jueves, 7 de diciembre de 2017

CRISTIANISMO LIBERAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA EL ETHOS DEL CREYENTE...

CRISTIANISMO  LIBERAL  Y  SUS CONSECUENCIAS  PARA  EL ETHOS  DEL  CREYENTE.



INTRODUCCIÓN.



Las consecuencias de la Ilustración y todos los movimientos que buscaron emancipar la libertad y autodeterminación de la persona humana particularmente entre los siglos XVII y XX generaron una aserie de posturas que se hicieron agudas especialmente en el siglo XIX que como indicamos tomaron los elementos discursivos del Racionalismo y moldearon la concepción de una nueva forma de ver la revelación, donde lo fundamental, se constituía por la manera o forma particular, personal de ver la praxis religiosa (en cuanto a los creyentes) la perdida de la cohesión institucional sin duda genera crisis en los modelos eclesiales de turno y que decir de nuestra realidad presente (1).  El Racionalismo, el Liberalismo practico (moral y religioso), el Ateísmo,  el Naturalismo (ingles), son algunas de las formas heredadas de la Ilustración que el cristiano debe aprender a conciliar y armar con sus aportes si es del caso, una postura eclesial que relacione tanto su ser bautizado como su militancia en la Iglesia, la institucionalidad es vital en la concepción y vivencia de una Fe tanto en familia como congregacional. La ciencia es fundamental en la construcción e interpretación de la realidad creada por el amor de Dios al que llamamos Creador. El Ethos del bautizado debe ser asumido bajo la primicia de su incorporación al entorno o mundo circundante y no desconocer su necesidad a la hora de interactuar y generar conciencia sobre la vida en todas sus formas.  Si bien la creación sigue su ruta es también claro que nosotros en ella somos tanto los responsables como los facultados para su preservación ya que se encuentra bajo el signo de nuestro accionar moderno.

EL  ETHOS  CRISTIANO.

La conveniencia cristiana para los fines de la salvación gira en orden a la revelación y las implicaciones tanto espirituales como doctrinales que conlleva.  Configuramos el acontecer y su cotidianidad desde la perspectiva del mensaje revelado, es decir, que todo bautizado está llamado a elaborar los fundamentos de su existencia tanto social como cultural partiendo del Evangelio. No es posible construir un andamiaje social sin tener presente las relaciones y sus formalidades. El Ethos del creyente es una cuidadosa elaboración que se fundamenta en su vivencia como cristiano y no tanto en las expectativas que genera el mundo y su intríngulis.    Regresando a sus antecedentes vemos como a partir de la Ilustración (en la Ilustración diferenciamos tanto la alemana como la inglesa y la francesa)  o conocido este periodo de la historia como “siglo de las luces” la cultura particularmente la europea se ve en la creciente necesidad de argumentar los fundamentos de una antropología cuya centralidad no solo era  la persona  humana sino también su concepción de la vida y la realidad percibida. De esta manera se generaba una conciencia de realidad muy distinta a la vivida hasta aquella época.

La realidad argumentada desde la Ilustración (siglo XVIII)  centraba a la persona y su noción de sí misma por sobre cualquier otra concepción. Algunos citaban al Racionalismo. Solo por traer a colación a  René Descartes (quien concilió sus definiciones con la idea de la existencia de Dios, al ser humano en estos conceptos, Rex extensa, Rex metafísica).  También encontramos figuras como: Immanuel Kant,  Gottfried Wilhelm Leibniz, John Locke y David Hume, entre otros autores. Pues sus distintos matices académicos definieron el pensamiento racionalista de la época citada, lo que nos generó la posibilidad de una racionalismo que aterriza en la sique y el entorno somático incluso de los cristianos que ven la necesidad de conjugar tanto su Fe como la praxis de los valores y conceptos derivados del Evangelio, tales argumentos también fundamentaron otro tipo de critica que aún se mantiene en nuestro medio social y cultural.  Me refiero concretamente al Liberalismo Religioso que se aposenta sobre la razón  y escoge como concubina al libre albedrio en un intento por justificar sus prácticas y concepciones fuera de la norma y la doctrina de la Madre Iglesia.

