sábado, 25 de marzo de 2017

NECESITAMOS UN DISCURSO TEOLÓGICO...

METAFÍSICA DE NUESTRO DISCURSO TEOLÓGICO… ES NECESARIO POSEERLO.



La intención de nuestras palabras se traduce en la comprensión de quien las escucha o interpreta.  Es pues necesario articular un Discurso teológico  desde la perspectiva de la reflexión y sus paradigmas idiomáticos. La Metafísica  de nuestro discurso está llamada a manifestar todo aquello que es importante y constituye en argumento o centralidad de nuestra Cosmovisión. No es lo mismo hablar sin manifestar los móviles de nuestras palabras y la naturaleza que pretende revelar a poner de relieve que todas las oraciones que articulamos tienen una especificidad determinada. Los PP. Griegos tuvieron una gran dificultad a la hora de comprender la función el Verbo Divino y como expresarlo en las categorías idiomáticas, mientras que en Occidente los PP. Latinos interpretaron desde la dimensión Psicológica al Verbo y por analogía construyeron un discurso que llega con facilidad a expresar  el contenido inicial. Agustín de Hipona aterrizó la cuestión al plantear la relación entre la Esencia Divina y los componentes idiomáticos expresados en latín… Esta relación derivó en la proyección del Amor como la Esencia y la Substancia de Dios comunicada intencionalmente al ser humano. Siendo el principio de la Revelación solo la Palabra Verbo latino  o Logos  griego. Para estos últimos es el Verbo la interpretación del sonido que se produce en las palabras de quien habla, luego el Verbo o Logos de Dios es su “Voz”  en la Creación y en la naturaleza de la humanidad como sonido intencionado que comunica todo aquello necesario para la Deificación del ser humano. Mientras que los latinos y particularmente el Hiponense hablan del Amor como la intención misma y esencial de la Comunicación de Dios, es decir, el Verbo de Dios expresa lo que hay en el corazón amoroso del Padre… Por analogía diremos que el Discurso personal no se constituye solamente en la exposición de lo que sabemos o creemos saber intuitivamente sino en la manifestación de nuestra Fe razonada  (primicia de la Tradición Anglicana).

Sobre la elaboración de un Discurso teológico es de capital importancia aseverar que responde a la profunda convicción de nuestra Fe y  que de esta forma logra intelectualizar lo que se cree con lo que es posible creer… La coherencia de nuestro Discurso parte de las palabras del Salvador en el Evangelio de Juan capítulo 12 versículo 26: Si alguno me sirve, que me siga, y donde Yo esté, allí estará también mi servidor. Si tomamos este Texto Joanico encontramos que la percepción del Salvador es intuitiva y se refiere a la Pascua. Es la presencia de quienes creen en su Ser y le asistirán hasta la eternidad.  Es por demás la consumación de toda experiencia cristiana asociada a la Gracia del Redentor. El punto focal de su Tesis consiste en asegurar que la reciprocidad alimenta la Esperanza segura de trascendencia y eternidad en cada uno de los bautizados. Son las palabras del Señor el punto de partida y de arribo para nuestra argumentación trascendente. La lucha interior del Redentor por nuestra Salvación se manifiesta y aun así la exposición de su Amor es más poderosa que todo lo sucedido en su corazón (Pasión y Muerte). Si nosotros como clérigos y seminaristas   (sea cual fuere el caso en cuestión) no argumentamos un Discurso coherente simplemente estaremos repitiendo “tonalidades” propias de la realidad de otras y otros y la elaboración en perspectiva salvífica del Discurso teológico personal queda en “pañales”. Hoy se hace urgente argumentar sobre la Esperanza segura como hemos leído en Juan y sobre toda consideración referenciar la Salvación como el ejercicio constante de la Gracia  y su influjo en nuestro intelecto para producir una primicia a la que llamaremos Discurso teológico… Es pues indisoluble lo expresado con palabras como lo vivido por la experiencia de la Fe en Cristo. En Emaús queda de manifiesto que la racionalización de los postulados doctrinales unidos a la intuición de un corazón amante de su Fe da como resultado la capacidad de identificar y vivir la experiencia del Resucitado…Emaús  afronta el fenómeno de la Resurrección y supera el Mito. Esto es, logra derivar en perspectiva salvífica todo lo acontecido con el Salvador del Mundo. Los Paradigmas que suponen nocivo o poco práctico el conocimiento sobre la expresión de Fe están errados ya que la Teología es formalmente Especulación del corazón que cree pero necesita razonar sus contenidos para encontrar también en ellos la expresión de su Fe…   Una primicia Agustiniana señala: Nadie ama lo que no conoce, quedando de manifiesto que el conocimiento es referencia y reciprocidad del amor como experiencia.  El dar razón de nuestra Fe nos permite idiomatizar lo que creemos y expresamos en acciones. Pablo nos enseña y lo mismo Santiago que la Fe se interioriza y se convierte en obras solo cuando el corazón pasa del sentimiento a la acción y la corporalidad de la Fe son las obras bajo la primicia de la expresión de la trascendencia. Abraham el llamado padre de la Fe lo fue no solo  porque creyó sino porque lo que creyó lo revistió de obras al moverse literalmente al encuentro de su Señor que le mando salir de su ciudad natal. Ese movimiento revestido de trascendencia le permite al Creyente afrontar su cotidianidad como parte de su caminar hasta la eternidad…   La Fe de Moisés  superó el fenómeno intelectivo (lo que interpretan nuestros sentidos, abordaje Psicológico) de ver un arbusto en “combustión espontánea”  para asumir que tal manifestación tenía un contenido  poderoso la revelación de Dios. Moisés no solo apreció las Consecuencias de la manifestación de Dios sino que procesó las Causas de la escogencia y se ubicó espacialmente en la realidad de los desplazados en Egipto. El análisis praxecológico del fenómeno de la “Zarza ardiendo” nos dice que la acción sobrenatural parte de la imposibilidad natural para generar combustión y es aquí donde se asegura la intervención sobrenatural de Dios.   La toma de conciencia de uno y otro Patriarca la resume el Redentor en la escena de la mujer samaritana en el pozo de Jacob… El Agua Viva es la materialización para ser percibida del referente de la  Gracia que ofreció a aquella mujer (fenómeno intelectivo) sin desconocer que la Gracia transforma y Deifica la naturaleza singular de la persona humana. El Discurso teológico tiene como meta o razón de ser la formulación abreviada de toda una estructura formativa puesta en los signos y símbolos del lenguaje… La percepción del discurso está fundamentada en la organización de los presupuestos que componen el Círculo Hermenéutico que elaboramos. Todo lo anterior da como consecuencia la estructuración de un cuerpo doctrinal creíble y ordenado. El mejor ejemplo de ello lo constituye el Credo o formula doctrinal de la catolicidad (Niceno constantinopolitano). La Especulación  es parte viva del Discurso teológico sin ella incluso los  apriorismos de nuestra Fe no tendrían amarre. La promesa del Salvador sobre estar siempre a nuestro lado nos obliga a plantearnos la necesaria transformación Ontológica de nuestra Substancia o componentes esenciales de nuestro Ser y su existencia. La Fe y la Razón no son antagónicas diría el Hiponense simplemente una ilustrará la otra y en sentido contrario procede la afirmación: Que nuestra razón revise lo que creemos con el corazón.  El conocimiento es el fundamento a natura de nuestro Discurso teológico y sin su componente sería simplemente la repetición de un Discurso impropio. El punctum dolex de nuestra argumentación  y reflexión es la Resurrección del Redentor solo discutimos el cómo procede en la comprensión de nuestras categorías mentales ya que el contenido  y su naturaleza están a salvo de cualquier consideración posible. El fenómeno de la Resurrección está íntimamente unido a la percepción de sus amigos  discípulos… Gracias a la afirmación anterior es posible sostener que el eje relacional se establece entre el Jesús histórico  y  el  Cristo de la Fe no implicando con ello la necesaria percepción fuera de la interpretación de la Fe. Nuestro Discurso teológico se orienta a la explicitación de lo sobrenatural en categorías perceptibles para nuestros feligreses. Los PP. Griegos manifestaron una grande dificultad al ser confrontados sobre la naturaleza del fenómeno y como el Jesús histórico no deja  su corporalidad ni aun cuando muere en la Cruz. La fórmula preferida por ellos y los PP. Capadocios se desprende de Orígenes al argumentar que el “Verbo de Dios nunca abandonó su presencia por encontrarse en un continuo y permanente retorno al  Padre Dios.  Orígenes no rompe ni por un momento la relación histórica de la Encarnación con la trascendencia de la Resurrección planteándonos una dialéctica perceptible solo desde la naturaleza del Resucitado y su plena Glorificación lo que por analogía nos habla de la Deificación del ser humano. La Substancia de Dios no se divide solo se explicita, las funciones de la Encarnación y la Resurrección como su inclusión en el Tiempo y sus categorías espaciales.

