidar en las bases y tradición de la Iglesia ante los cambios y sus perspectivas (56). Hoy los componentes sociales están aún más dispersos que hace 30 años o incluso menos. Hoy vemos que la sociedad vive modelos e ideas culturales sin hacedero alguno, parecen conceptos de barrio, de la jerga de los sectores populares donde la realidad bizarra se viste de oportunidades de superación. Ser hoy pelotero o jugador de fútbol define donde vives y en que latitud deseas hacerlo. La esperanza social hace rato se vistió de propuestas ajenas a la condición del todo, sino que se particularizó, pero generó una massa de los problemas comunes. La esperanza que tenemos todavía es retomar el camino, el mismo que quedó en vilo en Emaús, o el que parece sentirse en la “periferia” de nuestros enclaves sociales urbanos, donde la periferia es la misma que en los tiempos del Divino Maestro (57). Las analogías y sus conceptos no se acaban nunca, la pobreza es la misma solo que las pretensiones de la civilidad no, porque el entorno actual, aunque conserva las mismas limitaciones es definido como un entorno moderno compuesto por problemas modernos. Los problemas que surgen en el panorama actual son portadores como antes de la misma forma de alienación y esclavitud, la tecnología solo define la época más no sus contenidos. No pretendemos establecer un discurso crítico de la realidad tiempo espacial del bautizado, pero es claro que la ausencia de Gracia o desgracia, es y será la misma (58). Hoy como antes la Palabra de Dios es el poder que rompe las cadenas de la alienación y del envilecimiento existencial del ser humano Imagen del Dios vivo y revelado. Aquí la conexión idiomática con la Gracia es el Amor y este en su perfecta expresión como liberador de las condiciones humanas y el enriquecedor de todo lo bueno que hay en nosotros. La Iglesia Episcopal Comunión Anglicana, es Una, Santa, Católica y Apostólica, y tiene una misión en orden a las Sagradas Escrituras, es portarlas y cuidar su contenido pera entregar sus frutos a sus hijos los bautizados, ella como Madre atemporal y necesaria en la Economía Salvífica manifestado así por su Señor Jesucristo, estaba delante de su Señor cuando Moisés recibió las “Tablas de la Alianza o Decálogo”, ella estaba delante de Dios cuando Él llamó a Isaías para constituirlo en profeta Mesiánico por antonomasia, ella estaba presente en la Encarnación junto a la Niña María y en el nacimiento en la Carne del Verbo de Dios, ella lo arrulló con los cantos de una Madre, ella la Santa Iglesia, guardó en su corazón el pan y el vino de la Cena del Señor y junto a su Esposo escogió a sus discípulos, ella como Madre no abandonó a Cristo en la Cruz, estaba en la persona y figura de la Niña María y las mujeres y el discípulo amado, ella estaba a tu lado y te tomó de la mano cuando fuiste sumergido en la pila del santo Bautismo y se alegró mucho por parir en la Fe a uno de sus hijos. Los PP. de la Iglesia lo son por ella y su maternidad universal. Bien podríamos sonar alegóricos, pero es necesario en el contexto de una reflexión que busca plantearnos el “no estamos solos” en la lucha de cada día. Y cuya riqueza es la Palabra de Dios, donde hay un mensaje personal y comunitario, donde la objetividad salvífica suena en el corazón del bautizado y la subjetividad deja espacio para ser afirmada en la Fe de la Iglesia (59).

 

BIBLIOGRAFÍA/CIBERGRAFÍA/FUENTES Y ARTÍCULOS.

 

