lunes, 27 de marzo de 2017

INCLUSIÓN DE LA JUSTICIA EN NUESTRO DISCURSO TEOLÓGICO...

EL LLAMADO A LA JUSTICIA DE NUESTRO DISCURSO TEOLÓGICO.


DIAGNOSTICO Y GENERALIDADES.


En general la propuesta de nuestra Institución Eclesial está orientada y escrita primeramente sobre las líneas del Evangelio de Cristo aunque esta delimitación histórica no se sustrae a la verdad expresada en categorías aceptadas por muchos, de otros conceptos o nociones de Justicia. Los distintos escenarios en los que se desenvuelve una persona hacen posible la participación en muchos modelos de la llamada Justicia sin implicar con ello configuración alguna desde la perspectiva de una orientación Ético-Moral que defina su norte o direccione su accionar. Es común la proliferación de modelos de Justicia condicionados por el medio o Entorno somático. Algunos de estos referentes son definiciones de seudo-justicia como la que se desprende de la ausencia (parcial)  del Estado en el orden Social de la Nación. Este tipo de justicia se denomina Marginal o Periférica ya que se sale de los modelos normativos conocidos en un Estado de Derecho… Desde luego esta concepción de justicia corresponde a espacios en la Sociedad y la Cultura donde las Instituciones y en general la institucionalidad no se percibe como Ente que regula o determina los procederes y el establecimiento de los Derechos y Deberes de los individuos. Este modelo de justicia “suplanta” al Estado en sus funciones y tergiversa la vocación y el orden de las Instituciones. Los factores que favorecen su desarrollo y arraigo son:   

·         La corrupción
·         La ignorancia en formación de Derechos ciudadanos
·         La ausencia de Educación de calidad
·         Precariedad y vida paupérrima
·         Seudo-modelos culturales
·         El colonialismo cultural
·         Analfabetismo político.
·         Cero políticas de educación en Civilidad y cumplimiento de la Norma.
·         Excesiva cantidad de leyes que solo favorecen la incompetencia del Estado y los malos manejos de los recursos percibidos por el pago de Impuestos.

Son solo algunos de los elementos que definen este “modelo de justicia” que desafortunadamente entrega en manos de delincuentes y corruptos el manejo y administración de las Instituciones del Estado. La periferia es el escenario ideal para la pérdida de Derechos y Deberes como para llevar una existencia de privaciones que hace de estos ciudadanos “rebaños electorales” en cada Elección pero desde luego nadie del “rebaño” será elegido en el Estado para una posición de alto nivel porque el modelo no le permitirá sobresalir. Ese modelo se manifiesta bajo la figura de los llamados Auxilios parlamentarios que los Senadores reciben para supuestamente invertir en sus regiones pero que terminan asegurando sus futuras campañas. La Marginalidad es un modelo excluyente que favorece tanto la impunidad como la corrupción y la ignorancia o analfabetismo político de sus habitantes. Es importante resaltar que la proliferación de pandillas, delincuencia organizada, bandas criminales, son algunas de las figuras que suplen al estado y su Autoridad legítima.  

Otro modelo de este tipo de aberración normativa la definimos como Justicia Clientelista… Que hace del estado “nido” de personas no aptas para desempeñar funciones asignadas. Este modelo  se genera en el mal uso de la Política y los Partidos Políticos que venden su representatividad por prebendas o en términos Bíblicos por un plato de lentejas.  Bajo este modelo es imposible hablar de Meritocracia a la hora de aspirar a algún cargo con el Estado o Gobierno de turno. Tal acción se constituye en un desangre permanente para las arcas del Estado y por ende de las políticas de impacto o incidencia que este pueda adelantar en favor de los más necesitados o siquiera pensar en elevar su Calidad de vida. Este tipo de acciones en la Política Publica está ocasionando la implantación de un modelo de proceder y actuar que produce Impunidad  y colateralmente recrudecimiento de las escalas o clases sociales qué se constituyen en síntoma del fenómeno de la corrupción, en palabras de un Estadista Colombiano: Los ricos serán más ricos y los pobres serán más pobres… Tristemente el modelo Ético-Moral afronta la pérdida de identidad y autoridad para proceder. Hoy la mayoría de las personas que acuden a las urnas se sienten escasa o nada representadas por el político que eligen, desde luego, sin perder de vista que vivimos un modelo Representativo y no Participativo.