El Qué o Sustantivo de la Tercera Declinación latina Quaestionis o Cuestión (complementa el qué) nos indica que el interrogante es despejado en el Discurso por el planteamiento de la experiencia de Fe y la  comprensión de la razón. El argumento fundamental de nuestro Discurso teológico se desprende precisamente de la experiencia personal como de los enunciados racionales de nuestra Fe. Todo bautizado está llamado a dar razón de su Fe y con mayor presteza  el Clérigo que funge a nombre de la Iglesia.  El Qué pasa a convertirse en la consecuencia directa del Cómo  nos formamos y vivimos nuestra experiencia con el Resucitado. La experiencia en Emaús  es la narración de una vivencia que superando el discurso inicial se instala en la sique de los testigos del suceso, muy probablemente estos hombres vieron el desenlace de Jesús en la Cruz. Los signos y las palabras que permitieron  a estos hombres reconocer al Resucitado son elementos de su conciencia religiosa la misma que nos permite afirmar que el Pez y el racimo de uvas son signos de la Eucaristía aunque en el hoy de nuestra historia no los empleamos como tal en la Confección de la Santa Eucaristía. El Discurso teológico es eminentemente Cristocentrico lo que implica el acercamiento de cualquier postulado a la realidad y su revelación desde documentos romanos sobre el ajusticiamiento de un “tal” Jesús hasta las narraciones Post-pascuales de la Iglesia Primitiva pasando por las manifestaciones de Fe de cada época vivida. Es pues como reconstruimos la Historia de Fe y actualizamos al Resucitado presente en nosotros. Hemos superado el Mito al afirmar que los tiempos y  vivencias son  signo del Resucitado y no dejamos esta formulación exclusivamente a las tradiciones del pasado (en términos de estadios de madurez no cronologías). El Clérigo de esta Iglesia debe vivenciar y con ello actualizar la percepción del Salvador en su Ministerio y en sus feligreses. La finalidad explicita e implícita de cada actividad pastoral sin importar su naturaleza es manifestar que Cristo está vivo y es la razón de ser   de todo cuanto emprende la Iglesia y sus Ministros (Ordenados y Laicos)… Nuestro Discurso teológico actualiza la percepción espiritual del Resucitado. Desde esta perspectiva asumimos que el Discurso teológico es Metafísico  ante todo por la naturaleza de su contenido y finalidad de su exposición.  La fórmula lapidaria que asegura que el ser humano es esclavo de lo que calla no tiene fundamento somos esclavos de las verdades que ignoramos. La Mente de Dios y solo ella se piensa a sí misma y fruto de su Pensamiento y Amor  Engendra al Hijo Eterno o Verbo de Dios…

 El Espiritu Santo es Dios porque solo Dios cuando comunica se comunica a sí mismo a diferencia de nuestra Inmanencia. Desde luego que el Hijo es parte Esencial y Substancia de esa comunicación eterna o Procesiones siendo activa mientras que el Espiritu Santo hacia el Padre y el Hijo es Pasiva (repaso).  Nuestras Homilías actualizan contenidos   especialmente Escrituristicos no implica esta afirmación que estamos revisando y conformando nuevas interpretaciones o discursos porque esta Comunión Eclesial afirma categóricamente la Inerrancia de la Biblia. Nosotros no re-escribimos ni una “coma” de la Tradición recibida.  Para concluir este muy breve ensayo diremos que la Palabra  de Dios es nuestra guía y consuelo y que contiene todo lo necesario para nuestra Salvación y que la interpretamos unidos a la Tradición y a los Santos PP de la Iglesia. Bien diría san Jerónimo: El Canon de las Sagradas Escrituras está más en el corazón de la Iglesia que en los Libros.   
  


martes, 21 de marzo de 2017

CUARTO DOMINGO EN CUARESMA.

CUARTO DOMINGO EN CUARESMA… Año A, Salmo 23, 1 Samuel  capítulo 16 versículo 1 al 13, Carta a los Efesios capítulo 5  versículo 8 al 14,  Evangelio de San  Juan capítulo 9 versículo 1 al 41.



El hombre mira las apariencias pero Dios mira el corazón versículo 7. Es la primicia que define el contenido de este pasaje bíblico. La Gracia del Espíritu Santo es quien escoge a los bautizados sin que tenga que mediar consideración distinta de nuestra parte.  Quienes pasaron delante de Samuel reunían según el criterio humano las características necesarias para ser ungidos pero Dios no busca en nosotros modelos o paradigmas sino corazones dispuestos ya que es Él quien adelanta el trabajo. Somos consagrados a Dios por medio del Santo Bautismo y no  por nociones de nuestra habilidad o valía personal. El relato que hemos escuchado en la primera lectura sin duda hace parte de la tradición profética de Israel y es la manifestación de la Voluntad revelada de Dios por medio de un Rito de Consagración. Sabemos que David fue ungido también por los ancianos y que en su primera unción se guarda su contenido y significación por asuntos políticos en su Nación. Lo que es de capital importancia resaltar es el hecho de la escogencia por parte de Dios y sus planes para con David que no difieren de nuestra escogencia por medio del Pacto bautismal. No olvidemos que somos los ungidos de Dios y que nuestra vida debe ser siempre respuesta y afirmación de su escogencia y misión a lo que  estamos destinados. 

El apóstol Pablo en su Carta a los efesios arriba citada, nos invita a poner en orden las preferencias y no perder de vista que el dinero mal encausado resta a Dios el culto debido por dárselo a las cosas materiales adquiridas como centralidad de nuestras vidas. Es pues la codicia capaz de dañar o envilecer la Imagen de Dios en nosotros y terminar por sublimar lo que es perecedero y que solo aporta felicidad pasajera.  Vivamos pues como hijos de la Luz nos dice Pablo para que podamos así establecer la diferencia y proceder de forma ordenada y armoniosa… Sacudamos nuestras vidas  despertemos del letargo que implica existir solo delante de los hombres y perder de vista la presencia de Dios. Somos seres destinados a la trascendencia y no materia de muerte. Hagamos un “inventario” de nuestra vida y de las cosas que consideramos valiosas en ella no sea que estemos confundiendo el valor con la utilidad en términos egoístas de autosuficiencia. Solo la Luz de Cristo puede exponer nuestras obras y purificarlas así como convertirlas en agradables para nuestro Dios. Refrenando los comportamientos del Siglo procederemos como hijos de un mismo Padre y Señor. Es pues para Pablo el corazón del ser humano el lugar ideal, el templo de lo sobrenatural que rinde gloria a Dios.