El movimiento de los liberales en materia religiosa como económica marcó el surgimiento del capitalismo en su forma más cruda y utilitaria posible. Hemos asistido a la configuración de una sociedad que ya no pone grilletes en el pie y cuello de los ciudadanos pero que los condena con sus “dulces” formas de dominio y aberrado estilo de explotación donde la transmutación de los valores cristianos definen un Ethos distinto al construido a partir del Evangelio del Señor.

 El liberalismo religioso es la doctrina que afirma que no hay ninguna verdad positiva en la religión, que un credo es tan bueno como otro, y esta es la enseñanza que va ganando solidez y fuerza diariamente. Es incongruente con cualquier reconocimiento de  religión alguna  como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, pues todas son materia de opinión. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento o gusto; no es un hecho objetivo ni milagroso, y está en el derecho de cada individuo hacerle decir tan sólo lo que impresiona a su fantasía. La devoción no está necesariamente fundada en la Fe. Los hombres pueden ir a iglesias protestantes y católicas, pueden aprovechar de ambas y no pertenecer a ninguna. Pueden fraternizar juntos con pensamientos y sentimientos espirituales sin tener ninguna doctrina en común, o sin ver la necesidad de tenerla. Si, pues, la religión es una peculiaridad tan personal y una posesión tan privada, debemos ignorarla necesariamente en las interrelaciones de los hombres entre sí. Si alguien sostiene una nueva religión cada mañana, ¿a ti qué te importa? Es tan impertinente pensar acerca de la religión de un hombre como acerca de sus ingresos o el gobierno de su familia. La religión en ningún sentido es el vínculo de la sociedad (2). Newman reflexionando sobre el liberalismo religioso nos advierte sobre el indiferentismo en materia de doctrina como de argumentación de la praxis o el modelo litúrgico que actua e interactúa en la congregación. La escogencia de la doctrina como argumento para construir un andamiaje reflexivo es vital ya que si bien la Fe nos llega por Cristo es también muy cierto que la razón da luz que ilumina nuestra Fe y la transforma en cognoscible y aprehensible para el bautizado.

La concepción de una Fe que solo depende de los individuos y se aleja de la congregación o el colectivo está condenada a ser solo una postura personal que no implica con ello “pensamiento independiente” porque al desconocer la Massa o colectivo se desconoce también los principios que generan la colectividad en la Fe. Los racionalistas y su crítica a la religión son claras  y sobre todo en la postura del rechazo a la institución como tal.  Un cristianismo que se precie de vivir apartado de la Iglesia corresponde una postura más de inmadurez social y cultural que a una doctrina exacerbada como tal. El ateísmo, sin Dios y sin doctrina se ampara precisamente en los procesos históricos que generaron la noción de religión, culto, adoración y divinidad, pero en la actualidad la dinámica del ateísmo, desde luego no es simplemente un planteamiento de libre albedrio como inicialmente se puede creer es también y especialmente el rechazo a la injerencia de lo divino en la esfera de lo humano, es el evitar sobre todo y aun a cualquier costo la inclusión de un modelo de pensamiento que por sí solo rompe la inmanencia propia del ser humano. El ateo vive su existencia bajo el signo de lo natural al rechazar lo sobrenatural. Esta doctrina hace de la historia la causa eficiente de su existencia al materializarla formalmente en la razón y el conocimiento de la experiencia,  la misma que se hace histórica y pierde la posibilidad de superar su propia mismidad… Un sistema de pensamiento ateo puede definirse como la ausencia de argumentos sobre la existencia que supera la expresión de su propia metafísica.