 1- Nota del autor. 2- https://books.google.com.do/books?isbn=849840441X 3- Nota del autor. 4- Nota del autor. 5- Nota del autor. 6- https://books.google.com.do/books?isbn=8432120898 7- Nota del autor. 8- Nota del autor. 9- Nota del autor. 10- Nota del autor. 11- Nota del autor. 12- Nota del autor. 13- Nota del autor. 14- es.catholic.net/op/articulos/5816/cat/349/inspiracion-biblica.html. 15- Nota del autor. 16- Nota del autor. 17- Fides et Ratio. 18- FR, 44. DV, 12. En el mismo sentido se expresa Juan Pablo II, Catequesis del 24/4/1985, 5-6; Catequesis del 1/5/1985. 19- DV, 11/P. Lic. Ricardo E. Clarey, IVE | Fuente: iveargentina.org 20- Nota del autor. 21- Nota del autor. 22- Nota del autor. 23- Nota del autor. 24- www.grcbible.org/pdf/mleighton/hermeneutica-contemporanea 25- Mayos Solsona, G. (1991). El abismo y el círculo hermenéutico. En G. Mayos Solsona, A. Penedo Picos & J.L. Trullo-Herrera. Los sentidos de la hermenéutica (pp. 13-54). Barcelona: PPU. Centro de Investigación de Resiliencia y Espiritualidad - CIRES. Santiago de Chile. E-mail: cires. chile@gmail.com 26- Mayos Solsona, G. (1991). El abismo y el círculo hermenéutico. En G. Mayos Solsona, A. Penedo Picos & J.L. Trullo-Herrera. Los sentidos de la hermenéutica. Centro de Investigación de Resiliencia y Espiritualidad - CIRES. Santiago de Chile. E-mail: cires. chile@gmail.com 27- Nota del autor/ La reflexión es una forma de condicionamiento de la realidad percibida en las categorías 0065istencialistas del mensaje en la sique y cultura humana. 28- Nota del autor. 29- Nota del autor. 30- Nota del autor. 31- Nota del autor. 32- Nota del autor. 33- Nota del autor. 34- Nota del autor. 35- Nota del autor. 36- Pedro Chico González, Diccionario de Catequesis y Pedagogí­a Religiosa, Editorial Bruño, Lima, Perú 2006/ www.biblia.work/diccionarios/analogia/ 37- Hermenéutica por M. S. Terry/ Fuente: www.seminarioabierto.com/hermeneutica27.htm 38- Nota del autor. 39- Nota del autor. 40- hjg.com.ar/vocbib/art/sangre.html 41- Nota del autor. 42- Nota del autor. 43- Nota del autor. 44- R. Lucas. Página Web de Ramón Lucas L.C. Fragmento del libro del P. Ramón Lucas, El Hombre Espíritu Encarnado, de la Editorial Sígueme, en el que habla de la apertura hacia el otro como fundamento de la comunicación. 45- Nota del autor. 46- Nota del autor. 47- San Agustín de Hipona. 48- Nota del autor. 49- Nota del autor. 50- mb-soft.com/believe/tscm/oxford.htm. LA «CAUSA TRACTARIANA» DEL MOVIMIENTO DE OXFORD: RECUPERAR LA IDENTIDAD DE LA IGLESIA CONTRA LAS PRETENSIONES DEL ESTADO LIBERAL// ADOLFO GONZALEZ MONTES Universidad Pontificia y Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos Juan XXIII. Salamanca 51- DV, n. lOb-c// ADOLFO GONZALEZ MONTES Universidad Pontificia y Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos Juan XXIII. Salamanca 52- Nota del autor. 53- Departamento de Biblia del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos Buenos Aires, Argentina/ Teología bíblica contextual en América Latina/ versión On-line ISSN 2448-735Xversión tor.

 

 

sábado, 2 de octubre de 2021

DÉCIMO NOVENO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS...

 

DÉCIMO NOVENO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. Año B. Job capítulo 1 versículo 1 y 2: 1-10. Salmo 26.  Hebreos capítulo 1 versículos 1-4 y 2: 5-12. Marcos capítulo 10 versículos 2-16.

 

El libro de Job inicia dándonos pistas sobre la ubicación de estas escenas y la tradición coincide en afirmar que se ubica al sur de Edom (Ubicada al sur de Judea y el Mar Muerto) el capítulo 2 nos recuerda en primer lugar las plagas de Egipto con respecto a los granos y males de la piel que son endémicos de las márgenes del rio Nilo. Job de forma sapiente soporta y afronta la necesidad y vive con las consecuencias de estas… Es importante tener presente que el objetivo de este relato es exaltar la fidelidad del creyente ante las distintas circunstancias de la vida, y la memoria de Dios, que no dejará solo al sufriente. Si bien está enfermo no podemos esclarecer el tipo de dolencia que era común por múltiples factores, lo que podremos asegurar es la riqueza del texto inspirado en la cotidianidad durante la estadía en Egipto, de allí le viene   al texto su recurso literario sin que se escribiera en dicha nación. Recordemos que también este tipo de afecciones fueron infringidas como castigo a todo tipo de personas en los relatos de las Escrituras (para tu profundización puedes leer las leyes y dictámenes de la pureza corporal y descripción de las enfermedades en el libro de Levítico capítulo 13 y en Deuteronomio capítulo 28).

La relación salvífica con Cristo demanda del bautizado más que un estado de confort en su vida, también supone que la enfermedad llega a su debido tiempo y que la Fe precisamente es puesta a prueba ante tamaña dificultad.  Estamos ante una realidad que toca a todo el género humano y que nunca podemos pensar que Dios se vale de ella para lastimar a sus hijos por adopción. Es todo lo opuesto, es una maravillosa oportunidad para sentir el amor de Dios y su misericordia por nosotros. Vivamos pues, en completa comunión amorosa y estaremos preparados para afrontar la enfermedad en la medida y dimensión que esta llegue a nuestras vidas y la vida de los que amamos.

El Salmista clama por su inocencia y pide a Dios justicia.  Este relato convertido en oración nos recuerda a Job y las condiciones en las que afronta su necesidad. La prueba del creyente sin duda se fortalece gracias a la presencia amorosa de Dios que nos conoce en toda situación. Hace alusión al templo y su liturgia, los bautizados a pesar de sus postraciones permanecen unidos al cuerpo de Cristo que es la Iglesia y no se apartan de su liturgia. Es pues un ejercicio amoroso de Dios con respecto a nuestra propia debilidad cambiándola en fortaleza y alimentándola con la esperanza de su amor sin límite.