El Santo Evangelio  relata la “curación de un ciego de nacimiento” se presenta en el contexto de la vida pública del Salvador y para Juan es una oportunidad más para aseverar que la obra de Jesús solo terminará con su muerte puesto que la Voluntad del Padre Dios es proceder por medio de sus obras. Lo anterior es fundamentado por las palabras del Señor mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo versículo 5. Como en Pablo este Evangelista acude siempre a la simbología de la luz para designar la obra de Dios y las tinieblas o ausencia de luz como obra del mundo sin trascendencia posible y limitado por el pecado y sus estructuras… Quienes rodeaban a este hombre ya se habían acostumbrado a su presencia pero solo Dios en su Hijo Adorado le dignificó liberándole de sus ataduras. Solo Dios reconoce a sus hijos y hace todo para liberarles y sanarles. La piscina de Siloé es signo de las bendiciones mesiánicas y el agua contenida en ella es referida simbólicamente a la presencia del Espíritu Santo en el Ministerio del Redentor. Los ojos al sanar ponen de relieve la importancia de la Conciencia y su buen juicio y desde luego buenas intenciones en la comprensión de la Bondad de Dios que toca y limpia las impurezas de sus hijos.  Aquel hombre transcendió a su propia percepción de la vida y su realidad y entró en la dinámica de los bautizados cuando viven a plenitud su Pacto bautismal. Jesús en el  uso del “barro”  y su saliva refleja   como el poder de Dios emplea lo cotidiano y lo instrumentaliza al punto de re-significarlo convirtiendo este  Rito de Sanidad en figura potenciada del Santo Bautismo. La soberbia y auto-satisfacción  hacen Hoy en día que muchas personas confíen solo en sus conocimientos y en la Ciencia que interpreta la vida como estrictamente natural. Pero aquel hombre privado de la vista obedece al modelo cristiano de quienes confían en Dios y en su Sabiduría absoluta para enfrentar la vida y lo que ello puede implicar… Es la luz de su Gracia la que permite al Creyente verle literalmente presente en su Palabra y en la Iglesia. El Libro de Proverbios en el capítulo 15 versículo 29 dice: Dios se aleja de los malos, y escucha la plegaria de los justos. El retener el conocimiento de su Identidad es consecuencia de las tinieblas del pecado que rodean la vida de sus detractores. Solo quien reconoce su   autoridad podrá verle sin tener que taparse los ojos como Moisés o el profeta Isaías y otros tantos. La luz de los ojos es el alma y el corazón. Hay ciegos que ven mejor que cualquier invidente pero solo perciben cosas naturales y no trascendentes… 

viernes, 17 de marzo de 2017

SANIDAD INTEGRAL. BREVES.

SANIDAD INTEGRAL… LLAMADOS A SER SANOS Y LIBRES.


*Las dolencias son parte viva de la Especie humana como en general de la vida en todas sus formas. En el ser humano el dolor y por ende el sufrimiento adquieren una dimensión sobrenatural al considerar nosotros que nuestra situación se agrava por el pecado personal  y anteriormente por el original que borró de nosotros los dones preternaturales… El Salmo 147 versículo 3  dice: “Él  sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”. No es posible escapar de los desafíos del mundo y sus desilusiones.

*La Sanidad Integral reclama la madurez de una relación espiritual que supera la inmediatez de las emociones  y construye paulatinamente tanto conocimiento como experiencia con Cristo. Nos hace parte de los “dichosos” de la bienaventuranza Joanica capítulo 20 versículo 29. La Paz de Dios es don que edifica y sana todo tipo de relaciones (Filipenses 4,7) pues es la misma Paz que nos brinda el resucitado y que en el Hoy de nuestra historia nos dice a cada uno de nosotros que no podemos escoger los sufrimientos y los conflictos pero si el cómo enfrentarlos y buscar la Sanación  tanto del cuerpo como de las emociones y los afectos (Jeremías 31: 13-25) y aún más cuando asistimos a la Eucaristía lo hacemos en dos vías que por analogía confluyen en lo mismo y esto es  Adorar y Curar…

*La Sanidad es un proceso que se vive como Don  y como Tratamiento  Divino solo así es factible afirmar que la vida y la salud como la muerte están en manos de Dios y que nos alimentamos cuando hacemos su Voluntad. Recordemos que el Alimento de Jesús es hacer la Voluntad del Padre Dios (Jn 4,34) es muy fácil confundirnos con nuestro propio capricho. Jesús vivió perfectamente el Poder del Perdón y por ende su corazón siempre fue sano y libre para hacer la Voluntad de Dios (Lucas 23,34) cuando expresas que Dios no escucha tus oraciones es muy posible que tu corazón este siendo silenciado por la “total ausencia de perdón” y continúe lleno de cosas que te esclavizan y apartan de la Voluntad de Dios.  

Sanidad Integral--------------------------------1 Samuel 1:1-7
Sanidad Interior---------------------------------Isaías 53:4-5 (damos de lo que poseemos)
Palabra de Sanidad y Vida----------------------Salmo 107,20
El Poder que libera y Restaura al Bautizado------------ Salmo 120,7-------------Salmo 34,19-------------------------------- 2 Corintios 12,9---------------------1 Juan 1,7; 2:9-11.

*La Sanidad…  Como proceso de crecimiento en la Fe se brinda y genera bienestar en la Familia y en la Congregación, recordemos que Pedro y Juan dieron de lo que tenían en abundancia…………. Hechos de los Apóstoles 3,6.



   

jueves, 16 de marzo de 2017

TERCER DOMINGO EN CUARESMA...

TERCER DOMINGO EN CUARESMA… Salmo 95, Éxodo capítulo 17 versículo 1-7, Romanos capítulo 5 versículo 1-11, Juan capítulo 4 versículo 5-42. 



La experiencia del pueblo en el desierto está acompañada por momentos de incertidumbre y desconfianza y la respuesta de muchos de ellos en nada difiere de algunas de nuestras manifestaciones en el presente. Massa y Meribá no solo expresan simbólicamente las tentaciones y conflictos del pueblo en su peregrinar sino que también motivan la intervención de Dios. Los ancianos bien podrían hacer referencia al tiempo de los Jueces, lo cierto para nosotros es que la respuesta del bautizado debe sopesar cada palabra e intencionalidad de las mismas y que a Dios no se le puede tentar, más bien, celebrar su maravillosa presencia en medio de nosotros. La falta de agua en ellos es sustituida por la escasa o poca valoración que muchos cristianos hacen de los dones naturales que la naturaleza comparte con nosotros y por medio de los cuales sostenemos la vida en todas sus formas. La Sed es una manifestación Bíblica que adquiere la dimensión de carencia espiritual. No es solo el agua es también la Gracia para hacer de nuestras vidas una experiencia enriquecedora para quienes están a nuestro lado. Moisés toma el cayado que utilizó para dividir las aguas y toca la roca que brota su líquido preciado. No importa si es roca o madera cuando el amor de Dios está con nosotros todo es posible y un ser inerte como la piedra puede ser decisivo en los planes de Dios “porque hasta las rocas saben quién es su Señor y Creador” cuanto más nosotros sus hijos para desconfiar y dudar a estas alturas de nuestras vidas.

Pablo nos invita a vivir en amistad con Dios, es decir, a vivir alimentados por su Gracia la que permitirá a todo bautizado  crecer bajo la Voluntad de Dios. Todas las virtudes en la vida del Creyente son fruto de la presencia de Dios. El Amor de Dios se manifiesta generosamente en cada uno de sus hijos. Las promesas de Dios se cumplen en su Amor y Misericordia. Esa es nuestra garantía de poseer los “bienes eternos” que el contrato se selló en la Cruz y se firmó con la Sangre del Redentor. Las afirmaciones anteriores deben conducirnos a trabajar denodadamente por participar de su Reino futuro en una clara alusión escatológica al cumplimiento de sus designios. El cristiano no puede perder de vista que está llamado a vivir en el mundo y construirlo en Justicia como testimonio del Reino de Dios que habita en cada uno de nosotros.  Ya no hay enemistad porque Cristo reparó todo daño en nosotros. Para el apóstol la muerte es el inicio de la certeza experimentada en este mundo mediante la Fe en Cristo resucitado. Viva la amistad y la fraternidad que une a los hijos de Dios en el propósito de vivir alegres el llamado a trascender.

