lunes, 1 de mayo de 2017

ANÁLISIS CATEQUETICO DE LA CELEBRACIÓN EUCARISTICA....

LIBRO DE ORACIÓN COMÚN…ANÁLISIS  CATEQUETICO  DE LA SANTA EUCARISTÍA O LITURGIA PARA LA PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS Y CELEBRACIÓN DE LA SANTA COMUNIÓN…


DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA.


El problema es abordado como una posibilidad de despejar las inquietudes de su exposición. Estamos asumiendo que la problemática expuesta esta convenientemente hilada para ser relacionada hermenéuticamente al punto de clarificar la génesis del asunto o cuestión y sus postulados los que maduran bajo la apreciación teológica pertinente… El Problema y su acervo probatorio serán delimitados de la página 238 a 261 del Libro de Oración Común (L.O.C) La cuestión que nos acercará podrá ser establecida bajo el principio riguroso de nuestra Cosmovisión tanto Litúrgica como Antropológica teniendo presente que la Liturgia de esta Comunión plasma su visión y vocación de la realidad del mundo o entorno somático en el que actuamos y percibimos la realidad o somos también percibidos por ella  en palabras que transpolamos del filósofo alemán Schopenhauer sin perder de vista la fenomenología que se percibe en cada una de nuestras acciones litúrgicas o ritos como tal… La fenomenología nos dice expresamente que la  percepción de la realidad litúrgica solo es posible desde la Fe del Creyente y que su interpretación de la Sacralidad es por ende un acto de Fe concreto. El problema se delimita bajo la concepción sagrada de nuestras acciones o ritos en la definición de Liturgia.   El ser humano interviene en la composición de su pertenencia a la Iglesia sea Ministro Ordenado o Laico bajo el signo inequívoco del Santo Bautismo. Lo anterior nos dice claramente que cuando  no hay presente un Ministro Ordenado o cualquier laico (bautizado) puede intervenir hasta donde la dimensión canónica lo permita y demande.  Esta descripción tanto de funciones como de la norma es clara y contundente el sacerdocio común que se vive en el Bautismo es la primera opción ministerial en la Iglesia de Cristo sin que ello implique la rigurosidad canónica pero si la naturaleza del servicio. El servicio que nos muestra la Liturgia es la interpretación de la relación cultica con el Dios de la vida cuyo tributo transformamos en Rito por antonomasia… La Subjetividad que se plantea en la existencia de la persona humana toca también la Liturgia convirtiendo su problema en síntesis de sus percepciones, es decir, la Liturgia es interpretación del mundo y del ser humano como actor de su presentación o FACTI SUMUS MUNDO ET ANGELIS ET HOMINIBUS ESPECTACULO STUO. Pablo describe perfectamente la sentencia en (1 Corintios capítulo 4 versículo 9). Es pues la Liturgia una obra de teatro (comparación) donde asumimos su gran contenido significante a sí mismo lo comunicamos sublimando sus postulados y declaraciones de Fe… Somos una realidad que no solo percibimos nosotros sino quienes asisten a la Eucaristía o a cualquier rito como tal. No estamos cayendo en un riguroso esquema  y concepción de una Ética de necesidad Universal como asume Kant o en prácticas culturalmente aceptadas. La Liturgia no es aceptada simplemente es dimensionada y vivida en su plenitud significante: Obra de tal manera que tus acciones sean ejemplo para quienes te observan. Superamos la máxima Kantiana delimitando la función del ejemplo y convirtiéndolo en una definición que expresa nuestra Fe y relación con el Subsistente por Antonomasia…

LA EXHORTACIÓN.