El relato de la Carta a los Hebreos, posee una connotación bien particular y es el lenguaje que emplea de corte filosófico en su introducción manifestando la relación divina del Hijo con el Padre y su Igualdad esencial. Aquí el Hijo posee en premio la herencia que Dios le ha reservado gracias a su sacrificio y pruebas… Deja en claro la diferencia entre las Divinas Personas del Padre y el Hijo “El cual siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia” es una alusión tardía fruto de la experiencia y reflexión de la Iglesia primitiva. En la segunda parte de este relato (capitulo 2 versículos 5 al 12) cita el Salmo 8 que es el más antiguo de la Salmodia. Atestigua el valor del sacrificio de Cristo en la Cruz y como su recompensa es el mando o dominio absoluto sobre cuanto existe. No olvidemos que los creyentes en la Iglesia primitiva están apenas en crecimiento y para esta época (apostólica) son despreciados y considerados en último lugar en expresiones auténticas de Fe. Es pues Cristo quien nos introduce en la gloria eterna porque Él murió y resucitó por todos nosotros y conoce el “camino” que es Dios mismo. La vida del bautizado es también una prueba constante de Fe en medio de una realidad terrenal muchas veces hostil ante el Evangelio y su novedoso proyecto de vida. Para tener presente en esta lectura que la centralidad de la Carta a los Hebreos es el sacerdocio de Cristo.

La comunión como signo de identidad se pone de relieve en esta Carta y por ende es tomada por la Iglesia en esa dimensión. Una realidad que pide de los bautizados conformidad con las enseñanzas de la Iglesia en la vivencia del Bautismo y su Pacto como requisito para participar de este orden ganado por Cristo en la Cruz. Cristo nos santifica y nosotros una vez santificados por su Sangre Santísima estamos libres de las ataduras del pecado y dispuestos a la trascendencia. El verbo Perfeccionar que encontramos varias veces aquí en el relato (Biblia de Jerusalén) parece referirse a estados diversos y evolución en la relación del creyente con Dios, la misma que debe madurar para alcanzar el ideal de su existencia que es la salvación. La perfección en la vida cristiana es determinada por la Gracia y hasta donde el bautizado le permite actuar en su vida. Lo mismo acontece con los ministerios vividos en ella. 

La visión Marcana, nos presenta una imagen bien particular del Señor amonestando sobre el matrimonio y como relaciona tanto el derecho judío que permitía solo repudiar al hombre y no así a la mujer, mientras que el Señor la incluye a ella en una clara muestra de la influencia del derecho romano que lo permitía. Jesús acude a la razón del proceder judío para “justificar” su respuesta, nos referimos a la dureza de sus corazones y como seguían la ley articulada en función de los derechos exclusivos del hombre restándole cualquier posibilidad de igualdad esencial a la mujer. El libro del Génesis que es citado por el Señor claramente muestra el valor indisoluble del amor de la pareja que cuando es auténtico y sin presiones de ningún tipo puede edificar su hogar para toda la vida siendo esto no un ideal sino una realidad que refleja la alianza definitiva entre Dios y la humanidad. La familia se convierte de esta manera en el epicentro de toda vivencia de los bautizados y en alimento de valores cristianos para la sociedad.

La unidad de la pareja es también signo de la presencia esponsal de Cristo con su Iglesia y confirma así que el pueblo de Dios está llamado a vivir valores con vocación de eternidad. Lo refleja el Señor aludiendo a sus corazones y las banalidades que este puede encerrar. No olvidemos que el matrimonio entre los judíos se desvió de su esencia, al punto de darse todo tipo de desmanes, un hombre se podía divorciar por tonterías como, por ejemplo, que su mujer agregaba mucha sal o poca a la comida, o la veía al otro día y ya no quería estar con ella, eran suficientes motivos para el divorcio. La respuesta del Señor condena estas situaciones de superficialidad, pero no nos está hablando sobre causas más profundas ya que estas quedan a la experiencia de la futura Iglesia que nacerá ante su partida. Cuando el amor y su compromiso de vida aparecen en una relación estos creyentes están listos para edificar como el hombre prudente sobre roca y no cualquiera sino sobre el propio Cristo. El amor es indisoluble, no así los caprichos humanos. El amor comprometido y maduro que se recrea en la permanente entrega saltará hasta la vida eterna. La materialización de ese amor es la vida sexual de la pareja que la Iglesia universal elevó a “castidad perfecta” teniendo presente la entrega amorosa de la pareja y sus acciones abiertas a la vida y su conservación. Esta Iglesia respetuosa de la persona y sus relaciones familiares invita a los esposos a ser el uno para el otro y manifestar así que el amor de Dios se puede vivir en una experiencia de mutua entrega, donde la pareja desde sus diferencias naturales construye grandes igualdades gracias al amor. La familia se constituye en la base y fundamento de la sociedad y de la Iglesia, como quiera que para los pequeños se convertirá en la Iglesia domestica donde aprenderán a conocer y amar a Dios por medio de las acciones y enseñanzas amorosas de sus padres… Los esposos se constituyen en co-creadores porque juntos y amándose siempre contribuyen con la obra creadora de Dios. “La más perfecta comunicación del amor es la vida”.

 

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