El ateísmo se enfrenta en sí y para sí con la crisis de la vida vivida y gastada sin posibilidad alguna de mantenerse y conservar las experiencias que durante su existencia el ateo atesora y considera son importantes en su ser histórico y personal. La conciencia que da rienda suelta a su sola y única naturaleza estará sola por la eternidad al no encontrar el origen de donde salió: Señor nos hiciste para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta descansar en ti (3). La razón que nos asiste en la misma que nos dará la posibilidad de reconocer al Señor como él mismo lo afirma “mis ovejas reconocen mi voz” (4). La vida que se gasta en los demás y en su servicio trascenderá hasta la misma eternidad… La relación con el otro es un argumento que supera cualquier acontecimiento y su fenomenología, es decir, supera la muerte y su cautiverio puesto que el amor se convierte en el nexo con la trascendencia y por ende con la eternidad. El cristianismo debe estar atento y reconocer las diferencias entre pensamiento independiente y las corrientes que pretenden solamente establecer su fenomenología por sobre la intuición de la Fe producto de la Gracia.

TEOLOGÍA  LIBERAL.

El cristianismo en el presente siglo atraviesa por una crisis que es continuación de los procesos históricos anteriores, es decir, que no es solo ahora sino parte de la concatenación histórica que supone la crisis de los modelos institucionales e interpretativos de la doctrina de la Iglesia. A pesar de la crisis no es posible considerar por un momento que estos otros argumentos sean necesarios en la reafirmación del ser eclesial y su desenlace eclesiológico.  Los que piensan en si para si son consecuencia del racionalismo que hace de la historia el origen y fundamento de su propia fenomenología. Las prácticas individuales nunca podrán superar las colectivas y el Dios personal se recrea gustoso en la alabanza que rinde la Iglesia desde las primicias culticas del colectivo. No se trata de ofrecer un culto personal solamente, ya que este signo de Fe y Gracia se potencia superlativamente en el todo de la Iglesia y los bautizados. La razón de la crítica puede corresponder a modelos individualistas que nunca primaran sobre el todo eclesial. Esta Iglesia no re-escribe las Escrituras y mucho menos interpreta las Escrituras y su ser histórico basándose solamente en las primicias del individualismo y sus intereses sesgados. La razón y la crítica se fundamentan también en la esperanza que reconoce la posibilidad segura de un mejor mañana. Las crisis se enmarcan en el discurso de lo vivido y sus consecuencias, es decir, no existe posibilidad de una crisis que no haya agotado la dialéctica de su propia fenomenología. Entramos en crisis espiritual y la solución es directamente proporcional al daño diagnosticado como quiera que este corresponde a la razón misma que lo generó. El liberalismo religioso se siente con fuerza entre nosotros y ha mutado asumiendo otra identidad pero que igualmente es nociva para la vida tanto eclesial como espiritual de los cristianos.  Hemos relativizado todo adornándolo con un dejo de antropocentrismo que reclama absolutamente todo para el ser humano y nada para Dios y su Iglesia. Estamos viviendo tiempos de un profundo materialismo tácito que se respira en las prácticas de Fe de los bautizados que buscan cada día identificarse más con los sentidos y sus aprehensiones que con un verdadero acto intelectivo de la Fe. Estamos asumiendo una doble identidad que no compagina bien en nuestra realidad cristiana y me refiero a la agenda que gobierna las acciones y el tiempo del bautizado, ya no celebramos en la Iglesia sino que asistimos a ella cuando las demás celebraciones lo permiten. 

Orientando nuestra reflexión cito a un autor alemán: Dietrich Bonhoffer (teólogo alemán del siglo XX) sostenía que la “Comunión eclesial era Cristo actuando en medio de la Congregación” también en su estructura de pensamiento era fácil asociar la Gracia a todos los componentes de la vida congregacional como lo identificamos en nuestro quehacer, este pensamiento no solo expresa positivamente la libertad del creyente sino que lo introduce en una forma viva de libertad que no abandona a la Iglesia para experimentar viva su Fe. Otra frase de este autor nos refleja la concepción de su pensamiento: La Gracia que no es fruto de la Congregación reunida y en Adoración es una gracia barata” (5). Queda en nuestro ámbito que las relaciones que se manifiestan desde la perspectiva de la congregación están animadas por la presencia del Dios revelado que reconoce los esfuerzos del colectivo en orden a la vida espiritual y sus implicaciones como son la generación de actitud y calidad de vida espiritual así como de crecimiento en la Fe. No estamos en un acuerdo de “libre albedrio” nosotros los bautizados necesitamos de la Iglesia y somos su Pleroma como ella en nosotros, y con nosotros, lo es de Cristo Señor.