Es muy conocido el pasaje Joanico de la “Samaritana” su ubicación es la antigua Siquem al pie del monte Ebal en la actual Askar. Es un relato independiente de otra fuente solo frecuentada por el Autor del cuarto Evangelio. Como argumentación histórica el Libro del Génesis no habla sobre su ubicación o existencia. El llamado pozo de Jacob enfrenta dos tradiciones de un lado los samaritanos y de otro los judíos. Continuando con el relato Joanico aquella mujer entra en contacto con Jesús y esta construcción literaria corresponde a la Literatura Patriarcal. El contenido es una clara alusión al Espíritu Santo constituido en el artífice del “nuevo nacimiento”  por medio   del cual llega la Salvación a la humanidad. Es también un llamado a la conversión que debe superar los imaginarios que impiden el crecer en la fe y en las buenas obras de los bautizados. Juan también incluye una alegoría muy especial y es la referida a los maridos o compañeros que tubo aquella mujer, se habla de cinco lo que explica la inmigración forzada de igual número de pueblos paganos cerca de los samaritanos: El rey de Asiria hizo venir gentes de Babilonia, de Kutá,  de Avvá,  de Jamat, y de Safarváyim y los estableció en Samaría en lugar de los israelitas; ellos ocuparon Samaría y se establecieron en sus ciudades… Segundo Libre de Reyes capítulo 17 versículo 24. Aquella mujer desconcertada por las palabras del salvador argumenta sobre sus prácticas culticas, miremos el Texto Sagrado de Tradición: Nuestros padres adoraron en este monte y ustedes dicen que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar, versículo 20.   Ella se estaba refiriendo al templo samaritano destruido el año 129 y que rivalizaba con el construido en Jerusalén. Fue destruido posteriormente por  Juan Hircano. Sumo Sacerdote de Judea y ultimo hijo de Simón Macabeo, gobernó sobre el año 134 a.C recibió el título de Etnarca conferido a gobernantes de pueblos vasallos que no alcanzaban el estatus de reino.


Retomando el Texto Sagrado, la respuesta de Jesús a la mujer samaritana marca el derrotero de su Misión de carácter Universal. Ya no es un pueblo constituido por unos cuantos. Ahora hablamos de la totalidad de la humanidad bajo el signo de la Adoración y exaltación del Señorío de Dios en sus vidas. Un verdadero culto que brota del corazón del Creyente en sintonía con el amor de Dios manifestado en su Hijo Jesucristo. Jesús habla del alimento común que supera con creces al Maná del desierto. Ese alimento escatológico es la Palabra y Voluntad de Dios que hoy se refleja en la Misión de la Iglesia.  A Juan debemos ese carácter Universal que explicita en su Evangelio y como logra ubicar a Jesús en ese contexto que supera todo vínculo relacional con Israel como pueblo escogido. La Fe es otro de los componentes de este relato y es precisamente la Fe en Cristo como el enviado del Padre. Es nuestra misión propender por guardar a buen recaudo esta relación entre Cristo y cada uno de los bautizados. La Fe es un don que se transforma en la certeza de la eternidad a la que fuimos asociados por la Voluntad de Dios. Pidamos la Gracia y cultivemos su presencia transformadora en nosotros. Como aquella mujer pidamos explícitamente del agua que brota a la vida eterna que aquí es una bella figura del Espíritu Santo. 

martes, 14 de marzo de 2017

MENSAJE DEL SEGUNDO EVANGELIO SOBRE LA PASIÓN DEL REDENTOR...

QUÉ MENSAJE NOS REVELA EL EVANGELIO DE MARCOS SOBRE LA PASIÓN DEL REDENTOR. Capítulos 14 versículo del 43 al 72 y capitulo 15 versículo del 1 al 47.




La escena inicial es centrada en la aparición de uno de los 12 (Judas) quien como es la tradición judía saluda al Señor con un beso en su mejilla. Este tipo de saludo tan común era normalmente protocolizado por personas cercanas sean familiares o amigos. El beso es signo de reconocimiento de la persona en el medio legitimado de las relaciones fraternas. Es también fuente de tranquilidad y cercanía. La confianza está rota y toda su significación fraterna perdida.  Notamos que justo antes del beso Judas saluda al Señor con una forma solemne de “maestro” introduciendo  en el relato Marcano la connotación Mesiánica de Jesús. Es pues el calificativo equiparado a la Sabiduría que procede de Dios más que como un Atributo como su ser revelado Rabbí. La presencia de respuesta armada pretende revalidar la esencia del Mensaje haciendo alusión al rechazo por parte del Salvador de la violencia como método de proceder frente a la hostilidad del mundo que aquí asume el carácter de la respuesta personal ante el drama y el conflicto. Queda claro para nosotros que la respuesta es desde la Oración y la Palabra de Dios. El corazón que responde con violencia puede ser considerado como invadido de la connotación del pecado que busca desdibujar precisamente las enseñanzas evangélicas.

La presencia de Jesús anterior a este incidente no despertó la suficiente animadversión entre las autoridades religiosas de Israel, sin duda, es una aseveración de la “hora”  en la que se manifiesta contundentemente la obra salvífica del Señor… Es de particular interés el versículo 51 donde solo este Autor habla de la presencia de un joven que seguía al Señor y que cuando intentaron arrestarlo salió corriendo dejando tras de sí las vestiduras que llevaba (lienzo) vestido sencillo y reflejo de austeridad para su portador. Para algunos estudiosos es una referencia personal del Autor del segundo Evangelio. Es posible encontrar similitud con el profeta Amós capítulo 2 versículo 16: Y el más esforzado entre los bravos huirá desnudo el día aquel, oráculo de Yahveh. Esta anterior referencia conecta con el versículo 53 y siguientes, cuya finalidad consiste en “armar” el proceso al que fue sometido Jesús. Aquí es posible observar concordancia con los demás relatos evangélicos. Los falsos testigos y las agresiones (físicas y verbales) son parte de la injusticia que quiere resaltar Marcos. Este modelo injusto se constituye en una flagrante violación de la Alianza puesto que un israelita debía comportarse transparentemente con otro y su calumnia era considerada una afrenta al mismo Dios. La magnitud de sus acciones es para Marcos motivo de rechazo y las relaciona con las palabras de Jesús y la falta de Fe de quienes escucharon su Mensaje… El versículo 61 nos muestra cómo se guardan las autoridades religiosas de pronunciar el Nombre de Dios, sustituyen el Nombre de Yahveh por el del Cristo, los seguidos ultrajes nos recuerdan al profeta Isaías capítulo 50 versículo 6 quedando claro que la profecía se cumplió en el Señor aunque sus verdugos ignoran su contenido puesto que están determinados a quitarle de en medio. Desde luego no cita al profeta en referencia con el Salvador sino más bien con  relación a la vida del profeta y a Jesús que sufre de forma similar. El propósito Marquiano es claro,  toda violación de la Ley implica un castigo y describe el “como” ellos violaron su propios preceptos al juzgar y dar muerte a Jesús ignorando las mismas señales que ellos describen o configuran en un contexto y escenario distintos. La blasfemia de la que es objeto su acusación es la reconstrucción mal intencionada de su discurso y sus implicaciones de Fe se tornan en un asunto político y solo así ellos aseguran la intervención romana en su favor. Marcos pretende ligar y argumentar la manera de estas acciones pero deja en claro que ninguno de ellos tiene noción cercana a la realidad del Redentor. El juego de palabras contenido en el versículo 65 no supone otra cosa que una figura de adivinanza muy común en el fetichismo romano, recordemos que los  romanos eran politeístas y tenían tal cantidad de divinidades tanto nacionales como personales que era imposible suponer que una persona pudiera rendirles culto a todos ellos. El panorama de idolatría era tan profundo que la confusión del proceso contra Jesús supone la intervención de la conciencia religiosa de sus acusadores. El valor de estos testimonios es secundario es posible notar una especie de armonización con los Textos sinópticos. La idea central es la misma de todo el Evangelio Marcano “a Jesús solo se le puede conocer desde una profunda relación espiritual que se centre en su Persona y no en sus acciones sobrenaturales tales como los milagros obrados por Él” de allí que un testimonio falso solo desdibuja la experiencia de Fe y nos dice de qué lado se encuentra. 