Es claramente una amonestación  que nos recuerda la obra de Cristo y como nos relacionamos con ella. Nos pide en consideración de los misterios a celebrar y sus antecedentes que le aterrizan en el contexto de nuestra cosmovisión y espiritualidad la debida preparación. Es un recuento sistemático sobre los estadios aterrizados por Cristo en su obra redentora. Invita a examinar nuestra conciencia en acto preparatorio antes de la confesión de pecados y su absolución general. En esta afirmación tacita centra la restauración de la vida personal y fraterna como signo del banquete eucarístico que motiva el crecimiento de los bautizados. Esta definición de Reconciliación (Absolución) adquiere toda su dinámica Ministerial recayendo en la Iglesia la responsabilidad de proveer  Ministros ordenados para tal fin pastoral. Concluye en la doxología que tiene por centralidad el “Poder de la Sangre de Cristo” autor de Salvación.  Es pues una forma general de unir o atar la vida espiritual al ejercicio de la vida eclesial como un todo que relaciona convenientemente a los bautizados con la Iglesia. En el  mismo contexto encontramos el Decálogo que animado en su exposición por una respuesta breve o jaculatoria  nos invita a su observancia en el contenido Moral que vive y enseña la Iglesia de Cristo como quiera que los Mandamientos de la Ley de Dios son la base de la discusión Moral de la Iglesia. Como apéndice de la presente reflexión tengamos muy presente que el Día del Sábado sufre la transformación debida a la Resurrección del Señor y posteriores prácticas litúrgicas de la Iglesia primitiva… Resaltamos la sacralidad de las horas y los días como regalo de Dios a cada ser vivo y especialmente a la persona humana.

Orden Penitencial: Rito Uno.

(Es importante tener presente que seguimos el orden enseñado por las Rubricas que tienen por finalidad guiar en la confección del Sacramento y la incorporación de los demás ritos aleatorios).  Los Textos Inspirados seleccionados cumplen con su finalidad de amonestar y propiciar la reflexión sobre los actos personales y comunitarios, en este caso son especialmente importantes los personales porque reflejan la inclusión del bautizado en el Rito Inicial y su tránsito a la confección del Sacramento eucarístico. El pecado es visto como lo que es una barrera entre el ser humano que busca y Dios que se deja encontrar. Es más amplio el Rito Penitencial porque busca una más decidida y comprometida reacción del Creyente. La oración de absolución es la misma en ambas fórmulas siendo una de mayor explicitación que la otra pero en la misma dinámica reflexiva y  de introspección a la conciencia del Creyente. Recordemos la norma de revisar siempre las Rubricas. En la página 244 encontramos más indicaciones sobre la celebración del rito. Se invoca constantemente la Ley y las enseñanzas de los profetas como elemento enriquecedor de la celebración y cuya incidencia nos muestra la intencionalidad de los autores. La Conversión es el punto de partida y de llegada de este rito penitencial. El Símbolo Niceno y como opción el Credo de los Apóstoles, nos ubican en la dimensión de la re-afirmación de nuestra Fe unida a la Tradición de la Iglesia puesto que no es posible interpretar la presencia del Símbolo de Fe sino es en relación directa con la Iglesia y su maternidad espiritual. El Credo nos dice que confesamos nuestra Fe Trinitaria y su inclusión en la Economía salvífica.  La Oración de los fieles es el ofrecimiento de nuestras intenciones y necesidades en el mundo que estamos edificando y del cual Dios es el Supremo Arquitecto. Se relaciona salvíficamente al Creyente con las instituciones del mundo en el que este interactúa. Se invoca la Comunión de los santos como reflejo de la connotación salvífica abordada por el bautizado de todas las épocas. Siempre tenemos presente al gran mediador entre el Padre Dios y la humanidad, nos referimos explícitamente a Cristo su Hijo. Es pues una cosmovisión bien ajustada a la realidad perceptible de los creyentes que se relacionan bajo el principio inequívoco de la autoridad del Resucitado.  Las distintas citas bíblicas enriquecen la reflexión de los bautizados y propician aún más su  preparación para participar en el rito que continua. Recordemos que la Absolución es una acción encomendada por Cristo a su Iglesia y que se generó precisamente en la interpretación apostólica de la Pascua de Cristo (citamos el Texto Joanico de las apariciones del Salvador). El contenido central de la Pagina 256-7 es la declaración de la Suficiencia del sacrificio de Cristo, Aparece la figura de la memoria o memorial  como dinámica del rito eucarístico lo que nos deja ver la declaración doctrinal sobre la presencia espiritual de Cristo en el Sacramento del Altar o Eucaristía. Las palabras de la Institución sacramental son ricas y prolijas en contenido que sin duda ilustran perfectamente a los bautizados sobre el Misterio y su consabida fenomenología. LA EPICLESIS del griego Epiklesis hace referencia desambiguando su contenido a la inspiración de  las musas por parte de los poetas y escritores. Pues nosotros nos referimos no tanto a su Etimología sino a su significación. Es la invocación del Espíritu Santo que abarca para el Rito todo su contenido en perspectiva, introspectiva y prospectiva de Fe. Estamos asumiendo que la invocación conjuga el sentir y creer de la Iglesia y su Ministerialidad. La Epiclesis confecciona la trascendencia de su contenido y lo transforma en Sacramento y fuente de Gracia la que opera por sí misma (observemos las rubricas).