Ahora citemos algunas características del modelo clientelista:

·         Proliferación de partidos políticos que dicen ser la panacea u oponerse a este tipo de practicas
·         Exagerado número de funcionarios  en una dependencia del Estado
·         Desigualdad salarial escandalosa
·         Excesiva tramitología
·         Dificultad para acceder a los Derechos consagrados en la Carta Magna
·         Ausencia de Meritocracia
·         Impunidad procesal
·         Burocracia.

Este modelo que impera particularmente en el 70% de los países del llamado “tercer mundo” impide que se avance en la dignificación de la persona humana como en la madurez de las Instituciones que deben velar por los ciudadanos. Es critica la situación en el presente donde los niveles de intervención de grandes transnacionales generan igualmente cifras de corruptela altas pagando sobornos que superan los 100 millones de dólares y reciben por ese dinero jugosos contratos en detrimento de la competitividad del Estado y sus empresas. Para sostener el clientelismo y afines los estados tercermundistas terminan “rifando” sus empresas a los sectores privados o multinacionales lo que genera aumento en los precios de sus productos y servicios porque solo el Estado tiene vocación de servicio y el deber de cuidar a sus nacionales. La carestía aflora desmejorando la “calidad de vida” del ciudadano promedio… Otro signo de los problemas aquí citados lo constituye el modelo de Justicia estratificada… Que nos dice con absoluta claridad que la aplicación de la Justicia no está en manos de los organismos creados para tal fin sino que está condicionada a la figura del personaje. Es un modelo mediático que aprovecha su nombre y recursos para evadir groseramente sus faltas y delitos llegando incluso a proteger sus intereses mediante el llamado “Fuero” o inmunidad. Estas personas pareciera que están por sobre la Norma y el Código Penal de sus respectivos Estados y eso no es todo, quienes deben juzgarlos son designados por ellos o sus movimientos políticos afirmados en el Gobierno lo que a la postre se convirtió en una   Dictadura democrática refrendada en las Urnas. Estos modelos se caracterizan por la represión a los Medios de Comunicación o como sucede en Colombia trabajan para ellos y sus intereses empresariales porque generalmente los medios hacen parte de “grupos empresariales de mucho poder en nuestros países”. Nuestro modelo educativo debe cambiar de lo contrario no estaremos ofreciendo nada a los Estudiantes y en general a la Comunidad estudiantil que conforman las distintas Instituciones de educación. La optimización de los recursos económicos debe frenar la corrupción que en América latina y el Caribe está devorando literalmente el 40% de todos los presupuestos nacionales. Estas cifras también hablan sobre los más perjudicados con estas acciones y son precisamente los más necesitados ya que esos dineros mejorarían su calidad y formación para la vida. Dejando a un lado este panorama entremos a verificar el Modelo cristiano que nosotros vivimos y es deber de la Iglesia tanto enseñar como vivenciar en sus congregaciones.

JUSTICIA  CRISTIANA.

La Justicia procede de Dios y es perfecta, es primicia para nosotros definir que solo Dios hace las cosas perfectas y que solo en su Gracia la Justicia será vivenciada en la perspectiva de la estructuración de un modelo animado y fortalecido por el Amor y la Caridad. Las Iglesias históricas y particularmente la romana, anglicana y luterana desde la misma Tradición asumieron el fundamento de la Justicia cristiana vivenciando la exposición del Decálogo o Mandamientos tomado de la Tradición Deuteronomista capítulo 5 y ss, se fundamenta en la doble finalidad de su anuncio la primera afirma el carácter festivo de la Liberación y la segunda de la Norma o Ley para el pueblo de Israel o escogido por Dios. Es en este contexto en el que los mandamientos se constituyen en la conciencia del pueblo en cuanto a sus acciones personales y colectivas. Nosotros tomamos la exposición de los Mandamientos y los constituimos en el fundamento de la Ética y Moral de la Iglesia las practicas del Mor-Moris son en síntesis la fuerza de la Tradición que incorporó la normatividad en sus funciones y la constituyó en Ley. El Decálogo es fruto de un proceso de vivencia  tanto religiosa como moral por parte del pueblo y después como signo de escogencia y consagración al Dios vivo y trascendente.  Es en este sentido en el que la catolicidad toma el Decálogo y lo traduce en la configuración de la Moral de la Iglesia. El mandato Deuteronomista es trascendente y afirma constantemente la Soberanía de Dios sobre el proceder del bautizado y la vivencia del Ministro Ordenado. El testimonio es claro y permanente de cara a la Sociedad y Cultura. Quien vive el Decálogo sin duda se convierte en un fortín  del Evangelio como veremos luego.  El pueblo en el Desierto precisó de signos y normas que aseguraran tanto su convivencia como la relación de sus preceptos y fundamentos de su Fe. La cosmovisión de cada uno de los nómadas israelitas se vio poderosamente influenciada por esta realidad de Fe y Praxis dentro de la concepción de sus principios Monoteístas.  El Código Deuteronomista no solo habla del día Sábado para santificarlo sino que lo presenta en otra muy particular perspectiva estamos hablando de la Liberación en Egipto y emplea sus contenidos para celebrar la Libertad como don absoluto de Dios y lo eleva a Atributo de su Gracia. El firmar solo a Dios como su Señor es la forma más primitiva o arcaica de expresiones monoteístas en Israel y su importancia es tal que asegurará para el futuro de este grupo de personas en constituirse Nación la búsqueda del Único y Verdadero Dios.