Desde el versículo 66 al 72 se construye una serie de relatos que constituyen una unidad temática donde reconocemos la inserción de uno más primitivo aprovechado por Juan para hablar sobre las “negaciones” de Pedro y el canto del gallo tres veces (3) en Marcos supone la existencia de la primera fuente de la tradición oral. El objetivo posterior es determinar la influencia en la conciencia de Pedro que a pesar de las oportunidades que le brindaron los dos cantos anteriores los ignora y continua negando al Señor lo que despierta en su conciencia la idea de traición. El relato original es el primero justo antes de salir al portal en el versículo 68. La salida al portal simplemente es para concluir el relato y empatar con el Texto que continua en la dirección del juicio al Señor. El argumento lo podemos constatar en Juan capítulo 18 versículos 17 y los versículos 25-27 para las demás negaciones. Este espacio en su relato es acomodaticio. Esta escena concluirá con la misma expectativa que genera las demás y sobre todo con la respuesta de Pedro que luego produce desconcierto, es pues, la separación intuitiva de la antigua condición y que será asumida por la Gracia para dar futuro testimonio de Jesús al punto de entregar la propia vida en un acto heroico de negación de la propia existencia en favor de su muy profunda experiencia de Fe.  Como Pedro el Creyente no puede perder de vista que la razón de su Fe pasa por la aproximación a la realidad de Dios que transforma las vidas que toca sin importar su requerimiento.

El capítulo 15 toca de lleno el proceso seguido a Jesús y le pone en el escenario de la autoridad romana. Esta ocupación había suprimido los derechos de Israel al punto de dictar sentencia bajo la norma romana, no olvidemos que la crucifixión era parte de este sistema  de justicia. Las implicaciones políticas así asumidas por los judíos dejaron fuera cualquier otra consideración sobre el proceso levantado contra el Señor. No podemos dejar de mencionar que los judíos habían pedido a Dios ser gobernados por Él y ahora se “ponen” en manos de los romanos paganos para ellos, y aceptan su sistema de justicia con tal de consumar su injusticia… El tránsito desde la acusación hasta su veredicto es casi que inmediato para Marcos cuya anterior experiencia supone que al desconocer la Identidad de Jesús era imposible interiorizarlo y reconocerlo por lo que ninguna objeción  extra sobre su Identidad podría ser tenida en cuenta. El juicio tiene un ingrediente que lo relaciona con la respuesta de Caín a su hermano Abel y la poster agresión de este. Así lo manifiesta el versículo 10 centrando su atención en las verdaderas intenciones de los judíos.

*****Marcos presenta a Pilato como el responsable de la opción de escoger a un detenido y condenar a otro. Esta propuesta es verdaderamente torpe para Marcos quien recrea la idea de que el pueblo llega ante Pilato sin pensar más que en lo que estaba ocurriendo con el detenido, según su visión Pilato es responsable al punto que no emplea figura alguna para exculparle de lo sucedido con Jesús. Es un proceso viciado de total injusticia. Es pues Pilato quien contrapone al nombre de Jesús al de Barrabas. En cuanto al personaje (figura)  que ayuda a Jesús a llevar la Cruz es sin duda conocida en la región de allí la nota ilustrativa sobre su Nombre como lo observamos en el versículo 21… La hora de la crucifixión está comprendida entre las 9 am y el medio día. Lo descrito en  estas escenas nos recuerda a la narración Isainiana sobre el Cuarto canto del siervo. Jesús en la Cruz es considerado un malhechor y como tal le “cuelgan del madero” en medio de delincuentes. Marcos ve en esta escena el culmen de la ignorancia y hostilidad del mundo que es renuente a reconocer al Señor y como si fuera poco emplea cualquier ardil para quitarle de en medio. El Canto del Siervo de Yahveh hace aquí alusión a Jesús y no propiamente a la suerte del profeta Isaías. Consecuentemente con su visión el Texto Marcano no consigna nada en referencia a un posible dialogo intuitivo entre Jesús y uno de los crucificados, pues conocemos que para Marcos no es asunto de oportunidad sino de coherencia y relación construida paso a paso…  No es admisible que uno de los condenados asumiera una actitud sin antes haber interiorizado el conocimiento de la experiencia en la Fe con Jesús. No hay “buen ladrón”  definición que parece más bien un exabrupto lingüístico e ilustrativo que una realidad de conversión y respuesta animada al Señor.

  En cuanto a la Pasión de Nuestro Señor Marcos evita hacer  comentarios sobre el sadismo y la saña con la que los condenados eran tratados, basta con decir que los “látigos” empleados tenían terminaciones en una especie de “anzuelos” de metal que al impactar contra el tejido lo arrancaban literalmente produciendo copioso dolor y sangrado, algunas veces llegaban hasta los músculos. Es muy probable que el propio Jesús experimentara tales oprobios en carne propia. La conclusión es clara para nosotros la intención de Marcos es centrar nuestra actitud en la existencia de signos clave para la comprensión y significación de la Cruz y el sacrificio del Señor. Pistas sobre el lugar donde se escribió este Evangelio las encontramos en un Texto Paulino Romanos capítulo 16 versículo 13. Son los personajes citados en este Evangelio en el versículo 21 del capítulo 15… El testimonio de estos hombres marcará la pauta para el establecimiento de las primeras comunidades cristianas con conocimiento escrito sobre el desenlace del proceso del Salvador, opera hacernos una idea, datamos entre los años 60 y 65 de nuestra Era. Es el testimonio que busca establecer Marcos en su mensaje escrito. El citar a las autoridades religiosas es parte de su intención por elaborar un relato con dos tipos de personajes. El primero de ellos es la incredulidad que se materializa en quienes ignorando las señales someten a Jesús a un proceso injusto. El segundo está constituido por quienes son auténticos testigos  al desarrollar previamente algún tipo de vínculo con el Salvador.  En este segundo grupo desde luego contamos a sus discípulos e inmediatos. Es una señal de la futura Iglesia presente en el misterio del Redentor que continuará su legado predicando lo visto y vivido como primera fuente sin descartar como vimos en el caso de la negación de pedro otras tradiciones que se compaginan perfectamente con el Texto primitivo. Las palabras de Jesús en la Cruz que cita Marcos son fiel copia del arameo bajo la marcada influencia del hebreo basta con citar textualmente el Salmo 22 versículo 2: Dios  mío Dios mío por qué me has abandonado. Es la cita que refleja el llanto y dolor de un inocente perseguido por sus congéneres y como en tal situación la Esperanza es retomada en la afirmación de su condición y suerte. Tal expresión no es vista como un reclamo a Dios sino como la afirmación de la total Teonomía puesta en práctica al confiar en la inminente respuesta de Dios. La visión del Evangelio es clara, quien acude a Dios será atendido sin importar el motivo o dolor de su situación. Queda para nosotros la necesaria praxis de la Justicia como cooperación en el plan de Dios para la Salvación de todos y cada uno de sus hijos. Los demás signos manifestados en este Evangelio son consecuentes con la Tradición y visión judía sobre su conciencia religiosa. Sobre la sepultura del cuerpo descendido de la Cruz es interesante como termina el capítulo 15, con el signo de la piedra “rodada” sobre la entrada de la tumba, se cierra el capítulo y su intención comunicativa y metafísica… Es poco probable que concluyera de esta forma puesto que una vez cerrado el sepulcro no se abría luego. La forma posterior a la conclusión del capítulo 15 es la antesala a su verdadero cierre en el capítulo 16 versículo 1. La diferencia la palpamos en el Texto Joanico del capítulo 19 versículo 39 y siguientes que nos habla sobre el cuidado con el cuerpo y la sepultura de Jesús como la presencia de las mujeres donde se establece una concordancia de contenido especialmente con Mateo capítulo 28 versículo 1 pero el móvil de la visita cambia el contenido propuesto es sobre toda consideración una elaborada pauta de un Ritual de Pasaje o Transito que involucra el testimonio de los cercanos a Jesús. Aquí no hay visita para embalsamar el cuerpo sino para testimoniar su Resurrección en el contexto de la Pascua que por sí solo verifica el transito del Resucitado y la conciencia generada por sus más cercanos sobre el desenlace que opera desde su Pasión, Muerte y  Resurrección, todo descrito en menos de 24 horas pero de un fuerte contenido de madurez espiritual. Este contenido resalta Marcos pero acude a la tradicional forma de preparar los cuerpos de los difuntos y entra en escena la “piedra del sepulcro” como signo visible de la intervención de Dios en el signo entendido así de la Resurrección del Salvador.



jueves, 9 de marzo de 2017

SEGUNDO DOMINGO EN CUARESMA...