La Iglesia vive la actualidad del memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de su Señor. Es pues la perenne constatación de su Sacrificio por nosotros y su triunfo como será por su amor el nuestro. Es de un profundo contenido penitencial que busca la toma de conciencia del Creyente sobre lo celebrado que nos conecta consubstancialmente con el Resucitado.  Sobra decir que es importante la subjetividad de quienes participan en la celebración por ello el Rito debe ser absolutamente significante y de contenido trascendente para que su efecto sea positivo tanto en el alma como en el corazón del Creyente.  Una vez reclamamos que solo la Fe determina su naturaleza en nuestros corazones ya que sin ella no sería más que una recreación incruenta de lo sucedido hace ya 2000 años… Por último el bautizado es consciente de ser la misma ofrenda (Hipostasis de Amor y Fe)  que agrada a Dios nuestro Padre Celestial. El pecado no es la última palabra y la Iglesia nos invita a superar su influencia desde la perspectiva de nuestra Fe y su madurez.  Debemos rescatar la conveniente preparación para participar en la Cena del Señor. El rito de Comunión ofrecido en esta plegaria es muy rico en alusiones penitenciales rescatando la significación de los misterios celebrados por el Creyente. Se puede hacer la Jaculatoria del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no olvidemos hermanos que está afirmado en la dinámica de la Pascua de Cristo y su triunfo, es  Cordero, Altar, Victima y Sacrificio… Al que hace alusión especialmente el Evangelio de Juan y el Libro del Apocalipsis. El Cuerpo y la Sangre del Señor son y serán  el mayor y santo de los alimentos espirituales y la centralidad de nuestra Liturgia y Fe.  Somos alimentados por la Gracia ya no en un sacrificio ajeno a nosotros sino participados y celebrados plenamente por nuestro Bautismo. La Esperanza resurge siempre que participamos de la Cena del Señor. Su Gracia alimenta nuestro desempeño a lo largo de la Semana y confluyen todos nuestros deseos y metas en su entrega generosa y desinteresada… Cristo es el Pan que baja del cielo (Juan capítulo 6)  para constituirse en el fundamento de nuestra vida de Fe y Espiritualidad.

IMPORTANCIA DE LA LITURGIA DE LA PALABRA EN LA EUCARISTÍA.