La versión del Libro del Éxodo coincide en la exposición de los primeros Mandamientos pero sobre todo en su visión e intencionalidad. Es bueno resaltar que en Occidente la propuesta de Agustín de Hipona fue asumida por los PP. A partir del Siglo V y como tal llega a nuestro tiempo. Sobra decir que la Tradición del Decálogo contenida en el Éxodo fue asumida por la Iglesia griega y los PP. Griegos y hoy por casi la totalidad de comunidades evangélicas.  

Entrando en el Evangelio (N.T) como centralidad de contenidos para nosotros aseguramos particularmente con el Evangelio de Juan la presencia constante del poder del Amor que Sublima cada uno de los Mandamientos y los condensa por decirlo de alguna forma en la Potencia del Mandamiento Nuevo y la manera  como Juan ubica el momento del Redentor en su exposición. La sublimación de la Ley y los profetas no puede ser de otra forma “Amarnos a nosotros mismos, amar a los demás que nos rodean y son percibidos por nosotros y amar a Dios con todo nuestro ser” la definición de sus relaciones acata la naturaleza de su exposición.  La Iglesia ve en el Mandamiento Nuevo su carta de navegación y propone a sus hijos el cumplimiento pero sobre todo la vivencia de esta norma plena del amor de Dios materializado entre nosotros. La Justicia es fundamental en la vivencia de cualquier Ministerio en la Iglesia, sin ella todas nuestras acciones estarían justificadas por la respuesta de los demás e implícitamente sería ese nuestro premio. El bautizado no puede olvidar que Dios espera una respuesta afirmativa para que de esta forma no se retrase su Reino  porque la in-justicia opera como la des-gracia contribuyendo a endurecer el corazón de los Creyentes ante la poca o nula respuesta al problema de la injusticia en nuestra Sociedad… Hoy más que nunca estamos llamados a fijar nuestra postura ante el mundo y sus excesos de injusticia que están llevándonos a una pérdida de humanidad latente o des-humanización donde la Imagen de Dios es contaminada con estereotipos superficiales y frívolos que mediatizan tanto los Derechos como los Deberes del Ciudadano por ende del Creyente. La Cultura del Amor fundamenta nuestra respuesta y búsqueda de la Igualdad esencial entre los hijos de Dios. Hoy más que nunca el pecado se está transformado en estructural afectando el caminar de los seres humanos y acuñando una nueva clase de seudo-valores o dis-valores que brotan de la pérdida de conciencia sobre el otro como hijo de Dios y Sujeto de Derechos y Deberes no podemos ser cómplices de tales acciones y pensamientos como tampoco podemos aceptar la descarada Plusvalía de la persona redimida que ya tiene un precio en la Sociedad y por lo tanto su vida estará condicionada por este precio. Debemos enarbolar las banderas de la Cultura de la vida en una Sociedad que debe urgentemente ser más justa y menos competitiva como respecta  a los Derechos de sus ciudadanos. El pecado Social es hoy una realidad discriminatoria que ha sectorizado absolutamente todo, desde la Salud hasta la Educación creando ciudadanos de 1ra, 2da,3ra y más categorías todos ellos acusados por la necesidad exagerada del dinero y su dinámica materialista. El modelo formativo ya no responde a las necesidades de la persona sino a su poder adquisitivo.  La Promoción Humana  debe estar a la orden del día tratándose de la Justicia. La Iglesia debe ser abanderada de la promoción y divulgación de los DD-HH (Derechos Humanos) basta decir que la presencia de esta Iglesia fue importante en su consecución y que aquellas Damas que intervinieron con su diplomacia en la divulgación de los mismos muchas eran Episcopales (año 1948) así como estamos comprometidos con los Objetivos del Milenio (ONU) y las Cinco Marcas de la Misión donde la Justicia evangélica ocupa un lugar preponderante. La Justicia es pues un componente vital de la discusión e instauración de los Derechos en cualquier Sociedad al punto de definir el Estado Moderno como garantista de Derechos y libertades. El clérigo de esta Iglesia está comprometido con la Justicia especialmente en lo que atañe a los más pobres y/o vulnerables ya que su voz no es escuchada, esto último nos debe motivar a trabajar muy cerca del Estado para ser ejemplo intestino de comportamiento y actitudes de un auténtico cristiano que vive los Mandamientos como signo de su Alianza amorosa con el Dios de la vida en la perspectiva de la realidad Social en la que nos desenvolvemos. Nos oponemos a toda forma de injusticia que dañe la Imagen de Dios en la persona humana, así nos lo constata el Pacto Bautismal, miremos su fórmula: LUCHARÁS  POR LA JUSTICIA Y LA PAZ ENTRE TODOS LOS PUEBLOS, Y RESPETARÁS LA DIGNIDAD DE TODO SER HUMANO…La respuesta a forma de antífona es clara y contundente… Así lo haré, con el auxilio de Dios (L.O.C página 225) como también señala el pecado existencial que altera la Verdad y la Gracia en la vida y obra de todo bautizado.