Segundo domingo en Cuaresma. Año A Marzo 12. Libro del Génesis capítulo 12 versículo 1 a 4ª. Salmo 121. Carta a los Romanos capítulo 4 versículo 1 al 5 y 13 al 17. Evangelio de Juan capítulo 3 versículo 1 al 17. 



La vocación de Abraham  marcará el futuro de Israel como nación escogida por Dios. Todo dependerá de este supremo acto de Fe de un hombre que siguiendo su llamado emprende la empresa más difícil de su vida iniciando un recorrido tanto geográfico como espiritual. Sale de la tierra de los caldeos en compañía de su familia y llevando consigo sus bienes. Este movimiento es sobre toda consideración un abandono total a la Providencia y Voluntad de quien le llamó para constituirle en “padre de muchos” e inspirador de una de las religiones más antiguas del mundo. Más adelante en el capítulo 15 versículo 5 al 6  el Señor le ratifica o renueva la promesa de constituirlo en “Padre de muchos”, tengamos presente hermanos que la familia que más hijos tenía se consideraba muy bendecida ya que los hijos asumían el cuidado de los plantíos, ganado y demás posesiones del Clan o modelo primitivo de familia. Este hombre confió y fue recompensado, es la actitud que el bautizado debe cultivar en su vida y no dejar que las dificultades “minen” se Fe en Cristo… Somos también modelos y padres en la Fe de muchos con nuestro testimonio de vida y compromiso eclesial como quiera que la Iglesia sea el Nuevo Pueblo de Dios. Nuestra  Fe se constituye en el contenido trascendente de la auténtica  opción por Cristo y su Evangelio como en su momento lo fue de Abraham.

El apóstol Pablo en Romanos capítulo 4 versículo 1 al 5 y 13 al 17. Reconoce las cualidades del Creyente y más cuando a imitación de Abraham vive la fidelidad de su Fe en el Resucitado. Pablo va más allá al asumir que el Sacramento del Bautismo es el signo de nuestra Fe y que por medio de él encarnamos en nosotros las promesas de eternidad manifestadas por Cristo “Camino, Verdad y Vida que conduce al Padre Dios”… El santo bautismo contiene todas las gracias que nos hacen hijos de dios por adopción. Ya no es la Ley Mosaica la que impera en el corazón del Creyente, Cristo Nuestro Señor nos liberó de su carga y la transformó en la promesa de su amor y Misericordia. Solo así el cristiano es libre para amar y ser amado bajo el signo vivo de la Gracia. Esta experiencia nos conduce a encontrarnos con nosotros mismos y fortalecer nuestra experiencia con el Resucitado.

La visión Joanica  expresada en el capítulo 3 versículo del 1 al 17. Encarna la misma verdad que nos deja ver en potencia el Texto del Génesis y que ratifica Pablo pero agrega un toque de absoluta necesidad como de validez total en la vida de quien aceptando a Cristo recibe el santo Bautismo. Juan visualiza la presencia del Espíritu Santo clave en la “renovación” espiritual del Creyente y deja en claro que esta presencia es una gratuidad amorosa de Dios. Nacer una vez más es la concepción del “hombre viejo” que distante de Dios está impedido para reconocerle y vivenciarle.  Solo Cristo es el Hombre Nuevo y solo su Gracia puede edificar donde antes no había estructura alguna. El nacimiento definitivo del cristiano es el Bautismo y como tal se convierte en fuente capaz de transformar vidas y realidades… Somos criatura nueva lo que implica actitudes de vida coherentes con la Fe que expresamos en nuestra cotidianidad. El mundo reclama de nosotros el testimonio que solo los hijos de Dios pueden dar y solo así el misterio de su Gracia toma carne y hueso en nuestras acciones. El bautizado es Alteridad en el mundo. Juan observa en el Sacramento de nuestra Iniciación el nacimiento espiritual tan ansiado por todas y todos. Solo el Bautismo transforma esencialmente a cada persona redimida al punto de convertirnos en testigos de Cristo sin siquiera verle como pretendía Nicodemo en el juicio de su aproximación al Redentor  fuente de vida eterna. Juan vive en su Evangelio el proceso que lleva a Jesús a morir en la Cruz y más tarde  le contemplará glorioso en los coloquios pascuales. Dios en su absoluta Libertad mira al ser humano y contempla su vida como sus ideales y nos alienta a vivir de cara a su presencia en una clara actitud dialogante o consciente de lo que somos, creemos y vivimos.  Para Juan la auténtica Fe consiste en recibir a Jesús y en conocerle como enviado del Padre. En síntesis el cristiano está llamado a vivir en el mundo pensando con sus acciones en la trascendencia  que fundamenta su Esperanza. Es  Cristo  nuestra Verdad absoluta vivificante y vivificadora como total y totalizante.


martes, 7 de marzo de 2017

MANEJO DEL LUTO Y EL SUFRIMIENTO...

EL  LUTO  COMO EXPRESIÓN  DE  SUFRIMIENTO Y   ACEPTACIÓN DE SITUACIONES  Y  EMOCIONES TANTO  FÍSICAS COMO  ESPIRITUALES.


DEFINICIONES.


La persona a lo largo de su experiencia de vida atraviesa distintas situaciones que empeñan tanto su esfuerzo físico como espiritual y en esta esfera entra perfectamente el Luto. El luto expresa el dolor que traduce la ausencia de personas, cosas y animales, es sobre toda consideración el choque o confrontación de la realidad que el individuo a construido a la largo de su existencia. El luto es visto enclavado en las relaciones cotidianas como un estado espiritual que reclama atención para asimilar lo que en la práctica cuesta mucho a la razón. El ser humano vive expuesto a distintas y variadas emociones que logran moldear su ser interior y la forma como este observa el mundo o entorno somático… Con el luto duele tanto el alma como la conciencia y las emociones y es capaz de despertar pasiones que mueven  la totalidad el ser humano. Estamos llamados desde nuestra consejería a  hacer derivar el luto a una propuesta encausada en la Esperanza porque Cristo venció al mundo y nos manda a asumir su actitud de total y absoluta confianza en el Padre Dios. El camino del luto es la senda de la Esperanza y la expresión de una Fe madura y aterrizada en el ciclo natural de la vida y su futura trascendencia. Para ilustrar nuestra afirmación citamos una historia recreada en la existencia  del Buda o príncipe Gautama encontramos esta bella reflexión: En cierta ocasión una mujer se acercó a Buda para pedirle ayuda ante una situación de profundo dolor, había perdido a su hija de meses de nacida y buscaba que este hombre le regresara a la vida. Buda le dice, ve entierra a tu hija y luego visita a todos tus vecinos y en cada casa que entres pide a sus habitantes una semilla de trigo si ellos nunca perdieron un ser querido o vivieron situaciones de grande dolor. Pasadas algunas semanas la mujer regresa donde Gautama y él le pregunta- cuántas semillas me trajiste- ella le responde, ninguna, porque todos ellos habían experimentado un dolor tan profundo o parecido al mío.

La enseñanza es clara, el sufrimiento, el dolor y el luto hacen parte de nuestra cotidianidad  y como tal son motivo de reflexión y crecimiento como de valoración de las personas y nuestras posesiones más preciadas.  El luto se expresa en lenguaje que solo el alma puede conocer e interpretar y superando  la perdida y su ausencia dar orientación satisfactoria a sus emociones… Las enseñanzas de la vida son determinantes para crecer y saber enfrentar las ausencias y el vacío que las mismas generan en la vida de la persona y su entorno. Entorno compuesto por imágenes, recuerdos, sentimientos, lágrimas y ausencias. El luto no puede encontrar parangón en lutos ajenos, es indispensable, que cada uno escriba su propia historia luctual y que la viva con la fuerza necesaria para poder hacer un alto en el camino y luego continuar.

COMO  ORIENTAR DESDE NUESTRA CONSEJERÍA EL LUTO DE NUESTROS FELIGRESES.