La categoría de los dones ofrendados y que se constituyen en fundamento y materialidad de la celebración sufren por decirlo así una transformación de su intencionalidad. La actualidad de los dones (pan, vino, agua) no sufren alteración alguna su actualidad química sobrevive siempre en la celebración, es más que todo la concepción por la Fe de una diferencia de orden Metafísico antes que Ontológico cuya sola significación corresponde  a la vocación del bautizado y su percepción natural de la trascendencia. La Palabra de Dios en la confección sacramental es definitiva. Ella nos relata la Tradición y participación de Dios en la Redención de la humanidad. Ella nos habla de la Voluntad salvífica de Dios y nos amonesta sobre la necesidad de su observancia… Ella es revelación perenne de la Misericordia de Dios que siempre ha hablado a la humanidad hasta revelar a Cristo la Ultima Palabra de Dios a la Creación. Las Sagradas Escrituras son parte viva de la “Fracción del Pan” así nos lo hace saber el Pacto Bautismal… Recordemos que los discípulos de Emaús reconocieron al Señor bajo los signos de la Fracción del pan y la explicación de las Sagradas Escrituras y por esa maravillosa fuente conocerán siempre a nuestro Dios en el ejercicio de la Misión de la Iglesia su portadora. Los Sacramentos y ritos de la Iglesia siempre están alimentados por la Palabra de Dios que se constituye en fuente de conocimiento y justificación desde la dinámica de la participación del pueblo de Dios y su clara vocación escatológica. La Palabra de Dios se revela a sí misma y se afianza en la sique del Creyente que encuentra su valor y contenido trascedente. Sus amonestaciones son siempre vitales en la espiritualidad y piedad del pueblo redimido. Es pues función de la presencia del Espíritu Santo que su conocimiento sea pleno en nosotros. No existe posibilidad de confeccionar un Dogma en la Iglesia sin que haya contado con el sustento y necesidad Escrituristico. La Palabra de Dios llega a todos nosotros y no se detiene en consideraciones ambiguas o tiempo-espaciales su influjo es siempre vital. La Palabra de Dios actualiza su mensaje y se une a las intenciones de los bautizados que buscan constantemente el crecimiento de su experiencia con el Resucitado. El mensaje que predica la Iglesia está contenido en la Revelación Escrituristica y se proclamación se enmarca en la Misión de la Iglesia generando una cosmovisión que parte de la Palabra y se materializa en alguna medida en el rito sacramental que la Iglesia celebra o celebre en cualquier momento. La Palabra de Dios es fuente de Gracia y está constituida en su naturaleza como un Medio de Gracia que llega a los creyentes… La Palabra de Dios es atemporal y su mensaje viaja de época en época según sea la necesidad del bautizado. La Palabra de Dios cala tan profundo como lo permite el ritmo personal y espiritual de cada bautizado, es decir, no opera la misma dinámica en la persona humana esto dependerá del crecimiento en la Fe y espiritualidad del Creyente. La llamada Liturgia de la Palabra aterriza en escenarios bien distintos pero surte los mismos efectos. Nuestra Liturgia necesita de sus contenidos y naturaleza revelada para establecer una simbiosis espiritual  sin distingo alguno entre bautizados. Es la Palabra un mensaje contenido en lo más profundo de la Voluntad de Dios. La proclamación de sus contenidos nos ubican en la perspectiva del reconocimiento de una realidad humana que siempre se convierte en personal ante su influjo… La Palabra de Dios llega a cada una de las fibras del alma como del corazón y establece una relación coloquial dando Sabiduría al bautizado y conocimiento de la obra salvífica de Cristo. Ella ha visto crecer y decrecer sociedades enteras y está delante de nosotros marcando el camino de  Fe del redimido. La Palabra de Dios no es un accidente puesto que ella si altera nuestra naturaleza afectiva, emocional, histórica y nos dice claramente que quien la “escucha y la pone por obra” vivirá plenamente el mensaje de Salvación contenido en sus palabras y simbología. La Iglesia alimenta su Liturgia con ella al punto de despertar la conciencia de los bautizados y amonestarlos continuamente. Trabajemos para que su dignidad resalte en cada una de nuestras celebraciones desmontando así “ídolos” que fabricamos no de su exposición sino del culto a  quienes la exponen… La acción cultica de nuestra Liturgia rebosa en aclamaciones sobre su peso  salvífico como quiera que nuestro (L.O.C)  se inspira en ella al punto de constituir una porción nada despreciable de su contenido. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO…

  LA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO… Éxodo capítulo 34 versículos 29-35. 2 Pedro capítulo 1 versículos 13-21. Salmo 99. Lucas c...