El Estatuto Epistemológico de nuestra praxis teológica nunca podrá dejar fuera la libertad y sus connotaciones históricas, recordemos que el anglicanismo se opuso a la esclavitud de una manera más comprometida que la Iglesia de romana. El término “humanoide” empleado para facilitar la perdida de humanidad en los negros traídos de África es el mismo que la modernidad emplea para cambiar los fundamentos de la alienación y enmarcarla en un “sin salida” como si fuera un eufemismo de “sin futuro” como si la edificación del futuro fuera objeto de una reflexión separada del ser persona redimida. El quehacer epistemológico en nuestra teología es claro y determinante, somos sin duda alguna poseedores de una reflexión reivindicadora de los Derechos del individuo y su interactuar en la sociedad. Tal argumento se plantea libre de las sujeciones del modelo social en el que los Episcopales vivimos nuestro ser creyente, es decir, nuestro Acto de Fe sin abandonar el mundo y su entorno (relaciones con los demás) la percepción de un medio dinámico que reclama de nosotros mayores compromisos en la vivencia de nuestra Fe tanto personal como colectiva descubriendo toda su fenomenología en la reflexión cultica de nuestra Iglesia como histórica y medio de Gracia. No olvidemos hermanos que para ser víctimas del medio socio-cultural el creyente no necesita confesar su Fe solo ser parte de un sistema político que infringe duros golpes a la moral y a la concepción de bienestar del ciudadano. Estamos hablando concretamente del ejemplo que dan a cuantos les ven o reconocen actuando. LA CORRUPCION ES LA NEGACIÓN TACITA DE LA PROVIDENCIA DE DIOS EN LA SOCIEDAD, EL ESTADO, Y LA CULTURA… Tal definición está enmarcada en la interpretación de un Dios cuyo amor es nuestra mayor contingencia ya que nos mueve a realizar cuanto somos y por ende creemos. No obstante el concepto de una teología liberal puede demoler las instituciones eclesiales fácilmente, ya que hace de la praxis cultica y su espiritualidad un asunto o cuestión con una fenomenología clara y determinante como lo es la definición concreta de una serie de prácticas y concepciones como cosmovisiones que no dependen de la creación de espacios en la vida eclesial sino lo contrario, de abandono a una antropología emancipadora que busca verse libre de la institución eclesial. La mutación de estas posturas trae consigo la perdida de interés y capacidad de reunir a los bautizados en el Kairos de la liturgia que ante las exigencias del presente siglo no tienen tiempo sino para dar gracias desde su casa o apartamento.

 La pérdida de valores es también entendida como una cierta manifestación de ateísmo que se refugia en los modelos sociales y culturales cambiantes pero que intencionalmente relativiza el tiempo y la vida espiritual, creando con ello una existencia material que no reconoce principio espiritual alguno. Estas actitudes son propias de un mundo sensualista que busca en el placer como expresión venérea su razón de ser, y por lo tanto, de los logros alcanzados.

PARALELISMOS  Y  CONCEPTOS  DE  TEOLOGIA  LIBERAL. 

***El liberalismo teológico pasó por varias fases de desarrollo. Generalmente se resalta su afinidad, y hasta su identificación, con las investigaciones críticas sobre la historia de Jesús: en la base de estas investigaciones se encontraba el espíritu liberal, confiado en la capacidad de la ciencia histórica de discernir la verdad de las cosas y de ayudar a aclarar el sentido del mensaje de Jesús de Nazaret. Se divulgó una especie de  imagen histórico-liberal de la vida de Jesús: se trata de presentar a Jesús como un predicador de valores morales sublimes Y como el revelador de una forma de religión de tipo universal, superior a las demás religiones, no vinculada a límites culturales, nacionales o temporales. Jesús constituye el punto de referencia indispensable para esta religión, que no contradice a la razón y que permite la paz y el desarrollo moral y espiritual del hombre de manera armónica.
***Otro tema de la teología liberal, sobre todo en sus versiones más recientes, es el reconocimiento de la autonomía y del valor de las ciencias, así como la aceptación de sus resultados Y de sus consecuencias respecto a la Fe cristiana. Esto obliga a reconvertir el pensamiento teológico en algo comparable a los discursos científicos. Esta será la preocupación de  Harnack (1851-1930), según  el cual la historia y la crítica permiten a la teología ser una verdadera ciencia y no sólo una predicación. Aunque el resultado de ello pueda ser un tipo de discurso desencarnado y sin garra, la teología obtendrá de todas formas el respeto de sus contemporáneos y sobre todo el reconocimiento de la comunidad científica, de la que se ve amenazada de exclusión.
Investigación teológica…