El problema de la Justicia es abordado al menos en 90 citas a lo largo y ancho de las Sagradas Escrituras. Es una preocupación constante ya que sus implicaciones afirman o contradicen el proceder de los creyentes. La Praxis de la Justicia en términos bíblicos pasa por la percepción de la necesidad de un proceder delante de Dios y sus grados de perfección que el judío  pretendía lograr bajo el concepto del ritualismo. El cristiano tiene presente que la Justicia es una Vocación y un estilo de vida como también que su vivencia es una Gracia especial que el Dios de toda Justicia concede. Recordemos el pasaje de Juan sobre la mujer sorprendida en adulterio capítulo 8 y versículo 1 y ss. La escena describe a una mujer acusada y bajo pena condenada antes de hablar con Jesús. La respuesta del Salvador es muy particular y acude a la imperfección de la Ley Mosaica sobre la Justicia y la responsabilidad nuestra en el Acto Humano como en su Intencionalidad. Este tipo de Justicia no es trascendente, por el contrario, se manifiesta desprovista de consideración por el otro y sus circunstancias, pero evitemos ahondar en esta dirección, basta con argumentar desde la perspectiva Kantiana sobre las definiciones Apriorísticas, que nos invitan a generar testimonio en medio de las personas y la forma como estas perciben la realidad: Obra de tal manera que tus acciones sepan ejemplo para todos los que te observan  digamos que Kant hace una propuesta y al mismo tiempo una Tesis sobre la necesidad de la Universalidad de la Justicia en el Acto Humano pero no la exime de sus propios apriorismos. Preferimos sin duda la Norma de normas sobre el comportamiento del Creyente esto es el Amor y la manera increíble como potencia nuestros actos y sus contenidos trascendentales. 

El Amor no se contradice por eso aseguramos que:

·         Quien ama………….Perdona
·         Quien ama………….Es libre
·         Quien ama…………. Es justo
·         Quien ama…………. Sana
·         Quien ama…………. Es por definición proclive a la Justicia puesto que el amor implica el cuidado de otros en la conciencia del que ama.
·         Quien ama…………. Vive en principio la Norma de la eternidad.
·         Quien ama…………. Bendice
·         Quien ama…………. No odia.

Simplemente de forma aleatoria y según la importancia de cada enunciado lo podemos organizar en las prioridades de nuestra existencia.

MODELO PROFÉTICO DE NUESTRA JUSTICIA… (INCLUSIÓN EN NUESTRO DISCURSO TEOLÓGICO).

