jueves, 30 de marzo de 2017

QUINTO DOMINGO EN CUARESMA...

QUINTO  DOMINGO EN CUARESMA… Año A, Ezequiel capítulo 37, versículo 1 al 14, Romanos capítulo 8 versículo 6 al 11, Evangelio de San Juan capítulo 11 versículo 1 al 45.



El profeta Ezequiel comparte una visión esperanzadora para el pueblo  de Israel. El tema central es la visión de la futura Resurrección. Los huesos secos simbolizan la ausencia de Esperanza pero es claro que solo Dios restaurará su antigua condición y retornaran a la vida. La Esperanza no se puede perder porque es don del Amor de Dios. Es para el profeta la restauración de Israel por parte del Mesías. Es una recreación literaria que nos conduce a afirmar  en potencia la Resurrección universal. Es pues tema profético en Israel elevando la concepción de restauración y dejando a un lado la mera vuelta o retorno a la tierra de sus antepasados una vez superada la Diáspora, desde luego su mensaje concluye con una aseveración “el profeta ubica su visión en Babilonia” para adentrarse en una definición de carácter existencial citando el espíritu del Salmo 104 versículo 30: Envías tu soplo y son creados y renuevas la faz de la tierra. Dios traerá a su Pueblo a su anterior posesión estableciendo una Alianza que no peligrará más porque la muerte no será un obstáculo ya que ella y los enemigos serán destruidos definitivamente. Es para nosotros la oportunidad de revisar como estamos trabajando nuestra madurez espiritual para afrontar desde esa perspectiva las dificultades que nos rodean y no permitir que nada nos separe de Dios y su Gracia.

El apóstol Pablo en Texto citado de la Carta a los Romanos nos habla sobre las dificultades y rivalidad que se presentan en la vida del Creyente y como el “espíritu y la carne” a pesar de ser una Unidad existencial se enfrentan y cada uno busca satisfacer sus inclinaciones y tendencias. Es por demás un llamado a asumir con responsabilidad los retos y compromisos del seguimiento de Cristo en nuestras vidas sin perder de vista que hemos sido llamados por Cristo… Queda claro que la muerte es consecuencia del pecado que lastimó profundamente la esencia del ser humano y que en Cristo retorna la Inmortalidad para el bautizado. Nuestra Resurrección está íntimamente relacionada con la del propio Señor. Es una relación de dependencia es decir, que no es por mérito alguno de nuestra parte sino del Amor de Dios en su adorado Hijo y en el Espíritu de Entrambos. Nos incorporamos a Cristo Resucitado por medio del Bautismo. Es pues el Espiritu Santo el artífice en nosotros de la vida divina en Cristo Señor Nuestro… Hacer morir las obras del cuerpo es sujetar nuestro entendimiento a Dios y “proceder como a plena luz del día” citando a Romanos capítulo 13 versículo 13. Es la luz del Espíritu Santo  la fuente de Salvación en nosotros por la Sangre del Señor en la Cruz.

La visión Joanica sobre la Amistad entre Jesús y la familia de Lázaro nos permite dimensionar las escenas que a continuación nos describe. La enfermedad y muerte de Lázaro genera todo tipo de opiniones y posturas lo cierto es que la muerte no se constituye en “natural” y afecta todas las relaciones que el ser humano se plantea. La muerte es fruto del pecado y no de la Voluntad de Dios en el ser humano. Jesús enfrenta en su dimensión humana la muerte con la Esperanza de su conciencia en Dios. La muerte no es el final es apenas el inicio de las relaciones de características eternas entre Dios y el ser humano. La amistad es un vínculo que acompañará hasta la eternidad porque hace parte de la esencia relacional de las personas y como tal se potenciará en un conocimiento pleno delante de Dios. Es importante la “declaración de Fe” de la familia de Lázaro unida al Redentor  también y sobre todo desde la Fe. El milagro obrado es fuente que dará fortaleza a quienes lo presenciaron y se “conectaron” con el fenómeno y su contenido sobrenatural. Su dialogo con Marta hermana de Lázaro es reconfortante y esclarece las dudas naturales ante la muerte, es pues, el Señor la Esperanza cierta para el Creyente que inexorablemente experimentará la muerte.  Recordemos que la relación con el Resucitado será nuestra Resurrección. Una vez superado el dialogo inicial entra en escena María la segunda hermana de Lázaro, recordemos que María era el nombre femenino más popular en Israel. Su participación está bellamente asegurada con la expresión contenida en el versículo 28: El Maestro está ahí y te llama. Es un llamado existencial que nos recuerda al profeta Ezequiel cuando el Espíritu revive los “huesos secos”  entrando en ellos y transformando la totalidad de su Esperanza, pues aquí sucede de igual forma, es la Esperanza encarnada en el Señor la que da vida en abundancia…  Es importante tener presente que es en esta escena descrita por Juan el único Texto que nos habla de la profunda sensibilidad del Salvador al “llorar por su amigo Lázaro”.


 Hace cuatro días lo sepultaron, el número (4)  empleado (Cifra) habla de la imperfección de lo acontecido y como la intervención del Señor dejará en orden las situaciones y las vidas implicadas en ello. Es  por demás una gran paradoja que este milagro del Señor sirviera  en primera instancia para fortalecer la Fe de quienes estaban involucrados pero en segunda instancia  precipitaran la sentencia de muerte sobre Jesús así mismo lo indica el Evangelio en los versículos 45 al 48.   Queda como enseñanza para cada uno de nosotros que la muerte no es el final y que los valores y riquezas que nos definen como Imagen del Dios vivo nos acompañaran por toda la eternidad. 

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