***Harnack y su preocupación autentica sobre la utilización de las ciencias y disciplinas que poder ser tenidas por transversales en la investigación teológica permite concluir que: La investigación teológica aterriza en la realidad del creyente, es decir, de su Fe y cosmovisión para descubrir la realidad de Dios presente en su vida, iniciamos descubriendo para ser “descubiertos por el amor de Dios”.  También diremos que el objeto formal de esta teología es la realidad revelada de Dios aunque algunos llevándola al extremo centraron todo en el hombre y su realidad antropológica. La Teología Liberal que nosotros aceptamos como positiva emplea para su investigación el METODO HISTORICO-CRITICO, que se apoya en un marco de competencias disciplinarias que incluso asume la dialéctica de la TRANS-DISCIPLINARIEDAD superando o potenciado los aportes de lo INTER-DISCIPLINARIO.

*** No podemos definir desde la óptica de nuestra verdad a Dios y su Realidad pero si lo percibimos gracias a su revelación.
Concluimos que la Verdad es el objeto que nos une con Dios y por ende es fundamental asumirla, y enseñarla, y vivirla. La Verdad que procede de Dios es la única que se constituye a pesar de los devenires de la historia y sus apreciaciones mudables… (6).

La teología Liberal se constituye con todo lo que expresa en la manifestación que se opone a la historia encadenada bajo el dogma intransigente de las iglesias, no nos referimos al dogma como construcción de Fe sino al dogma como discurso autoritario que es fácil encontrar en las iglesias cuyo objetivo es imponer su verdad y no la verdad del Evangelio o de la revelación del Dios Trino y Humanado como corresponde a nuestro tiempo. Lo positivo de su discurso radica sin duda alguna en la emancipación del ser humano frente a los discursos dogmáticos y la necesidad de que la persona humana construya también su felicidad en un mundo cognoscible y cuya percepción reclama una dialéctica  y un paradigma distinto a como era en el siglo anterior. Estamos seguros de asistir a tiempos en los que la razón se convierte en una disculpa para evitar los compromisos de Fe al punto de racionalizar la relación y encuentro con el otro en el ámbito congregacional. Este tipo de posturas contrasta con el Dios revelado a la multitud en el Sinaí y también con el Cristo de la Fe cuyos fundamentos relacionales le ubican en medio de sus discípulos al punto de plantear un orden relacional de índole y naturaleza cósmica… Es el Cristo Redentor que se manifiesta en la congregación y en la Iglesia como en medio de una gran familia bajo los signos y símbolos del todo familiares: Comunidad, congregación, Iglesia doméstica, liturgia, encuentro fraterno, celebración colectiva de nuestra Fe, son solo algunos de los componentes de nuestra centralidad que por decirlo de esta forma nos indican el valor y peso del colectivo y su conciencia sobre la individualidad…

BIBLIOGRAFÍA.

(3). cibernous.com/autores/agustindehipona/teoria/biografia.html
(6). Bilb.: H, Zahrnt, A Vueltas con Dios, Hechos y Dichos, Zaragoza 1972; E. Vilanova, Historia de la teología cristiana, 111, Herder, Barcelona 1992.


1 comentario:

  1. Muchas gracias al Cristianismo por proporcionarnos buenas oraciones, para poder hacerlas cuando sintamos que debemos acercarnos a Dios.

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