El Consuelo es una cualidad que la conciencia humana busca afanosamente cuando sufre una pérdida o situación de intenso dolor. Este sufrimiento puede ser tanto físico como moral o espiritual y las causas que lo generan son muy amplias de considerar. Nos limitaremos a hablar del luto en la perspectiva de un ser querido e incluso del manejo de la enfermedad y su limitante.  La dinámica emocional marca la intensidad del sufrimiento al menos cuando se trata de un dolor o luto emocional a diferencia de una enfermedad y sus distintas manifestaciones (sintomatología). La intervención que hace el consejero o Clérigo en estos casos debe ser primero orada y luego meditada. Es conveniente asumir inicialmente una actitud prudente y escuchar sin intervenir más que para lo necesario. Una vez pase el trance del momento es conveniente desarrollar un acompañamiento que aflore en la exaltación de la Esperanza y centrar las reflexiones en orden al triunfo de Cristo y considerando que es vital dejar “hablar” y escuchar a la persona solo desde su perspectiva personal sea que emplee términos, lenguaje, exprese miedo, temor, disgusto, incomprensión, entre otras manifestaciones de su estado de ánimo.  No estamos en dicha situación para cuestionar o indagar por la Fe o principios religiosos de la persona. El dejar salir las emociones retenidas se constituye en el primer paso para ser liberados de esta carga tan pesada o luto. El triunfo de Cristo se ha de constituir en el fuerte de la batalla espiritual por la salud y tranquilidad de nuestros feligreses.

 La Historia de Salvación personal cuenta con el luto para exaltar literalmente la presencia y el Consuelo que brotan del corazón amoroso de Dios. Pero miremos las palabras consignadas en el Texto Sagrado de Tradición: Mucho cuesta a los ojos de Yahveh  la muerte de los que le aman (Salmo 116 versículo 15) La Misericordia de Dios es para todos sus hijos particularmente con quienes sufren por alguna causa o motivo. La muerte no es natural solo es consecuencia del pecado y no obra de Dios. El consejero debe dejar a salvo el Amor misericordioso de Dios.  Sin importar la situación nada hay en el ser humano que amerite alegría de Dios por su muerte esa instrucción nos brinda el profeta Ezequiel capítulo 18 versículo 23. Dios ama la Justicia al punto de buscar siempre que nosotros sus hijos vivamos radicalmente unidos a ella como expresión de nuestra total y absoluta confianza en su Misericordia. Quien sufre debe tener presente que Dios no ama el dolor de la humanidad, por el contrario, se apena ante el dolor de su Creación. El luto no es por decirlo natural pero está presente como consecuencia de nuestra existencia natural y la dificultad que el ser humano posee para desprenderse de sus posesiones más preciadas y en este rango entran contundentemente los sentimientos de la persona. El luto es también una constante advertencia sobre la condición pasajera de nuestra vida y realidad terrena.

La Oración y la Meditación de la Palabra de Dios son sin duda los elementos de mayor peso en la consideración de la forma apropiada para vivirlo. No hay luto que no pueda ser asimilado desde la perspectiva de nuestra Fe y expresión de la misma. Orar no cambia la realidad Divina, pero si nos cambia  y sensibiliza nuestras inclinaciones a amar la trascendencia. El luto genera todo tipo de emociones que de no ser afrontadas con serenidad puede ocasionar trastornos en quien lo está viviendo.  Entre los síntomas más comunes encontramos:

·         Pérdida del apetito
·         Pérdida del sueño
·         Cambios bruscos de Temperamento
·         De comportamiento
·         Agresividad latente
·         Aumento sustancial del estrés
·         Irritabilidad
·         Desgano ante las actividades que antes hacia
·         Perdida o aumento de peso según el biotipo de la persona
·         Crisis a nivel de sus creencias religiosas (este punto depende de que tan profunda sea la espiritualidad de la persona)
·         En el caso de estudiantes normalmente se presenta apatía al estudio y por ende bajo  rendimiento académico
·         Falta constante de motivación
·         Afectación a nivel de la respuesta sexual en los adultos
·         Incremento o exacerbación  de algún vicio como fumar o consumir licor
·         Búsqueda de respuesta ante los hechos acaecidos, lo que implica en muchos casos buscar culpables de lo sucedido particularmente en caso de accidentes o enfermedades no atendidas apropiadamente
·         Autoexamen de carácter emocional
·         Revisión de relaciones con su entorno o medio social
·         En muchos casos “sed” espiritual y búsqueda de la trascendencia, en algunos como refugio y en otros como expresión de sus creencias
·         Temor a la soledad
·         Alejamiento de actividades que impliquen participación constante
·         Preocupación por enfermedades personales o de su círculo familiar e inmediato
·         En algunos casos es importante brindar asistencia Psicológica
·         En todos los casos es necesario el acompañamiento pastoral del Clérigo encargado o responsable de la Congregación donde asiste la persona en luto.

***** Son solo algunas de las manifestaciones que se desprenden del Comportamiento y socialización como interiorización de una persona afectada por una situación de luto y desde luego en el caso de los niños hay otros síntomas asociados a su incapacidad de expresar las emociones y sentimientos que los embargan y confrontan. Nosotros como orientadores en esta dirección debemos estar atentos a estos cambios súbitos en nuestros feligreses y tener presente que las Causas y Consecuencias son variadas según la forma y modo como cada persona responde a una situación de luto.

RESPUESTA PASTORAL EFICIENTE.

El no estar involucrados emocionalmente con el luto de un hermano o hermana puede asegurar un mejor desempeño en nuestra intervención pastoral,  no olvidar la primicia sobre las consejerías pastorales o (CP).  Al respecto diremos que orientamos a personas “normales” en situaciones extraordinarias. De presentarse un problema de índole mental esa persona debe ser remitida o aconsejada para que busque ayuda profesional, la oración en este caso puntual no es determinante y no es un asunto de Fe sino de competencia y disciplina como eficiencia en nuestra atención pastoral (trastornos, patologías, fobias, traumas, etc)   son de competencia profesional en algunos casos de la Psicología y en otros de la Psiquiatría (generalmente requieren de ser recetados y sometidos a terapia).  El orientador o consejero debe asumir cada consejería desde la perspectiva de su propia experiencia de Fe y saber que sus actuaciones son enriquecedoras de su personal experiencia  con el Resucitado y que cada palabra conlleva una responsabilidad latente. El consejero asume en su dinámica estos elementos para optimizar su consejería:

·         Reunir la información oportuna y completa sobre la persona o personas a ser orientadas.
·         Orar y meditar pidiendo a Dios la guía de su Espíritu dejando todo en manos de Dios teniendo siempre presente que todo debe llevarnos a Dios y acercar a nuestros orientados a vivir una autentica experiencia de Fe y Conversión.
·         Proceder no movidos por la curiosidad sino el genuino deseo de servir actuando como “escuchas” y desprotegidos de toda animadversión, complejo o predisposición.
·         Velar siempre por los intereses y nombre de la Iglesia en todo tiempo y momento de la consejería y/o intervención pastoral.
·         Observar los gestos y expresiones de quien estamos orientando.
·         Hablar cuando sea oportuno pero sobre todo dejar hablar en absoluta libertad a quienes estamos orientando.
·         Tener presente que la oración en la forma como es explicitada puede en estos momentos particulares ser contraproducente porque puede liberar traumas y situaciones ajenas a la consejería.
·         Tener el criterio y la instrucción para conocer por qué y el cómo de estas manifestaciones cuando se presenten.
·         Acudir a otro apoyo cuando sea necesario y saber concluir cada entrevista sin dejar abierta duda alguna al respecto.
·         Ser claros y prudentes a la hora de manifestar nuestras ideas y conceptos.
·         Cuidarnos de expresar comentarios de carga política, económica o social sin el debido o claro contexto en la orientación de lo contrario podría bloquear  a quien está hablando con nosotros y buscando generar confianza.
·         En la búsqueda de información sería pertinente y desde luego oportuno conocer más sobre la vida privada y entorno de quien estamos orientando para concretar una más exitosa intervención.
·         Recordar la máxima de la consejería pastoral o manejo de luto o duelo: orientamos a personas “normales” y cuyo trauma puede ser superado sin necesidad de terapia y en caso de asumir su necesidad el orientado debe ser instado a buscar ayuda profesional.
·         Nuca dar nada por seguro o por hecho sin profundizar en la cuestión. Este punto tiene que ver con las manifestaciones de carácter espiritual en la persona ya que existe la posibilidad de estar en medio de una patología espiritual.
·         Derivar nuestras orientaciones a acrecentar la Esperanza de quien está siendo orientado y sobre toda consideración resaltar las verdades de nuestra Fe frente al fin último de la vida y existencia de la persona redimida.
·         Abordar la enfermedad como un ciclo o proceso natural de la existencia y descartar cualquier idea que agrande aún más esta realidad.