La Institución profética o el profetismo en Israel fueron determinantes a la hora de argumentar las necesidades políticas y la Esperanza de sus Instituciones y de cada uno de los israelitas… Grandes hombres intervinieron en esta dirección y fueron clave en el futuro político e internacional de su Nación. Basta señalar a hombres como José, David,  Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, y muchos más que emplearon la lógica de sus señalamientos sin desconocer la Voluntad salvífica de Dios, es decir, acudieron a una reflexión teológica-profética de la realidad política de su País y lo hicieron ante egipcios, asirios, filisteos, amorreos, cananeos, entre otros. Sus distintas posturas no solo obedecían a una idea o enseñanza religiosa también fueron consecuentes con la “cosa política” y el equilibrio de poder entre sus vecinos y las potencias de turno. Pero a diferencia de ellos es Jesús quien supera la dinámica de las relaciones políticas  e incluye la Universalidad de su Evangelio  en el dialogo con aquella mujer samaritana (Juan capítulo 4 versículo 1 y ss)  que como sabemos se percibía desde la inclusión simbólica de cinco maridos por cinco pueblos paganos luego de la deportación o Diáspora pero aun así el Señor antepone a toda consideración la necesidad salvífica de cada persona humana sobre la faz de la tierra. Ante la política podemos ser neutrales pero nunca ante los Derechos y Deberes en la Sociedad. Estamos traduciendo en el contexto de la defensa y promoción de la vida y la dignidad de toda persona humana e incluimos en la dinámica de Derechos a la Naturaleza y la vida en todas sus formas y recreaciones. Es pues un discurso existencialmente amparado en la Gracia que potencia y sostiene como Justifica toda existencia. Nuestra Justicia se ampara en la Bondad de Dios para dar vida y sostener vida.

·         Nuestra Justicia es: Denuncia de las situaciones que vulneran la dignidad de la persona redimida e Imagen del Dios Subsistente.
·         Nuestra Justicia: Fundamentalmente animada y alentada por la proclamación del Mandamiento Nuevo y la Ley del Amor.
·         Nuestra Justicia es: Manifestación de la Gracia de Dios en el mundo.
·         Nuestra Justicia es: Decálogo o Mandamientos de la Ley de Dios.
·         Nuestra Justicia es: Tributo como Ofrenda al Dios Justo y Misericordioso.
·         Nuestra Justicia es: Ejemplo de vida.
·         Nuestra Justicia es: Proclamación de las verdades evangélicas o Mensaje del Resucitado.
·         Nuestra Justicia es: Perdón.
·         Nuestra Justicia es: Dignificadora.
·         Nuestra Justicia es: Deificadora.
·         Nuestra Justicia es: Ataraxia.
·         Nuestra Justicia es: Generadora de Paz y por ende de estructuras justas o redimidas.
·         Nuestra Justicia es: Modelo escatológico.
·         Nuestra Justicia es: Reflexiva.
·         Nuestra Justicia es: Un hábito constante de fuertes implicaciones a nivel de la Ética como de la Moral cristiana.
·         Nuestra Justicia es: Promoción de Derechos y Deberes.
·         Nuestra Justicia es: Fundamento de la convivencia entre las personas, sus familias, y en general de la Sociedad donde vive el Creyente.
·         Nuestra Justicia es: Configuración del Evangelio en el intríngulis de la cotidianidad.
·         Nuestra Justicia es: Precursora de la civilidad.
·         Nuestra Justicia es: Humanización de la dinámica Antropizada de la Sociedad y su Cultura.
·         Nuestra Justicia es: Vivenciada por estadios de madurez y respuesta del bautizado que ve en su praxis la liberación del orden Social atacado por el pecado estructural.

Somos Agentes que anunciamos la necesidad de establecer el orden del Amor en el proceder de las personas que acuden a la Iglesia como Madre y Maestra… este modelo rechaza toda posible alienación que contamina los Derechos y dignidades de la persona humana. Proclamamos la Esencial igualdad de las personas. La Justicia no puede ser argumentada bajo otra pretensión que  la Equidad y el Derecho y aunque suene a idealismo político es necesario el orden y su respeto para madurar en la construcción de una Iglesia y una Sociedad que no se prive de sus contenidos. Hoy estamos comprometidos con salvaguardar las Instituciones que en un Estado de Derecho aseguran su vivencia y continuidad. Somos clérigos pero también ciudadanos y ese compromiso tiene todo que ver con nosotros. Para asegurar elementos de nuestra meditación compartimos  solo algunos versículos sobre la Justicia y su visión:

·         Romanos 2,6
·         1 Timoteo 6,11
·         Salmo 37,28
·         Mateo 6,33
·         Proverbios 21,3
·         Gálatas 6,9
·         Santiago 3,18.
  


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