***** Las anteriores son solo algunas aportaciones al desempeño eficiente de nuestra consejería.  El consejero no puede olvidar que está fungiendo a nombre de la Iglesia y no pensar siquiera en expresar posturas de vida personal frente a sus orientados. Las verdades de Fe no son cuestionadas y ser objeto de escudriñamiento en una consejería salvo que la persona orientada posea la formación manifiesta para la finalidad como tal. El proceso del duelo requiere atención particularmente diligente en los primeros días y semanas de presentarse el evento. El orientador o consejero debe distinguir  las reacciones de la persona sufriente así como su respuesta inmediata a palabras y gestos de nuestra parte. El diálogo nunca podrá ser forzado, todo lo contrario, debemos ser pausados y parcos facilitando que la persona pueda encontrar las palabras oportunas para expresar sus emociones. Reconocer que los distintos grados de emotividad son causal de expresiones y sensaciones que no siempre definen a la persona pero si su estado momentáneo (ansiedad, nervios, temblor, lagrimas, inexpresividad) son solo algunas de las manifestaciones en esta dirección.

La respuesta eficiente es desde luego el objeto de la Comunicación de nuestra parte… Es pues una manifestación de la sintonía idiomática que establecemos con quien estamos orientado en situación de luto.  Estas situaciones son detonantes de problemas de salud y alteración de hábitos. Es fundamental que en las primeras orientaciones busquemos conducir a la persona a la normalización de sus hábitos cotidianos esto permite acelerar su aceptación de la realidad presente. En tendemos por hábitos cotidianos a todas aquellas acciones y reacciones que la persona vive y con los cuales construye su respuesta al entorno tanto físico como espiritual. La normalización facilita sin duda la reacción positiva ante el ciclo de la vida y su intríngulis alterado dramáticamente por la perdida y posterior duelo. No perdamos de vista que el duelo es un proceso natural empleado Psicológicamente para asumir la nueva realidad con la ausencia señalada. El concepto es amplio y pueden entrar:

A-     Personas
B-     Animales
C-     Posesiones materiales
D-     Recursos económicos
E-      Elementos culturales (Entre otros).

Es importante dimensionar que el dolor no posee las mismas implicaciones en todas las personas (espectro) y que el sufrimiento se vive según el Carácter y Temperamento de los individuos. Aquí encontramos la marcada forma de vivir el desprendimiento de las ausencias como tal (luto) y sus implicaciones en la configuración emocional de la persona. Todos sin excepción sufrimos y desarrollamos grados de sufrimiento y capacidad para tolerarlos.

A-     Sufrimiento Moral
B-     Sufrimiento Físico
C-     Sufrimiento psicológico
D-     Sufrimiento Crónico
E-      Espectro del manejo del dolor.

Las distintas Patologías (estudio de las enfermedades que pueden afectar la estructura, la fisiología, órganos) pero también es posible hablar de patologías espirituales  cuando una persona altera su vida y concepción de su Fe y más aún como responde a estímulos que exigen estar viviendo la espiritualidad o respuesta a la relación personal con Dios.   El luto puede en su manejo detectar algunas patologías espirituales cuando la persona ante el trauma de la pérdida o privación manifiesta perder su Fe… Sin duda es un suceso que debemos atender cuando así es solicitado. Recordemos que somos 100% subjetivos lo que implica la necesaria respuesta emocional, y consigo según su madurez espiritual la frustración. Es pues necesario animar y fortalecer la concepción de Fe de quien padece o sufre una perdida sin importar el grado de afectación que esté sufriendo o expresando. Recordemos también que los hombres y las mujeres reaccionamos de formas variadas y siempre en contraposición del ser masculino al ser femenino, como quiera que la mujer posea la capacidad de expresar sus emociones y no está cohibida socialmente como el hombre en muchos escenarios. La respuesta emotiva es determinante en la aceptación del duelo y la significación de la perdida como tal… Todo consejero debe tener claro que su papel es animar y nunca violentar una respuesta de quien está en problemas o sufrimiento.

A-     Miedo sin causa aparente
B-     Extremar medidas relacionadas con el suceso negativo vivido
C-     Llanto desmedido y en cualquier momento
D-     Inapetencia
E-      Inseguridad emocional
F-      Perdida de la Paz interior
G-     Periodos de ausencia de motivación espiritual
H-     Poca o nada respuesta ante las practicas culticas anteriores
I-        Desconfianza
J-       Intolerancia
K-     Aparición de dolor en alguna región corporal sin explicación o diagnóstico
L-      Trastorno del sueño
M-   Aislamiento
N-    Rechazo a actividades habituales que antes hacía o disfrutaba haciéndolas.
O-    Propensión a la pérdida de memoria especialmente en lo relacionado con la conciencia emotiva (afectos, emociones, sentimientos, entre otros).

PARA REFLEXIONAR: Durante los años oscuros de la Inquisición en el catolicismo romano, los clérigos destinados para este oficio nunca tocaron o torturaron personalmente a nadie pero tenían sus oficiales para tan cruel empresa, total después de las torturas el condenado terminaba aceptando “cualquier delito contra la Fe” y lo hacía para detener su tormento. Nuestro manejo de la crisis nunca debe siquiera buscar responsables en terceras personas, nunca justificar nada del sufrimiento que otras y otros están viviendo, eso sería tan inhumano como torturar… La dignidad de la persona debe quedar siempre a salvo, siempre segura entre nosotros. La confrontación del dolor dependerá de la Personalidad de quien orientamos y se constituye en un bastión seguro para sanar pronto o asimilar la perdida.

A LA OTRA ORILLA…

Existe para el ser humano dos situaciones particularmente difíciles que le pueden ubicar en una u otra orilla de la realidad. El duelo cuando se vive en vocación de Esperanza nos puede llevar a la orilla donde se encuentra sosiego y paz para continuar la vida y sus compromisos.  Todo desenlace requiere ser atendido diligentemente para asegurar que su peso se convierta en una “carga” llevadera. El bautizado sabe que su experiencia de Fe es carta segura de navegación y que la vida habla de muchas formas y que su lenguaje puede confundir nuestra ruta en momentos en los que la paz y seguridad interior flaquean. El sufrimiento es natural no así la muerte y sus consecuencias en la sique de la persona que experimenta la ausencia y el trato inmediato con quien no está… Sacar del corazón los recuerdos y sus imágenes es cosa imposible, lo único posible de hacer es sublimar los momentos vividos y dar gracias a Dios por su maravilloso disfrute. Debemos atesorar las experiencias fruto del amor sin que ello implique construir en nuestro interior fortalezas que vivan del pasado. Tal postura es dañina y no hace honor a la experiencia vivida del amor terrenal que está llamado en Cristo a ser sublimado y potenciado hasta dar su salto a la eternidad. El llamado pésame brota de un corazón que amando a otros teme también experimentar su ausencia pero a la vez hay en sus palabras Esperanza… El cristiano es un ser humano singular en la concepción de su existencia y esa riqueza “huele” a trascendencia. Acudamos a la Oración, meditación de la Palabra Inspirada, Solidaridad,  a la Prudencia y a la Caridad, en nuestras orientaciones y no descuidemos el ser emotivo de nuestros hermanos orientados. La paz de Dios es un don  indispensable para crecer y ser buenos seres humanos proclives al amor y a la fraternidad.

   


PENTECOSTÉS ANGLICANO.

  PENTECOSTÉS ANGLICANO.   RECURSO PARA UNA CATEQUESIS.   Nuestro Pentecostés anglicano es la reflexión permanente y el di...